Hoy es un día muy especial que tal vez, sin querer queriendo, siempre olvido. Pero mi hermana Cinthya –puntual como siempre- se encargó de recordarnos con el siguiente mensaje….Hola familia, hoy hace 34 años se fue Monchi, este correo es para pedirles me ayuden a mandarle un mensaje allá arriba donde segurísimo está, decirle que todos estamos bien, que nos hemos portado unos bien y otros también, que la familia a crecido, que hay de todo locuaces, inteligentes, vivos, inquietos, dispersos, rockeros, tranquilos, divertidos, estudiosos, en fin una gran diversidad de caracteres. Pero todos hombres, mujeres, jóvenes, niños y niñas de bien. Seguro con esto se sentirá satisfecha, un abrazo a todos, Cinthya
Y en honor a Mamá quisiera contarles una anécdota que ocurrió unos pocos días después de su funeral y que dio origen al título de este su Blog.
Mi Mamá Monche ó Monchi desde muy joven se inició en la docencia y fue muy querida en mi natal Poza Rica. Ahí, ella dio clases a muchas generaciones de alumnos de primaria con verdadera vocación, tanto así, que su labor se extendía mucho más allá de lo estrictamente escolar, igual daba clases a los hijos, que consejos en su casa a los papás que frecuentemente la buscaban.
Eso la convirtió en una suerte de líder de la comunidad. Muchas veces la invitaron a participar en cuestiones sindicales y en la política sin embargo nunca aceptó, pues entre sus hijos, sus alumnos, los papás de los alumnos, sus dos empleos, “el terreno” donde sembraba lo que podía, sus estudios, preparar sus clases, hacer las tortas para vender al otro día, estar a las 5 de la mañana en el mercado a la hora en que el kilo de zanahoria era barato cuando llegaban los campesinos a vender sus hortalizas… pues no tenía tiempo para más.
Cuando ella murió, su funeral fue tal vez de los más concurridos de la época sin embargo para mí lo más significativo ocurrió cuando, días después, estando en el panteón vi a una mujer que acompañaba a una pequeñita que había sido alumna de Mamá y que tenía en su mano mano…
Una Humilde Flor para Monche.
PS Mil gracias Mamá, espero que la magia del Internet te lleve este mensaje al cielo y déjame decirte que a Cinthya le faltó agregar que también hay llorones…
Y en honor a Mamá quisiera contarles una anécdota que ocurrió unos pocos días después de su funeral y que dio origen al título de este su Blog.
Mi Mamá Monche ó Monchi desde muy joven se inició en la docencia y fue muy querida en mi natal Poza Rica. Ahí, ella dio clases a muchas generaciones de alumnos de primaria con verdadera vocación, tanto así, que su labor se extendía mucho más allá de lo estrictamente escolar, igual daba clases a los hijos, que consejos en su casa a los papás que frecuentemente la buscaban.
Eso la convirtió en una suerte de líder de la comunidad. Muchas veces la invitaron a participar en cuestiones sindicales y en la política sin embargo nunca aceptó, pues entre sus hijos, sus alumnos, los papás de los alumnos, sus dos empleos, “el terreno” donde sembraba lo que podía, sus estudios, preparar sus clases, hacer las tortas para vender al otro día, estar a las 5 de la mañana en el mercado a la hora en que el kilo de zanahoria era barato cuando llegaban los campesinos a vender sus hortalizas… pues no tenía tiempo para más.
Cuando ella murió, su funeral fue tal vez de los más concurridos de la época sin embargo para mí lo más significativo ocurrió cuando, días después, estando en el panteón vi a una mujer que acompañaba a una pequeñita que había sido alumna de Mamá y que tenía en su mano mano…
Una Humilde Flor para Monche.
PS Mil gracias Mamá, espero que la magia del Internet te lleve este mensaje al cielo y déjame decirte que a Cinthya le faltó agregar que también hay llorones…
Cuachis