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domingo, 14 de agosto de 2011

¡Gastos estúpidos!

Existen tantas percepciones de la realidad como seres humanos. Todas merecen el más absoluto respeto, que no será nunca lo mismo que “tolerancia”. El respeto es convicción de libertad, no se fractura, ni se rompe; la tolerancia, en cambio, nos encierra en una zona de confort y cuando se agota causa dolor, frustración y resentimiento. Lo que sigue son hechos y un comentario al final que podrían cambiar o no su percepción de la realidad.

Existe un país en áfrica, Somalia, con más o menos 10 millones de habitantes -nadie lo sabe de cierto porque el último censo se realizó en 1975. De ellos, el 37 por ciento está sufriendo los efectos de una prolongada sequía que los ha colocado en una situación de “crisis humanitaria” eufemismo empleado para no decir que, literalmente, unos 3.7 millones están muriendo de hambre incluyendo a 1.5 millones de niños.

La ONU adviertela situación no ha llegado a su clímax” y que necesita apoyo de la comunidad internacional (léase nosotros a título individual) por 1,300 millones de dólares pues de los 2,400 solicitados a los países miembros para resolver la crisis solo ha recibido 1,100. De estos, Estados Unidos ha aportado 580 en lo que va del año y prometió 124 de dólares adicionales. Al respecto la secretario de estado, Hillary Clinton, recientemente declaró que “La crisis del hambre no es un acto de Dios… sino un complejo problema que se debe resolver con voluntad porque se puede evitar la escasez de alimentos por medio de acciones de los gobiernos y otras entidades…

Otros hechos: a) El costo estimado del desarrollo del avión caza de la fuerza aérea americana (USAF) de 5ª generación el F-22 Raptor, capaz de volar a 2,120 kilómetros por hora fue de 62,000 millones de dólares; b) El costo del desarrollo, estimado conservadoramente, del avión caza de la USAF Falcon HTV-2, hipersónico capaz de volar a 20,000 kilómetros por hora y atacar cualquier blanco en una hora en cualquier parte del mundo; sería de 310,000 millones de dólares.

El gasto militar de las naciones altamente “desarrolladas” es absolutamente desproporcionado a sus ridículas aportaciones para enfrentar la tragedia somalí, pero no sorprende dada la cultura de depredación y temor que prevalece en todas ellas. Lo que sí es motivo de sorpresa fue la escasa respuesta favorable a una convocatoria que realicé para difundir el problema en la red social twitter y con ese solo acto apoyar a ese pueblo. También me sorprenden los reclamos que recibí entre ellos dos muy representativos: Dijo uno… “Ah, (y) con eso se arregla el problema, ¿no?” Dijo el otro…“Todo bien con Somalia pero nosotros estamos a toda madre ¿o qué?

Es una realidad que México tiene muchos problemas pero también que muchos ciudadanos anónimos trabajan cotidianamente en su trinchera para resolverlos. Somalia esta frente a una tragedia de grandes proporciones que no puede resolver sola. De no ayudar, el impacto superará con mucho a las 230,000 muertes causadas por el tsunami del 2004. Por otro lado la sola difusión del problema puede ser decisiva para recaudar los fondos necesarios en una operación hormiga o para motivar a quienes gastan cantidades exorbitantes en armas que hoy seguramente se preguntan ¿Y Yo por qué?

“Barrer solo nuestro pedacito” ayuda y es un buen punto de partida, pero en el largo plazo no es sustentable, hay que promover el cambio en todos lados pues para la humanidad y el espíritu solidario no deberían existir fronteras. Lo que sí es que como dice la Sra. Hillary Clinton “…no es un acto de Dios…”

¡Son sus gastos estúpidos!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm