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domingo, 23 de mayo de 2010

Pilotos de la Fórmula 1

La Fórmula 1 es la competición automovilística internacional más popular. Se le conoce como la «categoría reina del automovilismo» por causa del golpe de adrenalina que sienten todos cuando los motores rugen en la pista al momento de la “arrancada” justo cuando, literalmente, se disparan los pilotos a la búsqueda de lugar más alto en el podio de honor. En la pista a partir de ese momento todo está a prueba: la cuidadosa estrategia para aprovechar las fortalezas de la escudería en contra de las debilidades de los rivales; la capacidad de los mecánicos y la tecnología aplicada en la puesta a punto del poderoso automóvil; y en el momento de la verdad: la habilidad de los pilotos para tomar decisiones en milésimas de segundo para conducir el monoplaza a cruzar la menta ilesos sin romper su máquina .

Por fallar, en el peor de los escenarios, el castigo es la muerte de pilotos o incluso de espectadores ubicados en el lugar y el tiempo equivocado. En el mejor, cuando se logra el triunfo, más allá de la emoción de la ceremonia de premiación donde la tradición obliga al piloto a bañar al equipo con el champagne más caro, solo significa el comienzo de un nuevo ciclo hacia la próxima pista donde todo, absolutamente todo, estará nuevamente a prueba.

Sir John Young Stewart, “Jackie Stewart,” es un legendario piloto británico, campeón del mundo en los años de1969, 1971 y 1973, que tuvo en sus manos durante muchos años el récord absoluto de victorias en el campeonato. Él dice que la curva más importante no es en la que estás, es la siguiente. Porque si no la prevés, podrás salir vivo de la primera curva, pero en la próxima con toda seguridad tendrás un accidente. También afirma que se ha de acelerar a fondo solo cuando se tenga la seguridad de mantener el pedal pisado a fondo.

Juan Manuel Fangio (1911 - 1995) quien, por 46 años tuvo en su poder el record de ser pentacampeón mundial de Fórmula 1, es considerado uno de los mejores pilotos de la historia en esta disciplina, y por muchos expertos internacionales como el mejor piloto deportivo de todos los tiempos. En una entrevista periodística le preguntaron sobre la causa de los muchos accidentes automovilísticos y contestó: «se puede manejar muy bien, pero conducir muy mal» y abundó «saber manejar es mucho más que mover el volante; es saber frenar y frenar, dijo, eso es todo un arte». Su secreto del éxito consistía simplemente en «correr lo más despacio posible»

Hoy México necesita de “pilotos” como Jackie Stewart y Juan Manuel Fangio. "Pilotos" que sean capaces resolver la coyuntura de la curva actual pero también considerar la siguiente. Conductores que sean capaces de acelerar a fondo sin arrepentimientos e inseguridades cuando tengan todos los elementos. Mandatarios que más allá de saber mandar, conozcan el arte de frenar para corregir el rumbo cuando sea necesario. Presidentes que no pretendan pasar a la historia en tan solo seis años, sino que aprendan a «correr lo más despacio posible» para no reventar al país.

En síntesis México necesita presidentes con visión de estado.

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
Twitter @enriquechm

domingo, 2 de noviembre de 2008

Símbolos patrios...

Señoras y Señores, el Sr. Presidente de la República…

Fueron las palabras del conjuro proferido por el maestro de ceremonias que transformó, por acto de magia, el murmullo de la impaciencia en el aplauso que los presentes ofrecieron al primer mandatario de la nación cuando al frente de su comitiva apareció al fondo del salón.

Lo sucedido entonces apenas fue perceptible. Ocurrió un brevísimo momento de duda que el Presidente salvó cuando decidió saludar de mano a quienes por razón del azar o de la oportunidad buscada, esperaban justo a la vera del pasillo que conducía al estrado.

Y así lo hizo, lentamente, con un rostro que denotaba ausencia, estrechó con gesto mecánico las manos de unos cuantos más de los cientos de miles que no recuerda pero que sabe que siempre han estado ahí… esperando en su mensaje la solución a los problemas de los cuales, todos y ninguno, los de antes y los ahí presentes, hemos sido y somos responsables…

Al finalizar, con una mano que de acostumbrada no se cansa, el jefe de las instituciones ocupó el lugar al centro, él que no tiene necesidad de letrero pues de tenerlo no sería el suyo. Pero lo hizo tan solo por los breves momentos que dilató la voz del mago para invitar a los presentes a entonar el Himno Nacional y rendir los honores de ordenanza que llevaron la mirada del Presidente a perderse en el infinito al tiempo que los acordes iniciaban y se escuchaba el emocionado cantar de las estrofas aprendidas desde niños…

Crisis, pero… ¿Qué es si no crisis lo que se desprende de la imagen del águila del escudo nacional, que es nuestro México, parada con su garra izquierda sobre un nopal y sujetando con la otra y con el pico, a una serpiente que es la representación de los males que nos aquejan? Crisis, sí, pero no de un águila pasiva esperando soluciones sino con las alas desplegadas combatiendo y devorando a sus enemigos.

Guerra, pero… ¿Qué no se nos ha gritado hasta el cansancio que estamos en una? Si, estamos en guerra pero en una donde pocos han tomado el acero y el bridón para defender lo que es nuestro… ¿Donde quedó nuestra palabra empeñada a la patria tantas veces en cánticos tan emocionados como inútiles?

¿Dónde quedó aquello de exhalar en sus aras, nuestro aliento si somos convocados a la lucha como lo hemos sido tantas veces? ¿Dónde quedaron las voces resonantes de unión y libertad?

¿Serán acaso nuestros males consecuencia de que quienes en esa ocasión y siempre cuando de cantar el Himno Nacional se trata, apenas lo musitan tal vez por la vergüenza de haberlo recitado tantas veces sin entender siquiera que no es ceremonial, si no esencia? Y el Presidente entonó el Himno, después habló y los presentes escucharon lo que quisieron escuchar por que de procurar soluciones… solo conocen de las propias.

La anterior es una brevísima crónica de lo acontecido el pasado viernes 30 de octubre del presente año durante la visita del Presidente de la Republica al acto de clausura del XL Foro Nacional de la Asociación Nacional de la Industria Química que reunió a senadores, secretarios de estado, empresarios, funcionarios, analistas internacionales donde, por cierto, el vaso de la petroquímica lució medio vacio como siempre.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com