Sorprende la capacidad de respuesta que ha demostrado el gobierno ante la epidemia de la influenza porcina. El sistema de vigilancia epidemiológica funcionó; las acciones tomadas han sido del todo pertinentes, incluyendo los amplios poderes concedidos a la Secretaria de Salud; la estrategia de comunicación social impidió el pánico que habría provocado una tragedia de proporciones incalculables para el país.La autoridad se sobrepuso muy rápidamente al impacto que seguramente le debió causar conocer la información de las primeras alertas considerando el lugar de los brotes y la naturaleza del virus. La estrategia de contención de un brote epidémico más sencilla es imponer la cuarentena sin embargo esto no aplica para el Distrito Federal y la zona conurbana del Valle de México. Sería absolutamente imposible hacerlo. En cambio, reducir las posibilidades de contagio cancelando los eventos masivos, las clases, etcétera, complementado con la repartición gratuita de cubre bocas y una estrategia de comunicación muy cuidada envió un mensaje muy claro sobre la gravedad del problema a la población y se obtuvo su respaldo.
Mi absoluto y total reconocimiento a las autoridades del Centro Nacional de Vigilancia Epidemiológica y Control de Enfermedades de Secretaría de Salud porque lo realizado corresponde a planes muy bien documentados desarrollados tiempo atrás. Naturalmente que ningún plan prevé todas las posibilidades y se ha tenido que improvisar sobre la marcha pero en lo fundamental han tenido capacidad de respuesta porque planearon tenerla.
Con el mensaje anterior no quiero decir que todo vaya como la miel sobre las hojuelas y que el problema no lo sea tanto y esté controlado. De ninguna manera, el problema es grave y no es una amenaza solo para México. Al momento de escribir esta nota se reportan casos en Canadá, Brasil, España y los Estados Unidos quien declaró “estado de emergencia de salud pública.”
El propósito de mi mensaje es decir a quien me escuche, que el problema es muy serio pero que las autoridades están haciendo lo correcto y que si por las razones que sean conocen a quien no piensa ayudar a enfrentar la crisis, por favor pídanle que ¡no estorbe!
Es increíble la “influencia cochina” de quienes dan lugar a notas periodísticas donde se especula ya de las oscuras intenciones del gobierno en tiempos electorales respecto del manejo de la situación de emergencia que se está viviendo. Es increíble que haya quien sufra la “cochina influencia” de la avaricia y quiera llevar agua a su molino especulando con las vacunas, los medicamentos y vamos hasta con los cubre bocas que se llegaron a cotizar en ¡$50 pesos! cuando normalmente cuestan $1.50 pesos en la de por sí ya cara farmacia de la esquina de mi casa.
Señalen por favor a los que sufran de “influencia cochina” para que le administren su vacuna y lo pongan en cuarentena si, pero donde corresponde ¡en la cárcel!
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com