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domingo, 23 de octubre de 2011

¿Por qué el mundo está cómo está?


A propósito de la columna anterior un lector me hizo doce preguntas las que, abusando de la síntesis, expresé en una sola ¿Por qué el mundo está cómo está? La respuesta está en el siguiente cuento:

Había una vez una colonia donde un bravucón invadió las propiedades de los vecinos más cercanos. En respuesta, los afectados se unieron para defenderse con lo que tenían a la mano pero el malo, acostumbrado al pleito, pronto empezó a sacarles ventaja.

Estando así las cosas, un vecino decidió no comprar pleitos ajenos y mirar para otro lado. Sin embargo, cuando un pariente le pidió ayuda, sin involucrase directamente en el conflicto aprovechó la oportunidad para hacer un buen negocio vendiendo y prestando recursos, armas y alimentos al bando de su pariente lo que acabó inclinando la balanza a favor de estos.

Solo cuando el malo estaba prácticamente contra las cuerdas, el prestamista nada tonto, entró al pleito para ayudar a rematarlo. Pero no hizo solo eso, acordó con sus aliados a) dividir la colonia en vecindarios, uno para él, otro para su pariente y uno más para otro de los vencedores; b) establecer una junta de vecinos controlada por un comité; y c) fundar un par de cajas de préstamos para financiar y sacar de la pobreza al resto de los vecinos quienes conservarían sus predios pero, eso sí, siempre bajo la férula de uno de los tres alegres compadres...

El resultado fue que no se acabó la pobreza, es más creció. Pues más allá de las buenas intenciones, explotaron a los vecinos a quienes mantuvieron permanentemente endeudados con las casas de préstamo hasta que algunos ya no pudieron pagar ni los intereses. Cuando esto último ocurrió los compadres empezaron a tener problemas… y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Los personajes reales del cuento anterior son: El bravucón, Alemania; el pleito la 2ª Guerra Mundial; el prestamista, Estados Unidos; el pariente, Inglaterra; el otro, Rusia; la junta vecinal, la Organización de las Naciones Unidas (ONU); su comité, el Consejo de Seguridad (CS); las casas de préstamo, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial; los vecinos, los países subdesarrollados, en vías de desarrollo, emergentes, etcétera.

Hoy en los países más pobres, como Somalia, millones están muriendo de hambre y prácticamente están abandonados a su suerte; a los que están en problemas como Grecia, pero que aún les pueden exprimir algo, los países altamente desarrollados -los que ganaron la guerra, los que controlan desde su fundación a la ONU a través del CS - les ofrecen más préstamos a cambio de enormes sacrificios, más desempleo, más impuestos; así como menores salarios, servicios de salud, educación, etcétera. Y como consecuencia, la inconformidad social en muchos países ya estalló.

Pero no son almas de la caridad cuando ofrecen los préstamos, están desesperados, les urge prestar. Pues dinero que no se presta no da réditos; que no se invierte no da utilidades; o que no sirve para comprar, por qué el otro ya no tiene nada que vender; simplemente es dinero que no vale nada. Y así, hoy los países desarrollados corren el riesgo de disminuir su el nivel de vida algo inaceptable para su población.

Por eso los vientos del cambio soplan cada vez más fuerte. Los miles de indignados en los países ricos muchos de ellos son jóvenes conscientes de la problemática. Jóvenes que no encuentran el trabajo que les permita el nivel de vida que se les prometió. Saben que los países pobres son cada vez más; que tienen que salir a exigir un cambio pues los siguientes son ellos. Saben que sus padres probablemente ya la libraron, pero difícilmente lo harán ellos y sus hijos. Solo en los EEUU la población desempleada es del orden del 9%, en España más del 20%.

Y están desempleados porque si bien podrían emplearse de barrenderos, limpiabotas, gerentes de un changarro sin importancia no lo hacen porque desde chicos les enseñaron que merecían lo mejor y los acostumbraron a gastar porque eso convenía al sistema. Consumo, consumo, consumo y más consumo... solo que el sistema que ya no funciona solo puede ofrecerles el trabajo mal pagado para sustituir a los que ya exprimió.

Así a los indignados no los financia nadie, prefieren manifestarse antes que estar en casa. Conocen de tecnología y aprovechan la Internet y las redes sociales. Unos cuantos activistas pero millones de seguidores potenciales en todo el mundo. Unos cuantos anonymous, wikileaks y hackers solitarios de los cuales algunos ya han hecho mucho daño, pero que no conviene al sistema difundirlo.

Esta historia apenas empieza, se va a complicar. Pues el sistema tiene miedo y no va a morir sin pelear, acostumbrado a la sumisión, hace ya hasta lo imposible para coartar las libertades ciudadanas para mantener el control. Esto lamentablemente es un hecho.

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 25 de septiembre de 2011

Un tecito para mi pancita...

¡Qué de noticias, rumores y demás! Una tras otra, “buenas, malas, verdades, mentiras”, dan cuenta del cambio vertiginoso del mundo.


La forma literal y la metáfora aplican perfectamente cuando afirmo que estamos en medio de un temblor. La tierra tiembla por los efectos del cambio climático y los terremotos; la geopolítica tiembla con las peticiones palestinas en la ONU y las consecuencias del efecto Túnez ya no solo en África, si no en el resto de los países del mundo; a la vista de una nueva recesión la economía tiembla con las bolsas inflándose y desinflándose, subiendo y bajando en la montaña rusa de la especulación; los líderes políticos tiemblan por lo que se puede decir en ciento cuarenta caracteres; los panteones tiemblan porque ya no caben los muertos reales o imaginarios… 


En serio, todo se sincronizó, para que en las últimas semanas las noticias alteraran nuestra vida, una tras otra, al ritmo carnavalesco del “chaca, chaca, chaca… chaca, cacha, chaca…” para poner todo a temblar incluyendo a mi pancita que ya no puede digerir una más. Me urge tomar algún remedio para combatir la acidez, las agruras y demás. 


Podría empezar con un tecito de liderazgo legítimo, que fuera de toda duda, asegure la soberanía y la gobernabilidad. Un liderazgo ejemplar sustentado en valores éticos y un comportamiento imparcial inspirador de confianza, con la fuerza moral necesaria para trascender las visiones partidarias al emplear poder político en la búsqueda del bien común y el bienestar. Un liderazgo que sepa fortalecer los vínculos y la memoria de las raíces. 


Un liderazgo que no pueda ser calificado como violento o belicoso, y si como poseedor de un ánimo apacible impulsor del coraje y la bravura cuando se aplica con prudencia y moderación en la defensa de la sociedad y sus instituciones. Un liderazgo que, sin temor, sea garante y promotor de las libertades ciudadanas. Un liderazgo que promueva el castigo a quienes abusen de la represión y de la fuerza. 


Ahora bien, si usted apreciado lector, piensa que solo me estoy refiriendo a los líderes políticos de alguna geografía en particular, pues estaría algo equivocado. Los comentarios anteriores, con algunos ajustes menores, se aplican en cualquier geografía a cualquier persona como líderes que somos de nosotros mismos, de nuestras familias, de nuestro quehacer cotidiano. 


A propósito de todo esto, ¿Conocen que Bimbo, fundada en 1945, tiene 102,000 colaboradores y presencia en 17 países de América y Asia? ¿Que lo ha logrado procurando “ser una empresa altamente productiva y plenamente humana”? Todo se puede, Bimbo es una empresa orgullosamente mexicana, ejemplo de liderazgo y la vivencia cotidiana de sus valores. 


De que se puede, se puede. 


Con mis mejores deseos…

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 30 de septiembre de 2007

Zona cero... ó el último emperador

Hubo una vez un imperio que sojuzgaba a los débiles por cualquier medio; nadie podía oponerse a sus designios pues era irremediablemente aniquilado y así, a la par de sus conquistas, creó enemigos irreconciliables que solo buscaban su destrucción.

Un fatídico día, impulsados por el odio, sus más acérrimos enemigos atacaron sin piedad los símbolos del poder de aquel imperio que nunca había sufrido en carne propia los horrores de la guerra que él causaba en otros.

El pueblo aterrorizado clamó venganza y el emperador en respuesta reunió a sus aliados para espetarles con soberbia: ¡Quien no esta con el imperio está en su contra! Y al punto les exigió tropas y vituallas para formar un poderoso ejército para perseguir hasta el fin del mundo a quienes se atrevieron a desafiarle, a matar a su gente y a destruir los símbolos de su poder.

Así, invadieron de inmediato a un pequeño reino en donde según el emperador se escondía el cabecilla responsable de los ataques pero la labor fue infructuosa, nunca lo encontraron… después argumentó que en otro remoto reino se planeaba un ataque con armas muy poderosas y allá fueron para enfrascarse en una larga lucha que causó mas muerte y destrucción…

Mientras todo eso ocurría, un peligro inminente surgió cuando se demostró que la sobre explotación y el uso inadecuado de los recursos energéticos en favor de los países poderosos había causado un terrible daño al planeta y que ahora la supervivencia de la humanidad estaba en juego. Muchas voces clamaron por aplicar medidas inmediatas y a eso se comprometieron la mayoría de los pueblos; sin embargo, el emperador se negó pues su pueblo tendría que hacer enormes sacrificios que afectarían su bienestar y su poder.

Para ese entonces la verdad sobre las causas de la guerra se había hecho pública. Nunca habían existido las armas poderosas que aducía el emperador; todo había sido una gigantesca mentira usada como pretexto para invadir a un reino rico en petróleo que el imperio necesitaba para su bienestar… y así muchos de los aliados abandonaron el campo de batalla.

Cuenta la leyenda que al final el emperador perdió la confianza de su pueblo y ya con un poder mermado intentó emprender otra guerra en contra de un viejo imperio usando las mismas mentiras de antes pero ahora nadie le creyó, todos le volvieron la espalda; los reinos que antes le rendían tributo forjaron nuevas alianzas y finalmente se unieron para resolver los verdaderos peligros en contra de la humanidad…

Nadie sabe que ocurrió a la postre con ese emperador ni con su imperio, la historia fue escrita en unos antiguos documentos encontrados bajo una lápida con la curiosa inscripción “Zona Cero” entre los restos de lo que fue un asentamiento en la costa atlántica norte en el continente americano.

Nota del autor:


Días después del descubrimiento de los documentos de la lápida "Zona cero" se encontraron otros mucho más antiguos en los que tal vez se podría basar la leyenda.


Muestran encabezados de noticias como: “Bush no asiste a la cumbre climática”, “¿Sigue Iran?, “Iran firma convenios con Bolivia y Venezuela”, “Venezuela y México reencausarán sus relaciones” “Primera reunión de cancilleres de México y Cuba desde 1994” “Greenspan dice que la verdadera causa de la guerra en Irak es el petróleo” “Ban-ki Moon: el multilateralismo está de regreso” “Quién le dijo a Bush que era el policía del mundo?” entre otros…

Enrique Chávez Maranto