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sábado, 4 de agosto de 2012

Tiempo de sobra


La semana pasada en el texto “Profecías (No Mayas)” comenté que buena parte de las vicisitudes que enfrenta el mundo, son hechos que a primera vista no están relacionados, sin embargo si lo están, como lo expliqué en los casos del deshielo de Groenlandia y la inaudita petición de ayuda de la hermética Agencia Nacional de Seguridad de los EEUU a los hackers para enfrentar la guerra que discretamente se libra en la Internet.

Hubo quien opinó que la idea entra dentro del campo de la teoría de la conspiración, en la que se basan planteamientos descabellados, francamente especulativos, y no es así.

Lo que observo son hechos comprobables que no fueron planeados por un grupo misterioso de dominadores del mundo. ¡Para nada! Son hechos que se producen como consecuencia de la acción o inacción de todos y cada uno de nosotros. Nadie, ni un grupo en lo particular y todos somos culpables de la situación en que vivimos y sufre el planeta.

Asumir que solo unos cuantos son los culpables es tanto como aceptar que el resto son víctimas, lo que no comparto.

Lo que si, es que ante una fuerza se produce otra igual y de sentido opuesto para mantener el equilibrio. Existen los movimientos radicales en el mundo porque existe una contraparte que depreda.

Todo lo que ocurre en la naturaleza tiene su complemento, a la avaricia exacerbada corresponde el resentimiento exacerbado y los dos tienen como causa raíz común la ignorancia que produce el miedo, de un lado a perder sus privilegios y del otro a supervivir en la sumisión.

Así, casi todo lo que hoy observamos en el planeta es el resultado del enfrentamiento entre esos extremos y de factores exógenos como el ciclo de las tormentas solares que afecta de mil formas a la naturaleza y a la civilización por su excesiva dependencia de la tecnología.

De forma tal, que a juzgar por lo que se observa cotidianamente, el enfermo, nuestro planeta y nuestra civilización, está cada vez más grave porque las recetas que insisten en seguir aplicando ya no surten efecto.

Sin embargo la ironía del caso es que el paciente no puede morir, pero si puede operar bajo un nuevo modelo que, como comenté en el artículo anterior, apenas alcanzamos a perfilar.

Un nuevo e inédito modelo que integre conceptos como el desarrollo sustentable, el comercio justo, nuevas formas de gobierno corporativo y de organización empresarial, formas de financiamiento no especulativas, minimizar el ego consumo de bienes y servicios para la conservación de los recursos energéticos no renovables, la investigación y el desarrollo, un nuevo modelo educativo, entre otras muchas características que sustentadas en el respeto entre los países, sus comunidades y sus ciudadanos, procuren elevar la calidad de vida atendiendo primero las necesidades básicas.

De seguir las cosas como están, no tardaremos mucho tiempo en ver como la naturaleza nos forzará a recuperar el equilibrio perdido pues hoy, el péndulo regulador de nuestras vidas que debería oscilar libremente, está atorado del lado de la ignorancia y así no hay péndulo ni penitente que lo aguante.

En síntesis, la problemática que observamos en el contexto mundial son solo los síntomas de la enfermedad que subyace. No son hecho aislados. Y si no hay acuerdo para implantar un nuevo y justo orden mundial que incluya superar las diferencias de los que hoy son enemigos acérrimos, nuestro planeta tierra terminará por sacudirse de la especie depredadora que somos.

Recordemos que a ella lo que le sobra es tiempo. A nosotros no.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 18 de marzo de 2012

De estafas, fraudes y vacas...


¿Come hasta que los tacos le salen por las orejas? ¿Fuma el último cigarro de la cajetilla y sale corriendo a comprar otra? ¿Toma una, dos, tres copas… hasta que pierde la cuenta? ¿Pierde y sigue apostando? ¿Tiene dinero de sobra pero quiere más y más? Si contestó “Sí” a cualquiera de las preguntas anteriores, no lo diga a nadie, ni a quien más confianza le tenga y continúe con la lectura de la siguiente historia… absolutamente v-e-r-í-d-i-c-a de la que fui testigo…

En una fiesta, un alegre grupito, separado del resto de los asistentes, se ponía de acuerdo -¿A qué horas salimos? Yo digo que a las cuatro; -Pero hay que llevar chofer para que regrese el coche, o ¿Qué, lo vas a dejar allá?; -¿A qué horas es la cita?; En Portales a las 9, ahí pasaran por nosotros para irnos a ya sabes donde…; -Entonces hay que llegar a las siete para que nos dé tiempo de tomarnos un lecherito… Y así, tras ultimar los detalles el grupo se despidió apresuradamente aduciendo que se tenían que levantar muy temprano… Y así ocurrió.

Se levantaron temprano, viajaron a Veracruz, se instalaron en los portales a desayunar muy contentos a pesar de las pocas horas de sueño. Hasta que pasaron las 9, dieron las 12 y el contacto nunca apareció.

Ese fue el cierre de una estafa que les costó aproximadamente 200 mil pesos más los viáticos, la cuenta de los lecheros y las canastitas de pan dulce, el ridículo y los regaños de sus señoras esposas. Pues cuando ninguno de ellos lo necesitaba, habían pagado anticipos por carros de lujo supuestamente confiscados por aduanas que les iban a vender a precios ridículos… Y para rematar recibieron una semana después, envueltito para regalo, un carrito “hot wheel” ¿Habrá sido el estafador?

Muchas estafas y fraudes; como los productos milagro, el “avión”, las “pirámides”, los “paqueros” al frente de los bancos, las cajas de ahorro y fondos de inversión que pagan altísimos rendimientos, los premios obtenidos sin comprar boleto, etcétera; se cometen diariamente y en la gran mayoría de los casos la gente cae en el garlito. ¿Y saben por qué? por la avaricia generalizada de estafadores y estafados de todos los niveles socio económicos. Imagino un letrerito “Se diseñan estafas y fraudes para pobres y ricos, cobramos con base a resultados” 

Pues no nos basta comer bien. No nos basta disfrutar de un buen cigarro, de una noche de copas o apostar de vez en cuando; o ahorrar para el retiro. No señor, hay que terminar como mínimo con una cajetilla al día; hay que salir borracho de las fiestas y perder hasta el último centavo apostando. No nos basta tener dinero, poder y prestigio suficientes. No señor, queremos todo el dinero, todo el poder y toda la atención no vaya a ser que nos tachen de conformistas o pero que eso de penitentes…   

En el caso de las cajas de ahorro particularmente, cuando alguien decidió confiar su dinero, con toda seguridad no lo hizo simplemente por que se encontró el establecimiento a la vuelta de la esquina. Fue porque escuchó el canto de las sirenas cuando conoció que ahí… ¡pagaban mucho más! Diría con el ego inflado, ¿Cómo desconfiar si la oficina está muy bien puesta y me atiende el mismito gerente? Nunca se le ocurrió preguntar ¿Por qué pagan tan altos rendimientos cuando el resto no? No se le ocurrió pensar que cuanto más alto es el premio muchísimo más alto es el riesgo de perder. Si su ángel de la guarda le hubiera dicho no deposites los ahorros de tu vida en esa caja de ahorros ¿Le habría escuchado? Lo más seguro es que no. La avaricia es algo difícil de controlar.

Algunos de los responsables de la crisis financiera global que vivió el mundo en el año 2008 pedían que les regularan, como el drogadicto que dándose cuenta de su miseria pide que lo internen en un centro de rehabilitación, pues aun teniendo todo no podían satisfacer su afán de tener más casas, más coches, más lujos, más, más y más de todo a costo de quienes se dejaron engañar con el canto de las sirenas.

Lamentablemente cuando se consuma la estafa es muy difícil recuperar lo perdido pues tanto peca el que mata la vaca, como el que le ata la pata.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 12 de febrero de 2012

Avaricia


“Oculta tras el velo de la ignorancia, la avaricia destruirá sin remordimiento al tesoro más valioso…”

Machu Picchu, Cuzco, Tulum, Chichén Itzá, Palenque, Bonampak, El Tajín, Tenochtitlan…  Vestigios que solo el paso de los siglos nos permite vislumbrar apenas la grandeza y sabiduría de sus constructores. Maravillosas culturas que la insaciable sed de oro del conquistador, oculta tras el pretexto de su fe, destruyó.

Bastó un puñado de aventureros sin más blasón que el acero de Toledo en la mano y la perfidia, para inocular el virus mortal a un organismo que no tenía defensas para tal enfermedad. Y así sus ciudades se redujeron a escombros, sus calles otrora limpias en muladares, los palacios en pocilgas, sus dueños en sirvientes, esclavos del encomendero sin la mayor dignidad ni esperanza. Y su mayor tesoro, el conocimiento, en cenizas pues al ignorante le fue más fácil destruir lo desconocido que intentar siquiera comprenderlo.

Han pasado 490 años desde el 13 de agosto de 1521, fecha de la caída de la Gran Tenochtitlán y desde entonces el saqueo de nuestro país continúa. Antes, los barcos de la flota española cargados de oro. Ahora, vía las transferencias electrónicas de utilidades.

Veamos, España fue el segundo inversionista en México en el periodo 1999-2009 solo después de los Estados Unidos, en 2009 el quinto a escala mundial y el segundo de entre los países de la Unión Europea. Nos venden más de lo que les compramos y la verdad sea dicha están más que contentos.

Y para muestra un par de botones, los grupos Financiero BBVA-Bancomer y Santander tuvieron un buen, ¡que digo! excelente año de 2011. ¡Viva México! dijeron sus ejecutivos y ¡cómo no!, si somos su negocio más rentable cobrando altos intereses y pagando muy escasos rendimientos por los depósitos. Baste decir que las utilidades del primero superaron a las del grupo en España y las del segundo, en todo Latinoamérica fueron superiores a las que tuvo en su país de origen.

Pero no tiene la culpa el indio, si no el que lo hace compadre. Ellos simplemente han aprovechado lo que se les ha permitido. Buenas son la inversión extranjera, la asociación del gobierno con la iniciativa privada y la participación de la banca extranjera pues no vivimos aislados.

Lo que no debe volver a permitirse es la inequidad y la depredación del país por un entreguismo absurdo. El patéticocaso de Islandia es una muestra extrema de lo que puede hacer la desregulación, la avaricia y la manga ancha.

Quien en todo caso debe decir ¡Viva México! es nuestro pueblo, no ejecutivos de corporaciones extranjeras.

¡Viva México!

Reciban un cariñoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm