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sábado, 25 de agosto de 2012

Yo si le entro...


“♫… Un elefante se columpiaba, sobre la tela de una araña. Como veía que resistía, fue a llamar a otro elefante…Dos elefantes se columpiaban, sobre la tela de una araña. Como veían que resistía, fueron a llamar a otro elefante... Tres elefantes... Cuatro elefantes... Cinco elefantes se columpiaban, sobre la tela de una araña. Como veían que no resistía, mira como caen los elefantes… ♫”

¿Tendrían conciencia los elefantes de que la tela de la araña terminaría por  romperse y que ellos acabarían con su enorme “paquidermidad” por el suelo?

Pienso que no. Tan enojada la araña, como ellos estaban divertidos, cante y cante en el “columpio”, que con toda seguridad les pasó de noche el refrán aquel que dice “tanto va el cántaro al agua que termina por romperse”… Inexorablemente, en algún momento, la tela de la araña terminaría por deshilacharse empezando justo por lo más delgado… Me pregunto, así a ojo de buen cubero, ¿cuántos elefantes más podrían columpiarse? ¿Uno más? Difícilmente, si con cuatro, decían que los rechinidos de la tela ya anunciaban un desastre.

¡Ah! pero necios los elefantitos hicieron oídos sordos a las voces de advertencia, a los rechinidos de la tela, y en su afán por continuar con el jueguito, y demostrar que no pasaba nada, ¡Hágame usted el favor! fueron a llamar a otro elefante… Pero si pasó y terminaron con el orgullo herido, con raspones y uno que otro hueso roto, como antes dije, con su enorme “paquidermidad” por el suelo…

Hoy a lo largo del territorio nacional se escuchan el crujir de una tela que ya no soporta más el peso de quienes, como los elefantes del cuento, solo se preocupan por su bienestar a costa de lo que sea. Los 12.7 millones de mexicanos que superviven en medio de la pobreza extrema y los 52 millones, el 46.2 por ciento de la población, que viven en la pobreza son los hilos crujientes por donde la tela empezará a deshilacharse La gran pregunta es ¿Cuándo?

Un psicólogo que sobrevivió al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau, observó que en el mes de diciembre casi no había fallecimientos de prisioneros fuera de aquellos asesinados en las cámaras de la muerte pero sí, y muchos, en el mes de enero. Él se preguntó por qué ocurría ese fenómeno si los maltratos de las SS eran los mismos, la alimentación igual de pésima y las jornadas de trabajo agotadoras como siempre.

Su conclusión fue que a finales del año los prisioneros elevaban su espíritu pues imaginaban iniciar el año de regreso en casa. Tenían la esperanza de que terminara la guerra para poner fin a su suplicio; sin embargo concluido diciembre sin que se cumplieran sus anhelos, al iniciar enero la pesadumbre les invadía, pensaban “otro año más no lo aguanto” y simplemente se dejaban morir.

Haciendo un paralelismo, el mes de “diciembre” en México está por concluir. Para esos 52 millones de ciudadanos sumidos en la pobreza, la esperanza de cambio morirá en defiitiva cuando el PRI asuma el poder y las condiciones estén dadas para un “enero” donde la pesadumbre invadirá a muchos de ellos, pensarán “otro sexenio más así no lo aguanto” y con toda seguridad, como dejarse morir no es opción, harán patente de alguna manera su inconformidad.    

Solo espero que no ocurra lo que me dijo un fontanero a quien contraté para resolver algunos problemas en casa. Cuando el hombre, enjuto, de tipo costeño y curtido por el sol terminó su trabajo, le llevé de regreso a su modesto establecimiento. En el camino pregunté cuál era su opinión sobre el tema de la inseguridad, su respuesta me dejó helado. “Mire patrón” me dijo endureciendo el ceño, “bendito sea Dios que ahora tengo trabajo, porque cuando no, cuando no puedo comprar las medicinas para mi hijo o no me alcanza para llevar que comer a la casa, pues yo si le entro, aunque me tenga que llevar a un cristiano por delante…” Terminamos el recorrido en medio de un silencio que se podía cortar con tijeras.

Nunca más lo volví a ver y de todo corazón deseo que continúe trabajando, porque ese hombre tenía más que claro hasta donde podía soportar.

Por cierto ¿A cuanto amaneció el huevo hoy? El maíz dicen que va a subir…

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm