
1944, Daniel Maranto Rosas, viaja de polizón a la zona del desastre causado por la inundación en Chacaltianguis, Ver., para rescatar a mi Madre quien a los 18 años era maestra rural.
9 de abril de 1941, Enrique Chávez Vázquez, profesor, periodista y más tarde locutor, tres años después de la expropiación petrolera recibe un telegrama que dice «Extrañadísimos silencio acontecimientos petroleros esa región ocupación campos tropas Federales y huelga anunciada exitámoslos (sic) cumplir deber enviando esta vía informaciones hechos palpitantes urgentísimo, LA PRENSA”»
17 de marzo de 1952, Enrique Chávez Vázquez, socio fundador de la Compañía Radiofónica de Poza Rica, conduce desde “la capital petrolera de México…” la emisión inaugural de la radiodifusora XEPR, la primera en el norte del estado de Veracruz.
28 de septiembre de 1956, Ramona Maranto Riego, en su examen profesional para obtener su título de Profesora de Educación Primaria, afirma «…todos los niños, desde un punto de vista humano y patriótico, debe gozar de iguales derechos, no importa la clase social a la que pertenezcan…»
¿Y lo anterior, a qué viene? Ramona, Enrique y Daniel, mi Madre, mi Padre y mi Abuelo son parte de la respuesta a una queridísima lectora que en días pasados, a propósito de una reunión familiar, me sugirió escribir sobre la familia. Me pregunté en ese momento, ¿Cómo enfoco el tema si tanto se ha dicho ya? La respuesta no tardó en llegar. Una vocecita me dijo, apela a tus sentimientos. Ahí la encontrarás.
De inmediato surgieron los sentimientos de orgullo, de asombro, de tristeza y de agradecimiento por sus logros, sus luchas, sus aflicciones y los maravillosos regalos que recibí de mis mayores. Sentimientos cotidianos que igual están ahí por mi esposa, mis hijos, mis hermanos, mis tíos, mis primos, mis parientes todos. Sentimientos que no he elegido, que surgen de mis entrañas porque hay un pedacito de todos en mi; y en ellos, un pedacito de mí.
Son esos los sentimientos que siempre han estado simplemente por ver la luz donde nacimos. Sentimientos que serán pequeñitos o grandes si la actitud elegida fortalece los vínculos para poder decir sin duda alguna ¡Somos familia!...
Y extendiendo esta idea a una escala mayor pregunto: En México. ¿Somos familia?
En las familias difícilmente estarán todos siempre de acuerdo, los hermanos en la adolescencia, siempre peleando, hemos sido buen ejemplo de ello. Sin embargo al final del día el Amor, los valores y el ejemplo del liderazgo superan siempre las diferencias.
Así México puede ser familia. Sí, si empezamos en casa.
Con mis mejores deseos,
Twitter @enriquechm