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jueves, 24 de diciembre de 2009

El Rompecabezas de la Vida

“Como todos ustedes saben, los regalos de Navidad y Día de Reyes no son un asunto trivial. Satisfacer a los pequeñines no es igual que hace dos mil años –para ser exactos 2009 años- cuando recibimos la encomienda; hoy son cientos de miles de cartas de niños –algunos no tan niños- con peticiones cada vez más sofisticadas y si hemos de ser sinceros, no damos el ancho, estamos perdiendo mercado aceleradamente… simplemente las cosas no marchan nada bien…”

Ese fue una parte del discurso inaugural de la inusual e inédita reunión entre Santa Claus y los tres Reyes Magos quienes por primera vez, dejando a un lado su tradicional rivalidad, se sentaron juntos a la mesa para discutir como enfrentar su paulatina pero constante pérdida de liderazgo en el mercado “global” de los juguetes; mercado, que punto y aparte, para ellos siempre ha sido global...


Santa, propuso incrementar la capacidad de las plantas productoras de juguetes y hacer economías de escala; adoptar nuevas tecnologías y compartir el mercado mediante alianzas estratégicas con los nuevos jugadores Mattel, Nintendo y otros fabricantes; en tanto que los Reyes Magos pugnaron por retornar a lo básico, un poco lo “retro”, porqué argüían y con razón, que los valores de los niños –y de los papás de los niños- se habían diluido con el paso del tiempo por la sofisticación tecnológica, la violencia, la competitividad, el apego a lo material y demás chunches que aquejan a la sociedad actual.

Las pláticas por momentos se tornaron tensas -particularmente entre Santa y Melchor quienes por alguna ignota razón de plano no se caían bien- sin embargo, el espíritu navideño prevaleció y al cabo de unos cuantos días las conclusiones llegaron: La alianza sería solo entre ellos y si bien es cierto que tendrían que actualizar tecnológicamente sus fábricas para incrementar la capacidad de producción con menores costos; su apuesta en el mercado estaría del lado de juguetes que ayudaran a rescatar los valores para la niñez y la juventud.

Con esa premisa, los creativos de Santa Claus Inc. y Los Tres Reyes Magos SA de CV se dieron a la tarea de encontrar el concepto que fuera la piedra de toque para recuperar la preferencia de los niños. Encerrados en un bunker para protegerse del espionaje industrial –medida por demás inútil pues ya nadie los consideraba competencia- el grupo, después de arduas jornadas de trabajo, se dispuso orgulloso a presentar a sus superiores el resultado de las arduas jornadas de trabajo…

Y así llegó el gran día. Los renos, el caballo, el elefante y el camello arribaron imponentes con los distinguidísimos miembros del consejo de administración; el staff puso a punto el equipo de proyección, las luces se apagaron y en la pantalla apareció la primera lámina –en Power Point naturalmente- con una sola frase:

Rompecabezas el juego de la vida…


Por breves pero a su vez interminables segundos el silencio ocupó todos los espacios de la pequeña sala donde se jugaba el destino de las tradiciones milenarias de Amor, buena voluntad, reconciliación y esperanza de toda la humanidad…

“Si, nuestra apuesta es por el Rompecabezas de la Vida –rompiendo el pesado silencio dijo con firmeza y convicción el más joven del equipo de mercadotecnia que recién había cumplido su milésimo aniversario en el equipo de los tres Reyes Magos- permítanme explicar por qué…

¿Cuál es el juego que no te conduce a la frustración o al desengaño? El rompecabezas pues cuando quitas el moño y la envoltura, puedes ver lo que más tarde o más temprano obtendrás.

¿Cuál es el juego en el que siempre disfrutas con los pequeños logros? El rompecabezas, cuando unes una pieza con otra.

¿Cuál es el juego en el que siempre tienes otra oportunidad? El rompecabezas donde nada te impide volver a empezar.

¿Cuál es el juego en el que no tienes a quien echarle la culpa si las cosas no resultan como esperabas? El rompecabezas, pues tú eres el único responsable de los resultados.

¿Cuál es el juego que no crea resentimientos? El rompecabezas donde siempre ganas y no hay vencedores ni vencidos.

¿Cuál es el juego donde puedes avanzar a tú ritmo? El rompecabezas que solo requiere paciencia y enfoque para jugarlo.

Es suma, terminó diciendo el “joven” ejecutivo, el juego del rompecabezas es como la vida donde nuestra visión del futuro es la figura en la caja que con paciencia y fe siempre podemos alcanzar; donde la felicidad se alcanza cotidianamente con los pequeños o grandes logros antes que con el resultado final; donde si fracasas solo tú eres el responsable pero también solo tú eres responsable de otorgarte la oportunidad de volver a empezar; donde puedes avanzar a tu propio ritmo si dejas de compararte con los demás; donde la única regla para no crear resentimientos es que tus acciones se den en armonía encajando las piezas suavemente, sin forzarlas.”

Y ahí terminó la reunión con el resto de las láminas en el computador pues no fue necesario explicar nada más.

Solo quedó una pregunta en las mentes de Santa y los Reyes Magos

¿Lo entenderán?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 4 de enero de 2009

Guerra Navideña...

Como ha sido su costumbre por cientos de años, el General del Deber Ser y sus Esbirros del Resentimiento prepararon cuidadosamente la defensa en contra de las fuerzas del Amor, la Gratitud, la Espontaneidad y la Reconciliación que, como pocas veces, hacen causa común en esta época del año. Dos batallas principales se dieron en el campo de batalla de los sentimientos, el día de la Navidad y el día último del año viejo, donde la artillería de los dos bandos intercambió disparos de risas, dilemas, ternura, lágrimas, sacrificio, excesos, frivolidad, generosidad, penurias, deseos, desencuentros, nostalgias, indiferencia y tantas, y tantas muestras de la incongruente actitud humana.

Del regalo envuelto en la caja de la tienda de moda, con el moño que será igual al previo y al siguiente por gracia del arte del diseño; al regalo sin caja y sin moño, acumulado kilómetro tras kilómetro en los carros viejos ó en camiones atestados para estar solo unos días o solo unas cuantas horas cerca de quienes quieres…pero que no sabes expresarlo. Los dos, el de la caja y el del kilómetro, con la misma intención de decir te quiero, de decir me importas, pero que en esto del vivir, cada cuál lo expresa como puede.

Punto de rencuentro de los ausentes y de los recuerdos…la época de navideña, ¡el fin de año!, no dejan espacio donde proteger el alma de quien quiera permanecer a salvo, al margen de la no por rutinaria, menos épica batalla. Y así los días transcurren entre escaramuzas con prisioneros en uno y otro bando; entre las galletas con las lágrimas del Amor sazonadas, entre abrazos que sin decir mucho, dicen todo…entre el timbre que suena una y otra vez, anunciando el mensajito que llega del amigo lejano con unas cuantas palabras diciendo estás en mi memoria y tal vez solo por un instante…en mis sentimientos. Mensajito, otrora impensado, sustituto tecnológico de aquellas tarjetas de navidad causa del hombro entumido y los pies adoloridos de nuestro inolvidable cartero.

Y en el ínterin de los encuentros y las salutaciones, en los momentos de reposo, en la intimidad con los cercanos, la calma y el sosiego permean para nutrir el Alma con los apegos al cariño obsequio de aquellos que te Aman. Solo que el fluir de la arena es incesante y apenas sin notarse el último grano escurre entre el embudo de cristal marcando el tiempo para unos, de liar los bártulos, para otros de recomponer las casas, para todos de empaquetar los sentimientos que volverán a surgir cuando el año venidero ya este acabando…

Pues si, ya se acabó el jolgorio, la fiesta y las comilonas… los cuetitos, los cuetes y los cuetotes... incluyendo la quema del año viejo con cara de Bush que al son de los cohetes pintó su cara de negro después de su martirio…Y los escolapios a la escuela, los adultos al trabajo, los chismosos al chisme, los bien intencionados a recordar la lista, los gorditos a la dieta, los flaquitos al taco, los políticos al hueso, los urgidos al Melate, los miedosos a sus miedos, el mundo a resolver su crisis y Yo… ¡Para que les digo!

Me quedan unos diítas más de vacaciones… je je

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

domingo, 21 de diciembre de 2008

Mateo 16:28... de Hamburgo a Estambul

“La guardia de la hora nona siempre era aborrecible. Aún más ese día cuando una multitud excitada y amenazante cerraba nuestro único camino. En verdad no era mi día, ni menor el miedo que impulsó el fuerte golpe de adrenalina que sucedió cuando las puertas se abrieron de improviso para dar inicio al tortuoso recorrido en medio de aquel tumulto donde podía ocurrir cualquier cosa.

Los improperios y golpes, que surgieron de inmediato para conminar a la multitud a abrir paso a la escolta, fueron el preludio de una fatídica jornada. Transpirando miedo, mi angustia se acrecentaba conforme la gente nos rodeaba, insultando al hombre de aquel rostro de serenidad inexplicable, cuyos ojos en esos dramáticos momentos miraban muy lejos, ahora lo puedo decir, más allá de la distancia, más allá del tiempo.

Mi destino quedó anclado al suyo sin saberlo, cuando en medio de la violenta tremolina el tiempo pareció suspenderse para dar paso a unas breves y confusas palabras… las finales. Las de un demente que descargaba al fin la furia contenida hasta entonces por su inexorable final.

Estuve equivocado por mucho tiempo, no eran las palabras del resentimiento, sino las de quien miraba lejos, muchísimo más lejos de mi escaso entendimiento en esa época. Solo al cabo de muchos años que ahora me parecen nada, entendí el significado real de sus palabras…Y la comprensión me llevó primero al entusiasmo ignorante de quien sabe que no agotará su tiempo…Años después, al sufrimiento, a la impotencia, y al dolor de quien siempre ve partir a los amados…Más tarde, al ostracismo y a la resignación, rendido ante la vida, que ya no te puede ofrecer más sorpresas ni mayor significado.

En todos mis años que ya son muchos, me ha tocado vivir de todo. He sido pobre unos años e inmensamente rico en otros; he sido esclavo y señor de esclavos; humilde en unas épocas y soberbio en otras; activista y solidario de cuando en cuando, e indiferente al sufrimiento ajeno muchas veces; he amado hasta la locura y cuando no, me han hecho sujeto de amor idolatrado; en alguna época me alabaron como arquetipo de santidad solo para repudiarme después como el peor de los malvados; culto y refinado por largo tiempo en tanto que ignorante y patán en las estaciones del hastío.

Pero por sobre todas las cosas, ahora lo sé, he sido él privilegiado cronista anónimo de la historia…pero no solo como observador. He sido el personaje principal de muchos de los actos de esta obra donde he degustado, sin prisa alguna, el mejor vino o la peor de las miserias de la experiencia humana.

Y así querido amigo, poseedor de esa experiencia, como lo soy por gracia de aquel hombre, puedo decirte que nuestras almas son el campo donde se baten en una lucha eterna las fuerzas de la ignorancia y el egoísmo, con las de la Conciencia y el Amor. Lucha épica y encarnizada donde se darán triunfos y derrotas pero nunca ganadores ó vencidos.

¿Qué la balanza se inclina hacia un contendiente? No sufras, no vale la pena gastar tus lágrimas, pues siempre surgirá el contrapeso divino que recupere el equilibrio como sucedió, cuando en esa época, con su sacrificio supremo en la vía crucis, camino del calvario, colocó la más conocida, tal vez la última de las pesas de Amor y de Conciencia que aún fortalece a las almas de buena voluntad con la Fe que Él sabía necesitaríamos en los momentos de tribulación. Pues como dije, sabe mirar de lejos, más allá de la distancia, más allá del tiempo.

En estos días cuando celebramos su nacimiento recuerdo siempre el día de su muerte cuando me dictó la orden, que no condena, para permanecer aquí ahora sé para qué…

Mateo 16:28

“De cierto os digo que hay algunos de los que están aquí, que no gustarán la muerte, hasta que hayan visto al Hijo del Hombre viniendo en su reino”

Tu amigo de siempre…

Catáfito…”

Catáfito es un discreto personaje cuya presencia irradia la tranquilidad de los muchos años que seguramente carga sobre sus espaldas. Las raras veces que se deja ver, acostumbra relatar pasajes de la historia que acompaña siempre con una moraleja evidencia de su sabiduría y lo hace de tal manera que parece que él lo hubiera vivido. No está loco, eso me queda claro, pues sus comentarios expresados siempre en un lenguaje sencillo e impecable y con el buen humor entrelazado, nunca están basados en supuestos. Obedecen a un profundo conocimiento de la naturaleza humana. A él jamás lo verás alterarse ante la ofensa y si acaso, se concede una sonrisa que delata su intima satisfacción cuando recibe una muestra de cariño o de agradecimiento.

Catáfito realmente es un personaje misterioso; cuando alguien le pregunta sobre sus orígenes o sobre su quehacer cotidiano cuenta que nació en algún lugar de su hogar que es el mundo y que se dedica simplemente a vivir y contar cuentos.

Que el Amor de sus seres queridos les cobije hoy y siempre…

¡Feliz Navidad y próspero Año Nuevo!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com