Mañana fue el gran día… ¿Mañana fue?
Si, por que esta reflexión la redacté
justo a las 18:12 del sábado 30 de junio de 2012, un día antes del gran día. ¡A
ver! cuénteme ¿Cómo les fue el día de la elección? ¿Votó? Bueno, la verdad es
que ya no importa mucho, lo hecho, ¡hecho está!
Ahora unos con la conciencia tranquila
y otros ocultando la tierrita bajo la alfombra, harán maletas para dejar
espacio a quienes asumirán las responsabilidades. Serán seis años donde se
podrá comprobar si la “medicina” que recetamos; -unos con su voto, otros con su
abstención, unos con sus trampas y los otros también- realmente funciona y saca
al paciente de la sala de terapia intensiva y lo conduce por el camino del bienestar
a un destino promisorio.
Solo espero que el nuevo tlatoani a la
fecha de la publicación de esta adelantada columna se haya apresurado a
despojarse de la máscara sonriente del triunfo, para portar ahora la del
estadista, la de la enorme responsabilidad de conducir al país, no nos vaya a
salir después con aquello de “votas y te vas...”
Yo estaría asustado, ¿Se imaginan?
Tanto empeño. Promesas incumplibles,
odios desatados, compromisos ineludibles, compromisos inconfesables, abrazos hipócritas,
miles de saludos de manos sudorosas, para llegar al día siguiente de la
victoria, cuando la historia empezará a escribir un nuevo capítulo con su
nombre. Pero no será la historia escrita en el papel de los incondicionales, si
no la historia que no podrá borrar ni alterar, será la historia de su propia
conciencia.
Doña Josefina, don Andrés Manuel, don
Enrique, no hay plazo que no se venza, mañana uno de ustedes será el vencedor de
la contienda, en el gran día que debiera haber sido él de la fiesta impecable
de la democracia pero lo hecho, ¡hecho está!
Hoy es sábado y mañana habré sido
presidente de Casilla, ya les contaré la historia de la que espero no haya sido
la de una elección más.
Reciban un afectuoso abrazo,
Enrique
Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
