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domingo, 15 de abril de 2012

Paseo de perros...


Por favor que el título no le confunda. Este relato no se parece en nada a la trama de la película “Tarde de perros” que fue toda una tragedia. La de hoy es una historia distinta, la de un auténtico paseo, de perros de cuatro patas, a lo largo del hermoso malecón del puerto de Coatzacoalcos que para mí, empezó justo a las 07:00 am del domingo pasado con un largo sonido del despertador; con el acostumbrado “buenos días” a mi mascota Pippa a quien el saludo le valdría un cacahuate salvo por el pequeño detalle de que a continuación le sirvo un delicioso desayuno/comida/cena de exquisitas croquetas…

Ya en el punto de reunión hubo de todo, desde los perros ya entraditos en años con mirada de no rompo un plato movían cariñosamente ¿amorosamente? la colita de un lado a otro pero que al mismo tiempo gruñían discretamente al ver pasar a los cachorros muy bien acicalados pero eso sí, después se pudo constatar, con el ladrido a flor de hocico. ¡Ah! y que decir de las perritas que para variar a punto estuvieron de perderse del registro previo al inicio de la caminata.

-Señoras y señores, niños y niñas, 10 minutos para la salida, por favor no olviden que este debe ser un paseo “l i m p i o” así que levanten invariablemente el popó de sus mascotas, eviten las relaciones que atenten contra el pudor y las buenas costumbres y si han de ladrar, que sea a cualquiera otra cosa menos a los otros perros. Esperamos un paseo civilizado, tranquilo y sin incidentes. Como saben la intensidad del aplauso del público será lo que decida a la mascota ganadora.

Y con esas advertencias iniciamos. Al principio todo ocurrió tal como estaba previsto. Los dueños mantuvieron bajo control a sus mascotas que con la mirada al frente no se dignaban a ver a sus rivales, ¡mucho menos a ladrar nada que pudiera ofenderlos! Cuando el popó necesariamente apareció, los propietarios de inmediato procedían con comedimiento a la operación limpieza y ahí no había pasado  nada… Ese fue el único momento de gloria para los organizadores quiénes anticipaban un final feliz, lamentablemente, poco les duró el gusto.

El paseo simplemente se les fue de las manos. No faltó quien olvidara las bolsitas donde depositar el popó y otro que se ensuciara con él los zapatos. Esa fue la señal para que en breves minutos el camino pareciera un campo minado; se sucedieran las denuncias en la mesa de los organizadores y después los airados reclamos entre los participantes. Los eventuales ladridos subieron de tono hasta que los perritos y perritas mostrando los colmillos, se dieron gusto gruñendo y repartiendo tarascadas. Todos perdieron la figura…

Sin embargo tuvimos una mascota ganadora pues el reglamento prohibía declarar desierto el primer lugar y así; arañada, mordisqueada y maloliente por el popó que no pudo sortear, una tambaleante mascota subió entre abucheos de la inmensa mayoría y los aplausos de un pequeño grupo de seguidores que bastaron para darle el triunfo y hacerse de la presea.

¿Absurdo verdad? Pues justo eso es lo que está ocurriendo en la campaña electoral. Tenemos tres candidatos de los cuales uno será necesariamente el próximo presidente así sea con un solo voto; en la contienda el tono se eleva cada vez más; y las campañas negras que se quisieron evitar, ahora adoptan otras formas.

Unas francamente burdas como la descalificación, insultos, agravios, verdades a medias y mentiras descaradas que invaden las redes sociales; otras más sofisticadas, como telenovelas; videos en Internet; o encuestas que buscan imponer las tendencias antes que el contraste de las ideas y el cómo los candidatos harán realidad sus promesas de campaña.

Campañas que hoy, es un hecho, contrastan únicamente la habilidad de los mercenarios nacionales y extranjeros al mejor postor asesores en las técnicas de la mercadotecnia política.

La lucha por el poder, “haiga sido como haiga sido” ¡Viva México!

Nota: Pido una disculpa a los organizadores del paseo de mascotas que se llevó a cabo el domingo pasado por permitirme la licencia de imaginar un evento del mismo tipo para para desarrollar este artículo. Su evento fue todo un éxito, salvo el detalle del campo minado. ¡Muchas felicidades!

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 7 de abril de 2012

Caminos de Tormes...


-No, no veo como las cosas vayan a cambiar. Dígame ¿Qué hará él distinto de los otros? ¿Recuerda a Cipriano? Aquel que por andar de coscolino y seguir a una muchacha me dejó a media calle y por poco me atropella un coche… ¿Y al tal Ruperto? que me traía desgastando mi bastón buscando el nombre de una calle hasta que me di cuenta que el muy burro no sabía leer…

-Todos son iguales, me conducen por donde se les pega la gana, después de pasar charcos e inmundicias mis zapatos apestan a todo lo que pueda imaginar; me arrastran en medio de multitudes y termino lleno de moretones que no veo, pero sí siento; se aprovechan de mi ceguera para robar todo lo que pueden. Y cuando reclamo dicen que merecen eso y más, porque sin ellos no sabría como llegar ni a la esquina de mi casa… No, la verdad no veo como pueda confiar en esa runfla que se hacen llamar lazarillos. Yo ciego y ellos descuidados, irresponsables… ¡pillos buenos para enriquecerse a mis costillas!

-Entiendo, perdida la confianza, ¿Cómo dejarse conducir? Pero ahora será distinto. Su nuevo lazarillo ha estudiado, no le robará, estará satisfecho si le da casa, comida y cuida de él en la enfermedad. ¡Créame amigo ciego! Será el compañero que tanto necesita: discreto, fiel y dispuesto a dar su vida por la suya.

-¿Está seguro que no me engañará, ni me robará, ni me meterá en charcos, ni hará que pise inmundicias y que tampoco me abandonará a mi suerte cuando más lo necesito?

-Así será, podrá confiar plenamente en él, pero no le resolverá la vida. Si lo acepta, su nuevo Lazarillo, sólo le prevendrá de los peligros cuando camine por las calles pero quien tendrá que saber a dónde quiere ir, y cómo, será usted… Tendrá entonces que esforzarse en comunicarse con él como nunca lo ha hecho con los otros lazarillos, pues tome en cuenta que no habla: ladra…

La moraleja de cuento anterior es que el éxito del ciego y el lazarillo dependen de la confianza mutua, de la corresponsabilidad, de la comunicación y de un cambio de actitud respecto al tema del liderazgo pues, si bien es cierto que es al ciego a quien le corresponde, en los hechos lo ejercieron los lazarillos haciendo lo que les vino en gana con todas las consecuencias negativas que se acumularon a lo largo de los años en el hígado del ciego.

Por su parte para el ciego es indispensable recuperar el liderazgo perdido y establecer una posición de confianza desde la cual pueda construir un nuevo pacto con el lazarillo que respete las pautas arriba mencionadas. Sin ellas caerían nuevamente en el círculo vicioso en el que todos pierden. Los dos, ciego y lazarillo, deben dejar de ver la vida en blanco y negro, buenos contra malos, pues viéndola así, aun cuando ganen, pierden. Lo anterior aplica en cualquier tipo de organización.

En el caso México, hasta hoy los lazarillos no han respetado su papel sirviendo a los “ciegos”, por el contrario, se han servido de ellos. Por eso necesitamos realizar un acto de voluntad que el día de las elecciones transforme a México. Parece un sueño imposible, pero… ¿Podemos imaginar el impacto que tendría en los partidos políticos si todos, absolutamente todos, los mexicanos acudiéramos a las urnas?

México sería otro al día siguiente.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm