Las ideas son por los demás... así que en este espacio encontrarás las ideas que antes no lo eran por quedarse en la intimidad de mis temores. No serán buenas, ni malas, acaso ideas que lo serán por tí.
domingo, 30 de septiembre de 2012
RockStar
sábado, 7 de julio de 2012
¡Tragones!
sábado, 23 de junio de 2012
El fin de nuestro mundo...
viernes, 8 de junio de 2012
Láminas nuevas para el techo de Don Jorge...
sábado, 7 de abril de 2012
Caminos de Tormes...
sábado, 2 de abril de 2011
¿Quien gobierna a México?

domingo, 28 de marzo de 2010
Voto por México
Apatía, descontento, desesperanza, conformismo, decepción, frustración, resentimiento y tantos otros sentimientos concurren el día de las elecciones en Don Abstemio Votante, Don Resignado Alchanchullo y en sus millones de seguidores a sus más preclaros exponentes.¿Votar si todo está ya “tamaleado”? ¿Para qué si las cosas nunca cambian? ¿Para qué voto si todos los candidatos son iguales de corruptos? ¿De qué sirve? ¡De nada! ¡Votar y nada es lo mismo!... ¿Votar yo? Hum... ¡Bola de tarugos!
No obstante, al verlo desde otra perspectiva, parece, como lo es, que los tarugos son otros…
Irónicamente Don Abstemio, Don Resignado y los millones como ellos no se han dado cuenta que al despreciar su derecho al voto, se convirtieron en los mejores aliados de los partidos políticos.
Sí, aliados de quienes acusan de ser los causantes de todos sus males… pues por su actitud, los políticos no tienen que preocuparse por convencer, con propuestas sensatas y ni resultados, a los millones de ciudadanos militantes “activos” del partido del abstencionismo.
En ese contexto, las campañas de los candidatos –generalmente producto del “dedazo” de las dirigencias partidistas al margen de su militancia- se han convertido única y exclusivamente, en la cínica lucha por el poder entre la partidocracia que persigue proteger sus privilegios antes que el legítimo interés de los ciudadanos.
De ahí que el abstencionismo sea la medida del fracaso de la democracia. Fracaso que unos promueven por conveniencia y que los ciudadanos “abstemios” fomentan con su actitud sin entender que votar, si bien es un derecho, también es una obligación.
Regresar a lo básico, recuperar el voto ciudadano son los retos para fortalecer la democracia como el medio idóneo para la construcción de un futuro promisorio para el pueblo de México.
Un futuro donde el acto de votar sea el compromiso mínimo, ineludible por convicción, del ciudadano con la Patria.
Convencidos del camino de la democracia, asumir el compromiso de sumar a nuevos votantes en cada elección a través del convencimiento de nuestros familiares, vecinos, amigos, colaboradores y colegas será el camino natural para lograr una masa crítica de ciudadanos convencidos de acudir a las urnas para expresar su apoyo al candidato de su preferencia cualquiera que este sea, o a expresar su franco desacuerdo con la oferta política de los partidos políticos.
Una masa crítica de ciudadanos que dejen de lado la coyuntura política por la visión de largo plazo, por el sueño anhelado de equidad, justicia y prosperidad, que podemos, que debemos, construir al Votar Por México.
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
domingo, 14 de marzo de 2010
Legisladores: ¿Corruptos o delincuentes?

En múltiples ocasiones he comentado el tema de la corrupción. Comenté de la ineficacia en México de las estrategias que promueve el Instituto del Banco Mundial quien define el éxito de la lucha contra la corrupción como función de las variables: acceso a la información, liderazgo político y la acción colectiva. Materias todas en las que antes que avances, se suceden cotidianamente retrocesos que no son menores.
Planteé como hipótesis que la corrupción debe ser vista no solo como un problema de individuos aislados que ceden a la tentación ante la garantía de impunidad. Para el 80 por ciento de la población, debe ser vista como un fenómeno social que, atiende primero, al propósito de supervivir, y después como medio para mantener la esperanza de escapar a estratos socioeconómicos superiores. Válvula por cierto muy bien regulada por el poder político en turno para atender a sus intereses.
Para el restante 20 por ciento la corrupción atiende a los propósitos fundados en la avaricia del sistema imperante: La acumulación de poder económico y poder político; que, si aplicamos la Ley de Pareto, representan con toda seguridad el 80 por ciento de los costos que asume el país. Hablo de la corrupción de los grandes, pero muy grandes, negocios medidos en millones de dólares, no de la “mordida” de 100 pesos.
No obstante, las estrategias de la lucha contra la corrupción en México son las mismas para los dos segmentos. A los de los grandes “negocios” les hacen lo que el viento a Juárez pues son ellos quienes las deciden y aplican siguiendo al pie de letra aquella máxima del Prócer: Justicia y gracia –léase impunidad- para los amigos, la Ley a secas para los enemigos. Y así eventualmente se da el caso que corruptos -¿Corruptos?- ingresan en la cárcel y de otros que frecuentemente cambian a mejores puestos o migran a otros climas…
Pero no, no son corruptos, eso es una manera suave de decir las cosas, un eufemismo, utilizado para expresar que los “corruptos” son menos malos que los delincuentes. La verdad es que los “corruptos” son tan delincuentes como cualquiera que viole la Ley. Ese es el término a utilizar para señalarlos y llamarles por lo que son.
¿Acaso no es delincuente el que usa lo que no es propio para su beneficio? ¿Acaso no es delincuente aquel que le miente a sabiendas a una autoridad? ¿Acaso no es un delincuente quien acusa públicamente sin pruebas?
Eso es justo lo que observamos la semana pasada en el denigrante espectáculo que a muy alto costo sufragamos con nuestros impuestos. Legisladores mintiendo públicamente una y otra vez a la que debería ser su autoridad: el pueblo. Legisladores desviando los recursos públicos empleando su tiempo primero, para concertar acuerdos electorales y después para difamar, en vivo y en directo, desde las instalaciones que deberían ser utilizadas para atender la agenda legislativa.
Legisladores ya confesos, que eufemísticamente serían sujetos de corrupción política solo que a mi ese término ya no me satisface. Habría que llamarlos por su nombre: delincuentes organizados en cárteles mal llamados partidos políticos.
Con mis mejores deseos,
Twitter @enriquechm
domingo, 24 de enero de 2010
La fuerza de las palabras...
Tomado del santo Evangelio según Marcos 12,28b-34:sábado, 21 de noviembre de 2009
Luz de luna...
Ya hace un buen número de columnas que he escrito procurando formar opinión sobre una problemática nacional que difícilmente se resolverá en mediano plazo. Está visto que la actitud de los actores no va a cambiar… yo sí… ¡pero de tema! En esta ocasión, decidí darme un respiro entrevistando a un buen amigo con quien he disfrutado muchas aventuras y sin embargo no conozco del todo. Así que emprendí el camino al bar la Guabina donde pensé que con toda seguridad lo encontraría y así fue.-¿Cómo has estado? -Bien gracias ¿Y tú?
-Te diré que no puedo negar lo bien que me ha ido últimamente. Mi esposa está bien, los “niños” también, el negocio siempre generoso… los vecinos mejorando –cada vez hacen menos ruido-, mí juguete preferido no se ha descompuesto, el trabajo bien, ¡Vamos! Que hasta el servicio en la Guabina ha mejorado, la botana está cada vez mejor. En fin, todo está muy bien.
-Pero… ¿Qué me dices de ti? ¿Cómo estás tú? -¿Yo? Hum…
-Si tú. Me has dicho que todo lo que está alrededor tuyo, está muy bien y eso, si bien es importante, es solo una parte. Insisto, a ver dime… ¿Cómo estás tú?
-Bueno te diré que, la verdad, no he pensado mucho en eso. A ver… empezaré por lo que hago: Suena la alarma, me levanto, hago mis cositas, desayuno leyendo el periódico, me lavo los dientes, enciendo el coche, después el Ipod, emprendo la ruta a la oficina, saludo al vigilante del estacionamiento, estaciono el coche, saludo a los compañeros que conozco, me instalo en la oficina, atiendo los asuntos, emprendo el camino de regreso a casa, ingiero mis sagrados alimentos y después… una siestecita; suena la alarma, besito de despedida, emprendo el camino a la oficina nuevamente, lo mismo, regreso, leo un poco, veo la novela....
-¿La novela? Será la telenovela. -Si pues, ¿Qué tiene de raro? Tiene buenas actrices, buenos actores, eso sí, ninguna trama pero entretiene hombre… no nada más el Discovery Channel… o las películas 20 X… Pero no interrumpas por favor... ¿Dónde me quedé? ¡Ha sí! en la telenovela, continuamos, después la frutita de la cena, lavarse los dientes y tan ¡tan! Lo demás es privado.
-Está bien, ya enlistaste todas, bueno, casi todas tus actividades pero no has respondido a mi pregunta ¿Cómo estás tú? ¿Eres feliz? Brotó inoportuna la pregunta en tanto la felicidad, para tantos, es cosa tan distinta…
-Sí y No. Me contestó de pronto -cual buen torero buscando esquivar la cogida del toro por su inconsciencia- intentando que su rostro no mostrara duda o falsa seguridad.
-Soy feliz cuando disfruto de buena compañía y buen vino bajo el manto de las estrellas en una noche de verano con una brisa firme que me susurra palabras… Soy feliz cuando por las mañanas salgo al jardín y escucho en el murmullo de la naturaleza el canto de los pajarillos ¡Eso es vida! Soy feliz cuando después de un eventual “mal” día en el trabajo; recorro los escasos kilómetros a mi casa y me envuelve el ronroneo de mi auto que susurra quedamente al oído, ¿Ya viste el mar? ¿Y el cerro de San Martín? ¿El atardecer? ¿Ya viste lo que nunca ves, pero que siempre está ahí para tí? Soy feliz cuando la sonrisa de alguien más o la ternura de su mirada inspiran el amor… Soy feliz cuando mis manos, de estar quietas, vuelan sobre el teclado expresando lo que mi alma siente.
-¿Y cuándo no eres feliz? Le pido concluir...
-Cuando, querido amigo, he de olvidar lo feliz que estoy ahora por contestar tu pregunta.
“Luz de Luna, piano, hum…
Infunden la calma que el alma busca
Cuando en el momento de la íntima soledad
El rostro muestra la intención de la eternidad…”
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
domingo, 15 de noviembre de 2009
Marionetas
Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos (Gandhi)¡Asesino! ¡fascista!, ¡Mediocre!, ¡Usurpador!, ¡Payaso!, ¡Curulero!, ¿Aflojaste el cuerpecito?, ¡Esperpento traidor!, ¡Pinche nalgas prontas!, ¡Fanfarrón!, ¡Estorbo!, ¡Estúpido y traidor!, ¡Incompetente!, ¡Rajón!, ¡Salinista!, ¡Pendejo!, ¡Enanos del congreso!, ¡Por rata, te volviste joto!, ¡Inútil!, ¡Muerto de hambre!, ¡Tepocata!, ¡Peligro para México!, ¡Mierda!.. (Por violencia verbal in extremis se omite el tradicional recordatorio familiar).
La lista anterior podría continuar hasta compilar un libro que tendría como portada la fotografía del entonces legislador, Don Humberto Roque Villanueva, tomada el 17 de marzo de 1995, cuando hizo la “roqueseñal” para celebrar el incremento del 10 al 15 por ciento de impuesto al valor agregado. Gesto obsceno con él que merecidamente ingresó a la historia nacional. La “roqueseñal” sería el marco perfecto para el título que no podría ser otro que “Letrina”, el retrete colectivo, el lugar sucio donde, con honrosas excepciones los políticos, vierten las inmundicias y expelen los excrementos de su ignorancia e incapacidad para debatir las ideas.
Pero… ¿Será realmente ignorancia e incapacidad? Pensándolo bien no lo creo. Es insulto, oprobio, descalificación, agravio, bajeza, ruindad, vileza, cinismo y otras linduras pero, ignorancia e incapacidad definitivamente no. Es un hecho que quienes conforman la clase política son en general gente inteligente. Muy inteligente diría yo, que se aplica –salvo honrosas excepciones- sin escrúpulo alguno al propósito de conservar los privilegios que el poder implica a quienes se sirven de él. Muy competente para “operar” en un contexto plagado de intereses, componendas, “concerta” cesiones, acuerdos en “lo oscurito” que les aseguren permanencia dentro del sistema.
¿Pero entonces que es la diatriba que fluye cotidianamente de la boca de la clase política? Es en buena medida simplemente circo, mero teatro o una función de lucha libre, lo que mas te guste. Un espectáculo oprobioso de marionetas, cuidadosamente orquestado, de “rudos contra técnicos”, hecho para satisfacer el morbo del militante – aficionado.
Y para muestra un botón, recordemos las sentidas declaraciones de los diputados, unos a favor y otros en contra, del alza de impuestos. Declaraciones que no sirvieron para nada, pues al final del día terminaron en su gran mayoría votando a favor. Recordemos el inútil espectáculo en la cámara de senadores donde la ley de ingresos quedó peor –para el pueblo claro está, no para quienes mueven los hilos de las marionetas- de lo que salió de la cámara de origen.
Alguna vez ingenuamente pensé que los insultos, ofensas, descalificaciones, juicios de valor hechos en la tribuna, en las declaraciones de banqueta y en las conferencias de prensa eran autenticas. Me cuestionaba entonces que cómo era posible, después de decirse lo que se dicen, pudieran sentarse a la misma mesa en la búsqueda de consensos para el bien de la Nación.
Y la verdad es que si se sientan a la misma mesa, pero no de cara al pueblo y menos en el espacio común de las legislaturas. Ahí solo lo hacen las marionetas para representar el papel que cuidadosamente les han preparado. Los que si se sientan a la misma mesa para disfrutar las mejores viandas, a fumar habanos, a degustar el buen vino, a tomar güisqui –de 18 años para arriba- son quienes realmente detentan el poder. Ahí es donde se toman las decisiones, donde se logran los consensos y se escribe el guión.
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
domingo, 1 de noviembre de 2009
Tierra fértil...
“Los días transcurrían plácidamente en esa época del año. Atrás habían quedado las arduas jornadas de la cosecha que, como ellos, generaciones atrás habían levantado de esa bendita tierra fértil donde todo se daba.Con los graneros rebosantes, más allá de sus necesidades, era la temporada para disfrutar del maravilloso espectáculo de la naturaleza que les llevaba, envueltos por la brisa fresca y apacible, de las noches iluminadas por miríadas de estrellas, a los encendidos tonos del amanecer siempre cambiante. Nada parecía amenazarles.
Decían los ancianos a su prole: «así ha sido y así será». Pero no ocurrió así, las lluvias menguaron hasta no llegar, y la tierra se tornó yerma. Lo demás, es la historia que hemos vivido juntos sus padres y yo cuando peregrinamos durante muchos meses en busca de una nueva tierra llevando a cuestas unos pocos bultos de semilla para sembrar.
En esos días difíciles, mucho hubimos de luchar, cuando las frutas del campo se nos negaban y el hambre apretaba, para no convertir la semilla en pan... Al cabo, casi sin fuerzas, llegamos a estos predios con tierras que se veían buenas, pero que no estaban preparadas.
Discutimos mucho entonces para vencer la tentación de sembrar nuestro tesoro y sentarnos a esperar las lluvias como lo hacían nuestros padres. Allá en las tierras de las que venimos -les dije-, nuestros mayores nunca lo pensaron necesario, «así ha sido y así será» dijeron y ya vieron que un mal día las lluvias nos abandonaron.
Finalmente nos ganó la prudencia y construimos las terrazas, las presas y los canales de riego donde nuestro tesoro rindió los frutos para bien nuestro, de ustedes y de los hijos que aún no les han nacido…”
Se requiere también, de tierra fértil y abono para que las leyes puedan aplicarse y las instituciones alcancen sus objetivos. La tierra fértil es una ciudadanía comprometida y co responsable; el abono es la necesaria confianza que el poder político debe inspirar en sus gobernados. Compromiso y confianza que han de reconocer, tanto la ciudadanía militante, como quienes ejercen de buena fe el poder; toma su tiempo construir antes de que la tierra de frutos.
Y en lo que eso se logra, habrán de no perder la paciencia, ni permitir que les venza la tentación de saciar el hambre con la semilla que resguardan para la transformación del país.
***
A propósito de calaveras e impuestos: Brava la Parca iba / Pues no es posible, se dijo encorajinada… / Que en el panteón por mortaja / ¡Ahora impuesto le harán pagar! / / En esa bravura de ánimo / A las puertas del senado llegó, / Buscando a Paredes, a Nava o a Manlio… / Para arrastrarlos de la greña al panteón… / / No nos lleve… / Temblando los tres suplicaron / Que por su alta investidura / Su señoría tendrá una exención… // Ya sin pretexto la Parca les dijo: / ¡Dejen de lloriquear! que en su curul quedarán / Pero ¡vamos!... díganme y pronto… / ¿Dónde están Carstens y Calderón?
A propósito de solidaridad y apoyo: Miranda Sánchez es una bellísima niña de 6 años de edad que necesita trasplante de médula. Necesitamos reunir fondos de manera urgente para realizar lo antes posible la operación que le ayude a vencer esta enfermedad. Mayores informes en la página
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
domingo, 25 de octubre de 2009
Moción de orden
El lobby del centro de convenciones estaba a reventar. Representantes del diez por ciento del producto interno bruto del país (PIB) caminaban sobre las mullidas alfombras del club de industriales esperando la última de las conferencias del programa que, como se acostumbra en época de elecciones, incluía a los candidatos a ocupar los próximos seis años el sillón presidencial.Solo que ese día el tiempo de espera no era utilizado como en otras ocasiones para intercambiar saludos y elogios mutuos. Los asistentes, reunidos en pequeños grupos, discutían si era necesario quedarse. La mayoría de los tomadores de decisiones de ese sector de la economía se inclinaban a hacerlo pero solo por educación. Entre los más reacios a permanecer, uno exclamó airadamente en un tono que no dejaba lugar a duda de su disgusto, que no valía la pena escuchar a ese mequetrefe senador vocero del candidato del mal… y sin despedirse, congruente con su dicho, refunfuñando, el Uno por ciento del PIB encaminó sus pasos rumbo a la salida del recinto. ¡Órale, se encanijó mi compadre! Dijo, encogiendo los hombros, el muy respetado Don Dos por ciento del PIB solicitando: -no se vayan muchachos, lo cortés no quita lo valiente, escuchemos lo que tenga que decir el senador ese. Así, resignados, obligados unos por la cortesía, otros por el morbo, tomaron sus lugares. Sin embargo, al finalizar la exposición muchos en la audiencia cambiaron radicalmente de opinión. De todos los ponentes el único que realmente hizo una aportación, que mostró solidez en su argumentación, fue el “MequetrefeSenadorVoceroDelCandidatoDelMal” a quien nadie quería escuchar.
La historia anterior; basada en hechos reales, así que si le recuerda algo a alguno de mis lectores, les juro, no es casualidad; viene a colación porque ilustra algo que es un hecho en la realidad mexicana: Nos negamos sistemáticamente a escuchar. Pero si tan solo fuera eso… No, también la aderezamos con juicios sumarios, insultos, descalificaciones y burlas a todo aquel que no comulgua con nuestras ideas.
De todo eso hablamos mi ahora buen amigo, Juan José, en una animada conversación que sostuvimos en el puerto de Veracruz el viernes pasado. Destacamos que ese un tema de vital importancia para el país, pues si no somos capaces de debatir las ideas dejando de lado las descalificaciones e insultos no avanzaremos jamás. Comentamos que nuestro México tiene todos los recursos para ser un actor principal en el concierto de las naciones. Lamentablemente todo… menos la capacidad y los mecanismos para lograr consensos respecto del futuro deseado para la nación.
Y eso lo pude comprobar la noche siguiente cuando un pequeño grupo de amigos, al calor del temperamento y uno que otro güisqui de más, discutía con mucha enjundia el tema del sindicalismo en México. Las voces altisonantes se atropellaban en forma desordenada alrededor de la mesa, especio común de muchas conversaciones simultáneas todas sobre lo mismo, que eran imposibles de seguir. Osé entonces pedir la palabra para hacer una moción de orden a la asamblea pero, como era de esperarse, la señora asamblea no me hizo caso. Insistí elevando en cada ocasión el tono de mi voz hasta que finalmente alguien por ahí se compadeció y gritó, “cállenssen dejjjen que hablle Enrrrique” y hablé:
Imaginen -les dije- que los aquí presentes somos México, que nos hemos reunido para decidir aquí y ahora, el futuro del país. ¿Ustedes creen que podremos lograrlo? ¿Se dan cuenta? Por un instante se hizo el silencio absoluto, después continuamos igual, argumentando con temperamento, con enjundia y con diatriba. Con todo lo que hace falta para destruir a un país, pero ¡eso sí! ¡Cómo disfrutamos del espectáculo!
A propósito de enchiladas y del “yo no fui, fue teté” que se traen los partidos políticos por la paternidad del incremento en los impuestos, he de decirles que tanto peca el que mata la vaca… ¡cómo el que le “agarra” la pata! ¿Acaso solo los diputados de un partido hicieron la mayoría?
A propósito de reconocimientos; a mi madrina Rosa Lotfe, mi estimada Soroska, ahora “Ciudadana Distinguida del Año” le envío un caluroso abrazo. ¡Muchas felicidades!
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
lunes, 15 de junio de 2009
Laminas nuevas para el techo de Don Jorge...
Para el siguiente diálogo que se habría realizado en al pie de la cama que esta justo al lado de la estufa de la cocina de una vivienda de 3 x 3 mts me basé en la conversación que sostuve hace unos días con Don Jorge, personaje de carne y hueso, quien tiene una perspectiva muy especial sobre los candidatos y los procesos electorales… ¡empezamos!- ¿Y ahora a quien le toca? Fue lo primero que Don Jorge preguntó a Emilia su esposa quien en esos momentos estaba preparando una tacita de café para iniciar el día.
- Pues, mira, el lunes fueron los azules del PAN, el martes los amarillos del PRD, seguro que hoy nos tocan los rojos del PRI pues los partidos chiquitos dicen que ya no quieren venir a echar dinero bueno al malo y ya ni se paran por la colonia…
- Ya rugiste, hoy nos toca ir de camiseta y gorra roja…
- Pero ya viste como tuve razón en ahorrar un poquito para gastarlo en la campaña… antes te regalaban las cosas pero con eso de la mentada crisis, nos las venden pero eso sí, rete baratas…
- Para que te digo que no, si sí. Tenías razón, las láminas para el techo nos las dieron a 100 pesos, para la camionada de arena para el relleno de la calle solo cooperamos dimos disque para la gasolina y la propina del chofer, pero las despensas… esas si que estuvieron medio caras…
- Ni te quejes viejo, mira que ya quisiera yo que hubiera más campañas... ¡para que siquiera se acuerden de nosotros!
Y así con la curiosidad de lo que traería el candidato en turno, Don Jorge y Doña Emilia, que en esas fechas aprovechaban para comprar laminas, madera, despensas; ir al doctor o al dentista de la brigada médica gratuita patrocinada por el partido; se dispusieron a iniciar un día más en una de las miles de colonias marginadas convertidas en campo de la batalla –perdón ¡de la campaña!- electoral.
Recordé entonces a uno de los más notables aforismos de la política mexicana que pertenece de Don Jesús Reyes Heroles que dice así: […en política, frecuentemente, la forma es fondo.] lo que podría llevar a concluir que la percepción de liderazgo e integridad de un candidato corresponde, frecuentemente, a lo que realmente es y por lo tanto, podríamos otorgar nuestro voto confiados de que no tirará sus promesas de campaña en el bote de la basura después de su elección…
Eso es algo en lo que no está de acuerdo Don Jorge quien desde la perspectiva de quien vive en una colonia marginada -como tantas que solo en las campañas visitan los partidos políticos para atraer el voto legitimador- afirma que a ellos (los partidos políticos) para postular a un candidato, solo les basta la imagen y que el fondo es lo de menos. Y va más allá, al imaginar a los candidatos como los medicamentos que un doctor –el partido- sin escrúpulos receta sin la intención real de curar a su paciente, si no más bien de exprimirlo per secula seculorum jugando con la esperanza de la sanación.
- ¿Y cuando el paciente se da cuenta del engaño? ¿Cuándo el medicamento deja de rendir votos? ¿Qué pasa?…
- Pues nada grave… ¡simplemente cambian la receta! y se recicla el candidato. Para ellos (los partidos políticos) dice Don Jorge, lo que les importa es ganar a toda costa, que si el candidato es un pillo con cara de ángel, no importa. Basta con que hable bonito y que su carita de ángel se traduzca en votos.
- Le pregunto… ¿Qué no habrá candidato que realmente valga la pena?
- Cuando empiezan sí, responde, solo que una vez que pueden comprarse su gran carro, cuando dejan la cerveza por el güisqui, comen en restaurantes de postín y prueban las mieles del poder, los de atrás, nosotros, los de las colonias, atrás quedamos.
- Insisto, y ¿Luis Donaldo Colosio? ¿Qué acaso él no hubiera valido la pena?
- Bueno sí, igual que Maquío y otros grandes, solo que no supieron esperar para abrir la bocota… por eso los callaron.
- Finalmente Don Jorge, dígame por favor, ¿Que esperaría de las campañas…?
- ¡Pues que haya más! ¿Qué no ve que el techo ya tiene láminas nuevas?
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
domingo, 8 de febrero de 2009
A la fuerza... ¡Ni los zapatos entran!!
“How many years can a mountain exist, Before it's washed to the sea? / Yes, 'n' how many years can some people exist, Before they're allowed to be free? / Yes, 'n' how many times can a man turn his head, Pretending he just doesn't see? / The answer, my friend, is blowin' in the wind…” Bob Dylan“¿Cuantos años existirá una montaña, antes que se deshaga en el mar? / ¿Cuantos años debe la gente existir, antes de que se les permita ser libres? / ¿Cuántos veces puede un hombre volver la cabeza, pretendiendo que no ve? / La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento…” Bob Dylan
La noche fue casi perfecta…Entre el sonido del motor de mi inolvidable Renault R8/S, la música de Bob Dylan, el cielo estrellado, el friíto, la vista de las pirámides de Teotihuacan, era un placer conducir rumbo a una Ciudad de México entonces segura, sin tráfico y bellamente iluminada por la temporada navideña…
Solo que nada es para siempre, siempre hay un pelo en la sopa: La música de Dylan provenía de una estación de radio que justo, como todas las del país, concluiría su programación normal unos minutos más tarde para enlazarse como cada domingo a las 10:30 de la noche en una cadena nacional de estaciones de radio. Y no tenía opción, en ese entonces, 1973, aún no se inventaban el Ipod, ni el CD, ni los toca cintas –de las chiquitas-… El “cuino” como le decía de cariño a mi R8/S, solo tenía un “moderno” reproductor de aquellos enormes cartuchos de ¡ocho pistas! cuyo deporte favorito en esos días no era tocar, ¡si no enredar las cintas!…
Así que, o escuchaba la “Hora Nacional,” ó nada. La decisión no estaba en duda. El programa de la Hora Nacional, concebida como un medio del gobierno federal para estrechar la comunicación con la sociedad y fortalecer la integración nacional a través del idioma, la cultura, las tradiciones y la creación artística, logró, no sé si los objetivos propuestos, pero sí el milagro de sumar las voluntades de millones de mexicanos en un acto simbólico si, pero de un gran significado: “La Hora Nacional, la hora en que todos los mexicanos apagamos el radio” era la frase favorita al momento de silenciar el radiorreceptor en cuanto concluíamos de escuchar respetuosamente el Himno Nacional que antecedía al programa. Podría haber estado muy bueno el programa ese pero, ¿En cadena nacional? ¿Obligado? ¡Nada!
En el 2007 se aprobó una reforma electoral que me llevó a reflexionar sobre el significado de la frase “Sufragio Efectivo, No Reelección” y a concluir que la reforma en ciernes, debería hacer de lado la basura legislativa acumulada por tantos años de privilegiar intereses de los gobernantes en turno. Se debia partir de cero y construir un nuevo sistema que permitiese a México consolidar su incipiente democracia. Imaginé entonces el contenido mínimo de una verdadera reforma electoral, que incluyera un IFE fortalecido y no demeritado como ahora, reducido al papel de una moderna inquisición electoral; con figuras como el referéndum, el plebiscito, la reelección y las candidaturas ciudadanas.
Poco me duró el gusto de soñar el sueño guajiro de un México democrático. De hecho tuve un muy amargo despertar. No se aprobó una reforma, se aprobó un retroceso electoral que impuso la partidocracia que mostró con todo cinismo, su verdadero carácter a Juan Pueblo; los tres grandes admirablemente superaron con toda diligencia y prontitud sus “diferencias” para ponerse de acuerdo en un crimen de lesa humanidad, como en su oportunidad comenté: Abortar la gestación de la democracia.
Juan Pueblo puede votar como siempre, pero no aspirar a un cargo de elección popular y ser realmente ciudadano, pues esto solo podrán concederlo los partidos políticos; puede escuchar las promesas de campaña pero solo eso, pues no puede reelegir a los candidatos que efectivamente las cumplan; tiene ahora campañas blancas donde esta prohibido decir cosas “impropias” pero solo eso, pues no puede escuchar las verdades que también se dicen; tiene libertad de expresión pero solo en el café, pues no puede difundirla al no tener acceso a los medios de comunicación; puede mantenerse informado, pero solo de lo que digan los partidos políticos; puede ver como se despilfarra el dinero pero no exigir rendición de cuentas; tiene campañas más cortas pero solo eso, porque el dinero que gastan por día es mayor con precampañas que ahora si están “reguladas”; tiene un IFE como árbitro pero solo eso, porque los jugadores le podrán sacar tarjeta roja y expulsarlo del campo.
Y las consecuencias están ahí, los medios de comunicación haciendo lo que se les viene en gana con un Juan Pueblo, ciudadano de segunda, que ahora tendrá que ir por la botana antes que indigestarse con los benditos spots que son como siempre han sido. Más de lo mismo.
Por qué a fuerza, ¡ni los zapatos entran!
“¿Cuantos años existirá una montaña, antes que se deshaga en el mar? / ¿Cuantos años debe alguna gente existir, antes de que se les permita ser libres? / ¿Cuántos veces puede un hombre volver la cabeza, pretendiendo que no ve? / La respuesta, mi amigo, está soplando en el viento…” Bob Dylan
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Marantoenrique.chm@gmail.com
domingo, 13 de julio de 2008
¡¡Cáaacaroo!!
Ayer en lo más entretenido de la película, cuando la proyección se interrumpió de súbito quedé por unos instantes a la espera del grito aquel !Cacaaroo! que al unísono se emitía cuando el mítico personaje descuidaba sus labores en favor de sus oscuras actividades en la intimidad de la sala de proyección...El grito intentó salir de mi garganta, pero más allá de unas cuantas quejas -tímidas por cierto- no se escuchó más nada... la autocensura prevaleció sobre el disgusto justificado por el entusiasmo perdido en la manos de un Cácaro corrupto... ¿dije corrupto? realmente... ¿dije corrupto?
Pues si, lo dije... será acaso por que este mi pueblo, México, no grita, tal vez amordazado, tal vez miedoso, tal vez indiferente, cuando la película de la vida nacional pierde el foco, se distorsiona o simplemente se interrumpe por obra y gracia de los cácaros - políticos que en la intimidad de la sala de proyecciones dicen el qué, el cómo y el cuando del destino nacional.
Espectadores limitados a la limitada oferta política cual cartelera cinematográfica que permanece inamovible semana tras semana, año tras año hasta el día de una elección donde el cácaro y sus compinches tienen el monopolio de la voz, nosotros solo votar, aun y cuando, como está visto en el libro “Cuando las actas hablan” solo para cubrir el trámite de la democracia.
Cambiamos para no cambiar, de un liderazgo por demás cuestionado a lo largo de 70 años, a uno que ha aprendido rápido y muy bien a hacer las cosas como antaño, antes prominentes empresarios hoy flamantes funcionarios tan alejados de la vocación del servicio público como cercanos a sus intereses.
Hoy gracias a la magia del Internet y del correo electrónico las historias de corrupción, de todo tipo, y digo de todo tipo, porqué no solo de dinero vive el "funcionario"; corren de buzón en buzón mostrando de cuerpo entero –literalmente- en manos de quien estamos.
Y la ofensa no es por que los espíen, que eso lo han hecho siempre, no, no es el espionaje porque entre ellos se conocen. La ofensa es porque los exhiben ante un público que cada vez se conforma menos con la calidad de actuación y la pobreza de un guión ya agotado que pretenden perpetuar.
Justo al escribir estas palabras en la pantalla de mi televisor se proyectan las últimas escenas de una película titulada “La Rosa Blanca” basada en la novela del mismo nombre de B. Traven que filmada en 1961 permaneció “enlatada” durante 11 años. La historia narra los atropellos de las compañías petroleras en las postrimerías de su dominio sobre los recursos petroleros de México.
Jon Meacham, en el artículo “Historias que nos contamos” (revista Newsweek, julio 14 de 2008) escribió y hago mías sus palabras, “Es cierto que vivir en el pasado puede ser malo para la mente y para el alma, impidiéndonos participar en las luchas y las causas de nuestro tiempo. Pero cuando estamos en nuestro mejor momento, la historia y los héroes nos permiten mirar hacia delante y no hacia atrás”
Y México puede estar hoy en su mejor momento, no esperemos que el pueblo, ese público hasta ahora tal vez amordazado, tal vez miedoso, tal vez indiferente deje de serlo para gritar al unísono ¡¡Cáaacarooo…!! Que a nadie le va ha gustar.
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com




