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domingo, 23 de septiembre de 2012

Cuachis


¿Cuachis? Preguntarán y eso ¿qué es?

Para empezar les digo no es un “eso”, Cuachis es el nombre de un niño de sesenta años de edad.

¡Cómo! ¿Un niño de esa edad? Sí, es el niño que todos llevamos dentro y no es precisamente de carne y hueso. Pero no se confundan, Cuachis es mi niño, única y exclusivamente mío. No lo presto.

Puede ser que desconozcan él que les corresponde por tenerlo  arrumbado en el fondo de un cajón. Tan abajo que ya no lo recuerdan y como no, si apenas puede respirar debajo del sinfín de sinsabores que le han echado encima. Pero él no puede morir, siempre estará esperando que algún día le rescates para ayudarte a ser feliz.

Mi Cuachis es toda ternura. Inteligente, cariñoso, amoroso, travieso, bromista, bailador de veras, cantante a veces afinado pero apasionado siempre, que se ríe a pierna suelta de sus travesuras, de él mismo cuando lo merece y lo mejor de todo: cuando eventualmente se enoja, esto le dura poco y a lo más que llega es a usar la máscara de los pucheros, que con un “cuchi, cuchi” descarta pronto para usar su preferida: la pintada con ojos de no mato una mosca con una discreta y pícara sonrisa en los labios.

He de confesar que últimamente lo tenía un poquitín olvidado pero en días pasados, a escondidas, hizo su maleta, se hizo chiquito para esconderse en la mía y cuando llegue al hotel donde tomaría yo un curso, al abrir mi maleta el pequeño polizón hizo su aparición con la máscara “de ya te amolaste heme aquí”. Indignado por tal atrevimiento le dije ¡pues del hotel no sales! En respuesta, más veloz que un rayo Cuachis, buscó en su maletita la máscara de los pucheros para decir de encierro ¡nada! y se salió con la suya.

Me acompaño a todos lados, al curso sin pagar boleto, a divertirnos con la fingida seriedad de la estirada farmacéutica donde compré mis medicinas, a doblarnos de la risa con las payasadas, de los payasos naturalmente, en los muelles frente al Café la Parroquia. A disfrutar un ratito de la vista multicolor de la plaza donde el general Carranza pacientemente vigila a los barcos que vienen quien sabe de donde y que van aún más lejos. Claro está, sin descuidar a las parejas de enamorados que, indiscreto y tal vez con un poquitín de envidia, ve por el rabillo del ojo.

Pero lo mejor de nuestra aventura fue el curso. ¡Vaya si nos pudimos reír! Eso sí, solo para nuestros adentros pues lo contrario habría sido una absoluta falta de respeto. Empezando por el joven fotógrafo que no dejó a títere con cabeza: foto al momento del paseíllo en la alfombra “roja”, foto al momento de estampar la firma en el registro de asistencia, foto en la mesa de trabajo, foto en cada intervención, foto, foto y foto… tantas que me llegué a sentir artista en la premier de algún evento de postín.

Después los amables oradores que dieron la bienvenida e inauguraron el evento. Agradecieron primero a toda su jerarquía, salvo, grave error ya entrados en gratitudes, al gran Tlatoani en funciones y al electo aunque esto último tal vez habría sido ¿cómo se dice? ¡Ah sí! “políticamente incorrecto” y ¡al fin! para terminar con el preámbulo, con la impaciencia del instructor y la nuestra… ¡los anuncios parroquiales! en la atiplada voz del “contralor” del evento a quien solo le faltó indicarnos la hora a la que deberíamos abrir los ojitos.

Y por fin empezamos, suenan los clarines y  sale el torero partiendo plaza –léase el instructor- al ruedo a enfrentar no a uno, si no a toda una manada de toros –léase los instruidos- que portaban la máscara de víctimas de los culpables de todos los males: ¡de los jefes a los tlatoanis!

Pero el torero con una seria de hermosos lances del capote nos colocó en suerte de la puya del picador para quitarnos lo bravos, después colocó las banderillas por lo alto a uno que otro respondón y en la última suerte supo tirarse a matar para llevarnos a la única conclusión posible: No hay víctimas ni victimarios, hay quienes evaden o asumen su responsabilidad ante la imperiosa necesidad de ciudadanos en toda la extensión de la palabra que sepan desarrollar y conducir el talento de nuestra juventud para el urgente proceso de cambio que requiere el país.

Cuachis en el ínterin se entretuvo divertido recorriendo las mesas de trabajo donde unos niños sufrían por sacar diez, otros por que les hicieran caso, otros rogaban por pasar desapercibidos, otros más que peleaban montados en la ridícula soberbia les hacía pensar que solo sus chicharrones eran buenos, en fin de todo hubo en esa pequeña viña del señor.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 23 de junio de 2012

El fin de nuestro mundo...


A propósito del advenimiento del año 2000 (Y2K), conforme transcurrían los últimos años del siglo pasado, muchos anticiparon una catástrofe tecnológica que habría implicado el retroceso de nuestra civilización casi a la época de las cavernas. En estos días al igual que entonces prevalece la incertidumbre por el futuro del país.

Nada ocurrió en el Y2K, sin embargo no se ha recuperado la tranquilidad por lo que en años recientes con base en diversas interpretaciones del calendario maya y otras profecías, hay quienes han llegado al extremo de predecir el fin del mundo justo el próximo 21 de diciembre de este año.

En los millones de creyentes de esas teorías la desesperanza y el fatalismo parece haber permeado por el deseo colectivo, no confesado, de acabar de una buena vez por todas con una existencia a la que no encuentran mucho sentido.

Cambio climático, explosiones solares, hambrunas, deterioro de la calidad de vida a niveles nunca antes vistos en diversas geografías, economías al punto del colapso, guerras, terrorismo, narcotráfico, inequidad, genocidio, desastres naturales de alto impacto en la población, manifestaciones de descontento multitudinarias e inéditas y liderazgos corruptos son hoy la noticia cotidiana.

En consecuencia se suceden, una tras otra, reuniones de los líderes buscando prescribir la receta idónea para los males del mundo, pero terminan utilizando la misma que solo extiende la agonía del paciente.

Y en ese mar navega el México del vaso medio vacío, débil, corroído por dentro, el del velamen deteriorado y tripulado por una marinería dividida, incapaz así de enfrentar la tormenta anunciada por los vientos y los nubarrones, que no son especulaciones esotéricas, que existen, que están ahí a la vista de quienes los quieran ver.

Pero al mismo tiempo también es el México del vaso medio lleno; de gente capaz, de gente honrada, de recursos valiosos, de historia y de raíces de las que podemos sentirnos orgullosos; de un vaso que hace falta muy poco para completarlo hacia un futuro promisorio y por todo esto voy a votar.

Si el próximo 1 de julio nos abstenemos o anulamos nuestro voto, sería tanto como paralizarnos a la espera de un milagro que nos libre de las trágicas consecuencias de la tormenta. Por el contrario si la fuerza de nuestra convicción en el futuro promisorio del país, mediante nuestro voto se traduce en un liderazgo fuerte sin asomo de duda respecto de su legitimidad, podremos preparar todos a nuestro país para sortear las dificultades.

Nos guste o no, solo tenemos cinco opciones, una es el camino del vaso medio vacío del abstencionismo, del voto nulo, en blanco o “útil” que nos mantendría  como un pueblo resentido, desesperanzado y sometido a una larga agonía. Las otras cuatro, cualquiera de ellas, podrían significar la visión del vaso medio lleno que podemos proveer a las generaciones venideras.

Una minoría decidiendo nuestro destino definitivamente no es más opción. México es mucho mejor que eso. Depende de todos nosotros, la mayoría, hacerlo realidad cumpliendo con el compromiso mínimo que tenemos con el país:

¡Votar!.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 31 de marzo de 2012

Amor a México


El viernes pasado inició formalmente un capítulo más de la historia de México.

En este nuevo tomo, como en los correspondientes a la conquista o a la Revolución Mexicana por mencionar solo un par de ejemplos, se dará cuenta de nosotros como los soldados anónimos que por convicción, o secuestrados por la moderna leva de la mercadotecnia política, haremos legítimo al líder que conducirá a nuestro país hacia un futuro promisorio o al más rotundo de los fracasos. Yaoquizqueh se denominaba a los mexicas; a nosotros, los del 2012, ciudadanos.

Los dos últimos capítulos relatan que en el año 2000, la mayoría motivada por el resentimiento al PRI, hicimos de Vicente Fox Quesada y Martha Sahagún la pareja presidencial. Después en el año 2006, con un PRI aun sin sanar las heridas causadas por la derrota de Roberto Madrazo Pintado, muchos nos dejamos llevar por el miedo a Andrés Manuel López Obrador, y Felipe Calderón Hinojosa hoy es presidente.

Dos breves capítulos en los cuales; más allá de los logros, que los hubo; solo queda, en uno, el anecdotario con el registro entre muchos otros, del beso de la pareja presidencial en la plaza de San Pedro; y del actual, la cuenta aun no cerrada que acumula cientos de miles de huérfanos, viudas esposas, padres… las verdaderas víctimas de una violencia exacerbada y de crueldad inaudita.

Y en todos los tomos, de todos los periodos, una constante: la corrupción.

La pregunta a contestar, es cómo deseamos que se nos califique cuando concluya el capítulo que hoy empieza pues, cómo es evidente, el tiempo de exigir a otros el cambio se agotó. Ahora tenemos que hacer nuestra parte pues el magma contenido durante tantos años en las profundidades de la tierra, hoy aflora multifacético con toda su furia destructora.

Furia que solo podrá enfrentarse con la participación de todos los ciudadanos bajo un liderazgo visionario;  fuera de toda duda, legítimo; con el capital político obtenido por la suma sus votos, con la humildad necesaria para sumar a los mejores dejando al margen a las militancias, y una voluntad férrea para enfrentar los retos y transformar al país.

Es difícil que hombres ó mujeres de esa talla existan y nuestro menú, para todos los efectos prácticos, contempla únicamente tres alternativas: Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. No hay más. Pregunto, ya votamos en el 2000 impulsados por el resentimiento, después en el 2006 por el temor, ¿Cuál será la fuerza que nos debiera impulsar el próximo primero de julio?

El sufragio es un derecho y también la obligación mínima de los ciudadanos con la patria, pues solo a nosotros corresponde, apelando a la razón y al sentimiento, realmente convencidos de nuestro candidato, brindarle un voto por Amor a México.

Si eso hacemos, con cualquiera que ciñere la banda presidencial, tendríamos ganada la mitad de la batalla.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
www.ramari.blogspot.com

sábado, 3 de diciembre de 2011

Tiempo


Al descender por la escalerilla del avión me capturó el escenario. Los últimos rayos del sol, a punto de desaparecer tras la línea del horizonte, nos bañaban a través de un cielo transparente, límpido, brindando un maravilloso espectáculo de color que del rojo intenso, transitaba al azul profundo de la noche que cobijaba, en lo alto, en la negrura, a un brillante planeta intenso y solitario. 

¡Vaya combinación! Un atardecer simultáneo a la noche profunda y a una brisa sutil, fresca, delicada...
           
Pero ¿Qué creen? Ni uno de los que caminaban junto a mí se dio cuenta de lo que la madre naturaleza nos brindaba en aquel mágico momento. Algunos, si acaso, atinaban a obsequiar un adiós apresurado a sus casuales compañeros de viaje antes de encaminar sus pasos apresuradamente rumbo a la salida.

Tal vez pensando en esforzarse aún más para cumplir las metas de otro, o en los fantasmas que amenazan sus apegos, o en la batalla cotidiana por un pequeñito espacio vital. Tal vez sufriendo por sus temores… ciertamente todos, bailando torpes al ritmo de orquestas desafinadas conducidas por otros que también intentan interpretar lo de alguien más.

Hoy el mundo, nuestro querido Meshico, todos, vivimos un frenesí doloroso que se incrementa minuto a minuto. Un ímpetu, que agota el tiempo para amar, para crear, sentir y experimentar la vida; que enarbola como bandera a una caricatura de libertad para unos pintada de deudas, compromisos y frivolidades; de fundamentalismos y paradigmas impuestos; para otros pintada de hambre y desesperanza, como candados de la celda donde mantenemos prisionero al espíritu.

Y así el tiempo, como el agua entre las manos, se escurre al mismo ritmo apresurado sin detenerse a tomar siquiera respiro pues se preguntará…

¿Para qué?

Moderemos el paso a nuestro ritmo. Desconectemos el reloj que por corazón portamos. Permitamos que el tiempo se detenga para disfrutar los regalos que la madre naturaleza nos obsequia; para invertirlo en la necesaria reflexión, imaginar un futuro promisorio y tomar mejores decisiones como hijos, como padres, como mexicanos y ciudadanos del mundo.

“El futuro pertenece a quienes creen en la belleza de sus sueños” dijo alguna vez Anna Eleanor Roosevelt (1884-1962) y tuvo toda la razón.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 26 de junio de 2011

El hambre acumulada…

En distintas columnas afirmé que quienes han gobernado y gobiernan México son el resultado de la permisividad de millones de militantes anónimos del partido de la indiferencia. Que ellos, al abstenerse de ejercer el derecho al voto, de exigir transparencia y rendición de cuentas, se han convertido en cómplices de los extremos que caracterizan el estado actual de las cosas en nuestro país. Que no solo han legitimado en el poder a camisas de todos los colores con manos negras, también les han permitido hacer y deshacer a su antojo. Y que ahora todos, justos y pecadores, pagamos las consecuencias.

Hasta antes de las declaraciones en la W Radio del respetado activista Julián LeBarón esa fue la percepción que hoy reconsidero. Julián dice, “estamos sembrando semillas y tenemos esperanza de que éstas crezcan (…) me da gusto ver que sean más víctimas las que alzan su voz, que salen de su zona de confort (…) quisiera que la ciudadanía comience a participar porque la apatía es una falta de dignidad”.

Particularmente la última frase me hizo recordar una conversación que sostuve en el año de 1975 en China a propósito, y en las postrimerías, de la Gran Revolución Cultural que vivió-sufrió ese país. Mi interlocutor chino afirmaba que el origen de ese movimiento estaba en los viejitos intelectuales inconformes que aún recordaban cómo era la vida antes de la instauración del régimen comunista; las nuevas generaciones no les daban problemas.

Los primeros luchaban esperanzados por transformar su realidad, en tanto los jóvenes fuertemente adoctrinados por el sistema, los consideraban contrarrevolucionarios y les perseguían. ¿Había un comportamiento indigno en la juventud china? Absolutamente nó, en todo caso eran congruentes con la realidad en la que habían nacido. El caso chino en distinto al nuestro sin embargo el paralelismo en cuanto a la actitud asumida por las mayorías me parece innegable.

Ya en lo nuestro, me pregunto… ¿Cómo, naciendo y viviendo en la marginación, podría alguien imaginar el milagro de una vida plena de esperanza, de realización y luchar por ello? ¿Cómo podría alguien sin haber degustado antes otras viandas, anticipar el disfrute de nuevas y luchar por ello?

¿Cómo el nacido rico podría concebir la pobreza si no la ha sentido? ¿Cómo el nacido pobre podría concebir saciar el hambre de esperanza que ya no se siente al cabo de tantas generaciones de inequidad e injusticia?

Entonces ¿En cuáles indignos pensaba Julián LeBarón? Me parece que en los pocos conscientes de la situación, que no actuamos temerosos de asumir los costos de una actitud ciudadana proactiva y digna; para el resto, ahora sí para los millones, el hambre de esperanza acumulada les impide concebir una realidad distinta. Pues al principio del hambre se sufre y después, enraizada se olvida…

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 30 de abril de 2011

¡Cínicos!

El dos de febrero de 2009 realicé una fuerte crítica en el artículo “El Gran Hermano” a la entonces propuesta de reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones la que sin más trámite fue aprobada y dio sustento a la creación del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut).

El jueves pasado, dos años, tres meses y trece días después el Senado avaló la cancelación del malnacido Renaut y envió la iniciativa para aprobación de la Cámara de Diputados.

Reconocer con humildad un error producto de una decisión bien meditada enaltece; por el contrario, reconocer el error cometido por una decisión apresurada, técnicamente inviable, sin el menor sentido común y haciendo los oídos sordos a las muchas voces que con razones fundadas se opusieron; solo pinta de cuerpo entero la necedad y los grandes intereses particulares de quienes la promovieron.

Ahora bien, pregunto, ¿Dónde están los responsables? ¿Quién va a reparar el innegable y cuantiosísimo daño al patrimonio de la nación? La respuesta es absolutamente nadie. Los legisladores y aquellos a quienes representan gozan de la más absoluta impunidad, a ellos no les aplica aquello de “toda la fuerza de la ley” y tampoco asumirán costo político alguno ¿Cuál? Si todos, salvo honrosas excepciones, votaron a favor de la dichosa reforma.

En ese mismo febrero del año 2009 en el artículo “A fuerza ni los zapatos entran” hice uso de la canción de Bob Dylan “La respuesta está en el viento” como una metáfora para contestar a la pregunta ¿Cuándo dejaremos de ser ciudadanos de segunda? lo que la mayoría somos como consecuencia de la reforma electoral del 2007 que, en los hechos, resultó un aberrante retroceso impuesto por una cínica partidocracia que mostró al pueblo su verdadero carácter en el instante mismo en que azules, tricolores y amarillos admirablemente superaron con toda diligencia sus “diferencias” para acordar un crimen de lesa humanidad: Abortar la gestación de la democracia.

Y la respuesta sigue volando en el viento. Los señores diputados enviaron a la congeladora legislativa la iniciativa de Reforma Política, que si bien en mi opinión aún es insuficiente, pudo ser un paso en la dirección correcta.

¡Cínicos!

V ¿Ya iniciaron los trabajos para desarrollar el plan de protección civil y el programa para mejorar la vialidad de Coatzacoalcos?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 2 de mayo de 2010

A Dios rogando... ¡Y con el mazo dando!

En el artículo anterior intenté promover que el ciudadano dejara de sentirse víctima del sistema que nos sumió a muchos en una mal llamada “zona de confort” y que además, para acabarla de amolar, no preparó al País para la crisis que hoy enfrenta.

Ante esa triste realidad los ciudadanos han reaccionado de diversas maneras. Unos, con añoranza por un pasado que no volverá; otros con desesperanza y desilusión por los cambios “para no cambiar”; los más con resentimiento ante la inequidad y la injusticia imperante; y los menos, asumiendo la actitud del avestruz que niega las amenazas a su bienestar esperando que el destino nunca le alcance, olvidando hacer suyo aquel el viejo dicho que dice “Cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar”.

En otros dichos, como aquel que dice “Lo que no mata… ¡Engorda!”, o “No hay mal que por bien no venga”, la sabiduría popular expresa la certeza de que quien sufre penurias puede salir fortalecido de una crisis o de recibir cosas buenas después de la tormenta. Buenos dichos en verdad. Pero no para aquellos sumisos que cuando flacos, enteleridos o sin un peso en el bolsillo la experiencia les indica que solo pueden ser ciertos si aplicamos aquel otro que dice… “¡A Dios rogando y con el mazo dando!”.

Si “¡A Dios rogando y con el mazo dando!” pero con fe, dejando a un lado el sentimiento de ser las víctimas de los políticos incapaces de conducir a México por el camino de la prosperidad y el desarrollo. Un mal que existe solo por que así lo hemos permitido con una actitud equivocada.

Una circunstancia malévola que puede revertirse si aceptaran la invitación que expresé con las siguientes preguntas ¿Se imaginan lo que ocurriría si todos votaran? ¿Se imaginan el México en que podríamos convertirnos, con un solo acto de voluntad de los millones que hoy se abstienen de votar?

A las que agrego la siguiente: ¿Se imaginan el impacto de millones de mazos resonando en las urnas el día de las elecciones al grito de ¡Yo Voto por México!?

Al respecto un lector anónimo hizo un comentario en mi Blog que concluyó con las siguientes palabras: “Es deprimente tener que votar por alguno de estos personajes para que nos representen y luchen por nuestros derechos si a todas luces sólo están en la política por sus intereses personales. Muy triste el panorama, sin embargo, iré a votar.” A lo que otro contestó “Salir a votar es indispensable. Si a alguien no lo convencen los candidatos que anule el voto. Porque aun así, de esta manera, esta demostrando su inconformidad con el sistema.

Y yo les digo, lo importante es que en la urna son ustedes quienes deciden que hacer con su voto y nadie les puede decir nada. Si eligen apoyar a su candidato, votar por el partido, votar por el menos malo, votar por la persona, o anular su voto para demostrar su inconformidad con el sistema; cualquier decisión que tomen será la correcta pues es su absoluto derecho y sin duda apoyará al propósito de recuperar el voto ciudadano para el bienestar de México.

PD Lo que sí les recomiendo… No dejen su voto en blanco por aquellos mapaches electorales que todavía andan por ahí… ¡Les encantan!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
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Twitter @enriquechm

domingo, 18 de abril de 2010

Tal para cuál

Primera parte: “2007, Unos leñadores hallaron a una mujer que se perdió en la jungla del noroeste de Camboya hace 18 años… tiene en la actualidad 27 años… no puede hablar ningún idioma comprensible… el jefe de la policía de la comunidad de Oyaoa se refirió a ella como “mitad humano, mitad animal”… el más famoso (caso) es quizás el hallazgo de Víctor de Aveyron quien nunca se adaptó a la vida social…”

Hallazgos similares se han presentado en la India, en España y en otros países donde se han localizado a hombres y mujeres que crecieron alejados de todo contacto humano.

¿Cómo sobrevivieron? Esta es la primera pregunta de quienes no conciben una vida fuera de una sociedad segura, confortable y reglas de “convivencia” asimiladas a lo largo de muchas generaciones. ¿Beber agua de un arroyo que vaya usted a saber por donde habrá pasado? ¿Dormir al aire libre expuesto a las alimañas? ¿Caminar descalzo? ¿Sufrir las inclemencias del tiempo sin abrigo? ¿Y si me enfermo? ¿Luchar por mi vida? Pues si, con todos esos “inconvenientes” la naturaleza del Ser corresponde en gran medida al entorno donde se desarrolla. Lo que para nosotros es inconcebible, para los hombres y mujeres “salvajes” es lo natural. Para ellos los “salvajes” somos nosotros.

Ellos “se hicieron” al medio en que les tocó vivir. Nosotros nos hemos hecho al medio donde nos ha tocado vivir. Somos como somos por todo lo que nos rodea. Así, cuando escucho a la gente quejarse de los políticos, pienso que son como son justamente por todos los ciudadanos que les rodean y les han permitido ser. Nos debemos mutuamente, somos “tal para cual”.

Segunda parte: Cuando jugamos al “Quita y pon” y la perinola deja de girar, nos emociona ver que la leyenda sea “toma todo”. Así queremos que sea siempre, recibir todo y poner lo mínimo indispensable o nada. ¿Dar el valor equivalente a lo que he recibido? No hombre eso es de tontos… ¡regatea! ¿Vender a precio justo? No hombre eso es de tontos… ¡Hay que ganar lo que se dejen!

Cuando escucho a la gente quejarse de los ricos por la inequidad y la explotación que ha convertido a millones de seres humanos en pobres, pienso que esto es así justamente porque los ciudadanos así lo han permitido. Nos debemos mutuamente, somos “tal para cuál”.

Así que si desea un México mejor, más equitativo, donde pueda caminar seguro, donde prevalezca el interés del pueblo antes que el interés de unos cuantos… deje de ser “tal para cual”. Conviértase en el ciudadano que exige sus derechos, pero que también cumple puntualmente con sus obligaciones. Un primer paso será apagar el televisor y acudir a las urnas el día de las próximas elecciones para que ahí, en la intimidad, recordando que usted es México y México es usted, con convicción haga lo correcto ¡Vote por México!

No tengo la menor duda que un solo acto de voluntad de los millones de compatriotas que forman parte del partido del abstencionismo podría transformar el país. Piense también en lo que un hombre humilde, uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, dijo en alguna ocasión:

“Cien veces, todos los días, me recuerdo a mi mismo que mi vida interior y exterior, depende de otros hombres, vivos y muertos, y que yo debo esforzarme a fin de dar en la misma manera que he recibido.” Albert Einstein

PD.Ustedes podrán pensar que soy un soñador, pero les aseguro, que no soy el único. Cada vez somos más.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
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domingo, 20 de diciembre de 2009

100 años después...

México. Navidad del año 2108: No fue tanto el sello “confidencial” estampado en lacre, como el curioso logotipo –un trineo tirado por renos- lo que me impulsó a abrir de inmediato el sobre que contenía el relato de la historia jamás contada sobre el origen de los acontecimientos que hace 100 años transformaron al mundo. La siguiente es la transcripción fiel del documento fechado un día de noviembre del año 2008:

“Las pantallas de alta tecnología de la sala de control operativo mostraban el estado de las líneas de producción a un Santa Claus muy preocupado. El retraso en la instalación de las computadoras, los sistemas de soporte, la implantación de los complejos sistemas de información y la curva de aprendizaje de los duendes, ponían en riesgo de incumplir los deseos navideños de millones de niños de todas las edades, porqué han de saber, que ser niño no es cuestión de años cumplidos… Santa había confiado en la promesa del equipo de consultores y duendes encargados del proceso de innovación tecnológica pero no pudo leer –recuerden que usa lentes de fondo de botella- la letra chiquita en los contratos que establecía “Cumpliremos salvo causas de fuerza mayor…” Causas que incluían, entre otras, las condiciones meteorológicas extremas que prevalecen todo el año en el Polo Norte. ¡Dos años se llevó el proyecto programado a 6 meses!

La buena noticia, todo funcionaba a la perfección. Las líneas de producción con robots de última generación (los duendes se encargaban únicamente del control de calidad, la captura de pedidos y otras actividades de soporte) operaban a toda su capacidad y si nada fallaba, DHL entregaría a tiempo los regalos a quienes ansiosos los esperaban en todo el mundo… Se preguntarán ¿Y los renos? Siento decirles que fueron jubilados (al igual que uno que otro duende) consecuencia de la política de “outsourcing” para optimizar costos.

Hasta ahí todo era lo mismo de años anteriores, nueva tecnología pero al fin y al cabo lo mismo, con una pequeña salvedad…el nuevo alcance de las operaciones. Resultado de un cuidadoso ejercicio de planeación estratégica, el Plan de Negocios de Santa Claus Inc., que por cierto ya cotizaba en la bolsa de Nueva York; incluía ahora regalos no solo a los niños y a los adultos que no habían olvidado al niño que llevan dentro, si no también a países enteros. Esta nueva actividad era todo un reto, ¡obligaba a Santa a estar al tanto de todo lo que ocurría en el mundo como si no tuviera ya mucho que hacer!

Para apoyarlo, los nuevos sistemas proveían un constante flujo de información a las pantallas en la sala de control operativo. La información de las casas de bolsa, de las agencias noticiosas y muy particularmente de las empresas encuestadoras, era utilizada por los duendes analistas que aplicaban modelos computarizados muy complejos con, entre otras, variables económicas, políticas, demográficas y culturales para estimar las tendencias de la opinión ciudadana, conocer sus preferencias y así recomendar los regalos más adecuados a un Santa que aún se hacía bolas con la jerga estadística del “marketing” pero que al ritmo de villancicos observaba todo muy atentamente. De súbito las alarmas pasaron del amarillo pálido –nunca estuvieron en verde- a tonos más subidos y de ahí al rojo en tan solo unos minutos. Al instante, el duende jefe de analistas con una expresión de pánico expresó… -Señor, tenemos un problema… -¿Uno?, mas bien diría yo que muchos - contesto Papá Noel llevándose la mano a la cabeza… ¿Qué pasa ahora?

-Las más recientes estimaciones indican que los consumidores americanos se quedarán sin dinero para pagar las hipotecas, las colegiaturas de los niños, el préstamo del coche, el combustible y demás chunches. El índice de confianza de los consumidores caerá por los suelos… ¡dejarán de comprar! El resto de las economías, Japón, Alemania, Francia... se verán en serios problemas… el escenario más plausible será una recesión global sin precedentes… En lo que a nosotros toca nos cancelarán muchos pedidos y el valor de nuestra acción perderá más de un 50% en unos pocos días… Señor, ¿Qué hacemos señor? –Por lo pronto reúna al equipo duende de control de crisis y ni una palabra de esto a nadie… ¿Entendido?

10 minutos más tarde en la Sala de Control de Crisis el silencio, que se podía cortar con tijeras, fue roto por la voz firme de un Santa Claus en pleno control de la situación… -Señores, no les voy a mentir, se acercan momentos difíciles para el mundo… He puesto al tanto de la situación al Consejo de Administración y ellos me han felicitado por el regalo que decidí dar al mundo en forma de una recesión global y una crisis financiera que no tendrá precedentes. Como medida complementaria he decidido otorgar el siguiente regalo al pueblo de los Estados Unidos: Barack Obama ganará la elección. Finalmente les pido disculpas a todos ustedes por mantener esta operación en secreto y más aún por el susto, pero como comprenderán no siempre les puedo informar de todos los regalos que decido. Una última cosa, señor duende jefe de finanzas, antes de que se caiga la bolsa por favor… ¡Venda, venda!…”

El mundo y Santa Claus Inc sobrevivieron la crisis financiera y la recesión. El presidente Barack Obama ya es parte de la historia. La ciudadanía sufrió muchas penalidades pero el mundo se transformó para bien. ¡Gracias Santa! y que tengan una muy ¡Feliz Navidad!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 1 de noviembre de 2009

Tierra fértil...

“Los días transcurrían plácidamente en esa época del año. Atrás habían quedado las arduas jornadas de la cosecha que, como ellos, generaciones atrás habían levantado de esa bendita tierra fértil donde todo se daba.

Con los graneros rebosantes, más allá de sus necesidades, era la temporada para disfrutar del maravilloso espectáculo de la naturaleza que les llevaba, envueltos por la brisa fresca y apacible, de las noches iluminadas por miríadas de estrellas, a los encendidos tonos del amanecer siempre cambiante. Nada parecía amenazarles.

Decían los ancianos a su prole: «así ha sido y así será». Pero no ocurrió así, las lluvias menguaron hasta no llegar, y la tierra se tornó yerma. Lo demás, es la historia que hemos vivido juntos sus padres y yo cuando peregrinamos durante muchos meses en busca de una nueva tierra llevando a cuestas unos pocos bultos de semilla para sembrar.

En esos días difíciles, mucho hubimos de luchar, cuando las frutas del campo se nos negaban y el hambre apretaba, para no convertir la semilla en pan... Al cabo, casi sin fuerzas, llegamos a estos predios con tierras que se veían buenas, pero que no estaban preparadas.

Discutimos mucho entonces para vencer la tentación de sembrar nuestro tesoro y sentarnos a esperar las lluvias como lo hacían nuestros padres. Allá en las tierras de las que venimos -les dije-, nuestros mayores nunca lo pensaron necesario, «así ha sido y así será» dijeron y ya vieron que un mal día las lluvias nos abandonaron.

Finalmente nos ganó la prudencia y construimos las terrazas, las presas y los canales de riego donde nuestro tesoro rindió los frutos para bien nuestro, de ustedes y de los hijos que aún no les han nacido…”

Cuando con visión de estado el gobernante tiene la voluntad política de resolver los desequilibrios que afectan a sus gobernados puede, a pesar del costo que le represente, conducir a la promulgación de leyes y a la fundación de instituciones idóneas para restablecer el orden deseado en favor de la sociedad. Sin embargo, no bastan visión de estado, voluntad política, leyes e instituciones para asegurar el éxito.

Se requiere también, de tierra fértil y abono para que las leyes puedan aplicarse y las instituciones alcancen sus objetivos. La tierra fértil es una ciudadanía comprometida y co responsable; el abono es la necesaria confianza que el poder político debe inspirar en sus gobernados. Compromiso y confianza que han de reconocer, tanto la ciudadanía militante, como quienes ejercen de buena fe el poder; toma su tiempo construir antes de que la tierra de frutos.

Y en lo que eso se logra, habrán de no perder la paciencia, ni permitir que les venza la tentación de saciar el hambre con la semilla que resguardan para la transformación del país.

***

A propósito de calaveras e impuestos: Brava la Parca iba / Pues no es posible, se dijo encorajinada… / Que en el panteón por mortaja / ¡Ahora impuesto le harán pagar! / / En esa bravura de ánimo / A las puertas del senado llegó, / Buscando a Paredes, a Nava o a Manlio… / Para arrastrarlos de la greña al panteón… / / No nos lleve… / Temblando los tres suplicaron / Que por su alta investidura / Su señoría tendrá una exención… // Ya sin pretexto la Parca les dijo: / ¡Dejen de lloriquear! que en su curul quedarán / Pero ¡vamos!... díganme y pronto… / ¿Dónde están Carstens y Calderón?

A propósito de solidaridad y apoyo: Miranda Sánchez es una bellísima niña de 6 años de edad que necesita trasplante de médula. Necesitamos reunir fondos de manera urgente para realizar lo antes posible la operación que le ayude a vencer esta enfermedad. Mayores informes en la página
www.ayudemosamiranda.com o a los teléfonos (998) 185-5042 (998) 171-3501

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 13 de septiembre de 2009

Amanecer en la playa...

Los suaves matices del crepúsculo fueron preludio de un esplendido amanecer. La brisa suave, fresca… el piar de las aves marinas, las nubes pintadas de oro y los peces que de cuando en cuando saltaban juguetones sobre el mar calmo buscando disfrutar por un instante el maravilloso concierto de las mil y un pequeñas piezas de sonido, de color y de vida que la naturaleza interpretaba para el gozo, pensé, exclusivo de mi alma…

Mi butaca en ese teatro… ¡privilegiada! Nada que estorbara la vista del escenario que al iluminarse develó paulatinamente, como telón de fondo, a un cerro de San Martín vestido de gala en los tonos verdes de su generosa vegetación. En ese momento concluyó la función con el silencioso pero caluroso aplauso de mi regocijo. Prometí regresar pronto a otra puesta en escena de aquella obra mágica que en la cartelera se anuncia nunca igual pero eso sí... ¡siempre maravillosa!

Concluido el aplauso, minutos más tarde al abordar el auto, de súbito, una alarma impertinente interrumpió los rescoldos del embelezo para ubicarme en algo un poquitín más terrenal… “Autonomía limitada” dice un elegante mensaje señalando que necesito repostar gasolina.

Sin muchas ganas – Ustedes entenderán… ¡la gasolina está cada vez mas cara!- me dirijo a la estación de combustible ubicada sobre el malecón que corre paralelo a la playa. La prefiero, pues ahí repostan los taxistas lo que me lleva a concluir que tal vez ahí despachen litros de a litro… ¿Tanque lleno? ¿Premium ó Nova? Al llegar pregunta amablemente el despachador al tiempo que coloca el surtidor en el auto para iniciar la carga de gasolina, “lenta”, me dijo, para que no se desperdicie…

Y al voltear hacia mí, ve el mar a mi espalda a la par que dice con el rostro iluminado, los ojos brillantes y una tímida sonrisa… “en días como hoy, cuando el amanecer es tan bello, se pueden ver los delfines…” señalando al infinito con un dedo que imita el salto de los peces…

Tonto de mí, cuando en alguna ocasión pensé que solo había una butaca.

En lo cotidiano, abrumados por las circunstancias, muchos se preguntan si vale la pena el esfuerzo de hacer lo correcto. Piensan que están solos en ese inmenso auditorio que es nuestro México.

La verdad es que hay muchas butacas para los que quieren ver. Butacas que ocupan gente buena, sensible, vestidos de overol o de traje, que hace lo correcto, que carga la gasolina “lento” para que no se desperdicie. Gente que por la que aún México funciona.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com

domingo, 16 de agosto de 2009

Sueño imposible...

¡Un espectáculo impresionante!

La tradicional rivalidad de los equipos nacionales de México y los Estados Unidos está nuevamente a punto de resolverse. En una ceremonia inédita, los presidentes Felipe Calderón y Barack Hussein Obama acompañan en la cancha a los jugadores para entonar los himnos nacionales.

El zumbido es impresionante. El coloso de Santa Ursula está a reventar con los 110,000 mil fanáticos que respetuosamente guardan silencio cuando suenan las notas del himno estadounidense que al finalizar, honra la multitud con un estruendoso aplauso que cimbra al estadio.

Pero eso es solo el comienzo. La energía explota ahora al entonar cientos de miles de emocionadas gargantas las estrofas del himno nacional mexicano que se escucha en todo el valle del Anahuac. No bien concluye la multitud se desborda y al grito de “México, México, México” hacen la primera “ola” de las muchas que veríamos a lo largo del partido.

De inmediato, los capitanes honorarios de los equipos juegan el tradicional volado y el inicio es para el equipo americano, los presidentes se trasladan al balcón presidencial ornamentado con pendones de los dos países… los equipos en la cancha con el balón al centro al silbato del árbitro, inician el partido…

¡Que juego señores! Aprovechando un descuido de la defensa, el delantero Davies a los ocho minutos bate la portería defendida por Ochoa con un excelente gol que por momentos calma los ánimos de la fanaticada mexicana. Sin embargo el equipo de casa no se arredra, al contrario, los ataques a la portería americana se multiplican y el esfuerzo mexicano culmina con un trallazo imparable de Castro que iguala el marcador y cimbra nuevamente el estadio al grito de ¡Goool! de 110,000 espectadores.

Terminan el primer tiempo empatados a uno, se van a los vestidores a revisar la estrategia y para nuestra complacencia empieza el espectáculo de medio tiempo con quien es el máximo exponente de la canción vernácula mexicana, Don Vicente Fernández, que al son del mariachi Vargas de Tecatitlán interpreta “Pero sigo siendo el rey…”

En tanto en el balcón presidencial en una rueda de prensa improvisada los presidentes Felipe Calderón y Barack Hussein Obama informaron brevemente de los excelentes resultados de la estrategia que el bloque de los países signatarios del Tratado de Libre Comercio de América de Norte -México, Estados Unidos y Canadá- emprendieron tres años atrás para enfrentar las crisis económica, financiera, ecológica, energética, alimentaria, sanitaria y de seguridad que impactó a los países del orbe. La clave dijeron, fue la lucha coordinada contra la corrupción política, barrer la escalera de arriba abajo, lo que restauró la confianza de los ciudadanos en su liderazgo, en las instituciones y sumó a los ciudadanos en un esfuerzo colaborativo nunca antes visto en la historia de las naciones del mundo... Muerto el perro, dijo Juan Pueblo, se acabó la rabia y en corto tiempo la tormenta perfecta empezó a amainar.

Vuelve a prenderse el estadio, los equipos regresan a la cancha y la patada inicial del balón en el segundo tiempo es ahora para México quien arremete con todo el entusiasmo en una cancha que no parece ofrecer resistencia. Muy pocos saques de banda que rompan el ritmo del juego, el “fair play” –juego limpio- es convicción de los jugadores de ambos bandos. En una entrada dura, se observa al árbitro panameño buscar la tarjeta amarilla, sin embargo se abstiene de mostrarla cuando el jugador se levanta y ofrece la mano al contrario en una señal conciliadora y el otro se disculpa. Esto ¡señores! no se parece en nada a lo primeros partidos de este clásico donde más antes que el espíritu deportivo florecía la animadversión entre las naciones.

Los aficionados se levantan de sus asientos, Efraín Juárez conduce a toda marcha el balón por la banda derecha y ya muy cerca de la línea final pasa el balón a Sabah, quien sin pensarlo perfora al minuto 82 la portería de Tim Howard para establecer el marcador definitivo: dos goles contra uno a favor del equipo nacional mexicano. El grito de “México, México, México” se oye nuevamente, las manifestaciones de alegría, el intercambio de camisetas y de ahí los dos equipos se trasladan en camiones descubiertos al Ángel de la Independencia, donde decenas de miles de aficionados que no pudieron entrar al estadio festejan y vitorean ordenadamente por igual a vencedores y vencidos…

¡Huchale! ¿Pues de cuál fumé?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com

domingo, 9 de septiembre de 2007

Sueños guajiros...

Cuando la comida es mala ¡ni las moscas se paran!... Lo mismo pasa en las elecciones, si no hay candidatos que convenzan y se sospecha que el “tamal” esta cocinado ¡gana el abstencionismo!


Hoy no hay candidatos que verdaderamente valgan la pena porque solo los partidos políticos deciden el menú… así que cuando ganan ¿A quién sirven los elegidos? ¿Al pueblo? ¡Para nada! Sirven primero a los que les dieron chance, a quienes controlan a los partidos. Hoy Juan Pueblo no elige a quien desea, si no a quienes “los partidos” deciden ¿Es eso libertad? ¿Eso es democracia?


Así pues, como dice Don Laureano –mi queridisimo suegro- hay que reinventar todo pensando en que Juan Pueblo tenga verdaderas opciones para elegir, sin elecciones dudosas, ni despilfarros. ¿Cómo? Ahí les va:

  • ¿Tienes un mínimo de seguidores para que se sepa que vas en serio; un plan de trabajo para después poder exigirte cuentas; colaboradores por aquello de que dime con quien andas y te diré quien eres; pasas las pruebas de confianza para que después no resulte que eras un pillo? Entonces puedes registrarse como candidato sin más trámite.

  • ¿Entregaste buenas cuentas a Juan Pueblo? Pues que sea Juan Pueblo, como adulto que es, quien decida con su voto si mereces que te reelija ó no. La reelección debe permitirse pero no ¡brincar como chapulín!

  • Todo Juan Pueblo debe votar, si no le gustan los candidatos que lo diga marcando la casilla que habrá en las boletas para eso. Si no votas, ¡cuello! ¡Perdón! Quise decir pagarás una multa equivalente al costo del voto perdido o más.

  • Nada de tirar el dinero a la calle ni de campañas interminables. La duración y el dinero se fijaran de acuerdo al tipo de elección, número de votantes y la extensión de los distritos. Las precampañas durarán lo mismo que las campañas.

  • Para que después no les salgan compromisos a los candidatos, las campañas serán con el dinero de Juan Pueblo pero los gastos de las precampañas serán por su cuenta y riesgo; si logran registrarse ¡pues ya la hicieron! Toda publicidad política en los medios masivos de comunicación deberá ser pagada con fondos de la tesorería de los partidos ó de los candidatos.

  • Para que Juan Pueblo pueda comparar a los candidatos y vea de cual cuero salen más correas, el debate será obligatorio, nada de que yo no le entro por que me van ha hacer el feo ó porque no salgo bien en la tele ó porque mi contrincantes no son dignos de mi…

  • Si los candidatos quieren decirse linduras y sacarse los trapitos al sol, en las precampañas o campañas que lo hagan, pero como hombrecitos, ellos personalmente. Los medios y la publicidad pagada política con dinero público -ó privado en las precampañas- solo servirán para promover el perfil del candidato, sus ideas y sus planes de trabajo.

  • Los candidatos podrán decidir en que gastan el dinero asignado a las campañas pero a su término, deberán comprobar hasta el último peso y esto será público; si no lo hacen podrán ser acusados de peculado como cualquier funcionario público. Y no podrán argüir secreto bancario para ocultar sus triquiñuelas.

  • Los partidos deberán ser financiados con el dinero de sus militantes y deberán rendir cuentas en forma pública y auditada. Si sus militantes no “copelan” es porque el partido solo sirve para una pura y dos con sal… ¡Para nada!

  • No se vale ser juez y parte; así que ni legisladores, ni gobernadores, ni presidentes ni nadie que haya sido electo podrá tener nada que ver con la operación del IFE y el nombramiento de sus consejeros. El IFE debe ser absolutamente autónomo y los consejeros bien pagados… ¡para que no les hagan manita de cochino!

  • Los consejeros del IFE deben ser ciudadanos, propuestos a través de un riguroso mecanismo de selección que acredite confianza, honestidad, ausencia de conflictos de interés y un mínimo de competencias. Se les nombrará en forma escalonada o cuando haya vacantes y serán elegidos por los consejeros activos.

  • Solo la Suprema Corte de Justicia podrá separar temporalmente de su encargo a un consejero cuando se les juzgue presunto responsable de la comisión de delitos.

Lo anterior son sueños guajiros pues me pregunto ¿Cómo los actuales legisladores podrán hacer las reformas necesarias, si está visto que cuando de servir al pueblo se trata, lo hacen solo en tanto no afectan sus intereres?

Sin embargo se vale soñar ¡hasta la próxima!

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com