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sábado, 8 de septiembre de 2012

Una comparación odiosa...


Hace ya muchos pero muchos años, soñaba con que Santa o los Reyes Magos, me obsequiaran un par de pistolas, canana incluida, “para jugar a los vaqueros” con los amigos de la cuadra…

Tal era mi obsesión que llegué a imaginar que efectivamente había recibido el obsequio, pero  como Mamá no aprobaba ese tipo de regalos, di por hecho que estaría escondido en algún  cajón. Así fue que busqué y rebusqué por todos lados y como podrán imaginar, jamás lo encontré pero la idea persistió por mucho tiempo hasta que otras obsesiones fincaron en mí su raíz…

El del regalo fue un apego muy especia y difícil de erradicar. Apego a lo que nunca fue pues las pistolas y la canana solo existían en la imaginación de ese infante que fui; un apego a lo que no existía cuando con obsesión buscaba en los roperos y los cajones una y otra vez; un apego lo que nunca sería pues Mamá jamás me habría comprado un juego de violencia.

Ahora me ocurre algo similar, vivo apegado a la idea de un país que nunca ha vivido la democracia. De un México donde solo las etiquetas han cambiado, sojuzgado antes por los Huey Tlatoani en la época prehispánica, después por los Virreyes durante la dominación española, más tarde por dictadores con máscara de presidentes seguidos por los caudillos de la revolución y al final por los presidentes... Un país que no la vive pues lo que hemos visto hasta ahora solo es una burda simulación donde atrás prevalece cualquier otra cosa, menos la democracia.

Un Meshico con el águila que aún no termina de devorar a la serpiente para dar pie a la nación de Quetzalcóatl más equitativa y justa como anhelan más de 15.8 millones de mexicanos que votaron sin miedo, impulsados solo por la convicción de sus valores. Votos de 15.8 millones de mexicanos que no fueron suficientes para el triunfo pero que hoy, aún callados, exigen respeto.

Dicen que las comparaciones son odiosas, pero esta viene al caso. La semana pasada en el cierre de la Convención Nacional del Partido Demócrata tuve la oportunidad  de escuchar el discurso del presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, con motivo de su postulación a un nuevo periodo en la Casa Blanca. Un discurso de excelente retórica donde hizo gala de un nuevo modelo de liderazgo exhibiendo visión, humildad y voluntad.

Seguro de si, sin acartonamientos ni clichés, transmitió la visión que basó en uno de los pilares del sueño americano al prometer apoyar a la iniciativa privada, sin promover a los privilegiados; a la educación de la juventud como puntal del desarrollo sin dejar de lado a aquellos que han nacido como ilegales en ese país; a la generación de empleos, sin buscar la mano de obra barata en otras geografías…

Sin decirlo, mostró humildad al reconocer sus fortalezas y debilidades; también, cuando reconoció a la ciudadanía no solo como votantes en una elección si no como eje de la democracia, como merecedores del crédito por los logros alcanzados.

Y una voluntad, que dijo fortalecer con las acciones realizadas a lo largo y ancho de su territorio por muchos que, mirando lejos, han dejado a un lado a la avaricia  para dar paso a la búsqueda del bien común alimentando la esperanza de un futuro promisorio.

Ya para terminar les contaré una anécdota de mi pre adolescencia. Ocurrió que en mi primer cruce de la frontera con los Estados Unidos. Al momento de estar en el lado americano, me llevé una tremenda sorpresa, las calles limpias, las casas ordenadas, las tiendas repletas de mercancía, los espacios amplios, las tierras teñidas con el verde de los sembradíos. Entonces me pregunté y pregunté por qué todo eso, si era la misma tierra, estaba tan bonito y tan feo de nuestro lado y no obtuve respuesta.

Ahora comprendo que la tristeza que me dio al regresar a nuestro lado de la frontera también tenía un poquito de envidia y fue bueno, pues ahí surgió mi apego por el ideal de un país que nunca fue, que no lo es y que probablemente no lo será salvo si todos, los unos y los otros, unimos nuestros esfuerzos en pro de la nación que anhelamos. 

Ellos, los gringos, tienen su sueño americano y luchan por él; apuremos entonces al águila a devorar a la serpiente y luchemos por el ideal de la nación de Quetzalcóatl: 

Meshico.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 7 de julio de 2012

¡Tragones!


1 de julio, 05:30 AM El largo ring… ring… del despertador… ¿Dónde estoy? De inmediato recuerdo… ¡Hoy es el gran día! Rápidamente me levanto y a continuación el baño, el desayuno, la vitualla, el entusiasmo, el paquete electoral… ¿No me falta nada? ¿Nada? ¡Adelante!

1 de julio, 08:15 AM inicio de las actividades: sustituir a un escrutador por uno de la fila; instalar la casilla, calmar a los molestos por el retraso; superar el calambre en la mano por las 1272 boletas entregadas; atender a una larga fila  de votantes; hacer bromas a los que fue su “primera vez”; comer mi torta a trompicones entre boleta y boleta, espantar a un par de mapachitos primerizos que intentaron el chanchullo del carrusel –Sí, él que dicen es un mito…; contar y recontar los votos; terminar oliendo a “chivo” de tanto sudar; y la culminación… ¡Hacer cola para entregar el paquete electoral!

2 de julio, 01:30 AM, El regreso a casa para tomar un baño, cenar, relajarse y dormir como Dios manda… pero no, no se pudo. Excitación, agotamiento, tensión, alegría, ternura, admiración fue el collage de sentimientos en adición al esfuerzo físico, que dejaron a su servidor, Presidente de Casilla, como “araña fumigada”.

Tanto así, que después del sueño inquieto decidí hacer dieta informativa, no enterarme de nada y quedarme solo con la satisfacción del deber cumplido... pero no, tampoco se pudo.

A los dos días rompí la dieta, me informé y casi sin sentirlo el sutil velo de una incipiente tristeza empezó a envolverme. ¿Por qué? La respuesta llegó pronto, fui un actor y un testigo de la más reciente tragedia mexicana.

No fueron los cuerpos desnudos de supuestos “narcos” tirados en una avenida; fue la dama que llaman democracia la que, cual una Coyolxauhqui desmembrada, yace esparcida por todo el territorio nacional.

"No le veo él porqué comprar votos a 1000 pesos o con despensas. Cuando alguien quiere apoyar al país no hace estas acciones, lo hace para apoyar a nosotros los pobres. México se vendió" aseveró con firmeza, triste y lapidaria, Doña Rosa Hernández Martínez de 85 años de edad. (El Liberal del Sur 3/7/2012).

Pues si Doña Rosa, es de lamentar que hayamos sido testigos de la culminación de una estrategia muy bien diseñada y mejor instrumentada, con toda paciencia a lo largo de un sexenio. Si me permite le explico como le hicieron.

¿Cómo aniquilar a su competencia? El librito de la mercadotecnia dice: publicite diariamente su producto en los medios masivos de comunicación utilizando la técnica que llaman subliminal; quítele clientes diciendo que lo que vende su competencia es de muy mala calidad y que hace daño; en paralelo introduzca una marca chafa en el mercado para quitarle aún mas clientes; compre a empleados importantes de su competencia y anúncielo; pague para que los líderes de opinión hablen bien de su producto; y el gran día ¡regale la tienda!

Veamos… Enrique salió durante 6 años diariamente en la televisión; despertaron en los votantes el miedo por Josefina y Andrés  recordando sus viejos errores; inventaron la candidatura de Gabriel y la presentaron como una nueva opción para quitarles votos; atrajeron a sus filas a Fox, a Espino, a Rosario Robles y a otros connotados panistas y perredistas; las encuestadoras y comentaristas dieron a Peña la imagen del triunfador; y mucho antes del día de la elección ¡vaya que si puso en oferta la tienda! regaló de todo a cambio del voto.

¿Qué no se vale hacer regalos? el ex presidente del Consejo General del IFE, Luis Carlos Ugalde dice que no es delito, que solo una transacción comercial. Qué el delito habría sido el exceso en los gastos de campaña pero eso es casi imposible probar pues el dinero proviene de fuentes desconocidas y obvio, ¡no se registra!

¿Qué compró tarjetas de debito del Grupo Financiero Monex y de tiendas Soriana para comprar votos? Seguramente lo hizo pero los fondos provinieron de cuentas no relacionadas con el partido y en todo caso, al final del día, también son regalos. ¿Qué hizo la FEPADE ante las denuncias que podrían demostrar todo lo anterior? Hasta hoy que yo conozca, nada.

He de decirle Doña Rosa que para la Ley, lo que está a la vista de todo el mundo, la deshonestidad y la inmoralidad, no es delito; y lo que si es delito, es  prácticamente imposible probarlo como el caso del evidente exceso de gastos de campaña,.

Finalmente le comento que el problema no es que Enrique haya obtenido más votos, el problema es como se hizo de esos votos. Para el PRI, el PAN, el PRD, el Verde o el PANAL, el fin justifica los medios y como dice el dicho “El que tiene más saliva traga más pinole”… y en este caso, ya se verá si para bien o para mal, fue el PRI.

Habemus Presidente y tenemos pinolero.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 19 de mayo de 2012

Pastel de chocolate...


Primera historia: El novel repostero estaba desconcertado, muchos intentos y la famosísima receta; la del pastel de chocolate, la del postre por excelencia en su país de origen, la que tantas veces había preparado, simplemente no funcionaba…y  así las cosas, venciendo su ego más que su vergüenza, acudió en busca de consejo del viejo chef, quien esbozando una sonrisa expresó… “recuerda que aquí estamos al nivel del mar, la temperatura es muy alta, la humedad supera normalmente el noventa por ciento… tu receta fue desarrollada en otras condiciones, si no la adecúas tal como está, ¡jamás funcionara!”

Segunda historia: A principios de los 80, la principal empresa del país estaba muy adelantada en el desarrollo de sistemas respecto a otras empresas transnacionales del ramo. No obstante, buscando ir un paso adelante de su competencia, inició un proyecto para mejorar o sustituir su metodología (sus recetas) para desarrollar cada vez mejores aplicaciones y con ese propósito, envió a un grupo a estudiar las que se presumían como mejores en esa época tanto en Europa como en los Estados Unidos.

Al finalizar la investigación, se llegó a la conclusión de que las metodologías europeas y americanas eran excelentes, pero no para ella, lo eran para aplicarlas justo donde habían sido creadas porque se basaban en otras formas de hacer las cosas considerando, incluso, aspectos culturales. Sus recetas jamás funcionarían en nuestro país.

Tercera historia: Todas las religiones parten de un conjunto de postulados que son similares entre si, no en balde Jerusalén es la ciudad sagrada de al menos 3 de las religiones de mayor relevancia del mundo, sin embargo múltiples factores propios de la geografía, la raza y la propia historia de los pueblos, las hacen en la práctica diferentes.

Baste como ejemplo el de la Iglesia Católica, cuando en la época de la conquista, hubo de adaptarse con mayor o menor éxito, a la cultura de los diversos pueblos indígenas en Latinoamérica. La receta original de los clérigos, tal cual, tampoco habría funcionado.

Comentarios: El hecho es que las recetas de un lugar que se implantan en otro, o fallan o no funcionan en absoluto. No obstante ¡ah como nos encanta importar toda clase de chunches solo porqué pensamos que son mejores que lo nuestro!

Particularmente en el gobierno, donde se gastan miles de millones de pesos en asesores que entre más altos, más güeros, mejor traje y laptop tengan mejor ganan… Asesores que nos venden el paquete completo, el consejo, las recetas y los medicamentos que difícilmente curarán al paciente, porque su negocio no es curar, si no vender, o imponer recetas o agendas que favorezcan condiciones ajenas al interés nacional.

Y así nos han embarcado, en un modelo económico que está más que visto que no funciona y si alguien piensa lo contrario, le pido por favor que recuerde la pasada recesión mundial o lo que esta ocurriendo hoy en diversos países de la Unión Europea, los Estados Unidos y en otras partes del mundo por la avaricia y las condiciones de inequidad que propicia; en un modelo de lucha contra la corrupción que bien podríamos tirar a la basura, por la falta de resultados y parálisis que provoca en instituciones como Petróleos Mexicanos cuando en contraste, la corrupción crece en forma exacerbada.

En un modelo judicial, que incorpora la figura del arraigo que permite al ministerio público detener para investigar y no que haga su tarea, de investigar para detener propiciando vendettas, abusos a los derechos humanos, y como en el caso más reciente, faltando el respeto a instituciones como el Ejercito y la Armada que no merecen ese trato; y finalmente, entre muchos otros ejemplos, en una guerra que ha causado decenas de miles de muertos y centenas de miles de las otras víctimas, que no cuentan para los asesores…

Conclusiones: Usted y yo somos diferentes, los mexicanos somos diferentes de los ciudadanos de otras latitudes y como tales, como mexicanos, antes que aplicar recetas ajenas, debemos construir la agenda de nuestro gran país México. Una agenda que brinde y exija el respeto de otras culturas e ideologías; una agenda que propicie con la mente abierta a todas las posibilidades, el sano y equitativo intercambio y no la depredación o el sometimiento del país.
  
Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 17 de julio de 2011

Coerción

En una ocasión, un conferencista nos proyectó un vídeo que mostraba a dos equipos de jugadores lanzándose una pelota. Antes de iniciar, solicitó contar el número de pases, y al término preguntó si habíamos notado algo raro en el film.

Transcurrieron largos segundos antes de que una persona, entre aproximadamente trescientas, levantara lentamente el brazo. ¿Qué fue lo que vio? Preguntó el expositor… A lo que -pensando en el ridículo que haría- contestó con timidez: Vi a unos gorilas caminando entre los deportistas...

De inmediato la audiencia estalló en risas y el hombre aquel, pensando trágame tierra, se apachurró contra el fondo de su asiento solo para escuchar instantes después: “Tiene usted razón, en el vídeo hay unos gorilas caminando entre los deportistas…” Y así, el hombre sonrió, muy orondo se irguió en su silla y el silencio se hizo.

Para confirmar se proyectó nuevamente el vídeo y efectivamente… como por arte de magia, los gorilas aparecieron a la vista de todo mundo. La explicación es muy sencilla, nos dijo, la mayoría de ustedes no vio a los gorilas pues su mente simplemente los descartó.

La mente se preguntó: “Eso que se ve ahí ¿es un gorila? Sí. De acuerdo a mis conocimientos, experiencia, prejuicios, propósito y demás ¿Tiene un gorila que hacer algo ahí? No. Entonces no debe estar ahí, no existe, es un engaño, una falla o lo que sea así que quítalo, fíltralo, no debes verlo.”

Una experiencia similar ocurrió cuando mostré a un grupo una fotografía del desierto con una carriola para bebé insertada. El resultado fue el mismo que con los gorilas: La mente quitó la carriola de la mente de la mayoría y pocos pudieron percibirla. Conclusión, la mente solo nos permite percibir y creer en una visión distorsionada de la realidad… Y existen muchas, una para cada quien. Bien dicen que cada cabeza es un mundo.

Para acabar de complicar el asunto de las muchas realidades, no faltan quienes pretenden convencer al resto que solo su realidad es la buena, utilizando como herramienta para comunicar sus ideas un lenguaje donde las palabras, por lo que gusten y manden, no significan siempre lo mismo para todos.

Y cuando no lo logran, nos juzgan o juzgamos. Podremos perseguir lo mismo, pero nuestro lenguaje llevarnos por caminos muy distantes y hacer las discusiones interminables; o utilizar de forma impecable y precisa el lenguaje para describir una realidad muy distinta a la que perciben quienes nos rodean.

Quien lidera a un pueblo sin la confianza que infunde el carisma, enfrenta un reto considerable: lograr consensos respecto de la realidad percibida y utilizar el lenguaje en forma impecable para transmitir sus ideas y convencer.

La otra opción es la coerción del soberbio.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 21 de mayo de 2011

Tequila shots...


Al grito de ¡Gracias a Dios es viernes! al finalizar la jornada en casi todas las oficinas del mundo, el ritmo de las llamadas telefónicas y los correos electrónicos disminuye sensiblemente hasta casi detenerse…

¡Vamos! Si acaso algún despistado hace llamadas telefónicas o envía correos –naturalmente con copia a su jefecito para que se dé cuenta de su entrega al trabajo- a sabiendas de que obtendrá el silencio por respuesta…

Pero ¡Qué les cuento! El viernes pasado, justo dos minutos antes de que la sacrosanta jornada laboral concluyera, recibí el correo de una compañera de trabajo. Me pregunté ¿Y ahora? ¿Qué mosca le picó? Entonces pensé que viniendo de ella, siempre aplicada, responsable –sin comillas- y con la camiseta bien puesta, tendría que ser un asunto impostergable…

Y con todo el dolor de mí corazón no pude hacer caso omiso, abrí el impertinente correo y sí, era inaplazable, pero no era de trabajo, era un correo de despedida. Ella, precavida como siempre, no quiso morir sin antes despedirse de sus muy apreciados compañeros si resultaba cierto el vaticinio de que el mundo acabará este fin de semana.

Hasta el momento de escribir estas palabras no ha pasado nada y si usted las lee significará que todo fue una gigantesca tomadura de pelo, que el profeta no lo era, que erró sus cálculos, que mal interpretó sus fuentes, que el mundo sigue girando y que nosotros continuamos, como coloquialmente decimos los mexicanos, “vivitos y coleando” a la espera del próximo fin de semana…

Sin embargo el lacónico pero divertido correo de mi compañera, la profecía misma, los comentarios y las reacciones sobre el tema que a escala mundial se han dado, me inducen a pensar que efectivamente el inconsciente colectivo desea que termine ya todo el infiernito que hemos creado y si dicen que no, pregunto…

Viviendo, como vivimos, los efectos del cambio climático… Conociendo el sufrimiento por el hambre, las enfermedades y el sometimiento de muchos pueblos… Enterados de la corrupción política y moral de la mayoría del liderazgo… Conscientes de la pérdida de valores, de las atrocidades, de los crímenes que se cometen cotidianamente… Si como dice el poeta Javier Sicilia, en su Carta a políticos y criminales, “todos estamos hasta la madre”…

¿Qué hacemos en México para transformar el infierno, aparte de quejarnos y criticar sin mayor reflexión? Salvo muy honrosas y valientes excepciones, a quienes, por cierto, dejamos morir solos

Para todos los efectos prácticos, nada.

VIII ¿Ya iniciaron los trabajos para desarrollar el plan de protección civil y el programa para mejorar la vialidad de Coatzacoalcos?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 30 de abril de 2011

¡Cínicos!

El dos de febrero de 2009 realicé una fuerte crítica en el artículo “El Gran Hermano” a la entonces propuesta de reforma a la Ley Federal de Telecomunicaciones la que sin más trámite fue aprobada y dio sustento a la creación del Registro Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil (Renaut).

El jueves pasado, dos años, tres meses y trece días después el Senado avaló la cancelación del malnacido Renaut y envió la iniciativa para aprobación de la Cámara de Diputados.

Reconocer con humildad un error producto de una decisión bien meditada enaltece; por el contrario, reconocer el error cometido por una decisión apresurada, técnicamente inviable, sin el menor sentido común y haciendo los oídos sordos a las muchas voces que con razones fundadas se opusieron; solo pinta de cuerpo entero la necedad y los grandes intereses particulares de quienes la promovieron.

Ahora bien, pregunto, ¿Dónde están los responsables? ¿Quién va a reparar el innegable y cuantiosísimo daño al patrimonio de la nación? La respuesta es absolutamente nadie. Los legisladores y aquellos a quienes representan gozan de la más absoluta impunidad, a ellos no les aplica aquello de “toda la fuerza de la ley” y tampoco asumirán costo político alguno ¿Cuál? Si todos, salvo honrosas excepciones, votaron a favor de la dichosa reforma.

En ese mismo febrero del año 2009 en el artículo “A fuerza ni los zapatos entran” hice uso de la canción de Bob Dylan “La respuesta está en el viento” como una metáfora para contestar a la pregunta ¿Cuándo dejaremos de ser ciudadanos de segunda? lo que la mayoría somos como consecuencia de la reforma electoral del 2007 que, en los hechos, resultó un aberrante retroceso impuesto por una cínica partidocracia que mostró al pueblo su verdadero carácter en el instante mismo en que azules, tricolores y amarillos admirablemente superaron con toda diligencia sus “diferencias” para acordar un crimen de lesa humanidad: Abortar la gestación de la democracia.

Y la respuesta sigue volando en el viento. Los señores diputados enviaron a la congeladora legislativa la iniciativa de Reforma Política, que si bien en mi opinión aún es insuficiente, pudo ser un paso en la dirección correcta.

¡Cínicos!

V ¿Ya iniciaron los trabajos para desarrollar el plan de protección civil y el programa para mejorar la vialidad de Coatzacoalcos?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 11 de septiembre de 2010

Orgullo

“Tan pronto escuchó el canto del jilguero anunciando el arribo de su anciano maestro, calzó las sandalias, vistió el humilde ayate y encaminó sus pasos a la entrada de la cueva para partir en silencio rumbo a la terraza ocupada por los sumos sacerdotes que tenían la misión de preservar la nación…

Ya reunidos, el sonido de los caracoles inundó el espacio hasta los confines de aquella maravillosa tierra al mismo tiempo que pronunciaban el mantra sagrado de su fe… Meshico, Meshico…”


Recordaban ese día a quien enamorado de esta maravillosa tierra, mirando lejos, decidió fincar raíces y hacer de ella el hogar de sus hijos y de los hijos de sus hijos…

Compartiendo sueños, otros llegaron detrás para dejar su huella en todos los confines. Para trascender, desarrollar cultura, ciencia y raigambre. Para lograr Meshico, hacer Patria, nuestra Patria…

Así con el devenir de los siglos, el caracol resonó en Teotihuacán, la ciudad donde los hombres se transforman en dioses. Y el águila devoró a la serpiente en el lugar donde se fundó Tenochtitlán. Y los quetzales cursaron los cielos de Chichén Itzá, Palenque, Uxmal y Tulum. Y los nichos de la pirámide del Tajín contaron el tiempo…

Hasta el principio de los tiempos aciagos, cuando un asombrado Bernal Díaz del Castillo escribió… “Al ver tantas ciudades y pueblos construidos en el agua, y otras poblaciones en tierra firme, nos quedamos admirados. Hubo quienes pensaron que se trataba de un hechizo, como los que se narran en el libro de Amadís, pues había grandes torres, templos y pirámides erigidos en el agua. Otros se preguntaban si todo eso no sería un sueño”.

Pero no lo era. Fue simplemente lo que Hernán Cortes expresó de la mejor manera en una de sus Cartas de Relación “¿Qué más grandeza puede ser que un señor bárbaro como éste tuviese contrahechas de oro y plata y piedras y plumas, todas las cosas que debajo del cielo hay en su señorío?...

Y su miedo pudo destruir en pocos años las formas de aquello que no pudieron comprender. Pero no fueron capaces de enterrar su espíritu en trescientos años de dominación. Mucho menos ocultar la grandeza que cobró, al cabo de miles de años, el sueño de aquel hombre decidido a fincar raíces y hacer de México el hogar de sus hijos y de los hijos de sus hijos…

México es grande porqué los hechos están ahí, aunque muchos lo han olvidado o quieran ignorarlo. Porque el tiempo de una nación no se mide en hojas calendario. Ni su grandeza pierde méritos por aquellos que no han entendido que esto que vemos, no es México, México es mejor…

Eso es justo lo que voy a celebrar el día 15 de septiembre. Voy a celebrar el orgullo que siento de pertenecer a esta tierra maravillosa. Tierra que no fue, que es tierra de grandes logros de grandes hombres. Voy a honrar la fe, la voluntad, el sacrificio y la humildad de un pueblo generoso y solidario. Voy a honrar a nuestros símbolos porque sintetizan nuestro sino.

Y no voy a permitir que sometan mi espíritu al desánimo. Ni a permitir que pese más lo que estamos viviendo que toda nuestra historia. Historia que no empezó hace doscientos, ni quinientos años. Empezó hace miles.

Y sí, voy a gritar con la emoción hinchando el alma,

¡Viva México! ¡Viva México!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 8 de agosto de 2010

Conclusiones II

En la columna anterior se expuso la “receta” para quebrar a cualquier empresa y se comparó con lo que ocurre en México. La conclusión fue que estamos en verdaderos aprietos pues, punto y aparte nuestros problemas internos, existen interesados muy poderosos fuera de nuestras fronteras, deseosos de quebrar al país o mantenerlo en la inestabilidad.

Algunos lectores consideraron la visión como apocalíptica o muy pesimista y tienen razón, no obstante se apega a hechos imposibles de soslayar. También se dijo correctamente “ya sabemos que estamos mal, debemos dejar de quejarnos y actuar”, sin embargo para resolver cualquier problema es necesario comprenderlo.

Así, si coexisten narcotráfico, inseguridad, corrupción, polarización, abstencionismo, inequidad, injusticia, etcétera; se debe evitar verlos como problemas independientes porque no lo son; hay que comprender como se entrelazan hasta formar un todo; determinar quienes los provocan para, solo entonces, diseñar una estrategia con fundamentos. Si se hace antes de tomar conciencia de las causas, nos conducirá a dar palos de ciego y perdernos aún más en el bosque. También preguntaron ¿Quiénes son los terceros interesados en que estemos como estamos? Tres ejemplos:

1.- El terrorismo internacional está interesado en promover el narcotráfico hacia los Estados Unidos para utilizar las rutas controladas por los cárteles mexicanos de la droga en eventuales ataques terroristas, así como para debilitarlo enviciando a su juventud. Por su parte los EEUU necesitan controlar a nuestro país para extender su frontera virtualmente y establecer una zona de amortiguamiento para protegerse del terrorismo. La contienda se da en nuestro país y tiene consecuencias nefastas en la inseguridad y los ingresos del país derivados del propio narcotráfico y las remesas de los inmigrantes.

2. Muchos de los proveedores tradicionales de petróleo de los EEUU han dejado de ser confiables; las guerras en Afganistán e Irak por el control de sus recursos energéticos no han dado los resultados esperados, la estrategia de explotación en aguas profundas pende de un hilo tras el desastre ambiental y económico provocado por el derrame en el Golfo de México. Hoy más que nunca los EEUU están urgidos de petróleo, les va su forma de vida en ello. Cómo no han podido hacerse del mexicano, la estrategia evidente desde Carlos Salinas de Gortari ha sido llevar a la quiebra a Pemex y debilitar al país para controlarlo y obligarle, más tarde o más temprano, a entregar sus recursos petroleros.

3. Durante muchos años fuimos, después de Canadá, el segundo socio comercial de los EEUU, uno de los más importantes mercados de consumidores del mundo. Hoy somos el tercero después de China que nos desplazó exportando hacia México todo tipo de productos baratos y de mala calidad, muchos de contrabando, lo que provocó el cierre de fábricas al extremo de que hoy hasta estatuillas de la Virgen de Guadalupe y las banderitas mexicanas son hechas en ese país. Hoy cada vez somos más un país de consumidores que de productores.

En síntesis hay muchos interesados en que le vaya mal a México y para lograr su propósito, corrompen y protegen, vía la impunidad, a los traidores que en el país cuidan de sus intereses. Hasta aquí queda él porqué estamos como estamos. La última pregunta que hicieron sobre la columna anterior fue: ¿Y qué podemos hacer? Quedarnos cruzados de brazos, sumisos, agobiados por la desesperanza, aceptando a esa visión como un destino inevitable es absolutamente inaceptable. La solución inicia aceptando que lo hecho, hecho está y que sobre lo que existe, los ciudadanos (usted y yo, no el gobierno) habremos de construir evitando los errores cometidos en el pasado.

Debemos asumir al país como responsabilidad de todos, no únicamente del gobierno en turno, y promover la acción colectiva y simultánea en cada uno de los frentes como medio para transformar al país. Para cada problema hay acciones concretas. Por ejemplo, cada peso que usted gasta en productos o servicios importados legalmente o de contrabando -y el crédito hoy es un servicio importado- genera utilidades que no se quedan en México, se van al extranjero, aquí solo quedan empleos mal pagados. Ante eso, imagine por solo un momento que ocurriría si dejamos simultáneamente de utilizar la tarjeta de crédito por solo una semana, bajarían los intereses de usura y las excesivas comisiones bancarias obligados por nosotros, los ciudadanos, no por el gobierno.

Nada es imposible, el cielo o el infierno lo construimos nosotros. Este tema aún no se agota, continuaremos en la siguiente columna.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

sábado, 24 de julio de 2010

¿Conciencia o Negación?

“-¡Vaya que si es hermosa! ¿No te parece?

-¡Qué le puedo decir Señor! Escogimos bien el lugar pero parece que algo no nos funcionó bien con la semilla…

Sin contestar, Jesús descendió un par de escalones, sentó en el cómodo sillón del mirador y quedó fascinado como siempre ante la vista de miríadas de estrellas entre las cuáles destacaba ya aquel hermoso planeta azul... Bebió un breve sorbo de la copa de vino que le aguardaba y se perdió en los recuerdos, maravillosos unos, atroces otros, de aquella breve visita a las tierras de Judea.

-Hace ya mucho tiempo que no venía Señor…

-Si, es mucho para ellos, muy poco para nosotros…contestó Jesús, para ser exactos 2010 de sus años…

No es fácil olvidarlos pensó Jesús para sus adentros ¡Cómo hacerlo! Sí son una especie muy querida. Seres que en la receta de su creación se incluyó como ingrediente el drama permanente del dilema. Congruentes con su naturaleza los opuestos les definen: Sentimientos de temor y amor, conciencia y ignorancia, humildad y soberbia, generosidad y avaricia, todos a un tiempo, en el mismo crisol, dieron como resultado la maravillosa diversidad de su existencia, se dijo, el Amor para estas criaturas no lo es sin él sazón del sufrimiento...

-Pero aquí estamos nuevamente…

-¿Puedo preguntar porqué Señor?

-Las cosas no les han ido bien últimamente. Han llegado a extremos peligrosos. La situación es de tal forma delicada, que está en riesgo su permanencia y la verdad no veo como puedan corregir el rumbo sin nuestra ayuda. El balance no nos resultó perfecto. Al principio el dilema cumple su propósito, y mantiene el equilibrio pero pronto se pierde, y periódicamente hay que intervenir para recobrarlo. Eso fue justamente lo que hicimos en nuestra última visita…

-Y si, continuó Jesús, los equilibrios se han roto. Los efectos de la prelación de la ignorancia, el temor, la avaricia y la soberbia sobre la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad humanas están ahí, salvo para aquellos que prefieren no ver y encerrase en su esfera de cristal.

-Y si, no solo se requiere “un” ajuste, se requiere una operación mayor. En una época donde el uso de indicadores está de moda, el principal de ellos, el apego a los valores se desplomó, está perdiendo la batalla en todas las regiones, niveles y sectores de la actividad humana.”


Muchos pensarán que la anterior es una visión pesimista del mundo. Sin lugar a dudas, todos tenemos el derecho al optimismo, pero los hechos están ahí. A ellos les diría, si el “indicador de los valores” no les convence, que vean entonces los síntomas de la enfermedad. Ya no digamos desde la perspectiva global y académica que utiliza palabras extrañas como geopolítica, hegemonías, plutocracias, globalización entre otras tantas.

Véanla tan solo desde la perspectiva de lo que está a la vuelta de la esquina, con lo que nos topamos todos los días en nuestras comunidades: corrupción, desempleo, inseguridad, alcoholismo, violencia, drogadicción, depredación ambiental y pobreza extrema entre otros tantos males que nos aquejan. Porque justo ahí, en lo más cercano, es donde está la solución.

Mucho se ha dicho que no basta con señalar, que hay que dar soluciones. Y es correcto. Solo que la solución no cabe esperarla de alguien más. La solución está en todos. Cada uno en la medida de sus posibilidades. Cada uno en la trinchera que le corresponde como padre, empleado, patrón, líder, político, hijo, esposo, funcionario público… Cada uno cuando tenga que elegir la siguiente nota de su vida habrá de considerar que la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad no le son ajenos; que siempre han estado en nosotros; como ingredientes de la maravillosa receta de la diversidad humana; reconociendo que los hechos, hechos son y que lo que cuenta es la actitud con la que se enfrentan…

Cuenta la leyenda que el último rey de Granada, Boabdil, al salir camino de su exilio en las Alpujarras, cuando estaba en la cima de una colina, volteó la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando entonces de su madre la sultana Aixa, el duro reproche "no llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

Lo que ocurrió entonces con el rey Boabdil fue que no supo reconocer sus debilidades y en consecuencia no supo como superarlas. A esa colina se le llamó desde entonces la colina del Suspiro del Moro… Por favor, reconozcamos, aunque duela, la realidad nacional para defender la Patria de sus enemigos, haciendo lo correcto, justo en nuestra trinchera.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
http://twitter.com/enriquechm

domingo, 4 de abril de 2010

Narcotráfico: Cambio de Estrategia

Octubre 7 de 2007.

Al tiempo de un fuerte golpe en la mesa, tronó lapidaria, la voz del emperador…

-¡Esto no puede continuar! ¿Me explico? ¿Qué están haciendo? ¡Nada! Está en juego nuestro futuro y ustedes señores ¡No están haciendo absolutamente nada!

El silencio fue lo único que obtuvo por respuesta. La voz en la cabecera de la mesa pegó y fuerte en el ánimo de los presentes; las últimas cifras mostraban un importante retroceso en la lucha global contra el narcotráfico. Si bien los medios de comunicación buscaban dar la imagen de triunfo destacando algunos golpes espectaculares, las cifras eran demoledoras.

Aún sin incluir los otros grandes temas en la agenda de la seguridad nacional como el cambio climático, la escasez de agua y la energía; las proyecciones más conservadoras mostraban un escenario realmente estremecedor. En escasos 10 años el 70% de los adolescentes consumirían regularmente estupefacientes; la batalla se estaba perdiendo lenta pero inexorablemente y el poder de la hegemonía estaba en peligro...

Su estrategia contra el narcotráfico era de fuerza y contención; destruir los plantíos e impedir a toda costa la entrada de drogas, librar las batallas fuera del territorio del imperio. Para esto se había impuesto una fuerza policíaca global para perseguir a los carteles en donde quiera que se encontraran sin respetar las fronteras entre las distintas naciones aliadas.

-¿Qué no tienen algo que decir? Espetó el emperador.

-Sí su Excelencia, estamos en guerra, pero definitivamente no es una guerra convencional. El enemigo está muy bien organizado y no tiene burocracia, suscribe alianzas estratégicas, tiene líderes efectivos que al conocer que durarán poco en el encargo delegan y preparan reemplazos, que aplican estrategias muy depuradas, con códigos de conducta muy estrictos; que tienen flexibilidad y gran capacidad de respuesta, con expertos innovadores en todos los campos; tropas motivadas y permítame decirlo… se han hecho de lo mejor de la tecnología en armamento, comunicaciones y cómputo que el dinero puede comprar…

-La solución –continuó el de la voz- es acabar el resentimiento que nos tiene el mundo, se necesita una estrategia radicalmente diferente.

-Nuestro país debe dejar de ser el victimario del mundo y los cárteles no tendrán más el apoyo de los grupos fundamentalistas, que con gran resentimiento emplean a los narcotraficantes como arma, no para destruir nuestro presente, que no pueden, pero si a nuestro futuro: la juventud…

-Debemos apoyar a las grandes causas del mundo como la lucha contra el cambio climático, la pobreza, las enfermedades, aplicar nuestra tecnología al bienestar de los pueblos no a la proliferación de las armas y así los pueblos del mundo apoyarán con sinceridad y no como hoy, con hipocresía la lucha en contra nuestros enemigos.

-Y así no habrá mas mercado para las drogas. Nuestra juventud no necesitará buscar en ese mundo la felicidad que no encuentran en lo que hoy les entregamos.

No hubo réplica a sus palabras; lo que si se observó fue al emperador murmurando unas palabras al oído del primer ministro tras las cuales se levantó para abandonar con paso apresurado el salón.

Y nunca se supo más de aquella voz que no llegó a entender que la naturaleza del imperio no se puede cuestionar (…)

Abril 4 del año de 2010. Siguen sin entender.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
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domingo, 14 de marzo de 2010

Legisladores: ¿Corruptos o delincuentes?

En múltiples ocasiones he comentado el tema de la corrupción. Comenté de la ineficacia en México de las estrategias que promueve el Instituto del Banco Mundial quien define el éxito de la lucha contra la corrupción como función de las variables: acceso a la información, liderazgo político y la acción colectiva. Materias todas en las que antes que avances, se suceden cotidianamente retrocesos que no son menores.

Planteé como hipótesis que la corrupción debe ser vista no solo como un problema de individuos aislados que ceden a la tentación ante la garantía de impunidad. Para el 80 por ciento de la población, debe ser vista como un fenómeno social que, atiende primero, al propósito de supervivir, y después como medio para mantener la esperanza de escapar a estratos socioeconómicos superiores. Válvula por cierto muy bien regulada por el poder político en turno para atender a sus intereses.

Para el restante 20 por ciento la corrupción atiende a los propósitos fundados en la avaricia del sistema imperante: La acumulación de poder económico y poder político; que, si aplicamos la Ley de Pareto, representan con toda seguridad el 80 por ciento de los costos que asume el país. Hablo de la corrupción de los grandes, pero muy grandes, negocios medidos en millones de dólares, no de la “mordida” de 100 pesos.

No obstante, las estrategias de la lucha contra la corrupción en México son las mismas para los dos segmentos. A los de los grandes “negocios” les hacen lo que el viento a Juárez pues son ellos quienes las deciden y aplican siguiendo al pie de letra aquella máxima del Prócer: Justicia y gracia –léase impunidad- para los amigos, la Ley a secas para los enemigos. Y así eventualmente se da el caso que corruptos -¿Corruptos?- ingresan en la cárcel y de otros que frecuentemente cambian a mejores puestos o migran a otros climas…

Pero no, no son corruptos, eso es una manera suave de decir las cosas, un eufemismo, utilizado para expresar que los “corruptos” son menos malos que los delincuentes. La verdad es que los “corruptos” son tan delincuentes como cualquiera que viole la Ley. Ese es el término a utilizar para señalarlos y llamarles por lo que son.

¿Acaso no es delincuente el que usa lo que no es propio para su beneficio? ¿Acaso no es delincuente aquel que le miente a sabiendas a una autoridad? ¿Acaso no es un delincuente quien acusa públicamente sin pruebas?

Eso es justo lo que observamos la semana pasada en el denigrante espectáculo que a muy alto costo sufragamos con nuestros impuestos. Legisladores mintiendo públicamente una y otra vez a la que debería ser su autoridad: el pueblo. Legisladores desviando los recursos públicos empleando su tiempo primero, para concertar acuerdos electorales y después para difamar, en vivo y en directo, desde las instalaciones que deberían ser utilizadas para atender la agenda legislativa.

Legisladores ya confesos, que eufemísticamente serían sujetos de corrupción política solo que a mi ese término ya no me satisface. Habría que llamarlos por su nombre: delincuentes organizados en cárteles mal llamados partidos políticos.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

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sábado, 6 de febrero de 2010

Las candidaturas independientes: Una opción válida

Con el cansancio de muchos kilómetros a cuestas, ese día olvidé la regla principal para el bien comer en la carretera: Aunque el restaurante sea modesto, si al frente hay muchos camiones estacionados… ¡Ese es el bueno! En cambio detuve el automóvil frente a uno que lucía atractivo. Un bonito anuncio, estacionamiento, terraza agradable para disfrutar la hermosa vista y meseros almidonados que iban y venían en el salón comedor.

-Mesero, por favor, el menú, que muero de hambre…
-Aquí no usamos menú… solo ofrecemos tacos azules, tacos amarillos y tacos tricolores… ¿De cuáles comerá el Señor?
-Oiga, pero es que a mi esos tacos me caen mal… ¿Me podrán preparar unos huevitos revueltos, con frijolitos y una enchiladita roja a un lado? Digo, nada complicado…
-Disculpe mi franqueza mi Señor, ¿Qué parte de la frase “solo hay tacos” no entiende?

Me espetó el muy ladino con una sonrisa burlona al tiempo que se alejaba…Fue cuando caí en cuenta de que la típica animación de los buenos restaurantes en ese lugar brillaba por su ausencia, solo se veían caras largas, caras de taco en los comensales… ¿Y el nombre del restaurante? ¡Adivinó!... “Cómo México no hay dos”

Entonces pensé que sería buena idea instalar uno de esos restaurantes modestos de los que si conocen del servicio y la atención al cliente. Pero no, no se pudo, los terrenos en muchos kilómetros a la redonda pertenecen hoy a los mismos dueños del restaurante ese, el de los tacos de colores…

La propuesta de las candidaturas independientes como una alternativa al limitado menú que ofrecen los partidos políticos es una idea sensata que permitiría filtrar a candidatos indeseables basados en dos principios: el auto financiamiento reembolsable y la rendición de cuentas.

Si usted, como ciudadano, tuviera que entrevistar a un candidato a un puesto de elección popular… ¿Le concedería puntos si no sabe transmitir sus ideas, sus proyectos, su honradez, ni obtener el compromiso efectivo de otros para sostener una campaña? Si el candidato no es competente para convencer, organizarse y obtener recursos para su campaña, ¿Merecería ser electo? ¿Haría bien su papel como presidente municipal por ejemplo? Yo creo que no. Candidato que no convenza, candidato que no podría obtener fondos para su campaña.

Si ya durante el proceso electoral el candidato no es capaz de registrar los donativos y llevar bien sus cuentas para que después de la elección, con transparencia, superar una auditoría y sean reembolsados los gastos a los donantes ¿Merecería ser electo? Yo creo que no. Debería ser requisito superar la auditoria de los gastos de campaña para entregar una constancia de mayoría. Gasto no comprobado, gasto no reembolsado, irregularidad detectada, acta no entregada.

¿Qué habría una competencia inequitativa con los candidatos de los partidos políticos porque estos ya cuentan con una “maquinaria” electoral? Para superar este escollo bastaría con sujetar a todos los candidatos a las mismas reglas, sin embargo tienen razón quienes piensan que no será nada sencillo para un candidato independiente remar contra la corriente. Pero eso será siempre preferible a la aplastante certeza de que habremos de seguir comiendo los mismos tacos de siempre. Como en las prisiones, donde te ofrecerán siempre el mismo pan duro, siempre el mismo estofado mal oliente y agusanado.

Instrumentar las candidaturas independientes no será tarea fácil. Para lograrlo se tiene que promover con firmeza el cambio basados en un modelo sencillo que permita refutar uno a uno los argumentos en contra. De otra forma la pregunta perpetua de nuestro carcelero será ¿Qué va a comer hoy el Señor? ¿Tacos o tacos?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
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domingo, 17 de enero de 2010

¿Filantropía?

No es de gratis que algo o alguien despierte interés… se necesita ser atractivo, gracioso, destacar, tener algo… como el juguete de Pedrito que recibió en navidad y que por si solo bastó para que sus compañeros de juegos giren alrededor de él. ¿Qué si Pedrito es un “nerd”, un “cae me bien”, un bravucón o un bobo? ¡No importa! Sus “amiguitos” harán lo imposible por capturar su atención con tal de que les comparta el gozo de su preciada posesión.


Con el paso de los años los juguetes asumen formas sofisticadas. Para unos su atractivo será la competencia profesional, su imagen o el poder. Mientras lo posean, siempre serán sujeto del interés de quienes desean que se les comparta de algún modo. ¡Señor disputado! Es un honor tenerlo en esta su casa… ¡Don Ramiro Mucha Plata! ¡Bienvenido! ¿Podríamos conversar en privado? Le tengo un negocito... ¡Susi Flor! ¡Niña! Ya sabes que estoy para apoyarte… Solo que nada es para siempre. Los juguetes se rompen o pasan de moda; el poder y la belleza se acaban; y el interés triste, lamentablemente se extingue. De ahí, a la soledad y al olvido basta solo un paso. -¿Te acuerdas de ese señor?, -¿Cuál?, -Si hombre, ese que fue diputado... -No ¡para nada! -¡Pero como no te vas a acordar! Si más de una vez cenó en tu casa… -¡Ah sí! el penitente ese…


Mantener el interés a lo largo del tiempo nunca será fácil. Quien deseando estar en el foco de la atención de la gente no se aplique con disciplina y trabajo sufrirá mucho cuando el juguete e rompa, se agote o pase de moda… renovarse o morir, en el abandono o el olvido, es el nombre del juego que queramos o no todos jugamos personas, empresas, instituciones y países. Un buen ejemplo de ello es el patético caso del pueblo de Haití. Las estadísticas que se pueden obtener de los millones de consultas de información que se hacen a través de Internet muestran que es un país en el que nadie, ni siquiera los propios haitianos, se interesa. Salvo, muy escasamente, sus vecinos más cercanos y eso, tal vez, por los problemas que les puedan causar. Haití ha sido un pueblo olvidado por ellos mismos y por la comunidad de las naciones hasta el día del fatídico terremoto.


Hoy, a raíz de la catástrofe humanitaria sin precedentes, Haití es atractivo para muchos, por muchas razones. Los que nunca hacen nada por el prójimo buscarán mitigar su conciencia con donativos que serán menos que quitarle la mitad de un pelo a un gato. Habrá quienes encontrarán en la tragedia la “maravillosa” oportunidad de abonar su resentimiento en contra de los villanos de siempre. Otros más llevarán agua a su molino en imagen, liderazgo, audiencia, ventas o en la seguramente rentable labor de reconstrucción… y pocos muy pocos, han estado ya y estarán ahí para ayudar con convicción al pueblo haitiano sin mayor propósito que el amor al prójimo.


Es un hecho lamentable que la estadística sobre el interés en el pueblo haitiano solo haya repuntado por el desastre. Lamentable también es que la estadística sobre el interés en México haya descendido un 80% a partir del año 2004 y que solo haya repuntado eventualmente por el viaje de Zelaya, el presunto secuestro del avión por aquel iluminado, el partido de basketball con Argentina, la epidemia de influenza, la violencia del narcotráfico… lástima en verdad. Renovarse o morir es el nombre del juego.


Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

domingo, 15 de noviembre de 2009

Marionetas

Con el puño cerrado no se puede intercambiar un apretón de manos (Gandhi)

Estimado lector, el siguiente párrafo contiene una brevísima lista de palabras ofensivas, soeces, groseras, que pueden afectar tu sensibilidad. Tal vez preferirías no leerla, sin embargo es representativa de los adjetivos calificativos proferidos por muchos –no todos, aclaro- de nuestros señores legisladores en el transcurso de los “debates” que se dan en la más alta tribuna de la nación. Si bien podrías saltar al tercer párrafo, vale la pena respirar profundo, taparse la nariz y continuar con la lectura.

¡Asesino! ¡fascista!, ¡Mediocre!, ¡Usurpador!, ¡Payaso!, ¡Curulero!, ¿Aflojaste el cuerpecito?, ¡Esperpento traidor!, ¡Pinche nalgas prontas!, ¡Fanfarrón!, ¡Estorbo!, ¡Estúpido y traidor!, ¡Incompetente!, ¡Rajón!, ¡Salinista!, ¡Pendejo!, ¡Enanos del congreso!, ¡Por rata, te volviste joto!, ¡Inútil!, ¡Muerto de hambre!, ¡Tepocata!, ¡Peligro para México!, ¡Mierda!.. (Por violencia verbal in extremis se omite el tradicional recordatorio familiar).

La lista anterior podría continuar hasta compilar un libro que tendría como portada la fotografía del entonces legislador, Don Humberto Roque Villanueva, tomada el 17 de marzo de 1995, cuando hizo la “roqueseñal” para celebrar el incremento del 10 al 15 por ciento de impuesto al valor agregado. Gesto obsceno con él que merecidamente ingresó a la historia nacional. La “roqueseñal” sería el marco perfecto para el título que no podría ser otro que “Letrina”, el retrete colectivo, el lugar sucio donde, con honrosas excepciones los políticos, vierten las inmundicias y expelen los excrementos de su ignorancia e incapacidad para debatir las ideas.

Pero… ¿Será realmente ignorancia e incapacidad? Pensándolo bien no lo creo. Es insulto, oprobio, descalificación, agravio, bajeza, ruindad, vileza, cinismo y otras linduras pero, ignorancia e incapacidad definitivamente no. Es un hecho que quienes conforman la clase política son en general gente inteligente. Muy inteligente diría yo, que se aplica –salvo honrosas excepciones- sin escrúpulo alguno al propósito de conservar los privilegios que el poder implica a quienes se sirven de él. Muy competente para “operar” en un contexto plagado de intereses, componendas, “concerta” cesiones, acuerdos en “lo oscurito” que les aseguren permanencia dentro del sistema.

¿Pero entonces que es la diatriba que fluye cotidianamente de la boca de la clase política? Es en buena medida simplemente circo, mero teatro o una función de lucha libre, lo que mas te guste. Un espectáculo oprobioso de marionetas, cuidadosamente orquestado, de “rudos contra técnicos”, hecho para satisfacer el morbo del militante – aficionado.

Y para muestra un botón, recordemos las sentidas declaraciones de los diputados, unos a favor y otros en contra, del alza de impuestos. Declaraciones que no sirvieron para nada, pues al final del día terminaron en su gran mayoría votando a favor. Recordemos el inútil espectáculo en la cámara de senadores donde la ley de ingresos quedó peor –para el pueblo claro está, no para quienes mueven los hilos de las marionetas- de lo que salió de la cámara de origen.

Alguna vez ingenuamente pensé que los insultos, ofensas, descalificaciones, juicios de valor hechos en la tribuna, en las declaraciones de banqueta y en las conferencias de prensa eran autenticas. Me cuestionaba entonces que cómo era posible, después de decirse lo que se dicen, pudieran sentarse a la misma mesa en la búsqueda de consensos para el bien de la Nación.

Y la verdad es que si se sientan a la misma mesa, pero no de cara al pueblo y menos en el espacio común de las legislaturas. Ahí solo lo hacen las marionetas para representar el papel que cuidadosamente les han preparado. Los que si se sientan a la misma mesa para disfrutar las mejores viandas, a fumar habanos, a degustar el buen vino, a tomar güisqui –de 18 años para arriba- son quienes realmente detentan el poder. Ahí es donde se toman las decisiones, donde se logran los consensos y se escribe el guión.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 25 de octubre de 2009

Moción de orden

El lobby del centro de convenciones estaba a reventar. Representantes del diez por ciento del producto interno bruto del país (PIB) caminaban sobre las mullidas alfombras del club de industriales esperando la última de las conferencias del programa que, como se acostumbra en época de elecciones, incluía a los candidatos a ocupar los próximos seis años el sillón presidencial.

Solo que ese día el tiempo de espera no era utilizado como en otras ocasiones para intercambiar saludos y elogios mutuos. Los asistentes, reunidos en pequeños grupos, discutían si era necesario quedarse. La mayoría de los tomadores de decisiones de ese sector de la economía se inclinaban a hacerlo pero solo por educación. Entre los más reacios a permanecer, uno exclamó airadamente en un tono que no dejaba lugar a duda de su disgusto, que no valía la pena escuchar a ese mequetrefe senador vocero del candidato del mal… y sin despedirse, congruente con su dicho, refunfuñando, el Uno por ciento del PIB encaminó sus pasos rumbo a la salida del recinto. ¡Órale, se encanijó mi compadre! Dijo, encogiendo los hombros, el muy respetado Don Dos por ciento del PIB solicitando: -no se vayan muchachos, lo cortés no quita lo valiente, escuchemos lo que tenga que decir el senador ese. Así, resignados, obligados unos por la cortesía, otros por el morbo, tomaron sus lugares. Sin embargo, al finalizar la exposición muchos en la audiencia cambiaron radicalmente de opinión. De todos los ponentes el único que realmente hizo una aportación, que mostró solidez en su argumentación, fue el “MequetrefeSenadorVoceroDelCandidatoDelMal” a quien nadie quería escuchar.

La historia anterior; basada en hechos reales, así que si le recuerda algo a alguno de mis lectores, les juro, no es casualidad; viene a colación porque ilustra algo que es un hecho en la realidad mexicana: Nos negamos sistemáticamente a escuchar. Pero si tan solo fuera eso… No, también la aderezamos con juicios sumarios, insultos, descalificaciones y burlas a todo aquel que no comulgua con nuestras ideas.

De todo eso hablamos mi ahora buen amigo, Juan José, en una animada conversación que sostuvimos en el puerto de Veracruz el viernes pasado. Destacamos que ese un tema de vital importancia para el país, pues si no somos capaces de debatir las ideas dejando de lado las descalificaciones e insultos no avanzaremos jamás. Comentamos que nuestro México tiene todos los recursos para ser un actor principal en el concierto de las naciones. Lamentablemente todo… menos la capacidad y los mecanismos para lograr consensos respecto del futuro deseado para la nación.

Y eso lo pude comprobar la noche siguiente cuando un pequeño grupo de amigos, al calor del temperamento y uno que otro güisqui de más, discutía con mucha enjundia el tema del sindicalismo en México. Las voces altisonantes se atropellaban en forma desordenada alrededor de la mesa, especio común de muchas conversaciones simultáneas todas sobre lo mismo, que eran imposibles de seguir. Osé entonces pedir la palabra para hacer una moción de orden a la asamblea pero, como era de esperarse, la señora asamblea no me hizo caso. Insistí elevando en cada ocasión el tono de mi voz hasta que finalmente alguien por ahí se compadeció y gritó, “cállenssen dejjjen que hablle Enrrrique” y hablé:

Imaginen -les dije- que los aquí presentes somos México, que nos hemos reunido para decidir aquí y ahora, el futuro del país. ¿Ustedes creen que podremos lograrlo? ¿Se dan cuenta? Por un instante se hizo el silencio absoluto, después continuamos igual, argumentando con temperamento, con enjundia y con diatriba. Con todo lo que hace falta para destruir a un país, pero ¡eso sí! ¡Cómo disfrutamos del espectáculo!

A propósito de enchiladas y del “yo no fui, fue teté” que se traen los partidos políticos por la paternidad del incremento en los impuestos, he de decirles que tanto peca el que mata la vaca… ¡cómo el que le “agarra” la pata! ¿Acaso solo los diputados de un partido hicieron la mayoría?

A propósito de reconocimientos; a mi madrina Rosa Lotfe, mi estimada Soroska, ahora “Ciudadana Distinguida del Año” le envío un caluroso abrazo. ¡Muchas felicidades!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
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domingo, 18 de octubre de 2009

¡Termínala!

Hace algunos días, recibí una carta capaz de restañar los vacíos de la frustración que eventualmente surgen en el alma de quienes emprenden, con la fuerza de la convicción, el difícil camino de la integridad. El mensaje, que transcribo a continuación, obliga a la reflexión e impulsa a seguir adelante:

“No sé muy bien que fue lo que sucedió, sinceramente no, ni me importa. Solo puedo percibir que te lastimaron. Sabes bien que el enojo, por el sentimiento de impotencia o la traición a la antigua; es algo difícil en individuos como nosotros. Por el contrario, somos normalmente capaces, aunque sintamos las punzadas en el estomago, de sacudirnos de cualquier cosa , de seguir adelante, y en breve olvidar todo el asunto.

Nos cuesta más trabajo, cuando quien nos lastima es alguien cercano. Alguien en quien depositamos nuestra confianza y con el que trabajamos mirando un ideal que a ratos no se veía tan lejano. Ahí es cuando sufrimos, cuando observamos lo horrible que puede ser este mundo y nos quedamos con una impresión de vacío inanimado y oscuro.

Casi siempre has sido tú quien, de una u otra manera y con la ayuda de Mamá, nos ha sacado de los problemas, que nos apapachas cuando necesitamos unas palabras de aliento, y quien nos ayuda a comprender lo que sucede y decidir a donde queremos ir. Pero como todos; no importa que tan fuerte o débil seas, siempre necesitaras un hombro y unas palabras de aliento que te ayuden a seguir adelante, aquí me tienes intentando llevar bien ese papel.

Somos raros, únicos, difícilmente comprensibles y solo se puede convivir con nosotros plenamente cuando aceptan, que nunca seremos del todo conocidos, que siempre guardaremos ese misterio y enigma con el que nacimos. La gente no siempre te entiende, eso lo sabes. No siempre están de acuerdo contigo porque no terminan de vislumbrar el final del túnel, no pueden ver lejos porque no han remontado lo suficiente por la ladera de la montaña.

En efecto, aquel que conoce y vive, tiene una existencia muy solitaria. Afortunadamente ese no es tu caso, tienes una familia extraordinaria, en la que puedes apoyarte siempre que sea necesario, que está y estará siempre que la necesites, y aunque no la necesites, si requieres un apapacho.

Definitivamente este no es momento para demostrar debilidad, ni impotencia, ni coraje. Es el momento en el que siempre brillamos más, porque, a pesar de los rechazos y problemas, siempre salimos adelante, siempre terminamos haciendo mejor las cosas y el balance al final del día nos beneficiará a nosotros.

Esa es la gran maldición, saber que necesitan de ti, y ver como al mismo tiempo tratan de aplastarte de todas las maneras posibles, individuos que nunca crearon nada, que nunca han vivido plenamente para sí, menos para los demás. Date cuenta que al sacarte de su campo de juegos te alejaron del lodo, para que tu solito puedas volver a brillar.

El pasado a estas alturas importa poco, lo que viene es lo trascendente. Desde hoy y para siempre serás mucho más sabio y al mismo tiempo te importara menos pues los intereses que mueven al mundo endémicamente se van pudriendo; se descomponen mientras solo aquellos bendecidos realizan tareas heroicas y sobrehumanas; si, aquellas que hacen leyendas.

La tuya ya empezó, termínala”.


Este mensaje está dirigido a todos los que, aún brevemente, flaqueamos y nos dejamos llevar por el coraje, la frustración y el resentimiento cuando no podemos avanzar el propósito de hacer de todo aquello que nos atañe y duele, algo más grande de lo que ha sido hasta ahora. No debemos recular, ni doblegarnos. Se vale sentir la frustración y el enojo pero solo por un momento para continuar en el camino de hacer leyenda en nosotros mismos, en nuestras familias, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad y en nuestro México, con tareas pequeñas y humildes; que justo por eso, son heroicas y sobrehumanas. Mil gracias a mi hijo Guillermo por sus palabras.

Finalmente he de decir, a propósito de enchiladas, de experiencia, de meta data, de análisis y de síntesis; que mi posición no es de izquierda, ni de derecha, si no todo lo contrario: con convicción procuro, de forma lisa y llana, hacer y expresar lo que considero correcto. Las etiquetas no abonan, separan.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 11 de octubre de 2009

Sr. Diputado

La verdad, Diputado, no apetezco en nada su encomienda. Eso de estar escuche y escuche peticiones, y no solo eso… tener que quemarse la sesera para espulgar las buenas de las malas, debe ser labor harto complicada. Más si eso fuera todo, ¡ansina, hasta yo me voy de candidato! Pero no, igual ha de ser letrado para escribir las leyes. Y fajarse como los buenos, bragado para lidiar por los intereses de sus miles de votantes, que convencidos de su sapiencia, fiados en Usted, sin mediar chanchullos, le dieron un encargo de muchas cuitas.

Arduo le ha de resultar andar todo magullado a fuerza de tantos codazos, empujones y zancadillas que para tropezarlo le darán los malandrines cuando ande a exponer los reclamos de su gente en la tribuna; o mas difícil, estarse escurriendo a diario de las víboras prietas y tepocatas que estarán al acecho tras las curules…

Sí Diputado, duro trabajo el suyo. Y más cuando muchos haberes, lo que se dicen muchos, no recibirá por tan canija labor. Mire que solo le servirán para irla pasando. Ansina extrañará la renta del negocito que dejará al garete por sacrificarse en el interés de sus paisanos. Ya se sabe que a Usted, ni le aunque la dieta, el fuero o las canonjías porque habrá de cobrarse más con la bienandanza de sus representados.

Será su encomienda el sacrificio más noble por sus votantes a quienes merecidamente representa; a quienes de buena fuente sé que solo hizo una promesa: Ser el adalid legítimo para resolver sus penurias. Y a propósito de esas, he de contarle lo que anda corriendo de boca en boca de muchos de sus paisanos. Gente humilde sabe Usted, que finca su fe en que su representante pueda remediar un asunto que en estos días trae a todos vueltos de cabeza, discute y discute. El tema ya lo sabe… las contribuciones.

De entrada alegan que de que hay que pagar, ¡hay que pagar! Pero que es un revoltijo el que se traen. Que si el impuesto de esto, que si el de aquello, que si unos pagan y otros no... En fin que están hechos todos bolas. Pero entresacándoles cosas… ahí le va Diputado lo que mi escasa razón alcanzó a vislumbrar…

Dicen ellos que para hallarse precisan de comida para alimentar el cuerpo, remedios para las dolencias, techumbre para no mojarse y buenos géneros para no agarrar resfríos… Se preguntan que ¿Pos de donde saca la autoridad que hay que pagar impuesto para hacerse de lo indispensable? Preguntan todos que si más delante, no tendrán la ocurrencia de cobrar también por parir un crío.

Las que si están rete-encrespadas son las patronas. Alegan que a ellas les enseñaron que para tener la casa provista y limpia todos, desde el escuincle al señor, han de asistir en lo que sepan o puedan; que ellas, a los que se hacen guajes, los corren rapidito a chupar la sangre a otro lado. Pleitean que si a la autoridad no le alcanza y anda queriendo meter más contribuciones, que primero se apriete el cinturón; le afloje el bolsillo a tantos pillos que se hacen tarugos y finalmente que ponga a trabajar o de patitas en la calle a los zánganos que tiene sin hacer nada. Todo esto, mi Diputado, lo anduve platicando mucho con mi muchacho que como sabe más de letras lo asentó así:

1.- Considerando que todos los ciudadanos pueden no tener un empleo formal, pero si, necesariamente, un ingreso para su sustento; todos son sujetos del ISR el cual se debe aplicar a una misma tasa.

2.- La venta y los ingresos necesarios para comprar productos o servicios indispensables para el soporte de la vida, no deben ser sujetos de impuestos.

3.- La producción o el consumo, de productos y servicios que impactan negativamente al desarrollo sustentable del país o la salud del individuo deben causar mayores impuestos.

4.- El derecho a la información y la auditoria respecto al uso de los recursos públicos debe estar garantizado por sobre cualquier otra consideración.

Ruego a usted Diputado disculpe todas mis osadías y que a la hora de la hora recuerde que estamos fiados en Usted.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

domingo, 4 de octubre de 2009

¿Hasta cuándo?

Hace ya muchos años, un jovencito de escasos 9 años de edad, recorría feliz el laberinto de las maravillas que, de sorpresa en sorpresa, impulsaba su imaginación al infinito…

¿Dick Tracy? ¿Memín Pingüín? ¿Combate? ¿Superman? ¿Llegaría el nuevo capítulo de Oyuki o Rarotonga? ¿El de Combate? Se preguntaba en camino al puesto de revistas donde disfrutaba tan solo con ver las portadas y hojear de vez en vez, alguna de ellas. De ahí caminaba a contemplar fascinado los monstruos marinos que yacían muertos, según él, por la mano de Santiago, aquel pescador de la novela el Viejo y el Mar…

¿Será que ahora si encuentre la perla negra? Y del pensamiento a hurgar en las almejas y el hielo alrededor, medió solo un instante hasta que el grito del vendedor de mariscos ¡güero, güero, deja ahí! le hizo emprender la carrera a la próxima estación del recorrido donde se acurrucó contra los rollos de tela multicolor de todas las texturas que traen el viento y los aromas de tierras muy lejanas… hum… De pronto un nuevo pensamiento, -¿Habrán llegado los cojinetes para su carromato?- encaminó sus pasos rumbo al puesto del vendedor de fierro viejo y oxidado que expende su mercancía en el suelo. Sin embargo el cojinete pronto pasó al olvido, cuando la atención quedó atrapada por aquel “nuevo-viejo-oxidado” artilugio que ¡sepa Dios que hace! pero que él pronto se encargará de averiguar…

Y la imaginación continúa volando ahora en la vendimia de especias, después en la tienda de sombreros, o en la jarcería, o en la frutería, hasta que el crepúsculo le anuncia la hora del regreso a casa solo que… falta algo… el broche de oro con el que cotidianamente cierra la aventura… ¡un delicioso choco milk bien frío!… Pero ese día las cosas fueron diferentes, ya frente a la fuente de sodas, al contar las monedas se dio cuenta que su capital solo era suficiente para comprar su bebida preferida y el boleto para el camión de regreso a casa. Mañana no habría para más choco milk, ni nada.

Triste por su precaria situación emprendió cabizbajo el camino a casa donde, no bien llegó, rompe a llorar su desventura en el regazo de su Madre… ella, cariñosa, le pregunta sobre el motivo y al explicarle, con una sonrisa le pregunta: A ver, dime, ¿habrías tenido que comer mañana si hubieras gastado tu dinero en el choco milk? Abriendo los ojos de par en par, el jovencito suspendió el llanto, contestó que si, pues en su casa nunca había faltado que comer.

-¿Entonces, hijo, porqué no lo compraste? respondió su Madre.

La lección de ese día se sumó a las muchas otras que recibió nuestro jovencito de su Madre. Él platicaba que ella le decía que solo puede uno darse sus lujitos si las necesidades básicas estaban satisfechas; que había que invertir solo en aquello que te haga productivo; que tenía uno que sembrar sus alimentos para nunca quedarse sin comer; que había que invertir en educación; que si de apretarse el cinturón se trataba había que poner el ejemplo; que si pides prestado que sea solo para comprar cosas productivas con la absoluta seguridad de que vas a poder pagar; que basta con el Amor para celebrar las fechas importantes cuando no se tiene dinero; que si quieres comprar cosas superfluas primero tienes que ahorrar y que de dar limosnas ¡nada!, en todo caso trabajo.

Y la Mamá de nuestro amigo –yo hace 47 años- fue congruente. Viuda a los 27 años a sus cuatro hijos les crió sanos y bien alimentados. Para eso tenía en casa un gallinero y un terreno con naranjos y limoneros donde sembraba yuca, frijol, verduras, melones, lo que pudiera; como no podía darse el lujo de pagar, en su casa, a mediados de los años 60 tenía lavadora de ropa, planchadora, lava vajillas y muchas otras herramientas que le permitían ser más productiva haciendo las cosas ella misma; de ser una Maestra empírica, estudió por las noches hasta obtener su título y dio estudios universitarios a sus cuatro hijos; cuando las épocas difíciles, siempre puso el ejemplo al apretarse primero el cinturón; siempre tuvo crédito pues cuando hubo de pedir prestado, lo hizo para invertir en algún negocito y siempre cubrió sus compromisos.

Sus enseñanzas son sencillas de entender, de un gran sentido común y no pierden vigencia ni con el paso de los años, ni con los avances tecnológicos pues atienden a lo básico. De aplicarse hoy, para gobierno y ciudadanos, México estaría en otro camino.

Y si no lo creen, solo volteen a su alrededor y contesten… ¿Cuánto han comprado a crédito que no necesitan realmente, que hoy tiene a muchos endeudados hasta la coronilla? ¿Ponen el ejemplo cuando es necesario? ¿Hacen lo que podrían ustedes mismos? ¿Cuántas obras que no son indispensables se hacen con dinero prestado, comprometiendo el futuro, dinero que podría ser empleado en otros fines como educación, vivienda, alimentación y salud? ¿Cuánto se dispendia en beneficio de quienes nos gobiernan cuando hay millones que no tienen trabajo para llevar el pan a sus casas? ¿Cuánto dinero se gasta en limosna institucional cuando lo que la gente quiere es trabajo digno?

¿Cuánto? ¿Hasta cuándo?

PD Un día después de concluir este artículo, tuve la oportunidad de escuchar un mensaje de Denise Dresser, que podría sintetizar en aquello que se ha dicho ya muchas veces aplicado a otros contextos: Para que México cambie, primero hemos de cambiar nosotros, los ciudadanos, haciendo lo que ya sabemos que es correcto. Ese día Denise Dresser igualmente preguntó

¿Hasta cuándo?

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto