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sábado, 19 de mayo de 2012

Pastel de chocolate...


Primera historia: El novel repostero estaba desconcertado, muchos intentos y la famosísima receta; la del pastel de chocolate, la del postre por excelencia en su país de origen, la que tantas veces había preparado, simplemente no funcionaba…y  así las cosas, venciendo su ego más que su vergüenza, acudió en busca de consejo del viejo chef, quien esbozando una sonrisa expresó… “recuerda que aquí estamos al nivel del mar, la temperatura es muy alta, la humedad supera normalmente el noventa por ciento… tu receta fue desarrollada en otras condiciones, si no la adecúas tal como está, ¡jamás funcionara!”

Segunda historia: A principios de los 80, la principal empresa del país estaba muy adelantada en el desarrollo de sistemas respecto a otras empresas transnacionales del ramo. No obstante, buscando ir un paso adelante de su competencia, inició un proyecto para mejorar o sustituir su metodología (sus recetas) para desarrollar cada vez mejores aplicaciones y con ese propósito, envió a un grupo a estudiar las que se presumían como mejores en esa época tanto en Europa como en los Estados Unidos.

Al finalizar la investigación, se llegó a la conclusión de que las metodologías europeas y americanas eran excelentes, pero no para ella, lo eran para aplicarlas justo donde habían sido creadas porque se basaban en otras formas de hacer las cosas considerando, incluso, aspectos culturales. Sus recetas jamás funcionarían en nuestro país.

Tercera historia: Todas las religiones parten de un conjunto de postulados que son similares entre si, no en balde Jerusalén es la ciudad sagrada de al menos 3 de las religiones de mayor relevancia del mundo, sin embargo múltiples factores propios de la geografía, la raza y la propia historia de los pueblos, las hacen en la práctica diferentes.

Baste como ejemplo el de la Iglesia Católica, cuando en la época de la conquista, hubo de adaptarse con mayor o menor éxito, a la cultura de los diversos pueblos indígenas en Latinoamérica. La receta original de los clérigos, tal cual, tampoco habría funcionado.

Comentarios: El hecho es que las recetas de un lugar que se implantan en otro, o fallan o no funcionan en absoluto. No obstante ¡ah como nos encanta importar toda clase de chunches solo porqué pensamos que son mejores que lo nuestro!

Particularmente en el gobierno, donde se gastan miles de millones de pesos en asesores que entre más altos, más güeros, mejor traje y laptop tengan mejor ganan… Asesores que nos venden el paquete completo, el consejo, las recetas y los medicamentos que difícilmente curarán al paciente, porque su negocio no es curar, si no vender, o imponer recetas o agendas que favorezcan condiciones ajenas al interés nacional.

Y así nos han embarcado, en un modelo económico que está más que visto que no funciona y si alguien piensa lo contrario, le pido por favor que recuerde la pasada recesión mundial o lo que esta ocurriendo hoy en diversos países de la Unión Europea, los Estados Unidos y en otras partes del mundo por la avaricia y las condiciones de inequidad que propicia; en un modelo de lucha contra la corrupción que bien podríamos tirar a la basura, por la falta de resultados y parálisis que provoca en instituciones como Petróleos Mexicanos cuando en contraste, la corrupción crece en forma exacerbada.

En un modelo judicial, que incorpora la figura del arraigo que permite al ministerio público detener para investigar y no que haga su tarea, de investigar para detener propiciando vendettas, abusos a los derechos humanos, y como en el caso más reciente, faltando el respeto a instituciones como el Ejercito y la Armada que no merecen ese trato; y finalmente, entre muchos otros ejemplos, en una guerra que ha causado decenas de miles de muertos y centenas de miles de las otras víctimas, que no cuentan para los asesores…

Conclusiones: Usted y yo somos diferentes, los mexicanos somos diferentes de los ciudadanos de otras latitudes y como tales, como mexicanos, antes que aplicar recetas ajenas, debemos construir la agenda de nuestro gran país México. Una agenda que brinde y exija el respeto de otras culturas e ideologías; una agenda que propicie con la mente abierta a todas las posibilidades, el sano y equitativo intercambio y no la depredación o el sometimiento del país.
  
Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm