Primera historia: El novel repostero estaba
desconcertado, muchos intentos y la famosísima receta; la del pastel de
chocolate, la del postre por excelencia en su país de origen, la que tantas
veces había preparado, simplemente no funcionaba…y así las cosas, venciendo su ego más que su
vergüenza, acudió en busca de consejo del viejo chef, quien esbozando una
sonrisa expresó… “recuerda que aquí estamos al nivel del mar, la temperatura es
muy alta, la humedad supera normalmente el noventa por ciento… tu receta fue
desarrollada en otras condiciones, si no la adecúas tal como está, ¡jamás
funcionara!”
Segunda historia: A principios de los 80, la principal
empresa del país estaba muy adelantada en el desarrollo de sistemas respecto a
otras empresas transnacionales del ramo. No obstante, buscando ir un paso adelante
de su competencia, inició un proyecto para mejorar o sustituir su metodología
(sus recetas) para desarrollar cada vez mejores aplicaciones y con ese propósito,
envió a un grupo a estudiar las que se presumían como mejores en esa época tanto
en Europa como en los Estados Unidos.
Al finalizar la investigación, se llegó
a la conclusión de que las metodologías europeas y americanas eran excelentes,
pero no para ella, lo eran para aplicarlas justo donde habían sido creadas
porque se basaban en otras formas de hacer las cosas considerando, incluso,
aspectos culturales. Sus recetas jamás funcionarían en nuestro país.
Tercera historia: Todas las religiones parten de un
conjunto de postulados que son similares entre si, no en balde Jerusalén es la
ciudad sagrada de al menos 3 de las religiones de mayor relevancia del mundo,
sin embargo múltiples factores propios de la geografía, la raza y la propia
historia de los pueblos, las hacen en la práctica diferentes.
Baste como ejemplo el de la Iglesia
Católica, cuando en la época de la conquista, hubo de adaptarse con mayor o
menor éxito, a la cultura de los diversos pueblos indígenas en Latinoamérica.
La receta original de los clérigos, tal cual, tampoco habría funcionado.
Comentarios: El hecho es que las recetas de un
lugar que se implantan en otro, o fallan o no funcionan en absoluto. No
obstante ¡ah como nos encanta importar toda clase de chunches solo porqué
pensamos que son mejores que lo nuestro!
Particularmente en el gobierno, donde
se gastan miles de millones de pesos en asesores que entre más altos, más
güeros, mejor traje y laptop tengan mejor ganan… Asesores que nos venden el
paquete completo, el consejo, las recetas y los medicamentos que difícilmente
curarán al paciente, porque su negocio no es curar, si no vender, o imponer
recetas o agendas que favorezcan condiciones ajenas al interés nacional.
Y así nos han embarcado, en un modelo
económico que está más que visto que no funciona y si alguien piensa lo
contrario, le pido por favor que recuerde la pasada recesión mundial o lo que
esta ocurriendo hoy en diversos países de la Unión Europea, los Estados Unidos
y en otras partes del mundo por la avaricia y las condiciones de inequidad que
propicia; en un modelo de lucha contra la corrupción que bien podríamos tirar a
la basura, por la falta de resultados y parálisis que provoca en instituciones
como Petróleos Mexicanos cuando en contraste, la corrupción crece en forma
exacerbada.
En un modelo judicial, que incorpora
la figura del arraigo que permite al ministerio público detener para investigar
y no que haga su tarea, de investigar para detener propiciando vendettas,
abusos a los derechos humanos, y como en el caso más reciente, faltando el
respeto a instituciones como el Ejercito y la Armada que no merecen ese trato; y
finalmente, entre muchos otros ejemplos, en una guerra que ha causado decenas
de miles de muertos y centenas de miles de las otras víctimas, que no cuentan
para los asesores…
Conclusiones: Usted y yo somos diferentes, los mexicanos
somos diferentes de los ciudadanos de otras latitudes y como tales, como
mexicanos, antes que aplicar recetas ajenas, debemos construir la agenda de
nuestro gran país México. Una agenda que brinde y exija el respeto de otras
culturas e ideologías; una agenda que propicie con la mente abierta a todas las
posibilidades, el sano y equitativo intercambio y no la depredación o el
sometimiento del país.
Reciban un afectuoso abrazo,
Enrique
Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
