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domingo, 21 de octubre de 2012

Vacaciones en Cancún


La complejidad de la vida moderna plantea el reto de elegir correcta y rápidamente entre una diversidad de alternativas cada vez mayor, sin embargo la calidad en la toma de decisiones es cada vez menor por lo que al final del día nos encontramos insatisfechos, a disgusto o francamente arrepentidos. Veamos la siguiente historia:

Después de una  temporada de arduo trabajo Rodolfo, un joven ejecutivo de una empresa muy demandante, piensa en lo bien que le sentarían unas vacaciones. De mejor humor, alentado tan solo con la posibilidad de un viaje, plantea la idea a María, su esposa, quien de inmediato se imagina en las playas de Cancún disfrutando del esplendido Hotel Spa que está de moda o por lo menos, el tradicional viaje a Acapulco donde se hospedarían en el mejor hotel del puerto como han acostumbrado en los últimos años.

Rodolfo escucha aterrado los planes de su esposa pues si bien es cierto que  necesita descansar, su nivel de gastos y el escaso ahorro no alcanzarían para ninguno de esos destinos. Sus finanzas, en todo caso, cubrirían sólo una semana en un destino eco-turístico bellísimo donde los niños podrían divertirse, su esposa hacer las travesías por el campo que tanto le gustan; él alejarse del tráfico, del caos citadino y del estrés y finalmente todos disfrutar de la mutua compañía que la ciudad tanto restringe.

Pero su idea no se parece en nada a la propuesta de María, sin embargo no desea contradecirla pues negar sus deseos significaría una seria discusión, ya que le había prometido que las próximas vacaciones serían… “a donde ella quisiera”.

Ya sin el buen humor de antes, hace sus cuentas y concluye que podría cumplir el deseo de su esposa tomando el escaso ahorro, saturando la tarjeta de crédito y aguantar, no le quedaría de otra, pagando el “mínimo” hasta el bono que piensa obtendrá a final del año así que con una alegría fingida le dice a María… “vamos a donde tu decidas mi amor”…

La anterior es la patética historia que se repite una y otra vez, en distintas modalidades, cuando hemos de tomar una descisión. En el 99 por ciento de los casos las decisiones no tienen mayor propósito que optar por uno u otro camino hacia la misma meta sin mayores consecuencias. Sin embargo, en el restante uno por ciento, optar por una u otra ruta sí importa pues el destino final de cada una nos ubicará en situaciones distintas. Así, ante la duda sería conveniente contar hasta diez antes de elegir y en el ínterin considerar las lecciones del caso de Rodolfo.

Él tenía muy clara su necesidad: descansar, sin embargo las alternativas incluían los deseos de su pareja y eligió satisfacerlos por temor al enfrentamiento en contra del bienestar familiar ya que su decisión implicó disponer de sus ahorros y comprometer ingresos que ciertamente no estaba seguro de obtener. El resultado fue que regresó de sus “vacaciones” más estresado y endeudado que nunca pues no dejó de pensar, cada vez que firmaba un pagaré de la tarjeta, lo a gusto que hubiera estado en aquel paraíso que prometía descanso en lugar de sufrimiento cada vez que estampaba su firma…

En síntesis Rodolfo supo lo que necesitaba, pero cometió los cuatro pecados capitales que aseguran la infelicidad: no distinguió entre deseos y necesidades; se dejó llevar por el temor; fue un necio pues antes de crear valor para todos, destruyó el valor de los demás y el propio, y finalmente no enfrentó con la actitud adecuada las implicaciones de su elección.

Solo me resta decir que no añoren aquello que no tuvieron el carácter de elegir, ni se arrepientan del camino que tomaron. En todo caso, aprovechen la experiencia.

A propósito ¿A qué conclusión llegarían en el caso de México y la necesidad de la reforma laboral?

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 27 de marzo de 2011

¿Desea EEUU acabar con el narcotráfico?

Por algún tiempo llegue a pensar que la persona debía ser siempre la misma en cualquier circunstancia. Poco tiempo tomó para que esa percepción, como tantas otras, se derrumbara estrepitosamente.

Tenemos que permanecer vivos, integrarnos al rebaño, amar y realizar nuestros anhelos, darle gusto al ego entre tantos otros requerimientos a satisfacer, prácticamente todo a la vez, durante el brevísimo y normalmente ajetreado viaje de nuestra vida, que solo será feliz si mezclamos los ingredientes en la proporción correcta.

Para lograrlo hemos de elegir actitudes diversas pues corresponden a propósitos distintos. En situaciones extremas, por ejemplo, para defender la propia supervivencia o la de nuestros seres queridos, seremos egoístas; o por el contrario, generosos cuando nuestra conducta está motivada por el amor.

Si dejamos de lado los sentimientos para considerar que son solo los hechos son los que nos definen, no podríamos afirmar ser siempre los mismos a los ojos de los demás. Tal como el filósofo y ensayista español, José Ortega y Gasset (1883-1955) expresó en su texto Meditaciones del Quijote (1914) «Yo soy yo y mi circunstancia, y si no la salvo a ella no me salvo yo»

En otras palabras, cada requerimiento o circunstancia representa un reto a salvar (permanecer vivos, integrarnos al rebaño, etcétera) que impone para superarlo asumir el Yo Soy apropiado al propósito, una actitud/personalidad distinta. Lo anterior que aplica al individuo también es válido para las distintas formas de organización, países incluidos como es el caso de los Estados Unidos.

Con el tío Sam muchos hemos cometido el error de considerar que sus acciones deberían ser siempre congruentes con los más altos valores que expresa el presidente Obama en el discurso oficial cuando, considerando el daño que las drogas causan a su juventud, reconoce la responsabilidad en el consumo y nos apoya en la lucha contra el narcotráfico.

Los EEUU, entre otros muchos requerimientos, necesitan una juventud saludable y buenas relaciones con sus vecinos pero también una economía vigorosa y recursos energéticos; y por tanto tiene que asumir actitudes distintas como se aprecia por un lado en el discurso oficial y la malograda iniciativa Mérida; y por el otro, en su tolerancia del narcotráfico en tanto que este es consumidor de industrias como la armamentista, proveedor de drogadictos clientes de la industria farmacéutica y factor clave de un clima que distrae a México de la búsqueda de soluciones para los grandes problemas nacionales, a la par que les concede espacios de maniobra en pos de nuestros recursos petroleros amén de otras aspiraciones.

En suma, la intensidad y la determinación con la que se ha llevado la guerra contra el narcotráfico, que ingenuamente se pensó que complacería a nuestros vecinos, solo lo hizo en él discurso.

La realidad es que afectó y provocó la reacción de intereses muy poderosos; creó áreas de oportunidad para intereses contrarios a México cuando distrajo la atención y los recursos del gobierno necesarios para atender los graves problemas de la nación; y finalmente ha dado lugar a la escalada de violencia que afecta a prácticamente todos los mexicanos y ya reporta más de 30,000 muertos.

Así, mi respuesta a la pregunta del encabezado de esta columna es definitivamente NO.

Sobre los topes en el malecón de Coatzacoalcos: Agradezco la decisión de la autoridad que retiró el tope/barda que restaba, también el apoyo de quienes manifestaron públicamente su inconformidad y muy especialmente al operador del tracto camión que transportaba un carro alegórico para el carnaval que, al quedarse atorado en el dichoso tope, me parece fue la gota que derramó el vaso. Queda pendiente el programa para mejorar la vialidad de la ciudad y el plan de protección civil en caso de emergencias mayores.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

sábado, 24 de julio de 2010

¿Conciencia o Negación?

“-¡Vaya que si es hermosa! ¿No te parece?

-¡Qué le puedo decir Señor! Escogimos bien el lugar pero parece que algo no nos funcionó bien con la semilla…

Sin contestar, Jesús descendió un par de escalones, sentó en el cómodo sillón del mirador y quedó fascinado como siempre ante la vista de miríadas de estrellas entre las cuáles destacaba ya aquel hermoso planeta azul... Bebió un breve sorbo de la copa de vino que le aguardaba y se perdió en los recuerdos, maravillosos unos, atroces otros, de aquella breve visita a las tierras de Judea.

-Hace ya mucho tiempo que no venía Señor…

-Si, es mucho para ellos, muy poco para nosotros…contestó Jesús, para ser exactos 2010 de sus años…

No es fácil olvidarlos pensó Jesús para sus adentros ¡Cómo hacerlo! Sí son una especie muy querida. Seres que en la receta de su creación se incluyó como ingrediente el drama permanente del dilema. Congruentes con su naturaleza los opuestos les definen: Sentimientos de temor y amor, conciencia y ignorancia, humildad y soberbia, generosidad y avaricia, todos a un tiempo, en el mismo crisol, dieron como resultado la maravillosa diversidad de su existencia, se dijo, el Amor para estas criaturas no lo es sin él sazón del sufrimiento...

-Pero aquí estamos nuevamente…

-¿Puedo preguntar porqué Señor?

-Las cosas no les han ido bien últimamente. Han llegado a extremos peligrosos. La situación es de tal forma delicada, que está en riesgo su permanencia y la verdad no veo como puedan corregir el rumbo sin nuestra ayuda. El balance no nos resultó perfecto. Al principio el dilema cumple su propósito, y mantiene el equilibrio pero pronto se pierde, y periódicamente hay que intervenir para recobrarlo. Eso fue justamente lo que hicimos en nuestra última visita…

-Y si, continuó Jesús, los equilibrios se han roto. Los efectos de la prelación de la ignorancia, el temor, la avaricia y la soberbia sobre la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad humanas están ahí, salvo para aquellos que prefieren no ver y encerrase en su esfera de cristal.

-Y si, no solo se requiere “un” ajuste, se requiere una operación mayor. En una época donde el uso de indicadores está de moda, el principal de ellos, el apego a los valores se desplomó, está perdiendo la batalla en todas las regiones, niveles y sectores de la actividad humana.”


Muchos pensarán que la anterior es una visión pesimista del mundo. Sin lugar a dudas, todos tenemos el derecho al optimismo, pero los hechos están ahí. A ellos les diría, si el “indicador de los valores” no les convence, que vean entonces los síntomas de la enfermedad. Ya no digamos desde la perspectiva global y académica que utiliza palabras extrañas como geopolítica, hegemonías, plutocracias, globalización entre otras tantas.

Véanla tan solo desde la perspectiva de lo que está a la vuelta de la esquina, con lo que nos topamos todos los días en nuestras comunidades: corrupción, desempleo, inseguridad, alcoholismo, violencia, drogadicción, depredación ambiental y pobreza extrema entre otros tantos males que nos aquejan. Porque justo ahí, en lo más cercano, es donde está la solución.

Mucho se ha dicho que no basta con señalar, que hay que dar soluciones. Y es correcto. Solo que la solución no cabe esperarla de alguien más. La solución está en todos. Cada uno en la medida de sus posibilidades. Cada uno en la trinchera que le corresponde como padre, empleado, patrón, líder, político, hijo, esposo, funcionario público… Cada uno cuando tenga que elegir la siguiente nota de su vida habrá de considerar que la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad no le son ajenos; que siempre han estado en nosotros; como ingredientes de la maravillosa receta de la diversidad humana; reconociendo que los hechos, hechos son y que lo que cuenta es la actitud con la que se enfrentan…

Cuenta la leyenda que el último rey de Granada, Boabdil, al salir camino de su exilio en las Alpujarras, cuando estaba en la cima de una colina, volteó la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando entonces de su madre la sultana Aixa, el duro reproche "no llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”.

Lo que ocurrió entonces con el rey Boabdil fue que no supo reconocer sus debilidades y en consecuencia no supo como superarlas. A esa colina se le llamó desde entonces la colina del Suspiro del Moro… Por favor, reconozcamos, aunque duela, la realidad nacional para defender la Patria de sus enemigos, haciendo lo correcto, justo en nuestra trinchera.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
http://twitter.com/enriquechm

domingo, 4 de julio de 2010

Para bien o para mal...

Los hechos, hechos son. Pertenecen al pasado y no son ni “buenos” ni “malos”; son simplemente hechos que no podemos alterar. Respecto de ellos lo único que procede hacer es elegir la actitud que nos conducirá a nuevos hechos y a nuevos sentimientos por los caminos ya sea de la frustración, o del desarrollo personal. Usted elije.

Así, los hechos no son producto de la casualidad o del azar. Los hechos son producto de la actitud que asumen los involucrados, es decir, es la voluntad colectiva quien determina las circunstancias de nuestra cotidianeidad. Y todo corresponde a un propósito.

Sí, absolutamente todos los hechos que ocurren como resultado de la interacción humana tienen, al menos, el propósito de brindar una nueva oportunidad para elegir la actitud que nos permita vivir conforme a nuestros anhelos o sufrir por nuestros temores.

Pues ante un hecho consumado o una expectativa se puede actuar de la misma forma pero con fundamento en actitudes diferentes. Hay quien en el último trance se aferra a la vida por miedo a la muerte antes que por amor a la vida misma como también; hay quien trabaja por miedo a perder los ingresos que le permiten mantener sus apegos, antes que por la pasión que debería provocar el trabajo mismo; hay quien cumple la ley por temor al castigo antes que por la convicción del respeto a la ley; hay quien vive en la sumisión por miedo a ser reprimido antes que optar por la integridad y el respeto sus convicciones.

Así es como construimos todos los días nuestro infierno, purgatorio o paraíso. Decidiendo acciones para enfrentar las implicaciones de los pequeños o grandes hechos de nuestra vida. Acciones que pueden ser las mismas, pero motivadas por actitudes diametralmente opuestas.

Justo el domingo pasado, nuestro pueblo, en el contexto de la actitud que ha asumido respecto al acontecer nacional, tuvo la oportunidad de elegir una distinta a la del abstencionismo y transformar al país con un sencillo acto de voluntad: asistir a las casillas y expresar su voluntad con libertad.

Ya se verá con base en qué los ciudadanos elegimos la actitud para responder a la convocatoria a las urnas. Los nuevos hechos son que el proceso electoral concluyó, que existe un nuevo escenario político, que el ejecutivo federal está contra las cuerdas, que la corrupción persiste y que la violencia impera.

¿Cuál será la nueva actitud? Porque los hechos, hecho son.

¿Votamos por México?

Con mis mejores deseos

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

sábado, 21 de noviembre de 2009

Luz de luna...

Ya hace un buen número de columnas que he escrito procurando formar opinión sobre una problemática nacional que difícilmente se resolverá en mediano plazo. Está visto que la actitud de los actores no va a cambiar… yo sí… ¡pero de tema! En esta ocasión, decidí darme un respiro entrevistando a un buen amigo con quien he disfrutado muchas aventuras y sin embargo no conozco del todo. Así que emprendí el camino al bar la Guabina donde pensé que con toda seguridad lo encontraría y así fue.

-¿Cómo has estado? -Bien gracias ¿Y tú?

-Te diré que no puedo negar lo bien que me ha ido últimamente. Mi esposa está bien, los “niños” también, el negocio siempre generoso… los vecinos mejorando –cada vez hacen menos ruido-, mí juguete preferido no se ha descompuesto, el trabajo bien, ¡Vamos! Que hasta el servicio en la Guabina ha mejorado, la botana está cada vez mejor. En fin, todo está muy bien.

-Pero… ¿Qué me dices de ti? ¿Cómo estás tú? -¿Yo? Hum…

-Si tú. Me has dicho que todo lo que está alrededor tuyo, está muy bien y eso, si bien es importante, es solo una parte. Insisto, a ver dime… ¿Cómo estás tú?

-Bueno te diré que, la verdad, no he pensado mucho en eso. A ver… empezaré por lo que hago: Suena la alarma, me levanto, hago mis cositas, desayuno leyendo el periódico, me lavo los dientes, enciendo el coche, después el Ipod, emprendo la ruta a la oficina, saludo al vigilante del estacionamiento, estaciono el coche, saludo a los compañeros que conozco, me instalo en la oficina, atiendo los asuntos, emprendo el camino de regreso a casa, ingiero mis sagrados alimentos y después… una siestecita; suena la alarma, besito de despedida, emprendo el camino a la oficina nuevamente, lo mismo, regreso, leo un poco, veo la novela....

-¿La novela? Será la telenovela. -Si pues, ¿Qué tiene de raro? Tiene buenas actrices, buenos actores, eso sí, ninguna trama pero entretiene hombre… no nada más el Discovery Channel… o las películas 20 X… Pero no interrumpas por favor... ¿Dónde me quedé? ¡Ha sí! en la telenovela, continuamos, después la frutita de la cena, lavarse los dientes y tan ¡tan! Lo demás es privado.

-Está bien, ya enlistaste todas, bueno, casi todas tus actividades pero no has respondido a mi pregunta ¿Cómo estás tú? ¿Eres feliz? Brotó inoportuna la pregunta en tanto la felicidad, para tantos, es cosa tan distinta…

-Sí y No. Me contestó de pronto -cual buen torero buscando esquivar la cogida del toro por su inconsciencia- intentando que su rostro no mostrara duda o falsa seguridad.

-Soy feliz cuando disfruto de buena compañía y buen vino bajo el manto de las estrellas en una noche de verano con una brisa firme que me susurra palabras… Soy feliz cuando por las mañanas salgo al jardín y escucho en el murmullo de la naturaleza el canto de los pajarillos ¡Eso es vida! Soy feliz cuando después de un eventual “mal” día en el trabajo; recorro los escasos kilómetros a mi casa y me envuelve el ronroneo de mi auto que susurra quedamente al oído, ¿Ya viste el mar? ¿Y el cerro de San Martín? ¿El atardecer? ¿Ya viste lo que nunca ves, pero que siempre está ahí para tí? Soy feliz cuando la sonrisa de alguien más o la ternura de su mirada inspiran el amor… Soy feliz cuando mis manos, de estar quietas, vuelan sobre el teclado expresando lo que mi alma siente.

-¿Y cuándo no eres feliz? Le pido concluir...

-Cuando, querido amigo, he de olvidar lo feliz que estoy ahora por contestar tu pregunta.

“Luz de Luna, piano, hum…
Infunden la calma que el alma busca
Cuando en el momento de la íntima soledad
El rostro muestra la intención de la eternidad…”

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 22 de febrero de 2009

Ante la crisis global: conciencia o negación

-¡Vaya que si es hermosa! ¿No te parece?

-¡Qué le puedo decir Señor! Escogimos bien el lugar pero parece que algo no nos funcionó bien con la semilla…

Sin contestar, Jesús descendió un par de escalones, se sentó en el cómodo sillón del mirador, se embeleso como siempre ante la vista de miríadas de estrellas entre las cuáles destacaba ya aquel hermoso planeta azul..., bebió un breve sorbo de la copa de vino que le aguardaba para entonces perder su mirada en los recuerdos, maravillosos unos, atroces otros, de aquella breve visita a las tierras de Judea.

-Hace ya mucho tiempo que no venía Señor…

-Si, es mucho para ellos, muy poco para nosotros…contestó Jesús, para ser exactos 2008 de sus años…

No es fácil olvidarlos pensó Jesús para sus adentros ¡Cómo hacerlo! Sí son una especie muy querida. Seres que en la receta de su creación se incluyó como ingrediente el drama permanente del dilema. Congruentes con su naturaleza los opuestos les definen: Sentimientos de temor y amor, conciencia y ignorancia, humildad y soberbia, generosidad y avaricia, todos a un tiempo, en el mismo crisol, dieron como resultado la maravillosa diversidad de su existencia, se dijo, el Amor para estas criaturas no lo es sin él sazón del sufrimiento…temen Amar.

-Pero aquí estamos nuevamente…

-¿Puedo preguntar porqué Señor?

-Las cosas no les han ido bien últimamente. Han llegado a extremos peligrosos. La situación es de tal forma, en extremo delicada, que está en riesgo su permanencia y la verdad no veo como puedan corregir el rumbo sin nuestra ayuda. El balance no nos resultó perfecto. Al principio el dilema cumple su propósito y mantiene el equilibrio pero pronto se pierde y periódicamente hay que intervenir para recobrarlo. Eso fue justamente lo que hicimos en nuestra última visita…

Y si, los equilibrios se han roto. Los efectos de la prelación de la ignorancia, el temor, la avaricia y la soberbia sobre la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad humanas están ahí, salvo para aquellos que prefieren encerrase en su esfera de cristal.

Y si, no solo se requiere “un” ajuste, se requiere un ajuste mayor. En una época donde el uso de indicadores está de moda, el principal de ellos, el apego a los valores se desplomó, está perdiendo la batalla en todas las regiones, niveles y sectores de la actividad humana.

Algunos pensarán que esta es una visión pesimista del mundo. Y no quisieran, eligen ver, y ven, un mundo mejor. Sin duda y sin juicios de por medio, absolutamente todos tenemos ese derecho, pero los hechos están ahí. Si el indicador de los valores no convence, veamos los síntomas de la enfermedad ya no digamos desde la perspectiva global, en el contexto de palabras extrañas como geopolítica, hegemonías, plutocracias, globalización entre otras tantas.


Veámosla tan solo desde la perspectiva de cualquiera de nuestras comunidades, de lo que está a la vuelta de la esquina: corrupción, desempleo, inseguridad, alcoholismo, drogadicción, depredación ambiental y pobreza entre otros tantos males. Porque justo ahí, en la perspectiva más cercana, justo es donde está la solución.

Mucho se me ha dicho que no basta con señalar, que hay que dar soluciones. Y tienen razón. Solo que la solución no cabría esperarla de la boca de alguien más. La solución está en todos y cada uno de nosotros. Cada cual en la medida de sus posibilidades. Cada cual en la trinchera que le corresponda como padre, empleado, patrón, líder, político, hijo, esposo, funcionario público…


Cada cual, cuando tenga que elegir, habrá de considerar que la conciencia, el amor, la generosidad y la humildad no son ajenos, siempre han estado en nosotros, como ingredientes de la maravillosa receta de la diversidad humana.

Cada cuál habrá de conocer que los hechos, hechos son y que lo que cuenta es la actitud con la que se enfrentan…Cuenta la leyenda que el último rey de Granada, Boabdil, al salir camino de su exilio en las Alpujarras, cuando coronaba una colina, volvió la cabeza para ver su ciudad por última vez y lloró, escuchando de su madre la sultana Aixa "no llores como una mujer lo que no supiste defender como un hombre”. Lo que ocurrió entonces con el rey Boabdil es que no supo reconocer sus debilidades y en consecuencia no supo como superarlas. A esa colina se le llamó desde entonces la colina del Suspiro del Moro…

Por favor, no hagamos lo mismo.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 9 de diciembre de 2007

Argüende

Sábado 24 de noviembre

Peluquería el Paso de las Damas. 9 AM.

-No se enoje licenciado, ¡el mar se lo va a tragar! Así respondió mi fígaro de hace ya muchos años a mi expresión de disgusto por la obra que en ese momento se construía sobre la playa…

De Colores, lavado de autos, 11 AM.

-¿Cómo dices? Qué están construyendo sobre la playa ¿¿Qué?? No puede ser, en que están pensando, hay que hacer algo. Yo me encargo de hablar con mi Jefe, el conoce a Don Importante, esto no puede quedar así, cuenta conmigo… esa fue la respuesta de un respetado ciudadano de Coatzacoalcos conocido por su don de gentes…

Mismo lugar minutos más tarde.

Mira, hay que organizarnos, no podemos permitir que esto se dé, voy a comentar esto con mis conocidos y me pongo en contacto contigo… ¡Algo tenemos que hacer!

Bar La Guavina. 1 PM.

Tundiendo las teclas de mi inseparable lap top, a esa hora trasladaba mi indignación a un artículo cuando se acercó un “Guavino” –título del parroquiano que participa en el “programa frecuenta” de ese bar.- muy reconocido por su sarcasmo, que cuando lo enteré del asunto exclamó ¡Para una gran cantina, un gran baño! y ese fue el principio de todo…

El artículo se publicó al día siguiente en este blog bajo el atinado título aportado por mi Guavino amigo; el siguiente martes en un periódico de la localidad; y la inesperada respuesta fue increíble: El blog tuvo el segundo record histórico de visitas en un solo día, gran cantidad de correos y telefonemas con ofrecimientos de apoyo empezaron a llegar, las voluntades de muchos se unieron y el argüende se hizo grande… se convirtió la indignación en un movimiento ciudadano del que tengo algunas lecciones aprendidas…

**Del 100% de las manifestaciones de apoyo, solo el 20% son verdaderas, el 80% restante… ¡Son de dientes para afuera!

**Del 20% del apoyo verdadero, mucho es de la gente en la que… ¡Jamás pensaste!

**5 pesos son la cosa más valiosa del mundo cuando quien lo aporta… ¡Da todo lo que puede!

**Una palabra bien dicha en el momento oportuno, ¡Hace la diferencia!

**Desconfía de los escandalosos… ¡Son los primeros en callar!

Saludos cordiales,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com