Las ideas son por los demás... así que en este espacio encontrarás las ideas que antes no lo eran por quedarse en la intimidad de mis temores. No serán buenas, ni malas, acaso ideas que lo serán por tí.
domingo, 21 de octubre de 2012
Vacaciones en Cancún
sábado, 10 de septiembre de 2011
¡La alegría de vivir!
Todo ocurre justo al momento de despertar. En ese instante un pequeño acto de voluntad marca la diferencia entre someternos a los recuerdos y las preocupaciones; o recordar el milagro y esbozar una sonrisa…Somos una orquesta sinfónica de 100 billones de células en perfecta armonía. Intérpretes magistrales de un instrumento que producen la maravillosa melodía que nos permite sentir y experimentar la vida. ¿No son acaso un milagro? ¿No somos, y todo lo que nos rodea, acaso milagros?
¡Vaya que si lo somos! Pero pareciera que nos empeñamos en construir en nuestra casa mil y un celdas de castigo para encerrarnos cotidianamente a sufrir el infortunio de lo que ya no es, el temor de perder lo que hoy aún no hemos perdido, la preocupación por lo que jamás estaremos ciertos que ocurrirá.
Sí, somos un milagro que habría de despojar de sus ojos la venda para sonreír cuando, el mismo, se observe reflejado en el amor; para sonreír ante los dones que la naturaleza le brinda; para sonreír, disfrutar e impulsar los logros ajenos como si fueran propios.
Sí, un milagro que habría de quitar el espadrapo de su boca para pintar de amor sus labios siempre, no solo cuando se dirija al ser querido pues todos estamos hechos de la misma sustancia…
Sí un milagro que habría de quitar las cuerdas que atan sus manos para recibir con humildad lo que la vida le da sin preguntarse el porqué; para dar con generosidad sin preguntarse si será reconocido…
Hace algún tiempo en la ciudad de México, un taxista, Don Arturo, comentaba que en esa complicada ciudad la gente tenía por corazón un reloj. ¡Sí, un reloj! Que, al ritmo de su apresurado tic tac, nos hace olvidar el diamante que somos hasta vivir en la total oscuridad del frenesí, de la rutina, del tedio, del estrés por los apegos, de nuestros resentimientos, de nuestros miedos…
¿Pero cómo quitar la pátina que ahora nos recubre? Justo la semana pasada, otro muy buen taxista, Gabriel, me dijo ¿Se imagina lo que podría mejorar el tráfico si cedemos con cortesía el paso?
Un pequeño acto acompañado de un gesto amable y una sonrisa bastarían para dar un poquito de luz a esa oscuridad en la que muchos habitamos.
Y no estaría por demás iniciar por nosotros, justo al momento de despertar.
"Los hechos, hechos son y es imposible cambiarlos pues pertenecen al pasado. Lo único posible es elegir la actitud para afrontarlos. Si optamos por el optimismo y la alegría; la serenidad y la fuerza estarán ahí para superar aun las peores circunstancias"
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
sábado, 7 de mayo de 2011
Con copia a Mamá
Queridos Pingo y Guille:Un sentimiento constante en mi vida es la inmensa gratitud hacia el Amor que me ha concedido la maravillosa experiencia de ser Papá. Porque hijos, ustedes provienen de él como muestra de la vivencia más profunda del maravilloso misterio de la vida, expresado en y a través de, mi amadísima esposa, su Madre.
Sin embargo ¡Cuántos sin sabores le hemos causado!… ¡De cuántos momentos de su tristeza somos responsables!... ¡Cuán insensibles hemos sido ante sus lágrimas!... ¡Cuán ignorantes nos hemos visto al dudar por momentos de su afecto!... Y todo por no comprender las múltiples motivaciones y expresiones de su Amor.
Ustedes, y yo en mi oportunidad con su Abuelita, en muchas ocasiones nos hemos sentido incomprendidos y lejanos de su afecto.
Pero hoy entiendo que jamás hubo incomprensión y que jamás nadie puede estar lejano del afecto de una Madre.
Y sí, hoy es 10 de Mayo, una fecha tal vez demeritada por hacer puntual el desagravio al buscar en un solo día, con un regalo y una flor acaso, borrar las culpas y brindar el reconocimiento que debería ser un acto permanente a la inmensa capacidad de amar de su querida Mamá.
Porque ustedes son su orgullo y son sus ojos; porque ustedes son su joya más preciada y el más hermoso regalo que ella, su madre, tuvo jamás.
Así que Hijos Míos, reconózcanse como eso, sus hijos, y permitan que de lo más profundo de su alma surja, tal vez como un breve susurro...
“Te Quiero Mucho, Mamá”
Su Papá que los ama, hoy y siempre.
Ccp. Mamá.
La versión original de la carta la escribí once años atrás para mis hijos, Pingo y Guille, cuando esperaba el vuelo de regreso a casa. El 10 de mayo del año 2000 para ser exactos. Al concluirla me emocioné tanto que sin pensarlo la mostré a una señora que como yo esperaba en el asiento contiguo.
Ella, extrañada en un principio, aceptó darle lectura solo para finalizar profundamente emocionada y con lágrimas en su rostro. En ese momento solo atinó a pedirme si podía conservarla y se levantó apresuradamente. Nunca más la he vuelto a ver.
Ese día di por supuesto el motivo de su llanto, era el texto que habría tocado una fibra muy sensible de su maternidad. Hoy, a once años de distancia, pienso que también cabe otra posibilidad. Pudo ser una hija que se juzgó culpable, como yo inconscientemente al redactar el escrito, de no haber dicho mil y una vez:
“Te quiero mucho Mamá”
VI ¿Ya iniciaron los trabajos para desarrollar el plan de protección civil y el programa para mejorar la vialidad de Coatzacoalcos?
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
sábado, 23 de abril de 2011
A toda marcha...
Curva tras curva… Embrague a fondo, pie derecho en el freno, con el tacón acelerando en corto para igualar revoluciones, cambio de marcha, pedal a fondo sintiendo ya la siguiente curva con el corazón latiendo fuerte y en el estómago esa sensación indescriptible…Golpe de adrenalina, movimiento rápido del volante y el perro sale indemne ¿Se daría cuenta? ¡Uff… estuvo cerca!
Embrague a fondo, pie derecho en el freno, con el tacón acelerando en corto para igualar revoluciones, cambio de marcha, pedal a fondo… así kilómetro tras kilómetro con el corazón latiendo fuerte y en el estómago esa sensación indescriptible de ansiedad por la recompensa que te espera al final de la ruta tras tocar la puerta de tu amada…
Un abrazo, un dulce beso de bienvenida, pequeñito, cálido, susurrando sin emitir sonido… “el elegido eres tú…”
Así pudo o podría empezar la historia o de mil otras maneras. Lo cierto es que existió o existirá una para cada quien. Si, todas de formas diferentes pero todas, al inicio, con el cimiento del amor y el anhelo de un futuro promisorio que lamentablemente en ocasiones nunca llega tornando así, aquellos felices comienzos de Amor, en historias de tragedia y hastío.
Y se suceden entonces las recriminaciones que se expresan unas sin palabras, en silencio; otras con el grito acompañado del sarcasmo y la ironía de la frustración desesperada que busca alejar las propias culpas y endilgar las que piensa ajenas. Y ocurrirán eventualmente intentos para recuperar la ilusión, que apelan a lo que una vez fue el cimiento compartido pero de lo que si acaso, solo escombro resta.
Cuentan de una longeva pareja que en una tarde apacible comentaba sobre la nueva colcha multicolor que Doña Hacendosa hacía en esos días. Ella la veía hermosa y para variar empezaba a acumular enojo porque Don Indiferente apenas atinaba a expresar “se ve bien…” -¿Pero qué te pasa? preguntó airada Doña Hacendosa reventando finalmente. -¡Siempre lo mismo! ¡No valoras el esfuerzo que hago por tener una casa hermosa! Y Él, en respuesta, al cabo de 50 y tantos años de matrimonio y decenas de edredones, terminó confesando su secreto mejor guardado: era absolutamente daltónico. Para él, que vivía la realidad de un mundo de tonos grises, un color u otro era absolutamente lo mismo.
Y así como existen barreras físicas como es el caso de nuestro hipotético Don Indiferente; existen mil y un barreras que hacen improbable el éxito de una relación cuando olvidamos que, si de la verdad hablamos, no existe solo una, existen tantas como existen seres humanos en la superficie del planeta. Y que cada “verdad”, cada sueño, merece sin juicios de por medio, el más absoluto respeto.
Al inicio del matrimonio el Amor, la pasión, los anhelos y los gustos compartidos o simulados dan fuerza a la esperanza de un futuro promisorio pero en el devenir, se presentarán diferencias que cobrarán más relevancia. Temas que de no resolverse a tiempo romperán más tarde o más temprano la cadena de valor del individuo en cualquiera de los tres eslabones principales de su vida: la paz espiritual, el desarrollo mental o el bienestar físico.
Cuando en las situaciones extremas los eslabones se rompen -por no ser conscientes de que los sueños de uno y otro nunca serán los mismos, que es justo en el absoluto respeto a las diferencias donde se fortalecen gradualmente los vínculos que promueven el desarrollo de la pareja- no permitamos que, lo que un día se construyó con Amor, se convierta en la prisión donde nos encierre para siempre el temor a perder los apegos…
Cuando antes de cultivar el Amor al milagro que somos para ser nuestra propia fuente de luz e identidad, esperamos iluminarnos por el reflejo de alguien más, habría que recordar que ese espejo nunca fue, no es y nunca será nuestro… forma parte del sueño de alguno o alguna más.
IV ¿Ya iniciaron los trabajos para desarrollar el plan de protección civil y el programa para mejorar la vialidad de Coatzacoalcos?
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
domingo, 16 de enero de 2011
Canasta de Dulces
¿Alguien recuerda los Chicles Canel’s? ¿Y la goma de mascar? ¿Las Bubble Gum? ¿Nuestra ansiedad contando y recontando las monedas a la espera de la dulcerita? ¿Y los empujones y codazos cuando llegaba con la canasta?Yo sí, fue la época de mis primeros años en la escuela. Dulce recuerdo de la infancia; época de crayones y aventuras en el solar baldío de junto; de cuando el tiempo nos sobraba y la tarea era un juego.
Época de la Mamá amorosa entrando de puntitas para no despertar al despierto, acomodar la frazada en las frías noches de lluvia y dejar su beso en la mejilla con el susurro de un “te quiero” que nos empujaba tiernamente, despacito…a caminar arropados con una plácida sonrisa en el reino de los sueños…
Y después ¡Muy bien muchacho!, ¡Qué bonita y estudiosa jovencita!, Si la belleza fueran segundos… ¡Serías 24 horas!, ¡El dulce beso de amor!, ¡El reconocimiento espontáneo!, ¡Los aplausos!...
Cariño, reconocimiento, caricias y halagos sinceros de lo que alguna vez fueron golosinas y amor de madre, que el tiempo hecho edad, transforma en mil y un formas para el adolescente aplicado, para la tímida jovencita, para la moza y la ya no tanto que con un mohín por el piropo, camina gozosa por dentro; para los enamorados, los artistas, los triunfadores, ¡Vamos! para todos…
Obsequios de sentimiento, de emoción, para brindarse generosos día a día, espontáneamente, sin mezquindad, para hacer plena la vida que no puede ser tan solo razón y entendimiento. Obsequios que, así como las gotas de agua perforan la roca más dura, pueden brindar felicidad al alma sedienta que de tanto no lo nota.
Dicen que las cosechas y las plantas se dan mejor cuando el campesino o el jardinero les trasmiten su amor.
Digo yo que las cosas irían mejor si nuestra canasta de obsequios quedara vacía todos los días.
¡Qué hermosa eres amor mío! ¡Buen trabajo Pérez! ¡Hermoso jardín vecino! ¿10? ¡Bravo! ¡Excelente, mil gracias! ¡Gracias amigo! ¡Te felicito por tu ascenso, muy merecido! ¡Muy buena reflexión! Humm… ¡Está deliciosa! ¡Me encantó el arreglo! ¡Impecable! ¡Así se hace! ¡Bonita ciudad la suya!...
Ayer al salir de la Guabina, ya en la banqueta, llamé al mesero quien para mi sorpresa me contestó contrito ¿Me porté mal? ¡No hombre le dije de inmediato! olvidaba darte la propina, toma, gracias por tus atenciones… Me pregunté después…
¿Cuantos regalos habré olvidado echándose a perder en mi canasta…?
Con mis mejores deseos…
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm
domingo, 5 de abril de 2009
Pinta de Amor tus labios II...
“Las palabras de desamor no duelen tanto hasta que las dice la persona amada”…“En el mundo hay más personas que mueren por las palabras que por un tiro de bala”…“Las palabras son flechas disparadas por el pensamiento…una vez que penetran en su blanco se pueden sacar, pero dejan un agujero difícil de tapar”…Las citas anteriores son el resultado de una búsqueda en Internet sobre la fuerza de las palabras. Encontré cientos sobre el mal que causan pero solo una, sí solo una, que ojala podamos llevar a la práctica en esta Semana Santa cuando los días son propicios, cuando los seres queridos, la familia lejana, los amigos, los amores, los distantes, los ofendidos, se reencuentran.
A quienes nos rodean los definimos con palabras. Pero ¿Son realmente ellos o solo expresamos la frustración, lo que ocultamos en la mente como la más triste de nuestras facetas? ¿Cuántas veces nuestra alma resuena con lo que sabemos que está ahí, pero no logramos poner Amor en nuestros labios en cambio sí, silencio, frustración, resentimiento o amargura? Tal vez sería esa la reflexión ante el dilema de aquellos temerosos a la vulnerabilidad por abrir su corazón, el dilema de aquellos que no conciben que el Amor sea fortaleza.
Los sentimientos son el lenguaje del alma en tanto que las palabras son el lenguaje de la mente… pero no habrá palabras que expresen los sentimientos del alma en tanto la mente se cubra con la pátina de los paradigmas y los prejuicios del ego. Y así, al igual que cuando la soprano alcanza y sostiene una nota puede destruir un vaso; las palabras o su ausencia por la propia frustración pueden destruir al Ser Amado. Tal es el impacto de nuestras palabras.
Estos días de reencuentro nos ofrecen la maravillosa oportunidad de la reconciliación, de restañar las heridas que palabras viejas causaron o simplemente de fortalecer nuestros vínculos reflejando lo que verdaderamente somos. Silvia Abril alguna vez expresó “Pon Amor en tus labios y verás como sanan tus palabras”…. No les será sencillo, para mí no lo ha sido antes, ni lo es ahora, sin embargo la recompensa bien vale el esfuerzo para permitir que las palabras expresen también los sentimientos del alma, pero ¿Cómo hacerlo?
Muy sencillo, pinta de Amor tus labios no mucho, tan solo tres veces al día.
Pst…¡Un último comentario! Si la receta no funciona, si aun pintando de Amor los labios, las palabras nuevas no logran restañar las heridas de las palabras viejas, es tiempo de alejarse, sin resentimientos, sin culpas, con la conciencia tranquila de nuestro mejor esfuerzo.
Emilio, ¡mil gracias por sugerirme el tema!
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
domingo, 19 de octubre de 2008
Bisquets con nata...
Y así, con ese mensaje y las estadísticas del blog en mente las preguntas empezaron a revolotear cuál pajarillos ¿zopilotes? en mi cabeza… ¿Será, no que pueda, si no que mi lectora tenga razón? ¿Será que si el apego, que si la conciencia, que si la creación de valor, que si la equidad, que si las margaritas… ya aburrió a mis lectores?
Pues no lo sé de cierto, pero lo que sí se, es que después de pensarlo un rato a lo mejor la cuasi “depre” que ando cargando últimamente en mis espaldas no es causa de la andropausia si no que tiene sus raíces en la crisis financiera por aquello de que los bancos van a subir los intereses; o en la reforma petrolera por si se agotan las reservas; o que se pueden inundar las casas por vivir cerquita de la playa con eso del calentamiento global; o en la corrupción si alguien de los incómodos de la ex familia presidencial llega a comprar baratas las hipotecas; o por la inseguridad si la última letra del abecedario nos confunde con algún adinerado…
De ahí que después de sesuda reflexión le concedí la razón a mi lectora: ¡Ya chole! Mira que si no puede uno resolver lo propio, menos gana preocupándose por lo que los demás no pueden resolver. Siendo así, ni una gota de tinta más gastada en calamidades que si bien no son del todo ajenas, poco puedo hacer por resolverlas… ¿O será que sí? Pues será el sereno pero lo que es hoy, lo que se dice hoy ¡Ya chole! Ni una idea más para esa caterva de inútiles a los que, con el debido respeto les repito lo que ya les dijeron… si no pueden ¡renuncien! empezando por Bushito… así pues a buscar temas más agradables…
El resto de la semana fue de hurgar en el baúl de los temas y nada. Tan pronto encontraba uno digno de elogio del cual podríamos sentirnos orgullosos todos los mexicanos, de inmediato saltaba el “pero”. Pensé en las medallas de los juegos para-olímpicos y no bien lo hice, recordé los parches en los uniformes y que a nuestros campeones se les hizo chiquito el premio con aquello de los impuestos… Vino a mi mente el orgullo de tener un joven mexicano superdotado estudiando en una escuela de superdotados en Noruega y me saltó lo mal educado del chamaco… Y así un tema tras otro regresó al baúl en espera de mejores momentos. Terco insistí en la búsqueda, me dije, sigue buscando, habrá por ahí algún buen tema de interés general, de esos con buen “rating” que le llegue a mis lectores y que de paso sirva para sacudirme la “depre”.
Pero no, hasta el amanecer del día de hoy, el día de la entrega obligada, no encontré nada… ¡Chin! Me pregunté ¿Ahora de que escribo? Con eso desperté y con eso mismo salí mas tarde rumbo al desayuno dominguero haciéndoseme agua la boca con el delicioso bisquet cubierto de nata con un poquitín de azúcar que me aguardaba junto a una taza del mejor café de la ciudad… y así camino al restaurante saboreándome de antemano el bisquet, de pronto observé a una joven pareja que con el rostro feliz caminaba rumbo a la iglesia de su fe… más adelante a una muchacha con la vista al cielo al tiempo que alegre sostenía una conversación con su enamorado a juzgar por el rubor de sus mejillas… Más adelante a un hombre joven orgulloso caminando a lado de la madre que envolvía en el capullo de sus brazos al primer retoño de su amor… Y me dije ese es él tema, ¡en contra de eso no hay nada! Así que por favor…
Cierren sus ojos y recorran con su mente los milagros innumerables y cotidianos alrededor de ustedes que de tanto serlo no se les aprecia y maravíllense con ellos… Imaginen a la gente buena que como ustedes se esforzó en su momento para hacerlos realidad; al artesano que hizo el obsequio que recibieron de tierras lejanas; a los miles de científicos, ingenieros, técnicos, obreros que hicieron posible las maravillas de la tecnología que disfrutan en sus hogares…
Ahora imaginen que están en el lugar más alto desde el cual puedan ver el horizonte con la ciudad a sus pies… y cuando estén ahí piensen en la sonrisa de felicidad y el sentimiento de amor de las más de 300 mil Mamás que en el mundo dieron a luz en las últimas 24 horas, piensen que ustedes se funden en ese amor…
Por favor cierren sus ojos y recuerden ahora a toda la gente buena que en algún momento de su vida les brindó apoyo sin esperar nada a cambio. Piensen en lo que podrían lograr haciendo lo mismo por alguien más, sin esperar nada a cambio. Seguro que será mejor que hacer recuento de las calamidades, al menos por hoy.
Y que les cuento… ¡Ya no había bisquets con nata!
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
sábado, 21 de julio de 2007
Juicios, juicios y más juicios...

Como comenté en mi artículo pasado, tomar decisiones a la ligera –elegir- es una de las causas más comunes de la infelicidad. Permanentemente decidimos entre diversas opciones la gran mayoría de las veces triviales y sin mayor impacto en nuestras vidas; sin embargo, otras, las menos, las que nos inquietan, por su trascendencia, deberían ser motivo de una escrupulosa reflexión considerando el valor a crear; la conciencia de la naturaleza y consecuencias de la decisión que genera la convicción; el propósito en cuanto a el grado en el que buscamos satisfacer necesidades o deseos y finalmente la fuerza, amor ó temor, que nos impulsa hacia una u otra alternativa.
Un tipo particularmente peligroso de decisiones son los juicios que realizamos sobre las conductas, actitudes y formas de vida de las personas. Si bien es cierto que la práctica de juzgar a las personas es algo que realizamos continuamente, ciertamente juzgar a las personas, es lo que nos expone a mayores riesgos cuando, en el peor de los escenarios, el fallo es desfavorable, el juzgado es cercano y esta subordinado a nosotros ya sea por razones de dependencia económica, jerárquica ó afectiva. En ese escenario, las consecuencias de la decisión –juicio- serán de la mayor trascendencia para todos los afectados.
Cuando el juicio es explícito, que en la gran mayoría de los casos no lo es, la exposición al riesgo disminuye en tanto que el juzgado tiene la oportunidad de argumentar en su defensa.
Cuando el juicio es tácito y no media comunicación alguna; el impulso del juez le lleva a buscar modificar por medio del control las conductas de un juzgado colocado en estado de indefensión. Control que puede asumir desde las formas más sutiles de la manipulación hasta las más burdas de la franca coerción donde el perverso juego de victima – victimario cobra plena vigencia provocando el resentimiento y al final del día, la destrucción del valor de todos los actores.
Juzgar a las personas entonces, no es algo trivial es algo que debemos evitar si deseamos una vida feliz y satisfactoria. El reto es ¿Cómo hacerlo? ¿Cómo evitar reprimir nuestro impulso a modificar las conductas de aquellos a quienes amamos cuando, a nuestro juicio, no hacen lo que nosotros consideramos como correcto?
No hay una receta fácil para esto pues quienes controlamos normalmente ignoramos que lo hacemos. Controlar se vuelve un acto reflejo como el conducir para un chofer con muchos años de experiencia. Un primer paso sería contar hasta 10 antes de juzgar –tácita o explícitamente- a las personas y emplear ese tiempo para considerar los cuatro aspectos mencionados al principio:
Valor: ¿Considera que su opinión realmente contribuirá a crear ó evitar la destrucción de valor? La percepción del valor puede ser distinta de persona a persona; en tanto que para un monje franciscano el valor del dinero puede no significar nada, para un yuppie puede significarlo todo.
Convicción: Si no comparten la percepción de valor, juez y juzgado, este último, por la autoridad del juez, podrá aceptar el control que se le impone pero sin convicción y más tarde o más temprano, regresará a la conducta que usted reprueba.
Necesidad o deseo: ¿Qué tanto es para usted un deseo, ó una necesidad, modificar la conducta que juzga? Un deseo es algo de lo que podemos prescindir o regalar; una necesidad es algo que de no satisfacerse podría, más tarde o más temprano, causar un daño. No es lo mismo juzgar el derroche de los recursos que usted provee que la vestimenta que utilizan sus hijos. En tanto que lo primero agota sus recursos, lo segundo podría ser intrascendente.
Fuerza impulsora: ¿Juzga usted por temor ó por amor? Esta es una pregunta crucial pues en muchas ocasiones juzgamos y buscamos controlar porque deseamos evitar a su vez ser juzgados y eso es “muy malo” cuando de nuestro ego se trata. Eso es típico cuando juzgamos a nuestros hijos; en un ejemplo común, buscamos controlar su apariencia solo para no ser juzgados en nuestro papel de padres.
Sería valido juzgar solo cuando tengamos la absoluta convicción por la evidencia, no por supuestos, que la conducta está destruyendo el valor de la comunidad o el del propio juzgado; cuando el propósito no sea en sí el juicio de las conductas, si no la propuesta de alternativas viables que contribuyan a modificarlas; cuando nuestros juicios no busquen la satisfacción de los deseos si no de las necesidades; cuando, finalmente, la fuerza impulsora sea el Amor. Y siendo así emita su juicio, explícitamente, sustentado en la evidencia, siempre dispuesto a escuchar y a aceptar, en su caso, lo que el juzgado tenga que alegar en su defensa.
Al final del día, el propósito es crear valor y distribuirlo equitativamente entre todos los que participan en una cadena de valor cualquiera que esta sea –la familia, el trabajo…-con base en la colaboración efectiva que solo se da, cuando se comparte una visión.
Y para lograr ese propósito, ni el juicio a la ligera, ni el control, son opción.
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
lunes, 9 de julio de 2007
Decisiones, decisiones y más decisiones
“Joaquín, un joven ejecutivo de una empresa muy demandante, reflexiona camino a casa en lo urgente que le resultan unas vacaciones después de una larga temporada de arduo trabajo: “Necesito descansar” concluye en la intimidad de sus pensamientos.
Al llegar, de mejor humor, alentado tan solo con la posibilidad de un viaje; plantea la idea a María, su esposa, quien de inmediato se imagina en las playas de Cancún disfrutando del esplendido Hotel Spa que está de moda o ya de perdida, el tradicional viaje a Acapulco donde se hospedarían en el mejor hotel del puerto como han acostumbrado en los últimos años.
Joaquín escucha aterrado a su esposa pues está conciente que, si bien es cierto que tiene la necesidad de descansar, su nivel de gastos y el escaso ahorro no alcanzarían para ninguno de los destinos que María propone. Sus finanzas, en todo caso, cubrirían solo una semana en un destino eco-turístico bellísimo donde los niños podrían divertirse; su esposa hacer las travesías por el campo que tanto le gustan; él alejarse del tráfico, del caos citadino y del estrés; y finalmente todos disfrutar de la mutua compañía que la ciudad tanto restringe. Pero su idea no se parece en nada a lo que María está proponiendo sin embargo, no desea contradecirla pues hacerlo, negar sus deseos, significaría enfrentar un pleito de “regulares” proporciones ya que le ha prometido antes que las próximas vacaciones serías… “a donde ella decidiera”.
Presionado, ya sin el buen humor que tenía cuando llegó a casa, hace sus cuentas, y concluye apresuradamente que podría cumplir el deseo de su esposa tomando el escaso ahorro, saturando la tarjeta de crédito y aguantar, no le quedaría de otra, pagando el “mínimo” hasta el bono que piensa obtendrá a final del año…y ya vencido, con una alegría fingida le dice a María… vamos a donde tu decidas mi vida…
Al cabo de un par de semanas Joaquín regresa más estresado y endeudado que nunca de las “vacaciones” en Cancún donde no dejó de pensar, cada vez que firmaba un pagaré de la tarjeta, lo a gusto que hubiera estado en aquel paraíso que prometía descanso en lugar del sufrimiento cada vez que estampaba su firma…”
Lo anterior es la patética historia que se repite una y otra vez, en distintas modalidades, cuando tomamos todo tipo de decisiones ya sean familiares, personales, de negocios, etcétera. En el 99.99 por ciento de las veces las decisiones no tienen mayor propósito que optar por uno u otro camino hacia la misma meta; sin embargo, en el restante .01 por ciento de los casos, optar por una u otra ruta si importa, y mucho, pues el destino final de cada una nos ubicará en situaciones completamente distintas. Cuando surja la duda en la toma de decisiones sería conveniente contar hasta 10 antes de elegir y en el ínterin considerar los siguientes aspectos:
Necesidad VS deseo:
Todas las decisiones que tomamos buscan satisfacer una necesidad ó un deseo. Dejar de satisfacer una necesidad puede causarnos un daño en el corto, mediano o largo plazo en tanto que los deseos son algo prescindible que se pueden dejar para mejor ocasión. En la elección; la prelación de las necesidades sobre los deseos debe ser absoluta y entre necesidades, el tiempo en el que el daño pueda presentarse es el factor a considerar. Joaquín tenía muy clara su necesidad, descansar, sin embargo las opciones para satisfacerla incluían deseos y antes que decidir por satisfacer la necesidad eligió satisfacer los deseos de su pareja.
Amor VS temor:
Cuando finalmente pensemos en que hemos tomado una decisión, habría que preguntarse y responder con toda honestidad cuál es la fuerza que la impulsa. Podemos decidir emprender un programa de acondicionamiento físico por el temor al rechazo de nuestra pareja ó por el contrario, emprenderlo por el amor que debemos a nuestro cuerpo. La decisión a la postre puede llegar a ser la misma, pero en la voluntad para llevarla a cabo, será fundamental distinguir con plena conciencia cuál es la fuerza que la impulsa. Si es el temor el que está atrás de nuestra elección bien valdría la penar repensar las cosas. El Amor en la toma de decisiones da la convicción y la voluntad para lograr el éxito deseado. En el caso de Joaquín, él sucumbió ante el temor de enfrentarse a su esposa antes que optar por el amor al bienestar familiar.
Creación VS destrucción de valor:
Desde el punto de vista de la creación de valor existen cuatro tipos de personas: las que crean valor para si y para los demás; las que crean valor para sí a costa de los demás; las que crean valor para los demás a costa de si mismos y finalmente los que destruyen tanto el valor de los demás como el suyo propio. Siendo así, ante la posibilidad de una decisión, habremos de preguntarnos cuál de los roles anteriores estaremos jugando. Solo las decisiones que llevan a la creación de valor y garantizan la equidad en su reparto, aseguran tanto resultados sustentables, como evitan el juego perverso de víctimas y victimarios. Joaquín, por voluntad propia, hizo víctimas a sus hijos y a él mismo de los deseos de María; destruyó el valor de sus ahorros y finalmente comprometió ingresos que ciertamente no estaba seguro de obtener.
Renuncia VS apego:
Quien no renuncia con convicción a las otras opciones y las olvida, no elige realmente. Joaquín decidió endeudarse para satisfacer los deseos de María pero durante sus vacaciones no olvidó la alternativa que él deseaba. Esto es la causa más común de infelicidad. Dice el dicho “Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido” y este cobra plena vigencia cuando no olvidamos, cuando nos apegamos a lo que “perdemos” y esto impide que nos enfoquemos en lo que, para bien o para mal, hemos decidido.
Nuestro amigo Joaquín supo que era lo que necesitaba pero cometió lo que llamaría los 4 pecados capitales que aseguran la infelicidad como resultado de una toma de decisiones a la ligera: Joaquín no distinguió entre deseos y necesidades; se dejó llevar por el temor al enfrentamiento con su esposa; adoptó el papel de los necios que antes de crear valor para todos destruyen el valor de los demás y el propio; y finalmente no supo enfocarse con la actitud adecuada ante su propia decisión. A manera de conclusión podría decirse…
No añores aquello que no tuviste el carácter de elegir, ni te arrepientas del camino que tomaste, enfréntalo.
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
sábado, 14 de abril de 2007
Pinta de Amor tus labios
“Las palabras de desamor no duelen tanto hasta que las dice la persona amada”
Autor Anónimo
“En el mundo hay más personas que mueren por las palabras que por un tiro de bala”
Grecia García
“Las palabras son flechas que dispara el pensamiento…una vez que penetran en su blanco se ueden sacar pero dejan un agujero difícil de tapar”
Rubildo López Martínez
Los sentimientos son el lenguaje del alma en tanto que de la mente las palabras…
Y no habrá palabras que expresen los sentimientos del alma cuando se empañen con los paradigmas y los prejuicios del ego.
Te defino para mi por mis palabras, pero…
¿Eres tú realmente lo que digo o solo expreso la propia frustración de lo que cobija mi mente como la más escondida de mis facetas?
¿Cuantas veces mi alma resuena con lo que veo en ti y no puedo poner Amor en mis labios sino solo frustración, resentimiento y amargura?
Y así, como cuando la soprano alcanza y sostiene una nota puede destruir un vaso; las palabras de la propia frustración pueden destruir al Ser Amado. Tal es el impacto de nuestras palabras.
Antes de expresarme, busqué en Internet citas celebres sobre el uso de las palabras y encontré cientos sobre el mal que causan las palabras, como aquellas que incluí al principio y solo una que ojala podamos llevar a la práctica en forma cotidiana…
Pon Amor en tus labios y verás como sanan tus palabras…
Silvia Abril
Hagámonos un propósito con aquel a quien más critiquemos, pintemos de Amor nuestros labios tan solo tres veces al día…
Enrique Chávez Maranto
