Los hechos, hechos son. Pertenecen al pasado y no son ni “buenos” ni “malos”; son simplemente hechos que no podemos alterar. Respecto de ellos lo único que procede hacer es elegir la actitud que nos conducirá a nuevos hechos y a nuevos sentimientos por los caminos ya sea de la frustración, o del desarrollo personal. Usted elije.Así, los hechos no son producto de la casualidad o del azar. Los hechos son producto de la actitud que asumen los involucrados, es decir, es la voluntad colectiva quien determina las circunstancias de nuestra cotidianeidad. Y todo corresponde a un propósito.
Sí, absolutamente todos los hechos que ocurren como resultado de la interacción humana tienen, al menos, el propósito de brindar una nueva oportunidad para elegir la actitud que nos permita vivir conforme a nuestros anhelos o sufrir por nuestros temores.
Pues ante un hecho consumado o una expectativa se puede actuar de la misma forma pero con fundamento en actitudes diferentes. Hay quien en el último trance se aferra a la vida por miedo a la muerte antes que por amor a la vida misma como también; hay quien trabaja por miedo a perder los ingresos que le permiten mantener sus apegos, antes que por la pasión que debería provocar el trabajo mismo; hay quien cumple la ley por temor al castigo antes que por la convicción del respeto a la ley; hay quien vive en la sumisión por miedo a ser reprimido antes que optar por la integridad y el respeto sus convicciones.
Así es como construimos todos los días nuestro infierno, purgatorio o paraíso. Decidiendo acciones para enfrentar las implicaciones de los pequeños o grandes hechos de nuestra vida. Acciones que pueden ser las mismas, pero motivadas por actitudes diametralmente opuestas.
Justo el domingo pasado, nuestro pueblo, en el contexto de la actitud que ha asumido respecto al acontecer nacional, tuvo la oportunidad de elegir una distinta a la del abstencionismo y transformar al país con un sencillo acto de voluntad: asistir a las casillas y expresar su voluntad con libertad.
Ya se verá con base en qué los ciudadanos elegimos la actitud para responder a la convocatoria a las urnas. Los nuevos hechos son que el proceso electoral concluyó, que existe un nuevo escenario político, que el ejecutivo federal está contra las cuerdas, que la corrupción persiste y que la violencia impera.
¿Cuál será la nueva actitud? Porque los hechos, hecho son.
¿Votamos por México?
Con mis mejores deseos
Enrique Chávez Maranto
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