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domingo, 8 de agosto de 2010

Conclusiones II

En la columna anterior se expuso la “receta” para quebrar a cualquier empresa y se comparó con lo que ocurre en México. La conclusión fue que estamos en verdaderos aprietos pues, punto y aparte nuestros problemas internos, existen interesados muy poderosos fuera de nuestras fronteras, deseosos de quebrar al país o mantenerlo en la inestabilidad.

Algunos lectores consideraron la visión como apocalíptica o muy pesimista y tienen razón, no obstante se apega a hechos imposibles de soslayar. También se dijo correctamente “ya sabemos que estamos mal, debemos dejar de quejarnos y actuar”, sin embargo para resolver cualquier problema es necesario comprenderlo.

Así, si coexisten narcotráfico, inseguridad, corrupción, polarización, abstencionismo, inequidad, injusticia, etcétera; se debe evitar verlos como problemas independientes porque no lo son; hay que comprender como se entrelazan hasta formar un todo; determinar quienes los provocan para, solo entonces, diseñar una estrategia con fundamentos. Si se hace antes de tomar conciencia de las causas, nos conducirá a dar palos de ciego y perdernos aún más en el bosque. También preguntaron ¿Quiénes son los terceros interesados en que estemos como estamos? Tres ejemplos:

1.- El terrorismo internacional está interesado en promover el narcotráfico hacia los Estados Unidos para utilizar las rutas controladas por los cárteles mexicanos de la droga en eventuales ataques terroristas, así como para debilitarlo enviciando a su juventud. Por su parte los EEUU necesitan controlar a nuestro país para extender su frontera virtualmente y establecer una zona de amortiguamiento para protegerse del terrorismo. La contienda se da en nuestro país y tiene consecuencias nefastas en la inseguridad y los ingresos del país derivados del propio narcotráfico y las remesas de los inmigrantes.

2. Muchos de los proveedores tradicionales de petróleo de los EEUU han dejado de ser confiables; las guerras en Afganistán e Irak por el control de sus recursos energéticos no han dado los resultados esperados, la estrategia de explotación en aguas profundas pende de un hilo tras el desastre ambiental y económico provocado por el derrame en el Golfo de México. Hoy más que nunca los EEUU están urgidos de petróleo, les va su forma de vida en ello. Cómo no han podido hacerse del mexicano, la estrategia evidente desde Carlos Salinas de Gortari ha sido llevar a la quiebra a Pemex y debilitar al país para controlarlo y obligarle, más tarde o más temprano, a entregar sus recursos petroleros.

3. Durante muchos años fuimos, después de Canadá, el segundo socio comercial de los EEUU, uno de los más importantes mercados de consumidores del mundo. Hoy somos el tercero después de China que nos desplazó exportando hacia México todo tipo de productos baratos y de mala calidad, muchos de contrabando, lo que provocó el cierre de fábricas al extremo de que hoy hasta estatuillas de la Virgen de Guadalupe y las banderitas mexicanas son hechas en ese país. Hoy cada vez somos más un país de consumidores que de productores.

En síntesis hay muchos interesados en que le vaya mal a México y para lograr su propósito, corrompen y protegen, vía la impunidad, a los traidores que en el país cuidan de sus intereses. Hasta aquí queda él porqué estamos como estamos. La última pregunta que hicieron sobre la columna anterior fue: ¿Y qué podemos hacer? Quedarnos cruzados de brazos, sumisos, agobiados por la desesperanza, aceptando a esa visión como un destino inevitable es absolutamente inaceptable. La solución inicia aceptando que lo hecho, hecho está y que sobre lo que existe, los ciudadanos (usted y yo, no el gobierno) habremos de construir evitando los errores cometidos en el pasado.

Debemos asumir al país como responsabilidad de todos, no únicamente del gobierno en turno, y promover la acción colectiva y simultánea en cada uno de los frentes como medio para transformar al país. Para cada problema hay acciones concretas. Por ejemplo, cada peso que usted gasta en productos o servicios importados legalmente o de contrabando -y el crédito hoy es un servicio importado- genera utilidades que no se quedan en México, se van al extranjero, aquí solo quedan empleos mal pagados. Ante eso, imagine por solo un momento que ocurriría si dejamos simultáneamente de utilizar la tarjeta de crédito por solo una semana, bajarían los intereses de usura y las excesivas comisiones bancarias obligados por nosotros, los ciudadanos, no por el gobierno.

Nada es imposible, el cielo o el infierno lo construimos nosotros. Este tema aún no se agota, continuaremos en la siguiente columna.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 1 de agosto de 2010

Conclusiones

México está verdaderamente en problemas. Si, ya se sabe que el desempleo, los narcos y los políticos, no son nada nuevo; poco habría que agregar y el tema ya aburre... sin embargo hay una perspectiva interesante que vale la pena comentar, me explico:

¿Quieren hacer quebrar a una empresa? La receta es muy sencilla: reduzcan al máximo sus ingresos: provoquen que ponga sus huevos “en una sola canasta” más adelante dejen de comprarle; préstenle lo que pida para después reducir su crédito; provoquen un clima laboral adverso, instalen a gerentes corruptos, corran a los competentes y no capaciten a los empleados; apliquen controles en exceso para hacerla ineficiente; véndale caro lo que necesite y ¡listo! más pronto que tarde los propietarios empezarán a vender poco a poco sus activos… y cuando finalmente la empresa esté en quiebra, la podrán comprar a precio de remate. ¿Qué de todo eso tenemos al día de hoy?

Los chinos compiten duramente por hacerse de nuestro principal cliente, los EEUU que no terminan de superar la crisis y nuestras ventas no se recuperan, el dinero que envían los migrantes es cada vez menor y el dinero del narcotráfico también; si bien la deuda es “manejable” –solo cubrimos el mínimo a pagar- el país debe muchísimo dinero y hay cada vez menos inversionistas interesados; el país está dividido, la corrupción es pan nuestro de cada día pues el que “no tranza no avanza” y para eso no se requiere estudiar, punto y aparte de que no hay escuelas suficientes para todos, ni maestros competentes; el altísimo peso de la burocracia para las empresas del estado y las privadas las ha convertido en ineficientes y nada competitivas; vendemos petróleo e importamos gasolinas, petroquímicos, todo tipo de manufacturas y alimentos… Y poco a poco los “propietarios” ya empezaron a vender: los bancos ya no son, salvo uno, de capital mexicano, buena parte de la energía eléctrica la generan empresas privadas no precisamente nacionales y para que le sigo…

¿Y a quien le conviene quebrar a la empresa llamada México? Habríamos de buscar el móvil. A partir del ataque a las torres gemelas, las fuentes de suministro de energéticos tradicionales de los EEUU dejaron de ser confiables en el largo plazo y necesita nuevas. Por otro lado están los chinos; quienes sin duda desean desplazar a México como el principal “socio” comercial de los americanos, que han invadido nuestro país legal e ilegalmente con mercancía de bajo costo y calidad, y… drogas para los consumidores americanos. A propósito ¿Qué pasó con Shenli Ye Gon?, ¡Ah! lo olvidaba, también están todos aquellos interesados en una entrada segura por una frontera insegura a los Estados Unidos, que son muchos.

Saque sus propias conclusiones,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
Twitter @enriquechm

domingo, 2 de septiembre de 2007

El tunel del tiempo...

Mayo de 1975; Aeropuerto Internacional Narita, Japón. Mi pulso se aceleró cuando el sistema de sonido anunció la salida de mi vuelo con dirección a Shangai en una época en la que China abría sus puertas solo a un poco más de 600 extranjeros al año. En esa época la cruenta Gran Revolución Cultural iniciada en 1966 amainaba su tormenta y la muerte de Mao Tse Tung estaba a menos de un año de distancia. Puyi, el último emperador habia muerto apenas 10 años atrás.

Inquieto abordé el avión y el contraste fue inmediato; en lugar del confortable ambiente de las aerolíneas occidentales, la austeridad –dulcitos y té- los cortes y colores militares de las amables azafatas chinas, un piloto que parecía más de avión caza que de un vuelo comercial, la turbulencia extrema y los mareos hicieron del viaje un pequeño tormento que no terminaba; finalmente nos pidieron prepararnos para el aterrizaje… Pero ¿A dónde me pregunté? Cuando por la ventanilla no se veía una sola luz… y así aterrizamos; después, vino el traslado al edificio Terminal en un autobús destartalado; el intimidante trámite en una aduana maloliente y oscura; y el trayecto por calles estrechas aún más oscuras, hasta el arribo a un viejísimo hotel que parecía sacado de una película de Juan Orol.

Las sorpresas durante la estancia se sucedieron una tras otra, el asombro por los logros de una cultura milenaria creció a lo largo de todo el viaje; aprendí muchas cosas, entre otras que en China más vale ser secretario que presidente; como aquí los secretarios son los que arrastran el lapíz me tocó ese “honroso” cargo en tanto que el nombramiento de presidente recayó en el más importante del grupo… solo que para mi fortuna y la sorpresa de otros, a mi jefe presidente ningún chinito le hacía caso: era a mi a quien hacían todas las caravanas y nada se movía sin mi permiso…

Un buen día, en el trayecto de Shangai a Pekín, reunidos en una estrecha cabina de un tren de vía angosta tirado por una locomotora de vapor ¡De vapor en 1975! pregunté a nuestra guía, una simpática y culta China que conocía al revés y al derecho la historia de México, si el comunismo podría exportarse a México y ella me contestó:


“Cada País como cada hombre tiene su destino, para nosotros la muerte del pueblo por el hambre, por el opio ó por la enfermedad eran la alternativa al comunismo, llegará el día en que no se necesite más; la historia, las circunstancias, los recursos y la geografía, de México y China son muy distintas” concluyó.

Días más tarde a manera de confirmación, una niña China de escasos 5 años señaló en un globo terráqueo la ubicación de su país en tanto que Valentina, la más pequeña de nuestro grupo hizo, lo propio señalando a México justo en el lado opuesto; escena fue por demás aleccionadora.

Y sí, cada país como cada hombre tiene su destino, hoy, 32 años después, Chína es el país con el mayor crecimiento económico del mundo.

¿Y México?



Enrique Chávez Maranto