Mostrando las entradas con la etiqueta terrorismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta terrorismo. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de diciembre de 2011

La guardarraya H.R. 3401


-Señor, ya hablé con el dueño del rancho vecino y no me hacen caso. Su ganado está lleno de garrapatas, no repara las cercas y emplea a peones muy poco cuidadosos que hacen fuego para calentar el lonche y ya van dos veces que tenemos que correr para apagarlos. Patrón, se acerca la temporada de calor, se va a enfermar nuestro ganado y se incendiarán los pastizales si no construimos guardarrayas…

El hacendado meditó en silencio unos momentos y decidió poner orden en el rancho vecino. Pensó que podría enviar de inmediato a sus “muchachos” para que arreglaran las cosas pero no, de seguro lo acusarían de violar la propiedad privada del inepto ranchero así que mejor lo haría dentro de la ley. Pero como no había una, decidió promover la iniciativa H.R. 3401. Una ley justo a su medida que se llamará la “Ley para una Mayor Seguridad Fronteriza” (“the Enhanced Border Security Act”) cosa que ya se veía venir.

En el 2007 esta columna afirmó, “El narcotráfico genera increíbles flujos de efectivo requeridos para financiar los movimientos guerrilleros y terroristas del mundo a quienes compra protección y financia. El daño colateral es la corrupción, la inseguridad en nuestras ciudades, nuestros policías y soldados muertos en una lucha que no podemos ganar, que difícilmente nadie podrá ganar...”

Tres años después, que “el terrorismo internacional está interesado en promover el narcotráfico hacia los Estados Unidos para utilizar las rutas controladas por los cárteles mexicanos de la droga en eventuales ataques terroristas, así como para debilitarlo enviciando a su juventud” y que “los EEUU necesitan controlar a nuestro país para extender su frontera virtualmente y establecer una zona de amortiguamiento –guardarraya- para protegerse del terrorismo”. 

Esto último está por convertirse en una realidad si se aprueba la iniciativa H.R. 3401.

La iniciativa se fundamenta en el fracaso de la iniciativa Mérida dada la expansión geográfica de las operaciones de los cárteles mexicanos en la unión americana, el cometimiento de otros ilícitos como el tráfico y secuestro de personas, de combustibles, de armas, etcétera; el impresionante volumen de sus utilidades, el impacto que debilita al estado mexicano, la búsqueda del control político así como su presunta vinculación con el terrorismo islámico.

De aprobarse, la Ley ordenará al gobierno americano elaborar un diagnóstico y definir las acciones en el marco de una estrategia coordinada y dirigida a combatir dentro de los EEUU, en la frontera y en México; a la “insurgencia terrorista” para proteger a los estadounidenses de las amenazas externas.

La meta final la alcanzarían a través de potenciar en nuestro país a un gobierno amable, competente, que opera dentro de las leyes y reglamentos internacionales capaz de garantizar su seguridad de las amenazas internas, aumentando su capacidad para reducir la violencia, disminuir la corrupción, mejorar la cooperación entre militares y policías, estabilizar las comunidades y fortalecer el funcionamiento de las instituciones.

En pocas palabras, los promotores de la H.R 3401 pretenden, dado que no hemos sido capaces de proteger su frontera, hacer una guardarraya y administrar el rancho por nosotros. Primero la Ley Patriota y después esto. 

Nos restaría tener un poco de dignidad y ¡A votar jóvenes!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Es el colmo!


El cierre del 2011 es realmente alentador. Todo lo que de una forma u otra desde hace ya algunos años se anticipó en esta columna respecto a la recesión mundial del 2008, las crisis que enfrentan actualmente las grandes economías, la avidez de las naciones desarrolladas por los energéticos, el factor China, el impacto climático, el efecto del narcotráfico en nuestra vida cotidiana, el fundamentalismo religioso y político, la hambruna, los estallidos sociales, el movimiento de los indignados, la coerción de las libertades civiles,  la violación de la soberanía de los estados, la influencia de las redes sociales; se ha cumplido con un razonable margen de error.

Y dirá usted, con todo el derecho e indignación, ¡Es el colmo de lo absurdo que pueda considerar a esas calamidades como alentadoras!

Apelando al último verso de la poesía “Las dos linternas” de Ramón de Campoamor (1817-1901) que dice: «Y es que en el mundo traidor nada es verdad ni es mentira todo es según el color del cristal con que se mira» le pido que no abandone la lectura y conozca mi punto de vista.

La recesióndel 2008 y el riesgo de colapso actual de las economías, sumado a los estallidos sociales, el número creciente de gobiernos de izquierda  y la indignación manifiesta en muchos países del mundo son hechos que aun los más renuentes han tenido que aceptar como evidencia indiscutible del agotamiento del sistema impuesto a partir del término de la 2ª Guerra Mundial. De ahí que algunos de los países poderosos ya se han manifestado a favor de implantar un nuevo orden económico mundial más justo y equitativo.

La motivación principal de los que disfrutan la riqueza del mundo es el temor a perder su apego al poder político y/o económico. Esos oscuros personajes -léase explotadores y pillos de cualquier ralea y escala de operaciones- que antes actuaban con la valentía de la soberbia, ahora están verdaderamente conscientes del peligro inminente que corren y tienen mucho miedo a perder su hegemonía.

Evidencia de esto es la promoción que unos hacen de leyes, con el pretexto del combate al terrorismo y al narcotráfico, que restringen las garantías constitucionales y los derechos políticos de los ciudadanos para evitar que escapen a su control; y otros de acciones en las que renuncian voluntariamente a parte de sus fortunas en favor de las clases más necesitadas 

Por su parte, un número creciente de ciudadanos de todos los países del orbe, son ahora conscientes de que el estado actual de las cosas permanecerá si no se llevan a cabo acciones para promover el cambio a escala global.

Lo que hasta hace unos pocos años era inconcebible, la protesta global a un mismo tiempo, hoy es una realidad utilizando los medios de comunicación y coordinación que provee la Internet. Baste como ejemplo las  manifestaciones que el pasado 15 de octubre se llevaron a cabo en todo el mundo.

En síntesis, las calamidades actuales han servido para ordenar el desalojo de las campanas de cristal donde por muchos años, los pertenecientes a la clase media y los que detentan el poder, disfrutamos de una zona de confort. Todos, tirios y troyanos, saldrán obligados por las circunstancias pero eso sí, con una pastilla de “ubicatex” en el estómago y nueva conciencia en el equipaje.

¿Cuál será el nuevo orden mundial? No atino a concebirlo. Con toda seguridad no será el mundo ideal que románticamente he soñado, pero tampoco el mundo de hoy plagado de soberbia, avaricia, excesos y atrocidades de todo tipo. ¿Será el parto sin dolor? Difícilmente pues el sistema actual se defenderá hasta el último momento.

Sin embargo, es un hecho, la calma chicha de antaño se tornó en vientos del cambio justamente por las calamidades que sufrimos hoy y esto es muy, muy alentador.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 8 de agosto de 2010

Conclusiones II

En la columna anterior se expuso la “receta” para quebrar a cualquier empresa y se comparó con lo que ocurre en México. La conclusión fue que estamos en verdaderos aprietos pues, punto y aparte nuestros problemas internos, existen interesados muy poderosos fuera de nuestras fronteras, deseosos de quebrar al país o mantenerlo en la inestabilidad.

Algunos lectores consideraron la visión como apocalíptica o muy pesimista y tienen razón, no obstante se apega a hechos imposibles de soslayar. También se dijo correctamente “ya sabemos que estamos mal, debemos dejar de quejarnos y actuar”, sin embargo para resolver cualquier problema es necesario comprenderlo.

Así, si coexisten narcotráfico, inseguridad, corrupción, polarización, abstencionismo, inequidad, injusticia, etcétera; se debe evitar verlos como problemas independientes porque no lo son; hay que comprender como se entrelazan hasta formar un todo; determinar quienes los provocan para, solo entonces, diseñar una estrategia con fundamentos. Si se hace antes de tomar conciencia de las causas, nos conducirá a dar palos de ciego y perdernos aún más en el bosque. También preguntaron ¿Quiénes son los terceros interesados en que estemos como estamos? Tres ejemplos:

1.- El terrorismo internacional está interesado en promover el narcotráfico hacia los Estados Unidos para utilizar las rutas controladas por los cárteles mexicanos de la droga en eventuales ataques terroristas, así como para debilitarlo enviciando a su juventud. Por su parte los EEUU necesitan controlar a nuestro país para extender su frontera virtualmente y establecer una zona de amortiguamiento para protegerse del terrorismo. La contienda se da en nuestro país y tiene consecuencias nefastas en la inseguridad y los ingresos del país derivados del propio narcotráfico y las remesas de los inmigrantes.

2. Muchos de los proveedores tradicionales de petróleo de los EEUU han dejado de ser confiables; las guerras en Afganistán e Irak por el control de sus recursos energéticos no han dado los resultados esperados, la estrategia de explotación en aguas profundas pende de un hilo tras el desastre ambiental y económico provocado por el derrame en el Golfo de México. Hoy más que nunca los EEUU están urgidos de petróleo, les va su forma de vida en ello. Cómo no han podido hacerse del mexicano, la estrategia evidente desde Carlos Salinas de Gortari ha sido llevar a la quiebra a Pemex y debilitar al país para controlarlo y obligarle, más tarde o más temprano, a entregar sus recursos petroleros.

3. Durante muchos años fuimos, después de Canadá, el segundo socio comercial de los EEUU, uno de los más importantes mercados de consumidores del mundo. Hoy somos el tercero después de China que nos desplazó exportando hacia México todo tipo de productos baratos y de mala calidad, muchos de contrabando, lo que provocó el cierre de fábricas al extremo de que hoy hasta estatuillas de la Virgen de Guadalupe y las banderitas mexicanas son hechas en ese país. Hoy cada vez somos más un país de consumidores que de productores.

En síntesis hay muchos interesados en que le vaya mal a México y para lograr su propósito, corrompen y protegen, vía la impunidad, a los traidores que en el país cuidan de sus intereses. Hasta aquí queda él porqué estamos como estamos. La última pregunta que hicieron sobre la columna anterior fue: ¿Y qué podemos hacer? Quedarnos cruzados de brazos, sumisos, agobiados por la desesperanza, aceptando a esa visión como un destino inevitable es absolutamente inaceptable. La solución inicia aceptando que lo hecho, hecho está y que sobre lo que existe, los ciudadanos (usted y yo, no el gobierno) habremos de construir evitando los errores cometidos en el pasado.

Debemos asumir al país como responsabilidad de todos, no únicamente del gobierno en turno, y promover la acción colectiva y simultánea en cada uno de los frentes como medio para transformar al país. Para cada problema hay acciones concretas. Por ejemplo, cada peso que usted gasta en productos o servicios importados legalmente o de contrabando -y el crédito hoy es un servicio importado- genera utilidades que no se quedan en México, se van al extranjero, aquí solo quedan empleos mal pagados. Ante eso, imagine por solo un momento que ocurriría si dejamos simultáneamente de utilizar la tarjeta de crédito por solo una semana, bajarían los intereses de usura y las excesivas comisiones bancarias obligados por nosotros, los ciudadanos, no por el gobierno.

Nada es imposible, el cielo o el infierno lo construimos nosotros. Este tema aún no se agota, continuaremos en la siguiente columna.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 3 de enero de 2010

¡Aquí mando Yó!

El fallido atentado al vuelo Ámsterdam – Detroit me dio la idea para celebrar el 28 de diciembre, el “Día de los Santos Inocentes”. En esa fecha, si solicitas en préstamo una pequeña cantidad dinero, un libro, un juguete, etcétera, arguyendo una historia falsa y lo obtienes, al momento de recibirlo te bastará decir “inocente palomita que te dejaste engañar” para no estar obligado a devolverlo.

Ese día -y en otros días también, solo que el 28 se toman a broma- pululan las noticias destinadas a engañar a los lectores por lo que no me quise quedar atrás: difundí una noticia falsa en la Internet: Informé que el New York Times habría revelado la presencia de agentes armados de la inexistente Unidad Táctica Antiterrorista de los EEUU en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en previsión de ataques terroristas.

La noticia sería creíble por dos razones: 1) Justo el día anterior, el 27, había ocurrido el atentado en Detroit y 2) El pueblo mexicano es muy sensible al tema de la operación de agentes extranjeros en nuestro territorio. Para mi mala suerte, mi broma no hizo gracia. Nadie la comentó. Lo que si ocurrió el día de hoy fue que la boca se me hizo “chicharrón” –le ocurre a quien hace un mal augurio y este se cumple- cuando leí la noticia publicada por José Gerardo Mejía del periódico El Universal: “EU coloca “filtros” en aeropuertos del país” y cito: “De acuerdo con información contenida en un par de oficios a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL, los enviados de EU supervisan de manera directa el paso de extranjeros por territorio nacional en las terminales aéreas de la ciudad de México, de Cancún y las principales metrópolis del país”

La situación jurisdiccional de agentes extranjeros manejando información delicada es de pesadilla. Primero, porque el gobierno mexicano subordina a autoridades de inteligencia migratoria para facilitar/obedecer las peticiones de los funcionarios estadounidenses por las necesidades de seguridad de estos. Segundo, por qué esos agentes extranjeros le reportan a su gobierno, incluida la información relevante que puede o no tener vínculos con movimientos terroristas sobre extranjeros que pasan por los aeropuertos mexicanos.

¿O será que el tratado de cooperación se aplica también en aeropuertos estadounidenses, con funcionarios mexicanos revisando in situ las listas de pasajeros; interrogando e incluso autorizando o denegando el acceso y pases de abordar incluso a pasajeros de aerolíneas con bandera de otros países? ¿Puede Estados Unidos imponer tales procesos de vigilancia incluso cuando van más allá de la cooperación bilateral?

Si bien no podemos negar que México depende en buena medida del factor Washington para tomar muchas decisiones políticas, económicas y sociales, como país se tiene que estar consiente de los límites en la cooperación cuando se vulneran aspectos fundamentales. México es un estado con geografía propia, sistema político, población más o menos homogénea, entre otros; así como con un gobierno medianamente funcional que tendría que cumplir con sus responsabilidades antes que delegarlas al vecino más fuerte. Eso es lo que diferencia a un país consolidado, que histórica y prácticamente es México, de naciones como Somalia en el que el escenario regresa unos cuatrocientos años en materia de organización política y social. Recuerda discusiones entre padres e hijos cuando estos últimos comienzan a definir su independencia…

-Te he dicho mil y un veces que mientras dependas de mí las cosas se hacen como yo digo… -Pero Papá… No se te hace que ya estoy grandecito para tomar mis “propias” decisiones… ¡Ya no soy un niño!

-Podrás decir misa y rezar el padre nuestro, pero se hace lo que yo mando. Si quieres decidir, primero… ¡gánate el derecho! Sí hijito, las cosas no son sencillas. Me voy de “reve” y ya agarraste a tu guaje ¿No? A ver dime… si chocas el coche ¿Quién será el pagano? ¿Quién pagará la reparación? ¿Tú, de dónde mi alma? ¡Por favor, no me hagas reír!… si no tienes para pagar el papel de… Bla, Bla, Bla…

Cuando los padres se niegan a conceder a sus hijos el ejercicio de la libertad esas discusiones suceden todos los días. Los argumentos más comunes: “Aún no eres responsable de tus actos” “Dependes de nosotros” y normalmente terminan con la frase “Cuando seas capaz de ganarte la vida… entonces, ¡no antes!”

México, en los hechos, muy lamentablemente se ha colocado en esa triste posición de dependencia.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 1 de junio de 2008

¡Ya llegaron, ya están aquí...!

Un estudio de la Universidad Simon Fraser de Canadá, comentado por el columnista Fareed Zakaria en la edición del 2 de junio pasado de la revista NewsWeek, afirma que las bajas civiles consecuencia del terrorismo antes que aumentar han disminuido en los últimos cinco años si se descuentan las víctimas en Irak pues esa es una zona de guerra “normal” y como tal, las muertes de civiles simplemente ¡no cuentan!

Y no puedo estar más en desacuerdo. Irak vive la guerra terrorista del “bien contra el mal” justificada solo por la paranoia y las mentiras que, como los granos podridos de una mazorca, han caído uno a uno para dejar al descubierto, descarnada, la avaricia del liderazgo de los Estados Unidos.

El mundo enfrenta hoy males que podrían ser, o mejor dicho son, la versión moderna de los jinetes del Apocalipsis: El hambre, el impacto del cambio climático, el terrorismo, el tráfico de drogas y los graves problemas de salud pública como el SIDA entre otras calamidades. De ellas al menos las primeras son consecuencia de la acción o inacción de los Estados Unidos para privilegiar sus intereses.

La crisis de alimentos que es consecuencia del uso de granos para la producción de combustibles y de las medidas adoptadas para fortalecer al dólar promovidas por nuestros vecinos del norte, fue calificada ya por el Director de la FAO de las Naciones Unidas como un crimen de lesa humanidad.

El cambio climático que para enfrentarlo el Protocolo de Kyoto requirió la acción urgente de todas las naciones del mundo simplemente no fue suscrito por los Estados Unidos pues casualmente es quien consume uno de cada cuatro barriles de petróleo que se producen en el mundo.

El terrorismo provocado por las guerras emprendidas por los Estados Unidos con el propósito de garantizar la seguridad energética a cualquier costo. El tráfico de drogas impulsado por la CIA primero para proveer a los soldados en Vietnam y después para obtener fondos durante la guerra fría trae a mi memoria a los tristemente célebres: Oliver North del escándalo Irangate, a Noriega en Panamá y a Somoza en Nicaragua.

Lamentablemente muchos apenas toman conciencia de la gravedad de los problemas que enfrentamos. Problemas que tienen como común denominador a quienes por mantener su hegemonía y su dispendio no se han detenido ante nada: los Estados Unidos de Norteamérica. País a quienes muchos admiran por su altísimo nivel de desarrollo tecnológico y de bienestar sin considerar que si viven así, es a costa del dolor y la depredación que causan en países que son desconocidos para la mayoría del público estadounidense.

A quienes les admiran –o envidian diría yo- les comento que los EEUU con solo el 4.5% de la población mundial dispendia el 25% de los recursos energéticos del mundo. Que en tanto mucha gente sufre y muere de hambre, ellos promueven el uso de los granos alimenticios como combustible para usarlo en los millones de automóviles que poseen. Que desde el espacio continentes como África por las noches apenas se distingue en tanto que los Estados Unidos brillan con toda intensidad.

Sin embargo no nos equivoquemos, no somos víctimas de los Estados Unidos. Pues tanta culpa tiene el que mata la vaca como el que le amarra la pata. Y no somos víctimas porque, tal vez como un mecanismo de protección ante la barbarie que invade nuestra cotidianeidad por la inmediatez de los sofisticados medios de comunicación, nos hemos vuelto insensibles, callados y sumisos. Y menos aun podemos ser víctimas cuando hemos permitido que los gobiernos en turno privilegien intereses distintos al bienestar de la Nación.

Sin embargo alguien dirá que todo eso ocurre en lugares muy distantes y que nada podemos hacer. Y tendrían razón en cuanto a que difícilmente podemos resolver los problemas del otro lado del mundo… pero le diría a ese alguien que no hay que ir tan lejos para hacer algo pues el narcotráfico, el SIDA, los problemas ambientales, la inseguridad y la marginación…

¡Ya llegaron, ya están justo aquí en nuestra comunidad!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

sábado, 8 de marzo de 2008

Todo es cuestión del tiempo...

En la batalla por la supervivencia, sin el menor escrúpulo, las potencias han sometido a los países menos desarrollados a un control político, militar y económico con el fin de obtener los recursos que necesitan para mantener un estilo vida tecnológicamente sofisticado pero ilegítimo por la depredación, la inequidad, el sufrimiento, el hambre y los impactos que de todo tipo causan al planeta y a los pueblos que sojuzgan; y lo hacen promoviendo modelos económicos y de democracia a modo en los que subyace el interés por mantener su hegemonía.

Eso ha conducido a un profundo resentimiento y a todo tipo de movimientos sociales hasta los extremos del terrorismo que al final, ya no busca solo la reivindicación de sus causas y la reparación del daño, si no la destrucción total de su enemigo. El espacio vital se ha reducido y solo hay lugar para uno de los contendientes aun cuando este superviva en un mundo devastado.

En la contienda todo se vale; unos desarrollan la industria de la guerra y combaten con la sofisticación de la tecnología aplicando la fuerza bruta, que no hace distingos entre civiles y combatientes, con ejércitos que rápidamente se desplazan a cualquier lugar del planeta. Los otros utilizan el terror y las drogas como armas que minan la moral y poco a poco, las fuerzas y competencias del enemigo.

Tal es el trasfondo de la guerra contra el narcotráfico; no es un asunto de oferta – demanda como nos lo han querido hacer ver; es la guerra por la supervivencia de las hegemonías en contra del resentimiento que ellas mismas han provocado.

El narcotráfico genera increíbles flujos de efectivo que enriquecen a los cárteles de la droga, pero que también les sirven para comprar la protección de los movimientos guerrilleros y terroristas del mundo como las FARC quienes por este medio se financian.

El daño colateral es la corrupción, la inseguridad en nuestras ciudades, la muerte de nuestros policías, soldados y juventud en una lucha que no podemos ganar, que difícilmente nadie podrá ganar salvo, si por un milagro, entendemos que no tiene caso pelear batallas en las que no habrá triunfadores, que debemos abandonarlas y sumar voluntades para resolver los problemas de la inequidad, el sufrimiento, el hambre y la depredación que estamos causando a nuestro planeta y a la humanidad.

El hecho de que jóvenes mexicanos hayan muerto en la operación de exterminio que realizó Colombia en el santuario de las FARC en Ecuador, debería ser motivo de la más alta preocupación para todos en el país y definitivamente no minimizarse pues difícilmente podría considerarse su presencia en el campamento de las FARC como una suerte de turismo académico por demás sui géneris.

Los jóvenes que murieron ahí, con toda seguridad, forman parte de aquellos a quienes su resentimiento, justificado o no, les ha llevado a la convicción de que el único camino es el enfrentamiento y la lucha armada. Y estimados lectores, los muertos son mexicanos y seguramente no son los primeros ni serán los últimos.

Escuché decir que deberían haber matado también a la joven superviviente Lucía Andrea Morett Álvarez por terrorista y reflexioné para mis adentros, que tanto mata la pobreza que provocan la inequidad y la injusticia, como las bombas de los terroristas.

Todo es cuestión del tiempo que se tarda en morir.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

martes, 24 de abril de 2007

Declive...



En la Guerra de los Mundos, novela de ciencia ficción de H.G. Wells, los invasores mueren inesperadamente y no alcanzan su cometido cuando la Tierra estaba ya sometida.

Nosotros, la raza humana de alguna forma hemos sometido a la Tierra y como aquellos invasores estamos al punto del colapso por causa de una enfermedad, a la que aun no hemos asignado nombre, pero que subyace tras los síntomas que son de todos conocidos.

Apenas el martes pasado, el Papa Benedicto XVI equiparó el aborto y el terrorismo y yo, unos días antes me preguntaba…

¿Qué tienen en común el aborto, el terrorismo y tantos otros males que nos aquejan en forma cotidiana como, entre muchos otros, la drogadicción, la homosexualidad, el alcohol, el suicidio y el asesinato en masa? Y solo una palabra vino a mi mente:

Desesperanza...

Desesperanza de las mujeres, desesperanza de los pueblos oprimidos, desesperanza de la juventud, desesperanza de quienes truncan su vida y la de los demás ahogados en el resentimiento y la frustración aun sin saberlo. Unos enmascarados en la frivolidad y el desenfado, otros vestidos de probreza, otros de víctimas y victimarios.

Pareciera que en la inconciencia hemos puesto en marcha los mecanismos de un suicidio colectivo; pareciera que nos hemos declarado ya vencidos ante un futuro amenazante por los desequilibrios que hemos causado y cuyos primeros efectos ya se dejan ver.

La hipótesis es aterradora; una raza humana que se juzga, se niega a trascender, en la inconciencia dicta sentencia y la ejecuta en los hechos de su cotidiana conducta.

Alfonso Cuarón nos pinta en su película “Los Niños del Hombre” el triste escenario de una humanidad sin hijos, sin la esperanza del renacimiento.

¿Todo estará perdido? Me niego a creerlo.

Enrique Chávez Maranto