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domingo, 6 de noviembre de 2011

¡Es el colmo!


El cierre del 2011 es realmente alentador. Todo lo que de una forma u otra desde hace ya algunos años se anticipó en esta columna respecto a la recesión mundial del 2008, las crisis que enfrentan actualmente las grandes economías, la avidez de las naciones desarrolladas por los energéticos, el factor China, el impacto climático, el efecto del narcotráfico en nuestra vida cotidiana, el fundamentalismo religioso y político, la hambruna, los estallidos sociales, el movimiento de los indignados, la coerción de las libertades civiles,  la violación de la soberanía de los estados, la influencia de las redes sociales; se ha cumplido con un razonable margen de error.

Y dirá usted, con todo el derecho e indignación, ¡Es el colmo de lo absurdo que pueda considerar a esas calamidades como alentadoras!

Apelando al último verso de la poesía “Las dos linternas” de Ramón de Campoamor (1817-1901) que dice: «Y es que en el mundo traidor nada es verdad ni es mentira todo es según el color del cristal con que se mira» le pido que no abandone la lectura y conozca mi punto de vista.

La recesióndel 2008 y el riesgo de colapso actual de las economías, sumado a los estallidos sociales, el número creciente de gobiernos de izquierda  y la indignación manifiesta en muchos países del mundo son hechos que aun los más renuentes han tenido que aceptar como evidencia indiscutible del agotamiento del sistema impuesto a partir del término de la 2ª Guerra Mundial. De ahí que algunos de los países poderosos ya se han manifestado a favor de implantar un nuevo orden económico mundial más justo y equitativo.

La motivación principal de los que disfrutan la riqueza del mundo es el temor a perder su apego al poder político y/o económico. Esos oscuros personajes -léase explotadores y pillos de cualquier ralea y escala de operaciones- que antes actuaban con la valentía de la soberbia, ahora están verdaderamente conscientes del peligro inminente que corren y tienen mucho miedo a perder su hegemonía.

Evidencia de esto es la promoción que unos hacen de leyes, con el pretexto del combate al terrorismo y al narcotráfico, que restringen las garantías constitucionales y los derechos políticos de los ciudadanos para evitar que escapen a su control; y otros de acciones en las que renuncian voluntariamente a parte de sus fortunas en favor de las clases más necesitadas 

Por su parte, un número creciente de ciudadanos de todos los países del orbe, son ahora conscientes de que el estado actual de las cosas permanecerá si no se llevan a cabo acciones para promover el cambio a escala global.

Lo que hasta hace unos pocos años era inconcebible, la protesta global a un mismo tiempo, hoy es una realidad utilizando los medios de comunicación y coordinación que provee la Internet. Baste como ejemplo las  manifestaciones que el pasado 15 de octubre se llevaron a cabo en todo el mundo.

En síntesis, las calamidades actuales han servido para ordenar el desalojo de las campanas de cristal donde por muchos años, los pertenecientes a la clase media y los que detentan el poder, disfrutamos de una zona de confort. Todos, tirios y troyanos, saldrán obligados por las circunstancias pero eso sí, con una pastilla de “ubicatex” en el estómago y nueva conciencia en el equipaje.

¿Cuál será el nuevo orden mundial? No atino a concebirlo. Con toda seguridad no será el mundo ideal que románticamente he soñado, pero tampoco el mundo de hoy plagado de soberbia, avaricia, excesos y atrocidades de todo tipo. ¿Será el parto sin dolor? Difícilmente pues el sistema actual se defenderá hasta el último momento.

Sin embargo, es un hecho, la calma chicha de antaño se tornó en vientos del cambio justamente por las calamidades que sufrimos hoy y esto es muy, muy alentador.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 3 de enero de 2010

¡Aquí mando Yó!

El fallido atentado al vuelo Ámsterdam – Detroit me dio la idea para celebrar el 28 de diciembre, el “Día de los Santos Inocentes”. En esa fecha, si solicitas en préstamo una pequeña cantidad dinero, un libro, un juguete, etcétera, arguyendo una historia falsa y lo obtienes, al momento de recibirlo te bastará decir “inocente palomita que te dejaste engañar” para no estar obligado a devolverlo.

Ese día -y en otros días también, solo que el 28 se toman a broma- pululan las noticias destinadas a engañar a los lectores por lo que no me quise quedar atrás: difundí una noticia falsa en la Internet: Informé que el New York Times habría revelado la presencia de agentes armados de la inexistente Unidad Táctica Antiterrorista de los EEUU en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México en previsión de ataques terroristas.

La noticia sería creíble por dos razones: 1) Justo el día anterior, el 27, había ocurrido el atentado en Detroit y 2) El pueblo mexicano es muy sensible al tema de la operación de agentes extranjeros en nuestro territorio. Para mi mala suerte, mi broma no hizo gracia. Nadie la comentó. Lo que si ocurrió el día de hoy fue que la boca se me hizo “chicharrón” –le ocurre a quien hace un mal augurio y este se cumple- cuando leí la noticia publicada por José Gerardo Mejía del periódico El Universal: “EU coloca “filtros” en aeropuertos del país” y cito: “De acuerdo con información contenida en un par de oficios a los que tuvo acceso EL UNIVERSAL, los enviados de EU supervisan de manera directa el paso de extranjeros por territorio nacional en las terminales aéreas de la ciudad de México, de Cancún y las principales metrópolis del país”

La situación jurisdiccional de agentes extranjeros manejando información delicada es de pesadilla. Primero, porque el gobierno mexicano subordina a autoridades de inteligencia migratoria para facilitar/obedecer las peticiones de los funcionarios estadounidenses por las necesidades de seguridad de estos. Segundo, por qué esos agentes extranjeros le reportan a su gobierno, incluida la información relevante que puede o no tener vínculos con movimientos terroristas sobre extranjeros que pasan por los aeropuertos mexicanos.

¿O será que el tratado de cooperación se aplica también en aeropuertos estadounidenses, con funcionarios mexicanos revisando in situ las listas de pasajeros; interrogando e incluso autorizando o denegando el acceso y pases de abordar incluso a pasajeros de aerolíneas con bandera de otros países? ¿Puede Estados Unidos imponer tales procesos de vigilancia incluso cuando van más allá de la cooperación bilateral?

Si bien no podemos negar que México depende en buena medida del factor Washington para tomar muchas decisiones políticas, económicas y sociales, como país se tiene que estar consiente de los límites en la cooperación cuando se vulneran aspectos fundamentales. México es un estado con geografía propia, sistema político, población más o menos homogénea, entre otros; así como con un gobierno medianamente funcional que tendría que cumplir con sus responsabilidades antes que delegarlas al vecino más fuerte. Eso es lo que diferencia a un país consolidado, que histórica y prácticamente es México, de naciones como Somalia en el que el escenario regresa unos cuatrocientos años en materia de organización política y social. Recuerda discusiones entre padres e hijos cuando estos últimos comienzan a definir su independencia…

-Te he dicho mil y un veces que mientras dependas de mí las cosas se hacen como yo digo… -Pero Papá… No se te hace que ya estoy grandecito para tomar mis “propias” decisiones… ¡Ya no soy un niño!

-Podrás decir misa y rezar el padre nuestro, pero se hace lo que yo mando. Si quieres decidir, primero… ¡gánate el derecho! Sí hijito, las cosas no son sencillas. Me voy de “reve” y ya agarraste a tu guaje ¿No? A ver dime… si chocas el coche ¿Quién será el pagano? ¿Quién pagará la reparación? ¿Tú, de dónde mi alma? ¡Por favor, no me hagas reír!… si no tienes para pagar el papel de… Bla, Bla, Bla…

Cuando los padres se niegan a conceder a sus hijos el ejercicio de la libertad esas discusiones suceden todos los días. Los argumentos más comunes: “Aún no eres responsable de tus actos” “Dependes de nosotros” y normalmente terminan con la frase “Cuando seas capaz de ganarte la vida… entonces, ¡no antes!”

México, en los hechos, muy lamentablemente se ha colocado en esa triste posición de dependencia.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com