-Señor, ya hablé
con el dueño del rancho vecino y no me hacen caso. Su ganado está lleno de
garrapatas, no repara las cercas y emplea a peones muy poco cuidadosos que hacen
fuego para calentar el lonche y ya van dos veces que tenemos que correr para
apagarlos. Patrón, se acerca la temporada de calor, se va a enfermar nuestro
ganado y se incendiarán los pastizales si no construimos guardarrayas…
El hacendado meditó
en silencio unos momentos y decidió poner orden en el rancho vecino. Pensó que podría
enviar de inmediato a sus “muchachos” para que arreglaran las cosas pero no, de
seguro lo acusarían de violar la propiedad privada del inepto ranchero así que
mejor lo haría dentro de la ley. Pero como no había una, decidió promover la
iniciativa H.R. 3401. Una ley justo a su medida que se llamará la “Ley para una
Mayor Seguridad Fronteriza” (“the Enhanced Border Security Act”) cosa que ya se
veía venir.
En el 2007 esta columna afirmó, “El narcotráfico genera increíbles flujos de efectivo
requeridos para financiar los movimientos guerrilleros y terroristas del mundo
a quienes compra protección y financia. El daño colateral es la corrupción, la
inseguridad en nuestras ciudades, nuestros policías y soldados muertos en una
lucha que no podemos ganar, que difícilmente nadie podrá ganar...”
Tres años después, que “el terrorismo internacional está interesado en promover el
narcotráfico hacia los Estados Unidos para utilizar las rutas controladas por
los cárteles mexicanos de la droga en eventuales ataques terroristas, así como
para debilitarlo enviciando a su juventud” y que “los EEUU necesitan controlar
a nuestro país para extender su frontera virtualmente y establecer una zona de
amortiguamiento –guardarraya- para protegerse del terrorismo”.
Esto último está
por convertirse en una realidad si se aprueba la iniciativa H.R. 3401.
La iniciativa
se fundamenta en el fracaso de la iniciativa Mérida dada la expansión geográfica
de las operaciones de los cárteles mexicanos en la unión americana, el
cometimiento de otros ilícitos como el tráfico y secuestro de personas, de
combustibles, de armas, etcétera; el impresionante volumen de sus utilidades, el
impacto que debilita al estado mexicano, la búsqueda del control político así
como su presunta vinculación con el terrorismo islámico.
De aprobarse,
la Ley ordenará al gobierno americano elaborar un diagnóstico y definir las acciones
en el marco de una estrategia coordinada y dirigida a combatir dentro de los
EEUU, en la frontera y en México; a la “insurgencia terrorista” para proteger a
los estadounidenses de las amenazas externas.
La meta final
la alcanzarían a través de potenciar en nuestro país a un gobierno amable, competente,
que opera dentro de las leyes y reglamentos internacionales capaz de garantizar
su seguridad de las amenazas internas, aumentando su capacidad para reducir la
violencia, disminuir la corrupción, mejorar la cooperación entre militares y policías,
estabilizar las comunidades y fortalecer el funcionamiento de las instituciones.
En pocas
palabras, los promotores de la H.R 3401 pretenden, dado que no hemos sido capaces
de proteger su frontera, hacer una guardarraya y administrar el rancho por
nosotros. Primero la Ley Patriota y después esto.
Nos restaría tener un poco de
dignidad y ¡A votar jóvenes!
Con mis
mejores deseos,
Enrique
Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
