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lunes, 21 de marzo de 2011

Recuento

La vida da muchas vueltas, algunas veces tan despacito que ni se notan, otras tan rápido que espantan…

El estado de las cosas ya no es el mismo. Procesos de muy lento desarrollo, tanto que para muchos pasaron desapercibidos, nos colocan súbitamente en un nuevo escenario.

Una realidad complicada conformada por eventos de todo tipo. Unos que parecerían irrelevantes, otros de un dramatismo e implicaciones que verdaderamente espantan. Todos compartiendo como factor común el impacto que tienen o tendrán en nuestras vidas. Va una brevísima reflexión sobre cada uno de ellos.

El efecto Túnez impulsó en Libia la manifestación del descontento en contra de Mu‘ammar al-Qaḏḏāfī, provocando antes que la caída del régimen, la violenta represión de los inconformes y justo ayer la reacción militar de las potencias que perciben a Qaḏḏāfī como un peligro para sus intereses. El rio revuelto ya atrajo los pescadores.

El terremoto – tsunami en Japón pone de manifiesto: a) Nuestra fragilidad frente a la naturaleza; b) Que no existe nada a prueba de todo, me refiero a los sistemas de seguridad alrededor del uso de la energía nuclear; c) Que cuando se hunde un barco, quienes primero lo abandonan son las ratas en este caso los especuladores financieros; d) Que los kamikazes, representados por los 50 trabajadores de la planta nuclear de Fukushima, aún existen y no son suicidas fanáticos, sino muestra del auto sacrificio por el bien común; e) Que el mejor mensaje de un líder a su pueblo no es la soberbia si no la humildad ante la grandeza de su pueblo: “… cuídense los unos a los otros” dijo el emperador Hiroito… y así lo han hecho.

El Día Internacional de la Mujer me recuerda a las maravillosas que no lo han celebrado jamás; que respetan profundamente su naturaleza; que luchan por sus anhelos y respetan los sueños de quienes les rodean; que no se sienten víctimas, se responsabilizan; que unen, no polarizan; y que las cuestiones de la inequidad de género por cuestiones de coyuntura cultural les tienen sin cuidado. ¡Ah! Lo olvidaba, las palabras de mi hermana cuando ante mis eventuales tribulaciones afirma… “No es fácil ser hombre… ¿Verdad?”

La expropiación petrolera cumplió su 73 aniversario el pasado 18 de marzo y la pregunta obvia es ¿Qué celebramos? ¿El Pemex del discurso oficial? ¿Él de los líderes sindicales? ¿Él del extinto Mouriño, de Nava y ahora de Suarez Coppel? ¿Él de los burros en cristalería (con el perdón de los burros) que buscan el éxito apresurado? ¿Él de los beneficiarios de contratos multimillonarios? ¿Él que quiere Estados Unidos? ¿Él de los empleados?, ¿Él de los románticos? ¿Cuál?... La verdad es que todos ellos tuvieron motivo de celebración menos, naturalmente el pueblo de México.

La ciudad sagrada del Tajín lugar donde se encuentra la pirámide de los nichos, el recinto mágico y misterioso de la cuenta del tiempo y el juego de pelota del Meshico nuestro, es hoy la sede de la Cumbre de El Tajín. Ahí concluyó la época en que se podía conversar con los auténticos guardianes del legado totonaca quienes hoy, me dicen, para entrar a lo que nunca fue suyo pues solo lo protegían, tienen que comprar las entradas en ticketmaster… Ojalá que lleguen muchos turistas, se respeten los lugares, las tradiciones no se prostituyan, la recaudación sea copiosa y se aplique realmente en las cosas que el pueblo necesita, solo así habrá valido la pena el costo.

En la guardería ABC de Hermosillo, Sonora, el 5 de junio de 2009 murieron trágicamente 46 niños consecuencia de la irresponsabilidad de muchos. Hace unos días en mi ciudad de Coatzacoalcos se incendió un jardín de niños que afortunadamente no tuvo mayores consecuencias pero que debería tomarse como una llamada de atención para los padres de familia, los directores de las escuelas y las autoridades.

De los tres topes que se instalaron recientemente en el malecón costero de Coatzacoalcos, solo dos fueron retirados. La tarea de desarrollar un plan de protección civil, que incluya vías de escape debidamente establecidas es un asunto que debe ser de la mayor prioridad para las autoridades, que sigue pendiente y sobre lo que no dejaremos de insistir. Agradezco las propuestas que los lectores enviaron al respecto, no serán en vano.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 13 de marzo de 2011

Túmulos

Normalmente escribo esta columna los sábados pero el día de ayer estaba un poquitín molesto así que decidí posponerlo hasta hoy domingo. Ya conté hasta 10 y con el espíritu sosegado sin ánimo de dar lata ya puedo comentar mis inquietudes a la par que disfruto de una espléndida vista del mar.

Dicen que para hablar de un tema debe uno acreditar ciertos méritos. En el tema de los arrancones ilegales los tengo. ¡Vamos! Basta decirles que en mi juventud jugué muchos –recuerdo uno, que perdí por cierto, contra una patrulla cuando las patrullas ¡tenían con qué!

El último ya crecidito fue a altas horas de la madrugada del semáforo en la avenida Revolución, a los topes rumbo al mar sobre la calle de 16 de septiembre. De este fue testigo de honor un entonces alto funcionario de una administración municipal de hace ya muchos pero muchos años… He decir en descargo que no fue bajo el influjo del alcohol. No, en verdad, de arrancones no me pueden contar mucho.

Es más, a propósito de los topes que han instalado y están instalando en el malecón puedo afirmar que son un gasto inútil. No hay tope que valga para evitar arrancones y si consideramos que los arrancones de tope a tope son más emocionantes, en lugar de evitarlos, ¡los promueven!

Vale la pena comentar que en la mayoría de los países los topes ¡brillan por su ausencia! y si realmente son necesarios, su instalación está sujeta a la regulación que determina dónde y bajo que especificaciones pueden instalarse.

Por ejemplo en la ciudad de Tucson Arizona se establece que el propósito de un tope es “disminuir la velocidad de los vehículos en calles residenciales donde se dan velocidades altas”. En esa ciudad solo aceptan topes de velocidad tipo mesa, prohíben los comunes en forma de boya que se usan exclusivamente en centros comerciales, complejos de apartamentos y otras propiedades privadas. De hecho todos los reglamentos de vialidad que consulté prohíben su instalación en vialidades principales.

Se preguntarán porqué otras ciudades restringen el uso de los topes. Mencionaré solo algunas: a) Provocan los accidentes que pretenden evitar cuando están mal señalizados; son “murallas chinas” como dijo mi suegro o no hay visibilidad por mal tiempo; b) Incrementan el uso de combustible y de las emisiones de CO2; c) Causan daños a la columna vertebral de los conductores y pasajeros por él impacto; d) Retrasan a los vehículos de los bomberos, la Cruz Roja, protección civil en la atención de emergencias; e) Dañan la suspensión de los vehículos y al pavimento por el efecto del frenado incrementando los gastos de mantenimiento; f) Son causa de congestionamiento vehicular; etcétera, etcétera, etcétera…

Y lo más importante en el caso de los topes del malecón costero de nuestra ciudad: impiden el flujo vehicular en la que debería ser la principal vía de escape de la ciudad en el caso de una contingencia mayor en el puerto de Pajaritos. ¿Qué estoy exagerando? No, definitivamente no, el riesgo existe.

Los marinos de este puerto no me dejarán mentir. A finales de 1985 o principios de 1986, se inició un incendio en el BT Abkatun cargado de gas LP, su capitán, Delfino Cruz, en un acto de valentía evitó una tragedia de grandes proporciones –recuerden la de San Juan Ixhuatepec- al llevar a riesgo de su propia vida y la de su tripulación, el buque a alta mar donde pudo controlarse el incendio. En ese entonces como ahora, no había vías de escape y según parece tampoco planes de emergencia para la protección civil en caso de contingencias mayores.

Alternativas existen para enfrentar el problema de los arrancones y el exceso de velocidad que se pretenden resolver. Al respecto hace unos días envié un correo electrónico al buzón de la oficina de atención ciudadana y mensajes vía twitter a las autoridades -de los que no tuve respuesta- para prevenir respecto a este tema que me parece es de la mayor importancia para nuestra ciudad. Los hechos son que los topes, verdaderas bardas, “murallas chinas”, siguen construyéndose.

Finalmente te invito como ciudadano interesado a discutir el tema para proponer acciones que apoyen a nuestras autoridades a resolver de forma integral el problema de la vialidad en Coatzacoalcos así mismo sugiero a las autoridades competentes a ordenar el retiro de los topes sobre él malecón costero.

PD En Guatemala a los topes les llaman “túmulos”, en ese país, cómo en muchos otros, prácticamente no existen.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 30 de mayo de 2010

Perfume de Violetas

La película “Perfume de Violetas” (2000) relata la historia de Yessica y Miriam, dos adolescentes de la Ciudad de México, que unidas al principio por una fuerte amistad en la secundaria, terminan por distanciarse. El film, que nos muestra con toda crudeza la vida del barrio donde la inseguridad prevalece, es un fiel retrato de la problemática que la mujer, víctima de la tragedia, enfrenta en los sectores sociales más pobres de México donde prevalece el machismo, la escasez de recursos y la ignorancia.

Una excelente película. Todos comentamos eso saliendo del cine en camino al estacionamiento. ¿Te gustó? -Me encantó, dijo mi esposa con los ojos aún humedecidos por las lágrimas y estuvimos de acuerdo con ella. Sin embargo cuando más tarde, cenando, cada uno de nosotros explicó lo que le había gustado, parecía que habíamos visto películas diferentes. Me pregunté ¿Por qué si todos vimos la misma historia, en el mismo horario, en el mismo cine, hombro con hombro, todos percibimos cosas tan distintas?

La respuesta es que no existe solo una sola realidad, existen tantas como seres humanos existimos porque cada cuál percibe las cosas de una manera diferente y construye una “realidad” congruente con su experiencia, conocimientos, cultura, edad, sentimientos, valores, preferencias, género, etcétera.

Lo anterior viene al caso por el mensaje que, vía Twitter, recibí de uno de los candidatos a la presidencia municipal de mi ciudad que dice así: “(Enrique) En la política de hoy el voto no se pide, se gana con trabajo, con realidades, con proyectos, en equipo.” A lo que contesté “Hoy y siempre (la) política es asunto de percepción. Ser y parecer ser. (Las) realidades y el trabajo en equipo son (solo) parte de la ecuación

¿Por qué afirmo esto? Porque conozco muchos casos de ciudadanos, de empleados, de militantes que son capaces y comprometidos, pero que desconocen, o no cuentan con los recursos propios, o ajenos, para parecer ser “capaces y comprometidos,” y obtener un ascenso, una candidatura o el voto del pueblo en una elección.

Cuando el entonces candidato Vicente Fox ganó la elección presidencial, no obtuvo el voto porque evidenciara trabajo, resultados, proyectos y trabajo en equipo. Ganó porque le hicieron perecer capaz de promover el cambio que México aun anhela. Al final del día, su triunfo resultó de un excelente trabajo, de lo que hoy se imparten cursos de diplomado: la mercadotecnia política.

Insisto, mostrar realidades, trabajo, proyectos y trabajo en equipo es solo parte de la ecuación. La otra parte es la percepción del ciudadano respecto de los candidatos que se construye, entre otras cosas, con las campañas cada vez más negras, que lamentablemente no falta quien las crea, en el afán de obtener no el triunfo para servir al pueblo sino el poder, a costa de lo que sea.

De otro de los candidatos recibí el siguiente mensaje, también por Twitter: “Enrique, estoy haciendo una campaña de propuestas, quiero lograr que los beneficios sociales lleguen a las localidades más pobres.” Yo también comparto ese deseo, lamentablemente hasta hoy, tan solo es una loable intención mil veces repetida, mil veces incumplida.

Sería ideal observar desde la campaña, un comportamiento digno, transparente, de respeto y de debate entre los candidatos. Un comportamiento que no envíe señales equivocadas; un comportamiento ajeno al pragmatismo y al pago de favores políticos; con planillas integradas por verdaderos militantes. Con propuestas, con promesas de campaña pero, sí y solo si, van acompañadas con el cómo piensan cumplirlas.

¿Qué es normal el pragmatismo, el nepotismo político, la descalificación ruin y tantos otros comportamientos deleznables? ¿Qué es normal que en la naturaleza humana esté el privilegiar el propio interés? Si, lamentablemente es normal, pero también es lo que ha conducido a la pobreza, a la explotación, a la injusticia, y a la marginación, al detrimento generalizado de los valores y eso, definitivamente no es moral. Se han roto los equilibrios.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com
Twitter @enriquechm

domingo, 27 de septiembre de 2009

Dos temas...

Consejo Consultivo Ciudadano de Coatzacoalcos

A propósito de la próxima celebración en nuestra ciudad del 3er Encuentro de Ciudades Vecinas fui invitado a conducir el proceso de re fundación del Consejo Consultivo Ciudadano de Coatzacoalcos. No dudé en aceptar la invitación a esta iniciativa que juzgué como el mecanismo institucional ideal para permitir compromiso y colaboración activa de la ciudadanía con el desarrollo sustentable de la ciudad.

A través del Consejo, un grupo multidisciplinario de ciudadanos contribuiría, a título gratuito, con su experiencia y competencias al beneficio de la comunidad. El Consejo se constituiría como una institución autónoma idónea para aportar, sin sesgos, con objetividad, opinión y propuestas respecto de la problemática, las iniciativas y acciones de gobierno, tal como ocurre en muchas ciudades exitosas de nuestro país y del mundo.

Con ese propósito en mente, un grupo de ciudadanos, analizamos las experiencias de Consejos Consultivos Ciudadanos de otras geografías para adoptar las mejores prácticas a un concepto propio que se tradujo en la propuesta de acta constitutiva. Sin embargo, en días pasados las circunstancias cambiaron, modificaron la invitación y decidí no participar más en el proceso, pero el trabajo realizado hasta ahora, ahí queda.

Solo resta esperar que quienes lleven a término esta iniciativa, sepan preservar el espíritu y no concluya, como en ocasiones anteriores, en un mero ejercicio de simulación de participación ciudadana subordinada a intereses ajenos. Mi agradecimiento por la invitación y a quienes colaboraron conmigo.

Experiencia y potencial.

Un buen día las luces de mi auto dejaron de funcionar. Al determinar la causa de la falla me dí cuenta que un conector múltiple ubicado dentro de la unidad de los faros se había prácticamente derretido por la intensidad de calor. Sin servicio de fábrica a la mano, me dí a la tarea de localizar la refacción y nada. Bueno pues -me dije- si no hay de fresa que sea de frambuesa y puse manos a la obra haciendo malabares –los que me conocen saben que no soy precisamente hábil con las manos- para improvisar un remedio que afortunadamente funcionó… solo por unos cuantos días. Así que ahí me tienen recorriendo talleres eléctricos desde los modestos hasta los bien plantados, donde todo chalán, maestro, ó joven ingeniero que consulté me dio la misma respuesta: Señor, si no consigue la pieza… no podemos hacer nada.

Me pregunté entonces si el Maestro Matus quien yo suponía retirado continuaría trabajando. Para no hacerles el cuento largo, lo localice, le expliqué el problema y mis desventuras. En respuesta, él desmontó una las unidades, la observó por un buen rato y me dijo… -No se preocupe ingeniero, yo me encargo… Y así fue, cuando al cabo de las horas regresé, las luces funcionaron perfectamente y a la fecha, un par de años más tarde todo sigue en perfecto orden. ¿Qué hizo el Maestro Matus? Observó pacientemente hasta comprender el contexto, la causa de la falla y “simplemente” aplicó la experiencia adquirida en muchos años de trabajo. Con sencillez me explicó que el problema lo causaba un error de diseño del conector que fue “muy fácil” corregir.

Lo anterior es solo un ejemplo de que si bien, en el proceso de desarrollo de cualquier persona, los conocimientos y la preparación académica son una buena plataforma; no son todo lo que cuenta. De hecho son solo herramientas que potencian su utilidad cuando se suman a la experiencia que se adquiere cotidiana y paulatinamente al enfrentar distintos problemas y circunstancias. ¿En qué se distingue el Maestro Matus del ingeniero recién egresado de la universidad? En la experiencia. El joven ingeniero tiene potencial que es solo eso: “potencial” que aún hay que procesar para transformarlo en competencia y liderazgo.

¿Cuáles son las consecuencias cuando las organizaciones dan prelación a la juventud y al potencial sobre la experiencia y esta última no se transmite adecuadamente para transformar potencial en resultados?

La respuesta es la pérdida de competitividad derivada de mayores costos en la gestión, fuga del conocimiento y detrimento del clima laboral.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com

domingo, 13 de septiembre de 2009

Amanecer en la playa...

Los suaves matices del crepúsculo fueron preludio de un esplendido amanecer. La brisa suave, fresca… el piar de las aves marinas, las nubes pintadas de oro y los peces que de cuando en cuando saltaban juguetones sobre el mar calmo buscando disfrutar por un instante el maravilloso concierto de las mil y un pequeñas piezas de sonido, de color y de vida que la naturaleza interpretaba para el gozo, pensé, exclusivo de mi alma…

Mi butaca en ese teatro… ¡privilegiada! Nada que estorbara la vista del escenario que al iluminarse develó paulatinamente, como telón de fondo, a un cerro de San Martín vestido de gala en los tonos verdes de su generosa vegetación. En ese momento concluyó la función con el silencioso pero caluroso aplauso de mi regocijo. Prometí regresar pronto a otra puesta en escena de aquella obra mágica que en la cartelera se anuncia nunca igual pero eso sí... ¡siempre maravillosa!

Concluido el aplauso, minutos más tarde al abordar el auto, de súbito, una alarma impertinente interrumpió los rescoldos del embelezo para ubicarme en algo un poquitín más terrenal… “Autonomía limitada” dice un elegante mensaje señalando que necesito repostar gasolina.

Sin muchas ganas – Ustedes entenderán… ¡la gasolina está cada vez mas cara!- me dirijo a la estación de combustible ubicada sobre el malecón que corre paralelo a la playa. La prefiero, pues ahí repostan los taxistas lo que me lleva a concluir que tal vez ahí despachen litros de a litro… ¿Tanque lleno? ¿Premium ó Nova? Al llegar pregunta amablemente el despachador al tiempo que coloca el surtidor en el auto para iniciar la carga de gasolina, “lenta”, me dijo, para que no se desperdicie…

Y al voltear hacia mí, ve el mar a mi espalda a la par que dice con el rostro iluminado, los ojos brillantes y una tímida sonrisa… “en días como hoy, cuando el amanecer es tan bello, se pueden ver los delfines…” señalando al infinito con un dedo que imita el salto de los peces…

Tonto de mí, cuando en alguna ocasión pensé que solo había una butaca.

En lo cotidiano, abrumados por las circunstancias, muchos se preguntan si vale la pena el esfuerzo de hacer lo correcto. Piensan que están solos en ese inmenso auditorio que es nuestro México.

La verdad es que hay muchas butacas para los que quieren ver. Butacas que ocupan gente buena, sensible, vestidos de overol o de traje, que hace lo correcto, que carga la gasolina “lento” para que no se desperdicie. Gente que por la que aún México funciona.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
www.ramari.blogspot.com

domingo, 11 de mayo de 2008

¿Y la cantina Apá..?

-Pos áhi sigue la mata dando m’hijo…

Sin pretender minimizar el esfuerzo de los ciudadanos que evitó la construcción de los locales comerciales disfrazados de baños en la playa; puedo decir que eso fue cosa de niños comparado con el reto de clausurar la gran cantina en que se ha convertido nuestro Malecón costero.

La demolición los baños fue consecuencia en primera instancia de la denuncia ciudadana de un acto cometido por particulares a todas luces irregular; y más adelante, de la voluntad política de la autoridad municipal para poner término a un asunto claramente delimitado en los hechos, las circunstancias y los participantes. Ahora, tal vez por analogía, hay quienes piensan que para resolver el problema del malecón-cantina se requeriría aplicar la misma fórmula: presión ciudadana para forzar la aplicación de la Ley; sin embargo, el asunto es con mucho, más complicado que eso.

Si consideramos al malecón-cantina como el negocio que es, este se ha consolidado a lo largo de los últimos años. Sus insumos –alcohol, droga y prostitución- son abundantes; con un proceso de comercialización sencillo que no requiere mayores recursos; los precios son accesibles para los miles de consumidores, adolescentes y adultos jóvenes –los parroquianos- que representan una demanda fuerte y diversificada; y finalmente es un negocio que no tiene controles efectivos ó si los tiene, simplemente no se aplican.

Cuando se dice que la solución al problema que representa el malecón-cantina consiste en aplicar la Ley para impedir la ingesta de bebidas embriagantes en la vía pública me salta la pregunta ¿Eso es todo? ¿Depende únicamente de un acto de autoridad? Y si es así, ¿La sociedad es víctima entonces de la omisión de la autoridad? Sinceramente lo dudo mucho. Cuando el legislador dictó la Ley en sus orígenes, lo hizo pensando en aquel borracho impertinente que eventualmente importunaba; ahora no es un borracho, son cientos, son miles. El contexto sencillamente cambió.

Para que el negocio del malecón-cantina exista concurren muchos factores de los cuáles somos responsables absolutamente todos pues tan culpable es el que mata la vaca como el que le agarra la pata. Ese negocio, que si bien es cierto, tiene un propósito económico para los distribuidores de alcohol, droga y prostitución que expenden su “mercancía” en ese lugar, así como también el mismo propósito para los judas que no ven, ni oyen nada a cambio de treinta monedas; también es cierto que tiene una fuerte demanda que habría que analizar bien a bien el porqué existe, cuál es su causa raíz y quien al final del día tiene la responsabilidad de que exista.

No solo es necesario, es imperativo, no tanto solucionar el alcoholismo, la prostitución y la drogadicción de nuestra juventud en sí; si no curar la enfermedad que subyace de la cual, alcoholismo, prostitución y drogadicción son tan solo sus síntomas. Es imperativo curar esa enfermedad de la cual muchos -muy convenientemente- no quieren percatarse pues es más cómodo hacernos víctimas de la omisión de la autoridad antes que responsables del porqué nuestros hijos son parroquianos de ese gran negocio que es el malecón-cantina.

¿Qué la autoridad debe aplicar la Ley, aplicar controles estrictos a quienes ya tienen permisos, clausurar a quien venda a menores de edad, restringir los horarios de expendios y antros, sin otorgar un permiso más? Si, ¿Qué la autoridad debe rescatar los espacios públicos y proveer espacios alternativos para el esparcimiento de nuestra juventud? Totalmente y absolutamente de acuerdo; pero también estoy convencido que nosotros, los padres debemos hacer la parte que nos corresponde transmitiendo, comunicando; valores y conductas con el ejemplo así como también controlando y supervisando a nuestros hijos, no basta solo sermonear sin mayor sustento para finalmente dejarlos hacer lo que quieren, porque eso resulta mas sencillo que educar.

Impedir la ingesta de bebidas alcohólicas en la vía pública con un acto de autoridad sin hacer la parte que nos toca, provocará que nuestros hijos, los jóvenes parroquianos, que hoy están a la vista de todos, busquen otros espacios pero ahora en lo oscurito lo que sería tanto como esconder la basura debajo de la alfombra lo que no es, de ninguna manera, la solución. Nada me dará más gusto recibir en mi correo electrónico las ideas de los papás, de los parroquianos, de los maestros y de las autoridades para desarrollar conjuntamente una propuesta integral a este asunto que nos concierne a todos.

Reconocimientos:

A todas las Mamás del mundo por el Amor, la paciencia y la humildad con que se han aplicado a la cada vez más complicada tarea de formar a sus hijos con conciencia, valores y responsabilidad de si mismos.

A los barrenderos y barrenderas, que todos los días dejan impecable las calles de nuestra ciudad y que en estos calurosísimos días realmente sudan la gota gorda.

A los ciudadanos, a los medios de comunicación y a las autoridades que promovieron la aplicación de la Ley en contra de quienes estaban irresponsablemente extrayendo la arena de las dunas.

Con mis mejores deseos…

Enrique Chávez Maranto


enrique.chm@gmail.com

domingo, 27 de abril de 2008

Secuestro de la esperanza...

El agua siempre encuentra su camino al mar. Si el cauce acostumbrado de un río se obstruye, este buscará un camino nuevo inundando tierras que antes permanecían a salvo de sus aguas. Eso es lo que le ocurre justo ahora a mi ciudad Coatzacoalcos, el agua de la delincuencia que antes se veía muy lejana está inundando sus tierras.

Se ha obstruido el canal que llevaba el mundo de las drogas a nuestros vecinos del norte y ahora sus calamidades están inundaron nuestras tierras. Coatzacoalcos que se convirtió en la pesadilla que nunca imaginé; en una ciudad donde la noticia del secuestro del amigo, del conocido de muchos años, de aquel que muestra alguna forma de prosperidad, es cosa casi cotidiana. Primero fue el rumor de los secuestros y extorsiones a personajes de reputación dudosa; después la noticia del secuestro de gente honrada dedicada al trabajo y a su familia que no tendría por que pintar su rostro de miedo al preguntarse ¿seré yo el siguiente de la lista?

Reflexioné entonces sobre lo qué haría si yo estuviera incluido en esa hipotética lista y decidí que lo mejor sería seguir con mi vida, amando a mi familia, trabajando en lo que sé y expresando mis ideas pues llegado el caso simplemente no podría hacer nada para detenerlos y menos aún para pagarles.

Dicen que nada se da por casualidad y que todo tiene un propósito, tal vez el propósito de todo esto sea mostrar a los ciudadanos que también tenemos la culpa cuando no protestamos, cuando permanecemos al margen del dolor ajeno, cuando decidimos vivir encadenados a esa mediocridad permisiva pensando que esas desgracias nunca nos ocurrirán.

También decidí expresar públicamente mi más enérgica condena respecto a lo que ocurre en mi ciudad y mi convicción de que la causa raíz de todo, es el resultado de la acción u omisión de aquellos que detentan el poder quienes, por privilegiar a lo largo de muchos años tan solo sus intereses, han secuestrado al pueblo la esperanza de un futuro promisorio y eso, finalmente, es lo más grave pues el agua siempre encontrará su curso.

Reconocimientos de la semana,

A la gente humilde que se presta para asistir al médico y a los pacientes en el dispensario de San José, que clasifican las medicinas, que atienden el bazar en el que se recaudan los fondos necesarios para el pago de medicinas y/o análisis especiales, en la compra de y reparto de despensas. (Gracias Memo)

A la labor que realizada por la Casa del Inmigrante que lamentablemente cerró sus puertas en días pasados.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 17 de febrero de 2008

¿Preparados para administrar la pobreza?

Está en el debate un asunto de la mayor trascendencia para la vida nacional. Un tema que de no resolverse tendrá un impacto mayúsculo en todos y cada uno de nosotros.

El petróleo en México se ha utilizado por un periodo de al menos 2,200 años. Ya en el año 200 AC se utilizaba para impermeabilizar embarcaciones y vasijas en la población ahora llamada Villa de Allende ubicada en la margen derecha del río Coatzacoalcos de acuerdo a los recientes descubrimientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Sin embargo solo necesitamos un poco más de 100 años, desde que Don Mariano Arguinzoniz vendió sus tierras en el año de 1900 a los fundadores de la Mexican Petroleum Company y 70 años, desde la expropiación petrolera para colocar a México al borde de la insolvencia energética.

Si hemos de buscar culpables afuera y hacernos las víctimas, no sería difícil identificar al autor intelectual de este crimen; bastaría preguntarse quien tiene el motivo, los medios y quien sería el beneficiario si esta situación revienta al país. Pero no debemos olvidar que dentro de casa; la soberbia, el dispendio, la corrupción, la omisión y la sordera han sido, y son, parte de nuestra actitud en la materia petrolera. ¿Tiene sentido preguntarse ahora si PEMEX, está como está, por la intención privatizadora de gobiernos traidores y demás calificativos? La respuesta es que no hay que perder el tiempo en eso.

Lo que verdaderamente tiene sentido es preguntarse como le vamos a hacer todos para resultar con el menor daño posible ante una tormenta que no se avecina; ¡que ya está sobre nosotros!

Poco hizo México en materia de agricultura para prepararse ante el TLCAN y el futuro alcanzó a muchos. Ahora al barril de nuestro petróleo ya se le ve el fondo, ¿Vamos a esperar a que de plano se agote para ceder en la intransigencia dogmática y ponernos de acuerdo para tomar acciones?

Es una verdadera vergüenza que ninguno de los que tienen el poder de decidir o influir en la decisión quiere dar el primer paso por los costos políticos que esto puede representarles; el boxeo de sombra es una realidad que se da por la ausencia de arrestos de quienes buscan evadir su responsabilidad. Sin embargo, la solución no puede postergarse más, pero ni está en los extremos de la privatización de Petróleos Mexicanos; ni en las posturas que soslayan la realidad económica del país.

Y nos guste o no, todos pagaremos la factura. Pues por acción u omisión somos responsables gobierno, partidos políticos, empresas, sindicato y trabajadores petroleros, ciudadanos, todos.

Hace poco más de 30 años José López Portillo en un discurso a la Nación nos pidió prepararnos para administrar la abundancia petrolera; hoy si seguimos cruzados de brazos, si no hay acuerdos, si seguimos haciendo boxeo de sombra, más nos vale prepararnos para administrar la pobreza.

Quienes estén interesados en el tema, en este mismo Blog encontrarán los siguientes artículos:


De igual manera les pido un favor, si conocen a alguien que conozca al amigo del primo del hermano del sobrino de alguien que remotamente pudiera influir o no, en las decisiones sobre la materia energética, por favor háganle llegar a esa persona la dirección de este Blog donde tal vez, y solo tal vez, alguien pudieran encontrar alguna idea. Si no lo hacen…

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

viernes, 8 de febrero de 2008

Contraste...

Si bien es cierto que reconocer el trabajo ajeno puede no servir de nada, también es cierto que no perjudica; en tanto que señalar únicamente los errores, conduce en la política a facturas que cuando se cobran el único perjudicado es el pueblo. Escribí esto en un artículo publicado en este mismo espacio a propósito del cambio en la administración municipal.

Hoy me da gusto comentar que la animosidad parece distenderse y cede el paso a lo importante: el trabajo por la comunidad. A plena marcha, la administración municipal se enfoca en los asuntos urgentes y así, paulatinamente, la ciudad luce más limpia, la vialidad mejora, las obras continúan y se retoman iniciativas importantes como el proyecto del corredor trans istmico.

Sin embargo no es suficiente con solo hacer las paces, firmar un armisticio y cada quien a lo que le toca; también es necesario colaborar aprovechando la experiencia del capital humano donde quiera que se encuentre para lograr los cambios que nuestra ciudad reclama.

Y puede hacerse, del lado de la autoridad gobernando con transparencia para todos y promoviendo la participación ciudadana; y del otro, abandonando la posición cómoda de quien se siente víctima del sistema; que critica y descalifica argumentando corrupción, nepotismo, prepotencia e ineptitud de otros; pero que no aporta ideas, que no se compromete con las causas de su comunidad… ¡Vamos, que ni siquiera barre la banqueta del frente de sus casa!

Quien asume el poder en un sistema como el nuestro -al margen de la mascara de corrupción, prepotencia e ineptitud que le endilguen, o que realmente sea suya- solo loco o necio, pensaría lograr únicamente el beneficio propio depredando los recursos de la comunidad que gobierna. En cualquiera de los casos quien asume el poder busca primordialmente trascender a través del desarrollo de sus gobernados pero no le es tarea fácil en ausencia de las ideas, las observaciones y la colaboración de la ciudadanía.

¿Qué soluciones puede aportar la ciudadanía, los opositores, las asociaciones, los empresarios, los comerciantes, las universidades, respecto de los muy diversos achaques que sufre la ciudad?

Las respuestas son muchas soluciones. Todos podríamos contribuir con la expresión respetuosa de ideas que contribuyan a mejorar la toma de decisiones de quienes tienen ahora la responsabilidad.

¿Qué habrá posiciones divergentes? ¡No cabe duda!

Sin embargo, justo en el contraste de las ideas está la palanca del desarrollo.

Con mis mejores deseos,



Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

PD Está en construcción una pagina Web ciudadana donde se podrán aportar y discutir soluciones sobre los problemas de la ciudad…
¡Solo por el gusto de hacerlo y para beneficio de todos!

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Legitimidad

Coatzacoalcos, Veracruz, México y el mundo entero, están pagando el costo de un manejo irresponsable que hace víctima a la sociedad y al ambiente, de los intereses económicos que no entienden que la palabra “desarrollo” solo tiene sentido y puede perdurar, cuando la parte economíca, la social y la ambiental ni se supeditan, ni prevalecen; son igualmente importantes.

Siendo así, la esplendida franja costera de nuestra ciudad y puerto de Coatzacoalcos es un recurso invaluable que no solo se debe, si no que es absolutamente indispensable desarrollar como una de las palancas para la prosperidad de la región y así elevar la calidad de vida de su población.

Nada sería más necio e intransigente que asumir una posición fundamentalista, radical y oponerse a utilizar ese recurso en aras de preservarlo en forma inmaculada.

Sin embargo, igual de necio e intransigente es pretender utilizarlo, como se intentó, de forma irresponsable privilegiando el “desarrollo” económico en detrimento de las materias social y ambiental apoyándose en argumentos que no soportan el más ligero análisis.

La oposición a la construcción sobre la playa es un movimiento espontáneo, auténticamente ciudadano y legítimo que se da por el concierto de voluntades de gente de todas las edades, residentes de todas las colonias de Coatzacoalcos y de otras ciudades de la república que se pudo dar por la maravilla del Internet como medio privilegiado de comunicación.

Basta mencionar que en escasos dos días de innumerables correos electrónicos, más de 200 personas apoyaron con su firma y/o cooperación la publicación de los desplegados. El sitio Web donde se publicó el primer artículo sobre el tema recibió en dos semanas 473 visitas de 18 países, 39 ciudades de la república y solo dos personas que en un principio opinaron a favor de la construcción sobre la playa, terminaron después apoyando al movimiento.

Para llegar al acto de la clausura ciudadana del sábado pasado; no hubo reuniones, ni discusiones, simplemente la manifestación de la inconformidad, las ideas y la acción que se dio porque se tuvo motivación, oportunidad y medio para decir “No” a lo que consideramos un error por parte de la autoridad competente, error que afortunadamente fue reconocido por la propia autoridad cuando en el marco de la ley clausuró la construcción.

Se equivocan quienes piensan que se hizo mucho escándalo, que hay un “atrás” del movimiento con propósitos ajenos a los que se han expresado; nada esta más alejado de la verdad, el movimiento expresó su desacuerdo en forma pública y respetuosa sin más motivación que detener un acto a todas luces incorrecto.


Se equivocan también quienes piensan que la clausura de la construcción fue un triunfo y no lo es. Triunfo será cuando en lugar de la confrontación y la protesta, donde unos “ganan” y otros “pierden”, todos lleguemos a ser ganadores trabajando unidos por el bien de Coatzacoalcos.


Enrique Chávez Maranto

domingo, 25 de noviembre de 2007

Para una gran cantina... ¡Un gran baño!

Escribo esta nota en la mesa de Huavinos, lugar donde cada sábado, durante 14 años, disfruto la maravillosa vista de la playa con el esplendido telón de fondo del cerro de San Martín pero, a diferencia del placer acostumbrado, el disgusto.

Un aberrante edificio en construcción destinado a ser baños, obstruye el acostumbrado paisaje; obsequio gratuito de la naturaleza, para disfrute de propios y extraños. Y para colmo, justo al lado de la plaza donde orgullosamente se iza la Bandera Nacional.

Primero toman desprevenido al mar y le roban terreno; después depredan la playa con el acarreo constante de arena; y… ¿Ahora qué es lo que sigue? ¿Construir la primera valla del muro para ocultar el único atractivo turístico que tiene Coatzacoalcos, su Coatzacoalcos, mi Coatzacoalcos?

Lamentablemente, antes que “clausurar” a la gigantesca cantina en la que se ha convertido el malecón, la mejoran ¡Dotándola de baños! Con un proyecto poco transparente que solo muestra la falta de conciencia, ó la ausencia de escrúpulos para beneficiar a quien sabe quien.

Desarrollar la infraestructura de servicios de la ciudad definitivamente es una labor prioritaria, sin embargo cabe cuestionar muy seriamente si esa es la manera de hacerlo.

Hace ya muchos años la playa era un lugar sucio, poco atractivo, peligroso, lleno de “enramadas” expendios de licor y prostitución; que la construcción del malecón rescató para toda la ciudadanía y dio una nueva cara a nuestra ciudad. Hoy pareciera que vamos en reversa, a cambiar las enramadas por ladrillo y concreto, realmente ¿Eso es lo que deseamos?

Otras ciudades de costeras en el país sufren las consecuencias de un desarrollo desordenado de la infraestructura turística que ha prostituido las bellezas naturales y depredado el ambiente, nuevamente ¿Eso es lo que deseamos?

Coatzacoalcos está a tiempo de aprender en cabeza ajena, está a tiempo de no repetir los errores que otras ciudades han cometido, está a tiempo de planear el desarrollo de su infraestructura con una visión de futuro que respete “el derecho de toda persona a vivir en un medio ambiente adecuado para su desarrollo, salud y bienestar” –cita de la Ley General Del Equilibrio Ecológico y la Protección Al Ambiente.

La autoridad, antes de aprobar cualquier cosa, tendra que explicar muy bien cuál es el proyecto que propone realizar en nuestra franja costera para convencer a la ciudadanía.

Y por supuesto clausurar tanto el mamotreto ese como la gigantesca cantina en la que se ha convertido el malecón.

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com