Mostrando las entradas con la etiqueta desarrollo sustentable. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta desarrollo sustentable. Mostrar todas las entradas

martes, 22 de noviembre de 2011

A la vuelta de la esquina...


El pasado fin de semana fue realmente excepcional. En las cercanías de Tlaxco, Tlaxcala, en un hermoso valle flanqueado por los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y una agreste serranía se ubica el antiguo rancho productor de pulque Toltecapa, fundando en el año de 1857. Ahí disfruté el fin de semana pasado de la cercanía de los afectos más cercanos en un paraíso alejado de todo y de todos hasta las 12:29 a.m. del domingo 20 de noviembre cuando recibí una inesperada llamada por el celular. -¿Hola? Sí, a  tus órdenes... Era un buen amigo que apresurado preguntó -¿Sentiste el temblor, escuchaste la explosión? -¿Temblor, explosión? No para nada ¿Qué pasó? –Pues nada que Don Goyo hizo erupción.

Volteé apresurado en dirección al Popocatépeetl y efectivamente se veían los restos de una gran fumarola. Retomé entonces la conversación procurando cambiar de tema como queriendo olvidar, no tanto el asunto de la erupción en sí, sino que a no muchos kilómetros hay una realidad distinta que la llamada me recordó.

México está a punto de enfrentarse a una tormenta perfecta y pocos parecen estar conscientes. El resto entretenidos, discutimos sobre el nuevo técnico del américa; del por qué si AMLO y no Ebrard; que si Cocoa debió exigir voto x voto, casilla por casilla; que si el “Buen fin” tuvo buenas ofertas o fue puro cuento… En fin, entretenidos en todo menos en preparar -azules, amarillos, tricolores, descoloridos, sin color, ricos y pobres, todos tomados de la mano- el barco para lo que se viene…

Dicen que la mesa del desarrollo sustentable tiene tres patas: El desarrollo económico, el desarrollo social y naturalmente la cuestión ecológica. Tres componentes que deben estar debidamente equilibrados de forma tal que una canica colocada sobre la superficie no ruede. Otro enfoque, la Trilogía Intuitiva, postula que en  cualquier organización tiene que cuidar tres aspectos: la gobernabilidad, la producción y la creación, y finalmente los temas referidos a la protección y la seguridad; representados en el caso de un país por el poder ejecutivo, los empresarios y la fuerza laboral, y finalmente por todas aquellas instituciones creadas con el propósito de brindar servicios de seguridad, salud, procuración e impartición de justicia, etc…

No relataré ejemplos específicos ya de sobra conocidos; el hecho es que la canica por más que queramos se cae de la mesa pues las patas están unas más cortas que otras, o de plano se están fracturando como son los casos de la gobernabilidad que ya no puede garantizarse, ni el crecimiento de las economías que están en picada y mucho menos aún proveer la necesaria protección y la seguridad de los ciudadanos y las instituciones. La cosa está realmente de la chifusca pero no piense que únicamente estoy hablando de México, me refiero a ¡todo el mundo!

Me encantaría que el mundo modificara su actitud pero si eso es muy difícil, nosotros, los mexicanos, deberíamos dejar las diferencias a un lado, desarrollar una visión de futuro y ponernos a trabajar no sin antes avituallar el barco, cerrar las escotillas, arriar el velamen, por qué la tormenta y el riesgo de naufragio no está en el futuro, está a la vuelta de la esquina.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 7 de noviembre de 2010

Carta de la Tierra a los seres humanos

Dice uno de ustedes, muy inteligente por cierto, llamado Carl Sagan que su especie recién puebla mi superficie. Según él, si comparáramos la historia del universo con un año de su existencia, se podría establecer que la aparición y desarrollo del género Homo corresponde sólo a la última hora y media del 31 de diciembre y que, un hecho tan ancestral como les parece la invención de la escritura, se habría producido en realidad en los últimos 9 segundos del fin de año. Dicho en otras palabras: que su existencia y logros ha ocurrido en muchísimo menos tiempo de lo que lleva un parpadear de los ojos del universo.

Suponiendo sin conceder que Carl esté en lo cierto, los cuatro o cinco eones que piensan que tengo de vida –favor que me hacen pues en realidad tengo algunos más- habrían alcanzado para el desarrollo de 379 mil 166 especies similares a la suya.

La cifra anterior es obviamente una exageración, no han sido tantas. De hecho el número correcto de especies que me han poblado según mis registros es tan solo 23,457; eso sí, de todos los tipos, colores y sabores. De chile, de tomate y de cebolla como dicen en México uno de los muchos países en los que han dividido artificialmente mi superficie donde viven especies, unas muy parecidas; otras tan distintas como el cielo de la tierra que aun coexistiendo no se reconocen entre sí como “inteligentes”.

Se preguntarán y esto ¿Cómo es que se ha dado? El proceso es más o menos así: Viene el patrón con un nuevo modelito de especie supuestamente mejor que el anterior, lo siembra, me deja las instrucciones y regresa a su laboratorio. Mi trabajo consiste entonces en cuidarlo con amor, comedimiento, hasta que él regrese a revisar los resultados que en muchas ocasiones son francamente un desastre. Como en este caso donde al dueño del circo, ¡le crecieron los enanos!

Y es que no bien ustedes se sintieron fuertes y pudieron –según ustedes- valerse por sí mismos empezaron a preguntarse ¿Qué si de dónde vengo, a dónde voy? ¿Qué por qué suceden las cosas de tal o cual forma? Caray… el nuevo modelito (ustedes) salió muy, pero muy curioso y de los que no quieren quedarse con la duda. Tienen hambre de conocimientos.

Nada les basta. Pero como no pueden encontrar la “verdadera” verdad pues por diseño les está negado; viven temerosos e inventando de todo: dioses, religiones, teorías, leyes de todo tipo, paradigmas, lo bueno y lo malo, verdades, países, mitos, héroes, historias y preocupaciones entre tantas cosas más; se pelean unos contra otros por quítame estas pajas, surgen “listos” que explotan a los que se dejan, explotados que hacen como que se dejan, y otros que verdaderamente lo son… Y para acabarla de amolar se reproducen desaforadamente -¿Será que eso les produce el miedo?- ah ¡y por supuesto! consumen abundantemente los recursos que amorosamente les prodigo.

El hecho es que su calidad de vida se ha deteriorado dramáticamente como muestra de su fracaso. Tan es así que en los últimos años los agoreros del desastre como les dicen, han advertido: “Si no le paran, van a acabar con el planeta.” Léase conmigo.

Pero en verdad os digo que a mí no me pasará nada; si acaso con una lavadita de cara continuaré navegando en este maravilloso universo por muchos eones más sin preocuparme de nada, salvo sentir y disfrutar la vida que con toda humildad agradezco me haya sido concedida, sin hacerme tantas preguntas ni inventando tonterías como ustedes hacen.

Respecto a su futuro no hay vuelta de hoja, o aceptan con humildad que se han equivocado y mejoran su desempeño o quizá, como en tantos otros casos que me ha tocado ver, el patrón decida abandonarlos a su suerte y sembrar una nueva semilla.

A la espera de su respuesta,

La Tierra.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
Twitter @enriquechm

domingo, 27 de julio de 2008

El camino Maya...

El pueblo maya identificó diferentes etapas en el desarrollo de los individuos. Definir el propósito, identificar el desafío, conceptualizar los recursos, su forma y tomar el mando de si mismos, fueron para ellos los eslabones primordiales de la cadena de valor del proceso de transformación que también aplica, igual de bien, a las naciones.

México dio ya sus primeros pasos en esa ruta, bastaron veintiuna sesiones de debate para iniciar el curso de las asignaturas pendientes que como país hemos de resolver para el propósito de crear y repartir equitativamente la riqueza.

Los desafíos son muchos, hemos de conciliar lo que se ha puesto en evidencia. Existen diversos proyectos de nación, actitudes de resentimiento y mutua desconfianza cuyas aguas brotan a la primera oportunidad y ahogan en el mar del “sospechosismo” (y las oscuras intenciones) incluso al acto mejor intencionado. Muchas oportunidades para el desarrollo nacional han caído víctimas de esas aguas turbulentas.

Enfrentamos también el reto de romper, no con las enseñanzas y la experiencia del pasado, si no con los íconos que nos atan. El país, independientemente de que le sean concedidos nuevos yacimientos y la industria petrolera vuelva por sus fueros, eso no ocurrirá por siempre. Tal como fue señalado hace ya muchos años por los científicos, el impacto climático ahora es una realidad; así habrá de ser el mundo post petrolero que hoy se anuncia e implica desde ya desafíos para los que tenemos que prepararnos.

Diversificar desarrollando a los sectores de la economía tradicionalmente dejados de lado forman parte de los retos que el país tiene que resolver no como un objetivo en si mismo, sino como un medio para un futuro sostenible en beneficio de las generaciones venideras.

¿Qué recursos se necesitan para vencer los desafíos? Antes que nada fortalecer, transparentar y legitimar los mecanismos institucionales para la toma de decisiones a todos los niveles, desde aquellos donde el pueblo, los militantes, los trabajadores eligen a su liderazgo a través del voto, hasta los requeridos para el consenso de las grandes decisiones y la conducción del país. ¿Cómo elegir?, ¿Como debatir más y mejor?, ¿Cómo instrumentar las decisiones que se tomen? Son las respuestas que se han de convertir en las herramientas cotidianas para resolver las diferencias y aprender a navegar en un mar donde han prevalecido los vientos en contra del interés nacional.

El debate de la materia petrolera, ejercicio inédito y excepcional, logró a su término sentar a la mesa a los dirigentes de los principales partidos políticos para discutir el principio de una nueva agenda nacional donde los conceptos de seguridad energética, desarrollo industrial, sustentabilidad, energías alternativas, antes solo tratados de manera coyuntural, ahora forman parte de un solo proyecto de desarrollo, si bien incipiente, si bien de futuro incierto, está al menos expresado, puesto ahí por primera vez de cara a la nación.

Muchos pensarán que esta mi visión de las cosas peca de idealista, pueden tener razón sin embargo, aunque la tuvieran, prefiero el ideal de un futuro promisorio que la desesperanza y la derrota.

La última etapa del proceso de desarrollo que consideraron los mayas fue cuando los hombres –o la naciones digo yo- tomaban el control de si mismos, México no me queda duda, tiene todo para hacerlo, no será lo que las posiciones irreconciliables exigen será lo que con el mejor de nuestros esfuerzos podamos concebir todos, usted y yo.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Legitimidad

Coatzacoalcos, Veracruz, México y el mundo entero, están pagando el costo de un manejo irresponsable que hace víctima a la sociedad y al ambiente, de los intereses económicos que no entienden que la palabra “desarrollo” solo tiene sentido y puede perdurar, cuando la parte economíca, la social y la ambiental ni se supeditan, ni prevalecen; son igualmente importantes.

Siendo así, la esplendida franja costera de nuestra ciudad y puerto de Coatzacoalcos es un recurso invaluable que no solo se debe, si no que es absolutamente indispensable desarrollar como una de las palancas para la prosperidad de la región y así elevar la calidad de vida de su población.

Nada sería más necio e intransigente que asumir una posición fundamentalista, radical y oponerse a utilizar ese recurso en aras de preservarlo en forma inmaculada.

Sin embargo, igual de necio e intransigente es pretender utilizarlo, como se intentó, de forma irresponsable privilegiando el “desarrollo” económico en detrimento de las materias social y ambiental apoyándose en argumentos que no soportan el más ligero análisis.

La oposición a la construcción sobre la playa es un movimiento espontáneo, auténticamente ciudadano y legítimo que se da por el concierto de voluntades de gente de todas las edades, residentes de todas las colonias de Coatzacoalcos y de otras ciudades de la república que se pudo dar por la maravilla del Internet como medio privilegiado de comunicación.

Basta mencionar que en escasos dos días de innumerables correos electrónicos, más de 200 personas apoyaron con su firma y/o cooperación la publicación de los desplegados. El sitio Web donde se publicó el primer artículo sobre el tema recibió en dos semanas 473 visitas de 18 países, 39 ciudades de la república y solo dos personas que en un principio opinaron a favor de la construcción sobre la playa, terminaron después apoyando al movimiento.

Para llegar al acto de la clausura ciudadana del sábado pasado; no hubo reuniones, ni discusiones, simplemente la manifestación de la inconformidad, las ideas y la acción que se dio porque se tuvo motivación, oportunidad y medio para decir “No” a lo que consideramos un error por parte de la autoridad competente, error que afortunadamente fue reconocido por la propia autoridad cuando en el marco de la ley clausuró la construcción.

Se equivocan quienes piensan que se hizo mucho escándalo, que hay un “atrás” del movimiento con propósitos ajenos a los que se han expresado; nada esta más alejado de la verdad, el movimiento expresó su desacuerdo en forma pública y respetuosa sin más motivación que detener un acto a todas luces incorrecto.


Se equivocan también quienes piensan que la clausura de la construcción fue un triunfo y no lo es. Triunfo será cuando en lugar de la confrontación y la protesta, donde unos “ganan” y otros “pierden”, todos lleguemos a ser ganadores trabajando unidos por el bien de Coatzacoalcos.


Enrique Chávez Maranto