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domingo, 17 de febrero de 2008

¿Preparados para administrar la pobreza?

Está en el debate un asunto de la mayor trascendencia para la vida nacional. Un tema que de no resolverse tendrá un impacto mayúsculo en todos y cada uno de nosotros.

El petróleo en México se ha utilizado por un periodo de al menos 2,200 años. Ya en el año 200 AC se utilizaba para impermeabilizar embarcaciones y vasijas en la población ahora llamada Villa de Allende ubicada en la margen derecha del río Coatzacoalcos de acuerdo a los recientes descubrimientos del Instituto Nacional de Antropología e Historia.

Sin embargo solo necesitamos un poco más de 100 años, desde que Don Mariano Arguinzoniz vendió sus tierras en el año de 1900 a los fundadores de la Mexican Petroleum Company y 70 años, desde la expropiación petrolera para colocar a México al borde de la insolvencia energética.

Si hemos de buscar culpables afuera y hacernos las víctimas, no sería difícil identificar al autor intelectual de este crimen; bastaría preguntarse quien tiene el motivo, los medios y quien sería el beneficiario si esta situación revienta al país. Pero no debemos olvidar que dentro de casa; la soberbia, el dispendio, la corrupción, la omisión y la sordera han sido, y son, parte de nuestra actitud en la materia petrolera. ¿Tiene sentido preguntarse ahora si PEMEX, está como está, por la intención privatizadora de gobiernos traidores y demás calificativos? La respuesta es que no hay que perder el tiempo en eso.

Lo que verdaderamente tiene sentido es preguntarse como le vamos a hacer todos para resultar con el menor daño posible ante una tormenta que no se avecina; ¡que ya está sobre nosotros!

Poco hizo México en materia de agricultura para prepararse ante el TLCAN y el futuro alcanzó a muchos. Ahora al barril de nuestro petróleo ya se le ve el fondo, ¿Vamos a esperar a que de plano se agote para ceder en la intransigencia dogmática y ponernos de acuerdo para tomar acciones?

Es una verdadera vergüenza que ninguno de los que tienen el poder de decidir o influir en la decisión quiere dar el primer paso por los costos políticos que esto puede representarles; el boxeo de sombra es una realidad que se da por la ausencia de arrestos de quienes buscan evadir su responsabilidad. Sin embargo, la solución no puede postergarse más, pero ni está en los extremos de la privatización de Petróleos Mexicanos; ni en las posturas que soslayan la realidad económica del país.

Y nos guste o no, todos pagaremos la factura. Pues por acción u omisión somos responsables gobierno, partidos políticos, empresas, sindicato y trabajadores petroleros, ciudadanos, todos.

Hace poco más de 30 años José López Portillo en un discurso a la Nación nos pidió prepararnos para administrar la abundancia petrolera; hoy si seguimos cruzados de brazos, si no hay acuerdos, si seguimos haciendo boxeo de sombra, más nos vale prepararnos para administrar la pobreza.

Quienes estén interesados en el tema, en este mismo Blog encontrarán los siguientes artículos:


De igual manera les pido un favor, si conocen a alguien que conozca al amigo del primo del hermano del sobrino de alguien que remotamente pudiera influir o no, en las decisiones sobre la materia energética, por favor háganle llegar a esa persona la dirección de este Blog donde tal vez, y solo tal vez, alguien pudieran encontrar alguna idea. Si no lo hacen…

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

domingo, 12 de agosto de 2007

Cruzados de brazos...

Don Mariano Arguinzoniz estaba realmente contento, había vendido 115 hectáreas de la Hacienda el Tulillo a $30,000 pesos cada una a dos gringos sudorosos con los que le había costado entenderse.

Nunca imaginó vender a ese precio aquellos predios plagados de “chapopoteras” que eran una verdadera calamidad para su ganado sin comprender que ellas mostraban a flor de tierra, el inmenso tesoro del petróleo.

Por su parte, Charles A. Candfield y Edward L. Doheny, fundadores de la Mexican Petroleum Company, se felicitaban mutuamente por la ganga recién adquirida.

Corría entonces el año de 1900, el General Porfirio Díaz era el Presidente y había nacido así, la industria del petróleo en México.


Hoy, apenas pasado un siglo, en México no hay más chapopoteras; el petróleo fácil se agotó y el que podemos explotar –que no es el que existe- escasamente durará un poco más de 9 años al ritmo de consumo actual sin que nuestra Nación, a partir de sus recursos, haya avanzado realmente en el propósito de lograr el desarrollo equilibrado y el mejoramiento de las condiciones de vida de la población como lo establece el precepto constitucional.


El Presidente Lázaro Cárdenas en 1938 rescató para la nación el usufructo del petróleo que en ese entonces estaba en manos de las compañías extranjeras y nosotros… ¿Cuándo vamos a hacer lo propio para resarcir el daño que le hemos causado a Petróleos Mexicanos por el abandono y el saqueo? ¿Cuándo vamos a emprender su rescate ya no de las manos extranjeras, si no de nosotros mismos?


Más allá de la asignación de culpas, los hechos están ahí y el esfuerzo requerido será enorme. La realidad es que abandonamos la investigación y el desarrollo de tecnología; la realidad es que tal como el gobierno financia su gasto; tal como administramos a Petróleos Mexicanos; tal como “colaboramos” con el sindicato; tal como “pagamos” los impuestos, no tendremos nunca los recursos económicos ni tecnológicos para hacerlo y los que si los tienen, dinero y tecnología, no se conforman con la tajada más chica, quieren todo el pastel.


Porque para ellos la energía ya no es solo objeto de comercio como lo fue al inicio; hoy el petróleo es el factor principal de la geopolítica y necesidad vital para la supervivencia de las hegemonías. Las cuestiones de propiedad a ellas poco les importan.


Estados Unidos no emprendería una guerra como en Irak y Afganistán justo allende su frontera, pero demos por cierto que cuando lo requiera tomará el petróleo mexicano que necesite. Tenemos dos opciones:

  1. Seguir como hasta ahora, de brazos cruzados, exprimiendo lo que queda de Petróleos Mexicanos hasta que no nos quede de otra que entregar el petróleo que es mucho…, que es nuestro…, pero que ahora no podemos explotar.

  2. Resarcir el daño asumiendo con plena conciencia y responsabilidad el estado en el que se encuentra nuestra industria por el abandono que se dio a partir del gobierno de Miguel de la Madrid.

La primera de las alternativas sería actuar en beneficio de otros allende la frontera. La segunda, es la única que creará valor en el largo plazo para nuestra nación y con la que todos debemos comprometernos. Sin embargo, el camino no será sencillo; estará plagado de obstáculos y requerirá de un esfuerzo enorme en todos sectores de la economía nacional pues el petróleo, que debe ir más allá como palanca del desarrollo nacional, ya no puede, ni debe, ser la única opción para el País.


Lamentablemente, siendo este el estado de las cosas, quienes pueden impulsar el cambio siguen en el debate de lo intrascendente. ¿Hasta cuando?

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com