Mostrando las entradas con la etiqueta vicente fox. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta vicente fox. Mostrar todas las entradas

domingo, 29 de abril de 2012

¡CORRUPTOS!


El fin, conservar el poder. El medio, la promoción y tolerancia de la corrupción. No es casualidad que esa calamidad sea “la” gran constante en la historia de México. Es el medio idóneo para aceitar la maquinaria y proveer al pueblo no solo como se ha dicho, de pan y circo, también de una chispa de esperanza para quiénes buscan un trato preferencial en la sociedad y comodidades con el mínimo esfuerzo.

Veamos, en los sorteos multimillonarios se necesita comprar boleto para participar de la esperanza de salir de pobres. En el proceso de la corrupción, el participante siendo servil, dejándose sobornar, pervertir y enviciar, compra boleto todos los días para mantener la esperanza de sacarse los “millones” primero en un encargo sin importancia, para tal vez, algún día, participar del círculo del poder, pero eso sí… después de impartir codazos y aplicar toda suerte de malas mañas pues, como bien se sabe, quienes han llegado antes, difícilmente compartirán con quien no posea apellidos de gran prosapia; de aquellos que se han escuchado desde los tiempos de María Conesa.

Y habrá a quien la política no interese. Pero indudablemente si, pagar el módico 10 por ciento por un contratito por aquí y otro contratote por allá; hasta que, ya con fortuna suficiente, se haga merecedor al honor de que le pasen la charola para hacer el “donativo” que engrosará el río de los recursos de la corrupción para la campaña del candidato en turno…

Pero los recursos de la corrupción no solo empobrecen las arcas del erario al incrementar los costos de la obra pública y las adquisiciones del gobierno federal. También provienen de las grandes empresas trasnacionales, empeñadas en expandir sus negocios e incrementar sus utilidades. Empresas que hacen uso del cohecho donde quiera que haya mafias corruptas, de las que en México sobran. Tal es el caso de Wall-Mart que a más de uno tendrá nervioso y muchos otros de triste memoria que han quedado cubiertos con el manto de la impunidad.

Lamentablemente el daño que los corruptos causan al país es impresionante. El pasado 26 de abril, en su edición electrónica, el diario “El Economista” citando cifras del Banco Mundial, estima que la corrupción ha ocasionado pérdidas del orden del ¡9 por ciento del Producto Interno Bruto! porcentaje nada sorprendente si consideramos que es un secreto a voces el 10 por ciento que se ha de pagar por recibir un pedido o un contrato. ¿A cuanto equivale ese porcentaje? Sin considerar la inversión en Pemex, a un poco más de la mitad del gasto programable del gobierno.

Muchos problemas podrían resolverse al cortar de tajo con las prácticas corruptas que hacen del país uno cada vez más pobre y sometido a intereses ajenos. ¿Qué cómo podría lograrse?

Es momento de los sueños guajiros que tanto me gustan: a) Con un liderazgo provisto de voluntad férrea que promueva a la honestidad con el ejemplo; y como el valor a privilegiar y reconocer por su gobierno; b) Instrumentando estrategias que no pretendan tal como, muy a la conveniencia de los corruptos, lo propone el Banco Mundial: combatir por igual al corrupto que pide 10 pesos para “el refresco”, que al que trafica con influencias y hace sus tratos “de negocio” en las Vegas o en Montecarlo.

Eso está visto que solo funciona para hacer publicidad (circo), meter a la cárcel a alguno que otro, de preferencia enemigo político- que al rato sale libre con un usted disculpe dado en lo oscurito.

También es imperativo dejar de lado los sentimientos de victimización que nos provoca la corrupción. En cambio hay que otorgar nuestro voto a quien a nuestro juicio mejor corresponda al perfil del líder que necesita el País y si gana, cambiar el grito de “no nos falles” por otro que diga “en que te ayudo”

Hoy quienes detentan el poder se niegan a abandonarlo por dos razones: por apego al poder mismo y por miedo a que salga a flote la corrupción que ya no puede ocultarse.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 31 de marzo de 2012

Amor a México


El viernes pasado inició formalmente un capítulo más de la historia de México.

En este nuevo tomo, como en los correspondientes a la conquista o a la Revolución Mexicana por mencionar solo un par de ejemplos, se dará cuenta de nosotros como los soldados anónimos que por convicción, o secuestrados por la moderna leva de la mercadotecnia política, haremos legítimo al líder que conducirá a nuestro país hacia un futuro promisorio o al más rotundo de los fracasos. Yaoquizqueh se denominaba a los mexicas; a nosotros, los del 2012, ciudadanos.

Los dos últimos capítulos relatan que en el año 2000, la mayoría motivada por el resentimiento al PRI, hicimos de Vicente Fox Quesada y Martha Sahagún la pareja presidencial. Después en el año 2006, con un PRI aun sin sanar las heridas causadas por la derrota de Roberto Madrazo Pintado, muchos nos dejamos llevar por el miedo a Andrés Manuel López Obrador, y Felipe Calderón Hinojosa hoy es presidente.

Dos breves capítulos en los cuales; más allá de los logros, que los hubo; solo queda, en uno, el anecdotario con el registro entre muchos otros, del beso de la pareja presidencial en la plaza de San Pedro; y del actual, la cuenta aun no cerrada que acumula cientos de miles de huérfanos, viudas esposas, padres… las verdaderas víctimas de una violencia exacerbada y de crueldad inaudita.

Y en todos los tomos, de todos los periodos, una constante: la corrupción.

La pregunta a contestar, es cómo deseamos que se nos califique cuando concluya el capítulo que hoy empieza pues, cómo es evidente, el tiempo de exigir a otros el cambio se agotó. Ahora tenemos que hacer nuestra parte pues el magma contenido durante tantos años en las profundidades de la tierra, hoy aflora multifacético con toda su furia destructora.

Furia que solo podrá enfrentarse con la participación de todos los ciudadanos bajo un liderazgo visionario;  fuera de toda duda, legítimo; con el capital político obtenido por la suma sus votos, con la humildad necesaria para sumar a los mejores dejando al margen a las militancias, y una voluntad férrea para enfrentar los retos y transformar al país.

Es difícil que hombres ó mujeres de esa talla existan y nuestro menú, para todos los efectos prácticos, contempla únicamente tres alternativas: Josefina Vázquez Mota, Andrés Manuel López Obrador y Enrique Peña Nieto. No hay más. Pregunto, ya votamos en el 2000 impulsados por el resentimiento, después en el 2006 por el temor, ¿Cuál será la fuerza que nos debiera impulsar el próximo primero de julio?

El sufragio es un derecho y también la obligación mínima de los ciudadanos con la patria, pues solo a nosotros corresponde, apelando a la razón y al sentimiento, realmente convencidos de nuestro candidato, brindarle un voto por Amor a México.

Si eso hacemos, con cualquiera que ciñere la banda presidencial, tendríamos ganada la mitad de la batalla.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
www.ramari.blogspot.com

domingo, 4 de marzo de 2012

Mercadotecnia


Caminar de su mano por aquella polvosa calle era el único recuerdo que tenía de su papá. Ahí esperaba el arribo del vetusto transporte escolar que le transportaba a donde hacía sus pininos en el jardín de niños de la escuela donde trabajó su padre como profesor hasta su muerte unos cuantos meses después. Así las cosas, el maestro no tuvo tiempo de enseñar con el ejemplo. Pero el tiempo sí para desvanecerlo, hasta que un día, cuando el niño, ya adulto, al descubrir los viejos manuscritos pudo conocer las inquietudes de su padre, su bohemia, sus emprendimientos y la ideología que guiaron sus pasos.

Sin embargo, tampoco hubo tiempo para el resentimiento o la decepción. Nuestro amigo estudió lo que se propuso, no docencia solo porque sus padres fueron maestros; ni se hizo militante de algún partido por razones de la tradición familiar. Impulsado por otros afectos se desarrolló con plena libertad sin imposiciones de vocación, fundamentalismo o ideología por lo que afirma, no sin cierto pesar, que las cadenas que arrastra él las ha forjado todas.

Su caso es afortunado, pues cuantos hay que acorralados, “eligen” continuar la tradición familiar para construir una realidad que dista mucho de la que expresan sus anhelos. Y así hay tinterillos hijos, nietos y bisnietos de tinterillos; miembros del mismo club, militantes del mismo partido, parroquianos de la misma cantina, fanáticos del mismo equipo que el padre, el abuelo y el resto de los bigotones con leontina cuyo retrato cuelga de las paredes; o cónyuges que cumplieron estrictamente con el perfil de la convocatoria para los señoritos y señoritas de la casa pero solo al principio, pues después resultaron coscolinos o coscolinas; desobligados o desobligadas, beodos o beodas… según sea el género.

Esos predicamentos sufren muchos de nuestros políticos. Unos con apellidos de alcurnia; otros, versiones nuevas de especies ya extintas y finalmente aquellos que sobrevienen de raros mestizajes. Que mucho debieran preocuparnos pues sus máscaras vemos, pero de sus corazones, resentimientos e intereses, todo desconocemos.

¿Qué sabíamos de aquel expresidente informante de la CIA? O ¿De las dolencias-secreto-de-estado del expresidente viajero? O ¿Del hermano incómodo y corrupto del expresidente que fue denunciado por otro expresidente que pintado de gris ingresó a las páginas de nuestra historia? O ¿De aquel que hizo de sus pasiones una secretaria de estado? O ¿De la amante del candidato, luego esposa, que pretendió heredar el poder del que usaba botas para protegerse de las víboras prietas y aplastar “peces gordos” que nunca señaló?

Apatía respecto a los grandes problemas nacionales; pragmatismo a ultranza que tolera, promueve y sebeneficia de la corrupción; deshonra de la institución presidencial; obsesión por mantener el poder a cualquier precio; venganza por el sentimiento de orfandad, el resentimiento, la imposición y la decepción para demostrar que pueden lograr lo que sus mayores no. ¿Qué sabemos de lo que les condujo a ello? ¿Qué sabemos de sus motivaciones?

Hay que despejar las dudas. Conocer no solo lo que dicen de sí mismos, también, tal vez lo más importante ¡lo que no dicen! ¿Quién es el menos transparente? ¿Qué resultados podemos constatar? Se impone una profunda reflexión alejando los prejuicios, descartando la gran cantidad de desinformación con la que nos están bombardeando para orientar en un sentido u otro nuestro voto. Recordemos que en las campañas del 2000 y del 2006, triunfó la mercadotecnia política, en una apelando a la esperanza, en la otra al miedo. ¿Qué intentarán ahora? Seguramente serán más sutiles pero igual de peligrosos.

Recordemos que el tiempo apremia y que hoy, más que nunca, el futuro de la nación está en juego.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 18 de febrero de 2012

Hablemos de corrupción...


A las tres de la mañana refunfuñando contra el mundo, Don Julián  cansado de la vida, caminaba rumbo a su casa… En esas iba cuando percibió entre las sombras, un “algo” tirado sobre la acera que le hizo exclamar ¡Ah bueno! solo faltaría que pise excremento para rematar el día… pero no fue así, aquello era una gastada y abultada billetera… ¿Qué hacer? Él podía a su entera discreción, devolverla o quedársela. Si hacia lo último ¿Quién podría acusarlo oscurito como estaba? Mira que con el salario de hambre que recibía, bien que le caería un dinerito extra para comprarse un relojito como el del jefe…

El cuento anterior ilustra el modelo típico de la corrupción que nuestra autoridades combatirían con una ley que castigue el delito de quedarse con una billetera olvidada, poniendo más focos en la calle, creando una policía especializada, instalando chips GPS en todas las carteras y en todos los ciudadanos para vigilar sus movimientos… y me pregunto ¿Esa es la solución?

No, porque el modelo no corresponde a la nuestra realidad. En México, la corrupción concede la esperanza de llevar a cualquiera que sea útil para el sistema, al “éxito” social, político, económico, profesional que no podría obtener de otra manera. No es la oportunidad que se le presenta a una persona de ser corrupto. Es un fenómeno social que ha servido como la válvula del sistema, que alivia el resentimiento y el descontento social cuando los ciudadanos se preguntan ¿Porqué ellos sí y yo no?

Así es como los tres poderes de la unión se han plagado de corruptos que vinieron “desde abajo”. De verdaderos cárteles de delincuentes de cuello blanco que saquean el patrimonio nacional.

La consecuencia más nefasta sin embargo, no es esa. Es la respuesta “No se puede” que dan los trabajadores honrados ante cualquier iniciativa. Trabajadores que procuran hacer solo lo mínimo indispensable, o nada si es posible para no equivocarse y caer en manos de la santa inquisición al servicio de los intereses en turno, en la que se han convertido los entes fiscalizadores ávidos de peces chicos pues con los grandes ya está visto que no pueden o no quieren.

La triste realidad es que hoy y antes, bajo la loza de una normatividad diseñada bajo criterios equivocados, se asfixian la innovación, el criterio y el sentido común. Este es el peor daño que causa la corrupción.

La semana pasada la Auditoría Superior de la Federación presentó el “Informe del Resultado de la Fiscalización Superior de la Cuenta Pública 2010” con un gran impacto mediático por casos como la Estela de la Luz, que solo es uno entre otros de mayor quebranto.

¿Usted que cree qué va pasar? Las observaciones irán a dar a la Secretaría de la Función Pública donde a alguno que otro chivo expiatorio flaco lo harán barbacoa para darle gusto a la prole. Pero nada más. ¿Usted cree que el secretario de la SEFUPU hará algo para poner en evidencia a la administración de quien lo nombró en el cargo? Yo tampoco.

Y si piensa que sí, para muestra un par de botones: Las cuentas públicas del año 2002 y del año 2007 de las administraciones de Fox y Calderón respectivamente fueron rechazadas por el legislativo, censuradas y solo hasta hace unos pocos días se ordenó su publicación…

La corrupción es resultado de la Inequidad, de la carencia de oportunidades de desarrollo; del excesivo financiamiento a los partidos políticos; de la complejidad de nuestro marco regulatorio; de la promoción indiscriminada de estilos de vida distintos a la realidad nacional; de la garantía de impunidad, de la falta de voluntad política para combatirla y de un nulo reconocimiento a la competencia y el comportamiento ético del ciudadano.

Tenemos miles de millones de dólares en reservas, sí, pero de lo anterior muy poco.

Reciban un afectuoso abrazo,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
www.ramari.blogspot.com

domingo, 1 de enero de 2012

Tic, Tac...


¿Ontoy? ¡Ah si, en el 2012! ¿Y ora?? P’os nada a seguir cosechando… ¡Que sigue la mata dando!

Pero se me hace que el bebito recién nacido trae “torta bajo el brazo”; crecerá rapidito y será ciertamente hiperactivo. Nada que ver con el año que recién se fue. ¡Huácala!  

La torta será de buen humor… ¿Se imaginan? Una carrera de tres, con una potranca abnegada, de su casa pero de ceja alzada y respondona como la Doña; contra dos potros, uno de dudoso pedigrí antes retobado, mal perdedor, pero ahora de candor y bonhomía ¿Legítimos?; el otro, remilgado, pareciera de buena pinta, pero dicen que es puritito figurín.

Con el hipódromo lleno, los espectadores listos, los apostadores cerrando las apuestas, los entrenadores dando las últimas instrucciones a los jockeys, los caballos en los cajones de salida del arrancadero mordiendo el freno esperando el disparo a la voz de ¡Arrancan! para lanzarse veloces en pos del triunfo, ocupar la única silla del podio y ungirse como el gran tlatoani, o ¿tlatoana?,  de estas tierras. –A propósito, ¿Quién inventó eso de “..anos y …anas? Oh si, el potro aquel de las víboras prietas prrr…

Y cuando arranquen veremos y escucharemos de todo: gritos de horror, alabanzas serviles, patadas, piquetes de ojos, zancadillas, mordidas y uno que otro trompicón pero al final tendremos ganador ¿Qué cómo llegará a la meta? ¿Ganará por el medio pelo de nariz que perdió el candoroso potro en el Derby de hace seis años? ¿O el triunfo será indiscutible por al menos medio cuerpo de ventaja? 

El chiste es que será emocionante y divertido ver como hacen hasta lo imposible por ganar. Y ahí estaremos todos al pendiente del chisme, hasta pasadito el dos de julio donde para bien o para mal, justo o injusto, “háiga sido como háiga sido”, uno de ellos pensará “lo cáido, cáido”, y muy orondo recibirá los símbolos del poder, la reverencia de sus seguidores, el gozo de los que le atinaron a los momios y el enojo de los que tendrán que aventar al basurero los boletos de sus apuestas.

De ahí cambiará el foco de atención, nos iremos todos a las Olimpiadas Londres 2012, unos de verdad, otros de a mentiritas por la tele; unos a competir, otros a presumir; pero eso sí muchos a proteger por aquello de que el miedo cada vez cambia de transporte, antes andaba en burro, después en aviones –recuerden el 11 de septiembre- y por esas fechas seguramente andará en tenis… ¿Nike?

Y vendrán las medallas –que la mayoría se llevarán los deportistas de los países de siempre y que los nuestros morderán para ver si son de oro u orégano y no despintan como las de los panamericanos- que se empacarán en las maletas de regreso a casa a mediados de agosto entre las críticas de los “expertos” de siempre: de que si pudimos hacer mejor papel, de que si hubo apoyos o se embolsaron los recursos o si “tachidito” hubiera sido mejor entrenador que el “Sr. Chunga”.

Pero eso también pasará… porque vendrá la toma de posesión del ganador, -del que se llevó “háiga sido como háiga sido” el premio mayor, el melate presidencial- tal vez un poco desmerecida por los preparativos y la expectativa del evento principal del año; el momento cuando al ancestral reloj Maya se le acabe la cuerda y cese su “tic tac” el 21 de diciembre a tres días la noche buena.

Bueno, emocionante y divertido será este año que comienza… ¡Usted no se preocupe por nada que la cosa viene buena! ¡Que se preocupen otros!

Con mis mejores deseos,


Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

sábado, 10 de diciembre de 2011

Las próximas elecciones...


Recuerdo muy bien cuando en las elecciones federales del año 2000 escuchaba azorado, las noticias dando la noticia del fracaso del PRI y el triunfo, no del PAN, sino de la terquedad del “¡hoy!, ¡hoy!, ¡hoy!”, de las tepocatas, víboras prietas y demás alimañas de un Vicente Fox que tocó la esperanza de cambio de la mayoría de los electores.

Ya presidente en marzo del 2001, le envié una carta expresando las preocupaciones de aquellos días, que concluía con una pregunta ¿Y cómo le vas a hacer? Obvio nunca contestó pero tampoco hizo falta. Después del “Comes y te vas…” y del “¿Y yo por qué? me quedó más que claro que Chente podría ser buen gerente, pero de estadista ¡Nada!

Seis años después, en las elecciones del 2006, Roberto Madrazo Pintado el abanderado de un PRI que aún no asimilaba la derrota anterior se fue al fondo del marcador; el PRD con un López Obrador que pecó de confiado perdió la oportunidad y ahora sí, el PAN, se alzó muy apenitas con un triunfo muy, pero muy cuestionado que sumió al país en un conflicto post electoral sin precedentes que por cierto, ahora se me hace parecido al de Manny Pacquiao en las Vegas que hizo de Juan Manuel Márquez otro campeón “legítimo”.

Después de que el presidente Felipe Calderón asumió la presidencia en circunstancias vergonzosas, en febrero del 2007, comenté que tenía que abonar lo antes posible el saldo vencido que dejó su antecesor y en marzo de ese mismo año, que tendría también que atender sin demora, sin espantar con el petate del muerto a nadie, el tema de la corrupción. Obvio, Felipe como Chente, tampoco contestó ocupado como ha estado en librar, cómo quiera que se llame, la ¿guerra, lucha? contra la delincuencia organizada.

Pero tampoco hizo falta que contestara, pues rápidamente se vio que en los hechos hizo suya aquella famosa frase de Carlos Salinas de Gortari “ni los veo, ni los oigo” cuando se le pedía una estrategia que atendiera las causas y no solo los síntomas de la enfermedad endémica que padece a nación: la corrupción.

El hecho es que hoy se sustituyó el Año de Hidalgo por algo peor ¡el Sexenio de Hidalgo! Y que más allá de la ¿lucha, guerra? en contra de los cárteles del narcotráfico con sus centenas de miles de deudos –sí, dije deudos-, ahora también tenemos afianzados los cárteles de cuello blanco que proliferan en el aparato gubernamental y en la industria paraestatal de los cuáles solo en los últimos meses hemos visto algunos en capilla. Cosa curiosa, justamente en tiempos electorales.

“Haiga sido como haiga sido” dentro de unos cuantos meses tendremos una nueva oportunidad de cumplir con el compromiso mínimo del ciudadano con la Patria: acudir a las urnas y votar para decidir cuál de los candidatos será el presidente durante los próximos seis años.

¿Qué hacer en el ínterin? Considerando que Usted tiene el derecho a construir su verdad: escuche, aléjese de posturas radicales, de los resentimientos, sea lo más objetivo posible y ese meritito día olvide las tepocatas, los “comes y te vas”, el “ni los veo, ni los oigo”, el “haiga sido como haiga sido”, el “¿y yo por qué?” y si después de todo ninguno le convence, pues ¡eso escriba en la boleta!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

martes, 13 de noviembre de 2007

¿Y Yo... por qué?

Si pregunto ¿Quién es el autor de la famosa respuesta “Y yo por qué”? estoy seguro que la mayoría respondería sin vacilar ¡Vicente Fox!

Sin embargo nada estaría más alejado de la verdad. Fox solo la hizo famosa cuando le preguntaron sobre el por qué no intervenía para resolver aquel conflicto entre dos televisoras; el dudoso honor de su autoría, definitivamente no le pertenece. El autor está perdido en la historia pues esa respuesta ha sido la favorita del pueblo de México desde hace ya muchísimos años.

¿A caso no recuerdas haber contestado así en más de una ocasión? ¿Y Yo por qué? ¡Que lo haga fulano, a mi no me toca! ¡Safo!

Una y otra vez esa ha sido la réplica con la cual la gran mayoría, una y otra vez, evitamos colaborar cuando se requiere nuestro apoyo. Y Yo ¿Por qué? He de pagar los impuestos, y Yo ¿Por qué? He de poner la basura en su lugar; y Yo ¿Por qué? He de apoyar al gobierno, a mi comunidad...; y Yo ¿Por qué? He de colaborar en el hacer de este México nuestro un país donde podamos vivir sintiendo verdadero orgullo más allá de la parafernalia patriotera.

Se ha dicho hasta el cansancio que el pueblo de México es un país solidario y yo lo dudo. Quienes han apoyado en las desgracias han sido solo una pequeña parte de la población, miles tal vez, pero no los millones restantes que si cambiaran su actitud estarían cotidianamente trabajando por el engrandecimiento de esta tierra en la que nos tocó nacer y nuestro México sería otro.

Pregunto ¿Por qué muchísima gente se negó a abandonar sus casas? La respuesta es simple: por que tenían miedo a los muchos que hacen uso del “Y Yo por qué he de respetar la propiedad ajena” que aprovechan la oportunidad de la desgracia para llevar agua a su molino.

Nos es más fácil victimizarnos para buscar culpables de aquello que como colectividad somos culpables. Esta actitud nos ha sido impedido reconocer nuestros errores como un primer paso para, de cara al futuro, asegurar las soluciones que tanto necesita nuestro país.

Es cierto que hay muchísima corrupción ¿Pero quiénes hemos omitido o ejercido irresponsablemente nuestro derecho al voto para permitir que los corruptos asuman el poder? ¿Quiénes de nosotros no hemos propiciado ó participado de una forma u de otra en la corrupción? ¿Cuántos no aplican para librarse de culpas –como si esto fuera posible- la tan trillada frase “Ladrón que roba a ladrón tiene cien años de perdón?

¿Cuántos de nosotros no hemos volteado la mirada hacia otro lado cuando alguien nos pide colaborar en una causa justa pensando en la intimidad “Y Yo por qué”?

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 21 de octubre de 2007

La respuesta...

La siguiente carta fue escrita en marzo del año 2001 a propósito de los primeros 100 días del gobierno del ex presidente Vicente Fox Quesada:

Estimado Vicente:

Me dirijo a ti por tu nombre de pila no por irrespetuoso, si no por que hablando en confianza estoy seguro que fluirán mejor las ideas. Antes que nada te digo que nunca pensé que si acaso ganabas, tu triunfo sería reconocido. Mi familia y yo nos llevamos una menuda sorpresa cuando, muy pendientes de los resultados, el día de la elección se confirmó tu triunfo. De la incredulidad pasamos al asombro, a la alegría y a la esperanza, pero ahora pasados 100 días, francamente, me preocupas y mucho.

Verás, me llamó mucho la atención cuando declaraste que ya hemos perdido mucho tiempo, decías que los que estamos en buena posición, no tenemos prisa por los cambios, pero que la inmensa mayoría del pueblo sí la tiene ¡Y mucha! Tienes toda la razón, México no puede perder ni un minuto más.

Los objetivos que planteas en tu discurso cotidiano están más que claros. Lo que me preocupa es el ¿Cómo? y no porque dude de tus buenas intenciones o de tu capacidad de gestión sino por que el tamaño del reto es increíble.

En la Unión Europea señalaron con toda razón que hay mucho que hacer – yo diría que todo- en materia de corrupción y transparencia, lo que trajo a mi memoria aquello que dicen de que la “corrupción somos todos” Y ¿Cómo le vas a hacer con eso? ¿Cómo le vas a hacer para que el voto de confianza que te otorgaron se traduzca en confianza plena en tu liderazgo? ¿Cómo le vas a hacer, para conducir al pueblo y que colabore con las acciones de gobierno?

Si no logras que confien ti y en todo tu equipo; a las primeras de cambio te retirarán su apoyo y no podrás lograr mucho que digamos. Pienso que tenías toda la razón cuando mencionaste que si tu gobierno no cumple será el más detestado. El hecho es que ya pocos hacemos nuestra la frase “México Creo en Ti”

La “burra no era arisca” pero ya lo es; así la gran mayoría, los que tienen prisa, luchan solo por SU estricta supervivencia y esto es lo peor que pueda haber cuando de colaborar y de valores se trata. Los otros, esos que lograron salir adelante a pesar de los pesares, a las buenas o a las malas; como bien comentaste no les apura.

Hoy después de tantos años, ver la basura fuera de su lugar nos parece la cosa más natural del mundo; la corrupción pareciera que está en la piel de muchos de nosotros; hacer “horas pompa” en las oficinas, aceptar sobornos, dar mordidas, pasarse un alto, tirar el agua, usar “diablitos”, ser indiferentes ante los problemas de la comunidad, esperar todo del gobierno, hacer lo indispensable o nada si es posible, subir y vivir a costa de los demás... ¡de lo que sea!, son parte de lo cotidiano.

Y para acabarla de amolar hay otros grupos, aquélla elite que hoy ya está buscando ponerte piedritas en el camino por aquello que si el poder no es mío, que no sea de nadie sin olvidar a los grandes intereses económicos que puedes afectar en tu afán.

Así que el tamaño del reto, como te comenté, me tiene muy preocupado y me lleva al recurrente ¿Cómo le vas a hacer? Porque no se trata solo de re estructurar al gobierno, de poner nuevas caras al frente, meter en caso dado alguno que otro corrupto a la cárcel, ni de programas bien pensados que puedan ser bien instrumentados por los funcionarios honestos y capaces que seguramente serán los de tu gabinete.

Pienso Vicente que no se trata solo de eso, pienso que para todo ello se requerirá de un insumo esencial: un pueblo que colabore decididamente, que sepa esperar a los resultados porque lo que propones lleva tiempo; un pueblo que confie plenamente en el liderazgo de tu gobierno….

Pues lamento decirte que has creado muchas expectativas. Así qué...

¿Cómo le vas a hacer?

Epílogo: Nunca contestaste a esta carta pero el tiempo siempre dá las respuestas; siete años después me queda claro que nunca supiste como hacerlo; engañaste con la mercadotécnia política a los que votaron por ti. Tus promesas de campaña, al final se convirtieron en un país dividido, narcotrafico, corrupción, estatuas mochas y tal vez tú única, profética, verdad:

“No nos van a perdonar si fallamos, porque nos han dado la más grande oportunidad, en casi un siglo, de cambiar el destino del país; si fallamos mi gobierno será el más odiado y más detestado, como ningún otro”

Vicente Fox, London School of Economics, 5/X/2000.

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

jueves, 31 de mayo de 2007

Como perrito sin dueño...

Pemex-Petroquímica nació en 1992 a partir de la clasificación de un grupo de productos petroquímicos como no básicos lo que dio lugar a que 3 años más tarde, la palabra “petroquímica” no apareciera en el Plan Nacional de Desarrollo (PND) 1995-2000 de Ernesto Zedillo y a que en el correspondiente Programa de Desarrollo y Reestructuración del Sector de la Energía, 1995-2000 respecto de la petroquímica, solo incluyera una única y lapidaria línea de acción que decía: “Desincorporar los activos públicos de la petroquímica secundaria…

Después del fracaso de la venta, llegaron las promesas de campaña de Vicente Fox de reactivación de la industria y el tema mereció entonces dos párrafos en el PND 2001-2006 que se tradujeron en las buenas intenciones del Programa Sectorial del Sector Energía de entonces, que dieron lugar a la iniciativa del Proyecto Fénix y a la puesta en marcha de proyectos que dormían el sueño de los justos.

Hoy 31 de mayo, el Presidente Calderón publicó el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012 que en su introducción abunda en la diversidad de sectores consultados y los medios que se utilizaron para considerar sus opiniones y propuestas. El documento incluye “La Visión México 2030” que expresa y cito: “una voluntad colectiva de cambio, que es factible y cuyo propósito es alcanzar el Desarrollo Humano Sustentable. Una imagen de país a la vuelta de 23 años permite enfocar la acción conjunta de todos los mexicanos, marca un propósito común, un sueño compartido, un punto de arribo que sólo es posible alcanzar con el esfuerzo de todos” lo que francamente me entusiasmó.

Busqué entonces, apresurado e inquieto, lo que a la petroquímica, puntal del desarrollo de Coatzacoalcos y detonador de muchas cadenas productivas, le correspondería en el PND y de inicio solo encontré un breve comentario: “Por su parte, en petroquímica existe una industria desintegrada, con altos costos de producción y baja competitividad, lo que genera montos insuficientes de inversión e importaciones crecientes” lo que lamentablemente es la triste realidad.

Bueno, me dije esperanzado, más adelante habrá alguna estrategia, algo que nos marque el rumbo, pero no... no encontré una línea más; tristemente el documento no incluye objetivos ni estrategias para fomentar el desarrollo de la industria petroquímica. Los sectores de Hidrocarburos y Energía merecieron 1 objetivo rector, y los hidrocarburos particularmente, 15 estrategias que consideran a las otras subsidiarias de Petróleos Mexicanos, pero de la petroquímica… nada, absolutamente nada.

¿Pero cómo? ¿Si solo el miércoles pasado, en el marco del 3er Encuentro Internacional del Mar; Federico Reyes Heroles un muy prestigiado analista –hermano del Director General de Petróleos Mexicanos- evidenció como en otras latitudes, es justamente en los productos petroquímicos donde se puede obtener el mayor valor? ¿Por qué en el PND no aparece absolutamente nada? ¿Seguiremos acaso exportando crudo barato para importar petroquímicos caros?

En diciembre de 1998 un buen amigo contestó a mis inquietudes de entonces respecto de Pemex-Petroquímica (PPQ), con las siguientes palabras: “Creo que hay un problema que subyace; no está claro el horizonte de futuro para PPQ

Y al cabo de 9 años, sigue en lo correcto, parece ser que el destino de la petroquímica es andar como perrito sin dueño, claro, a no ser que en el Programa Sectorial nos saquemos el Melate, cosa que francamente dudo.

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com