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domingo, 1 de enero de 2012

Tic, Tac...


¿Ontoy? ¡Ah si, en el 2012! ¿Y ora?? P’os nada a seguir cosechando… ¡Que sigue la mata dando!

Pero se me hace que el bebito recién nacido trae “torta bajo el brazo”; crecerá rapidito y será ciertamente hiperactivo. Nada que ver con el año que recién se fue. ¡Huácala!  

La torta será de buen humor… ¿Se imaginan? Una carrera de tres, con una potranca abnegada, de su casa pero de ceja alzada y respondona como la Doña; contra dos potros, uno de dudoso pedigrí antes retobado, mal perdedor, pero ahora de candor y bonhomía ¿Legítimos?; el otro, remilgado, pareciera de buena pinta, pero dicen que es puritito figurín.

Con el hipódromo lleno, los espectadores listos, los apostadores cerrando las apuestas, los entrenadores dando las últimas instrucciones a los jockeys, los caballos en los cajones de salida del arrancadero mordiendo el freno esperando el disparo a la voz de ¡Arrancan! para lanzarse veloces en pos del triunfo, ocupar la única silla del podio y ungirse como el gran tlatoani, o ¿tlatoana?,  de estas tierras. –A propósito, ¿Quién inventó eso de “..anos y …anas? Oh si, el potro aquel de las víboras prietas prrr…

Y cuando arranquen veremos y escucharemos de todo: gritos de horror, alabanzas serviles, patadas, piquetes de ojos, zancadillas, mordidas y uno que otro trompicón pero al final tendremos ganador ¿Qué cómo llegará a la meta? ¿Ganará por el medio pelo de nariz que perdió el candoroso potro en el Derby de hace seis años? ¿O el triunfo será indiscutible por al menos medio cuerpo de ventaja? 

El chiste es que será emocionante y divertido ver como hacen hasta lo imposible por ganar. Y ahí estaremos todos al pendiente del chisme, hasta pasadito el dos de julio donde para bien o para mal, justo o injusto, “háiga sido como háiga sido”, uno de ellos pensará “lo cáido, cáido”, y muy orondo recibirá los símbolos del poder, la reverencia de sus seguidores, el gozo de los que le atinaron a los momios y el enojo de los que tendrán que aventar al basurero los boletos de sus apuestas.

De ahí cambiará el foco de atención, nos iremos todos a las Olimpiadas Londres 2012, unos de verdad, otros de a mentiritas por la tele; unos a competir, otros a presumir; pero eso sí muchos a proteger por aquello de que el miedo cada vez cambia de transporte, antes andaba en burro, después en aviones –recuerden el 11 de septiembre- y por esas fechas seguramente andará en tenis… ¿Nike?

Y vendrán las medallas –que la mayoría se llevarán los deportistas de los países de siempre y que los nuestros morderán para ver si son de oro u orégano y no despintan como las de los panamericanos- que se empacarán en las maletas de regreso a casa a mediados de agosto entre las críticas de los “expertos” de siempre: de que si pudimos hacer mejor papel, de que si hubo apoyos o se embolsaron los recursos o si “tachidito” hubiera sido mejor entrenador que el “Sr. Chunga”.

Pero eso también pasará… porque vendrá la toma de posesión del ganador, -del que se llevó “háiga sido como háiga sido” el premio mayor, el melate presidencial- tal vez un poco desmerecida por los preparativos y la expectativa del evento principal del año; el momento cuando al ancestral reloj Maya se le acabe la cuerda y cese su “tic tac” el 21 de diciembre a tres días la noche buena.

Bueno, emocionante y divertido será este año que comienza… ¡Usted no se preocupe por nada que la cosa viene buena! ¡Que se preocupen otros!

Con mis mejores deseos,


Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Fiesta de Navidad


En muy pocos lugares se disfrutan hoy noches como aquella. Bajo miríadas de estrellas, testigos de excepción, uno tras otro, ensimismados en nuestros pensamientos; si acaso distraídos por el crujir de las monturas o el susurro de la arena al deslizarse bajo las patas de las nobles bestias; participábamos de una maravillosa aventura impulsados por las viejas profecías que parecían cumplirse.

Algo era seguro. No era obra de la casualidad que originarios de tierras tan distantes, nuestra guía y nuestra intención fueran las mismas… ¡Hace miles de años de esa noche! Tantos que hoy solo me quedan como recuerdos la emoción y  la nostalgia.

Y henos aquí… juntos los tres nuevamente, acudiendo a un llamado semejante pero en circunstancias muy pero muy distintas…

“¡Su atención por favor señores pasajeros! Iniciamos el abordaje del vuelo 2112 con destino a la ciudad de Cancún, México. Los pasajeros viajando con niños, en primera clase o miembros del programa “Brigth Star” favor de iniciar el abordaje…”

Y así lo hicimos. Vestidos a la usanza nunca imaginada en la época de nuestro primer encuentro. Añorando la libertad del desierto pero también, ¿por qué no decirlo? agradecido el paladar por la copa de champagne, y la espalda, por los mullidos asientos de la exclusiva sección donde  viajábamos.

El vuelo, como casi todo en este tiempo, concluyó en un santiamén y pronto nos vimos  cómodamente instalados en un vehículo con rumbo a una hermosa hacienda, balcón privilegiado para disfrutar y ver las festividades del solsticio de invierno que se celebrarían hoy por la noche en la muy bien conservada, pirámide de Chichen Itzá.

Muchas caras conocidas encontramos al llegar, para fortuna de Baltasar, justo a tiempo para la comida… entre otros, el gordito aquél de la barba blanca, Santa Claus, con quien emprendimos años atrás un “joint venture” para salvar la Navidad –así dicen ahora cuando se juntan para hacer negocio-; más allá Catáfito discreto como siempre, brindaba con Meshico, un personaje que se ha mantenido tras las bambalinas, poco conocido, pero de cuyo nombre deriva el que ahora ocupan para denominar estas tierras; la siempre elegante y bella María Magdalena departiendo alegremente con ¿Quetzalcóatl? No perdón con Inti, Tonatiuh, Atón, Ra, o como quiera que se haga llamar ahora. Solo faltaban nuestro anfitrión y ahora sí, Quetzalcóatl, quienes atendían los detalles que nunca faltan en la organización de los grandes eventos. Y el de esta noche ¡vaya que si lo sería!

Casi al finalizar la comida se escuchó el típico “clinc, clinc” pidiendo un momento de atención a las palabras de nuestro queridísimo anfitrión que ya se encontraba  en el salón. Excelentísimo orador, me hizo recordar el famoso sermón de la montaña cuando su voz profunda y clara resonó en mis oídos e hizo vibrar mí alma.

“Mis bien amados amigos, hoy por la noche, como nunca antes, se reunirán los pensamientos de amor y reconciliación de miles de millones de seres humanos. Ellos esperan que suceda el parte aguas hacia un estado de conciencia superior en el camino de la felicidad.

Y en verdad os digo que así le será concedido a quién, aún en la adversidad, pintó de amor sus labios.

Pero también celebraremos mi cumpleaños. Sí, escucharon bien. Hoy también es el aniversario del día de mí nacimiento, cuando los bienaventurados María y José recibieron en el humilde pesebre a Melchor, Gaspar y Baltasar aquí presentes.

Mi aniversario no es el día 24 como todos han creído hasta ahora y la explicación es muy sencilla. Casi nada es perfecto y el calendario gregoriano actualmente en uso, menos. ¡Se equivocaron por tres días!

Por eso prefiero el de nuestros amigos Mayas, es un poquitín más exacto…

Mil gracias por estar aquí.”

Para finalizar les invito a leer los textos que he redactado a propósito de la Navidad:

Pinta de Amor tus labios
Los regalos de Papá Noel


Con mis mejores deseos en esta Navidad,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

domingo, 27 de noviembre de 2011

2012


Todos somos intérpretes de la gran orquesta sinfónica que dirige magistralmente la madre naturaleza.

Todos tendríamos que aportar un sonido, de ritmo, intensidad, timbre y tono distinto para sumarnos a la expresión más pura de la armonía creadora que nos hace sentir y experimentar la vida.

Ingresar, superarse hasta quizás llegar a ser el primer violín o el solista, disfrutando al ejecutar, vibrando de emoción al escuchar el resultado y a la espera del aplauso final que marcará el inicio de otro ciclo de estudio y práctica de la nueva partitura que nos llevará más adelante en la ruta interminable hacia la excelencia. Tal es el devenir y el reto de la existencia.

Todo en el universo se comporta de acuerdo a ciclos que inexorablemente han de cumplirse, nada es ajeno, aun aquello que en la coyuntura de nuestra breve existencia parece inmutable en realidad no lo es.

La humanidad lo ha hecho en innumerables ocasiones. Las evidencias son en algunos casos apenas enigmáticos vestigios y en otros, culturas y civilizaciones que eventualmente fueron consideradas tan solo mitos y hoy son hechos comprobados por la arqueología, dejaron muestra de su grandeza en ciudades y monumentos como Teotihuacán, El Tajín, Chichén Itzá, Tulum en México, las pirámides de Egipto, Machu Picchu en el Perú y muchas otras; y también un cúmulo de información no escrita en un CD, que es una tecnología pasajera, si no en piedra que dura un poquito más...

Los mayas, particularmente, nos legaron entre otras muchas cosas, un calendario extraordinariamente exacto muy superior al que actualmente está en uso -que insulta a la actual soberbia para quien todo lo antiguo es primitivo- donde plasmaron los ciclos que percibían para la humanidad. El último día de ese calendario es el 21 de diciembre del año 2012.

La proximidad de esa fecha y otros hechos han dado lugar a un sinfín de especulaciones  simplemente porque encontraron tierra fértil en una sociedad desesperanzada y culpable por las calamidades que enfrenta.

¿Qué iniciará un nuevo ciclo? Sí, de acuerdo a la visión maya. Pero la realidad es que no hay motivo alguno para temer nada. La humanidad, después de aprender sufriendo como lo hemos hecho a lo largo los último cientos de años, iniciará la etapa de estudio y práctica de una nueva partitura que puede conducirla a un futuro promisorio pleno de realizaciones.

Es momento, siempre lo ha sido, de recuperar los equilibrios perdidos.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm