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domingo, 20 de diciembre de 2009

100 años después...

México. Navidad del año 2108: No fue tanto el sello “confidencial” estampado en lacre, como el curioso logotipo –un trineo tirado por renos- lo que me impulsó a abrir de inmediato el sobre que contenía el relato de la historia jamás contada sobre el origen de los acontecimientos que hace 100 años transformaron al mundo. La siguiente es la transcripción fiel del documento fechado un día de noviembre del año 2008:

“Las pantallas de alta tecnología de la sala de control operativo mostraban el estado de las líneas de producción a un Santa Claus muy preocupado. El retraso en la instalación de las computadoras, los sistemas de soporte, la implantación de los complejos sistemas de información y la curva de aprendizaje de los duendes, ponían en riesgo de incumplir los deseos navideños de millones de niños de todas las edades, porqué han de saber, que ser niño no es cuestión de años cumplidos… Santa había confiado en la promesa del equipo de consultores y duendes encargados del proceso de innovación tecnológica pero no pudo leer –recuerden que usa lentes de fondo de botella- la letra chiquita en los contratos que establecía “Cumpliremos salvo causas de fuerza mayor…” Causas que incluían, entre otras, las condiciones meteorológicas extremas que prevalecen todo el año en el Polo Norte. ¡Dos años se llevó el proyecto programado a 6 meses!

La buena noticia, todo funcionaba a la perfección. Las líneas de producción con robots de última generación (los duendes se encargaban únicamente del control de calidad, la captura de pedidos y otras actividades de soporte) operaban a toda su capacidad y si nada fallaba, DHL entregaría a tiempo los regalos a quienes ansiosos los esperaban en todo el mundo… Se preguntarán ¿Y los renos? Siento decirles que fueron jubilados (al igual que uno que otro duende) consecuencia de la política de “outsourcing” para optimizar costos.

Hasta ahí todo era lo mismo de años anteriores, nueva tecnología pero al fin y al cabo lo mismo, con una pequeña salvedad…el nuevo alcance de las operaciones. Resultado de un cuidadoso ejercicio de planeación estratégica, el Plan de Negocios de Santa Claus Inc., que por cierto ya cotizaba en la bolsa de Nueva York; incluía ahora regalos no solo a los niños y a los adultos que no habían olvidado al niño que llevan dentro, si no también a países enteros. Esta nueva actividad era todo un reto, ¡obligaba a Santa a estar al tanto de todo lo que ocurría en el mundo como si no tuviera ya mucho que hacer!

Para apoyarlo, los nuevos sistemas proveían un constante flujo de información a las pantallas en la sala de control operativo. La información de las casas de bolsa, de las agencias noticiosas y muy particularmente de las empresas encuestadoras, era utilizada por los duendes analistas que aplicaban modelos computarizados muy complejos con, entre otras, variables económicas, políticas, demográficas y culturales para estimar las tendencias de la opinión ciudadana, conocer sus preferencias y así recomendar los regalos más adecuados a un Santa que aún se hacía bolas con la jerga estadística del “marketing” pero que al ritmo de villancicos observaba todo muy atentamente. De súbito las alarmas pasaron del amarillo pálido –nunca estuvieron en verde- a tonos más subidos y de ahí al rojo en tan solo unos minutos. Al instante, el duende jefe de analistas con una expresión de pánico expresó… -Señor, tenemos un problema… -¿Uno?, mas bien diría yo que muchos - contesto Papá Noel llevándose la mano a la cabeza… ¿Qué pasa ahora?

-Las más recientes estimaciones indican que los consumidores americanos se quedarán sin dinero para pagar las hipotecas, las colegiaturas de los niños, el préstamo del coche, el combustible y demás chunches. El índice de confianza de los consumidores caerá por los suelos… ¡dejarán de comprar! El resto de las economías, Japón, Alemania, Francia... se verán en serios problemas… el escenario más plausible será una recesión global sin precedentes… En lo que a nosotros toca nos cancelarán muchos pedidos y el valor de nuestra acción perderá más de un 50% en unos pocos días… Señor, ¿Qué hacemos señor? –Por lo pronto reúna al equipo duende de control de crisis y ni una palabra de esto a nadie… ¿Entendido?

10 minutos más tarde en la Sala de Control de Crisis el silencio, que se podía cortar con tijeras, fue roto por la voz firme de un Santa Claus en pleno control de la situación… -Señores, no les voy a mentir, se acercan momentos difíciles para el mundo… He puesto al tanto de la situación al Consejo de Administración y ellos me han felicitado por el regalo que decidí dar al mundo en forma de una recesión global y una crisis financiera que no tendrá precedentes. Como medida complementaria he decidido otorgar el siguiente regalo al pueblo de los Estados Unidos: Barack Obama ganará la elección. Finalmente les pido disculpas a todos ustedes por mantener esta operación en secreto y más aún por el susto, pero como comprenderán no siempre les puedo informar de todos los regalos que decido. Una última cosa, señor duende jefe de finanzas, antes de que se caiga la bolsa por favor… ¡Venda, venda!…”

El mundo y Santa Claus Inc sobrevivieron la crisis financiera y la recesión. El presidente Barack Obama ya es parte de la historia. La ciudadanía sufrió muchas penalidades pero el mundo se transformó para bien. ¡Gracias Santa! y que tengan una muy ¡Feliz Navidad!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 23 de agosto de 2009

Va mi espada en prenda... ¡Voy por ella!

El poder, la soberbia, la avaricia y el miedo, es la peor combinación de atributos que pueda darse en el liderazgo. Poder, para hacer lo que se quiera; soberbia para solo escuchar las propias ideas; avaricia, para acumular riqueza a costa de los demás; y miedo, para disparar los más bajos instintos en el afán de mantener el predominio y los privilegios.

Pero ese tipo de liderazgo, es un hecho, no existe en México. Como tampoco se violan los derechos humanos, ni se fabrican culpables; ni se depreda el erario como podrían hacerlo los diputados pues serían delincuentes culpables de peculado; ni el Presidente reprocha a los que “hablan mal de México”, porque afrentaría la libertad de expresión; ni prevalecen intereses de todo tipo sobre el interés de la nación; ni se está al punto de un estallido social.

Carlos Slim comentó hace unos cuantos días que México es más fuerte que sus problemas y estoy de acuerdo con él pero… ¿lo serán los ciudadanos? a quienes el presidente Felipe Calderón pide incomprensiblemente “… un sacrificio de todos, cada quien en la medida de sus capacidades, cada quien en la medida de sus responsabilidades…” a lo que con toda seguridad no encontrará respuesta, pues la capacidad de sacrificio de los millones de ciudadanos que viven en la pobreza ya se agotó no obstante el alto nivel de responsabilidad que demuestran, luchando todos los días para llevar ya no digamos lo más indispensable, sino lo que pueden a sus mesas.

Olvidó el Presidente que para exigir sacrificio se tiene que pregonar con el ejemplo, como lo hizo Don José Miguel Ramón Adaucto Fernández y Félix, mejor conocido como Guadalupe Victoria, cuando al combatir a las tropas realistas en Oaxaca el 25 de noviembre de 1812, motivó a su tropa expresando “va mi espada en prenda, ¡voy por ella!” Y así lo hizo. El no tuvo miedo a perder la vida como hoy tienen miedo los depredadores del país a perder sus privilegios. Depredadores que en la embriaguez del poder y la avaricia han conducido al país al borde del desastre.

Nuestro barco hace agua por el embate de una tormenta perfecta para la cuál no nos preparamos no obstante las voces de alerta de muchos, a quienes hace poco llamaron catastrofistas. Pregunté en el 2007 ¿Qué estamos haciendo para prepararnos? La respuesta fue la misma entonces como ahora: Nada. Como no preparamos al país para el inicio del TLCAN.

Hoy muchos “catastrofistas” que “hablan mal de México” perciben el riesgo de un estallido social en el contexto previsto “del shock financiero más fuerte que enfrenta México en los últimos 30 años” reconocido por el secretario de hacienda, Agustín Carstens. Sin embargo la soberbia es sorda, justo ese mismo día el Presidente declaró ''No es contradictorio afirmar, sí estamos saliendo de la peor crisis en décadas, pero falta por resolver el impacto fiscal que tendrá como una secuela esta crisis''

Perdón, como dice Eugenio Derbez, ¡Que alguien me explique! Pues la recaudación fiscal se desploma igual que las remesas, los ingresos petroleros, las exportaciones, la producción industrial, como la inscripción de alumnos a escuelas privadas, el empleo, etcétera, etcétera… y pediría también que alguien me explique porqué Carstens, ahora dice otra cosa aunque, siendo sinceros, esto no es tan complicado de entender.

Ahora bien, los hechos, hechos son. Lo hecho, hecho está. Lo que me recuerda cuando mi Madre en alguna ocasión le enteré que había yo chocado su auto. Ella simplemente me preguntó… ¿Y como le piensas hacer?

Lo mismo les pregunto Sr. Presidente, secretarios de estado, gobernadores, senadores, diputados, presidentes municipales, directores de empresas paraestatales, jueces, empresarios, banqueros, burócratas, políticos y demás… ¿Qué harán?

Porqué el horno no está para bollos, ni el pueblo para más sacrificios. Cómo dijo Denisse Maeker, ¡Ni un peso más!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
www.ramari.blogspot.com
enrique.chm@gmail.com

domingo, 1 de febrero de 2009

La naturaleza del alacrán...

Estuve brevemente, pero eso sí, verdaderamente enojado, furibundo, iracundo, encolerizado, encrespado, indignado y cualquier otro sinónimo aplicable por las multimillonarias bonificaciones que recibieron en 2008 los ejecutivos de Wall Street no obstante la crisis financiera y la recesión económica mundial.

Algunos maldicientes afirman que de la primera parte del rescate, que les concedió el gobierno de Bush, se otorgaron en bonos la nada despreciable cantidad de $18 mil 400 millones de dólares, la sexta más grande de la historia de ese centro financiero...aunque, pobrecitos ellos, realmente hicieron su mejor esfuerzo; solidarios con los contribuyentes, que son quienes están pagando el costo de la crisis, se apretaron el cinturón y esa cantidad ¡solo ascendió al 50% de lo que recibieron en el año 2007! Y bueno, también habría que abonar en su favor que cancelaron algunas compritas que podrían se consideradas como un exceso: Ya no viajarán más en jet privado… si no humildemente en primera clase...

El hecho fue considerado por el Presidente Barack Obama como “…escandaloso…” “…el colmo de la irresponsabilidad. Es vergonzoso…” y declaró indignado “El pueblo estadounidense entiende que estamos en un gran agujero del que tenemos que salir, pero no le gusta la idea de que haya gente que está cavando un agujero más grande...”

¡Uopss! Exceso de rudeza, les debió doler… tanto que ese mismo día las bolsas cayeron fuertemente, no obstante que ya le habían aprobado al Presidente Obama la segunda parte del rescate, que acaso sirva digo yo ¡para los bonos del año que entra!

Solo que como antes dije mi enojo fue breve porque vino a mi mente la historia del alacrán y la rana, ¿La recuerdan? Sí aquella fábula donde la rana, convencida por la labia y las promesas del alacrán acepta, a pesar de sus temores, transportarlo a un lugar seguro. A la postre el alacrán incumple sus promesas, pica a la rana que cuando agoniza le pregunta que porqué lo ha hecho, el alacrán le contesta “perdóname...no pude evitarlo, está en mi naturaleza, soy un alacrán”

¿Cómo la rana podría enojarse con el alacrán? En todo caso la rana tendría que enojarse consigo misma por no entender que el impulso asesino del alacrán es incontrolable no obstante todas sus buenas intenciones. ¿Cómo podría el mundo enojarse con los financieros de Wall Street? En todo caso el mundo tendría que enojarse consigo mismo por no entender que la avaricia les es incontrolable. En consecuencia ¿Cómo podría permanecer yo enojado más allá de unos instantes…? Esperaría lo mismo del Presidente Obama y su equipo de trabajo, que la indignación les dure poco y con la cabeza fría actúen.

Los síntomas de la naturaleza avariciosa, corrupta, sin escrúpulos y carente de ética de muchos de los controladores de los sistemas económicos, financieros y empresariales han estado ahí siempre: Jerome Kerviel, Enron, Worldcom, las tiendas de raya globales como, entre muchas, Wall Mart que así fue reconocida por la Suprema Corte de Justicia Mexicana, rescates fallidos de grandes empresas y muchos otros escándalos financieros, son los síntomas de una enfermedad que nadie quiso ó pudo diagnosticar y mucho menos prevenir.

Ahora en Davos 2009 sobran plañideros y plañideras. A ellos habría que decirles que no tienen excusa, porque las señales de la crisis -que el primer ministro ruso, Vladimir Putin etiqueta como la “tormenta perfecta” y que el financiero George Soros dice no pudo prever- siempre estuvieron ahí. Solo que no hay peor ciego que él que no quiere ver; ó peor ignorante que él que no quiere aprender salvo, claro está ¡Cuando convenga a sus intereses!

México está haciendo frente a la “tormenta perfecta” en mejores condiciones que otros países. La contratación de un “seguro” para garantizar los ingresos petroleros fue una medida más que acertada cuando el año pasado todas las previsiones apuntaban a que los precios seguirían subiendo; benditos sean quienes instrumentaron la idea. Eso nos da un año de plazo para que las medidas que ya está tomando el gobierno aterricen antes del 2010 que será complicadísimo. 2010 en el que necesariamente se tendrá que hacer uso inteligente de las reservas internacionales de dólares del país.

Pero no todo está en manos del gobierno, también nosotros, los empresarios, los consumidores; todos, absolutamente todos los ciudadanos tendremos que hacer nuestra parte y la palabra clave es ahorrar. Para esto le pido que aplique el refrán aquel que dice “de que lloren en mi casa, que lloren en la de enfrente” que en la crisis sería de que lloremos en México, que lloren en otros países". ¿Cómo?

a) Compre estrictamente lo necesario y deje la satisfacción de sus deseos –los gastos inútiles- para mejores épocas; b) Compre productos hechos en México, peso que Usted gaste en productos importados, saldrá de México convertido en dólares para ayudar al país de origen a resolver sus problemas, a crear o mantener empleos a costa de los nuestros. c) Pague sus deudas cuanto antes y ahorre intereses; los bancos en México, salvo BANORTE y algún otro, están en manos extranjeras ávidas de dólares para resolver la crisis financiera en que se encuentran sus matrices. Peso que gaste en intereses, que ya los subieron, se irá fuera de México para ayudar a resolver los problemas financieros de la banca extranjera. d) Ahorre gasolina reduciendo el uso de su vehículo. De cada 10 litros que consume, 4 litros es gasolina importada que se paga en dólares que necesitamos aquí. En suma, ¡Ahorre! ¡Ahorre!

Finalmente, como dice Sarah Délano, solo espero “en un mundo que parece tambalearse… a esos lazarillos…que se aparecen en la noche oscura del alma para dar cobijo y luz.” Y también a la par ¡mucho trabajo!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 18 de enero de 2009

De aviones, gansos y otras cosas...

En el aeropuerto de la Guardia en Nueva York, a bordo de un avión Airbus 320 de la aerolínea US Airways, 148 pasajeros del vuelo 1549 despegaron a las 15:20 horas del pasado 15 de enero rumbo a la ciudad de Charlotte en Carolina del Sur solo para desplomarse seis minutos después en las aguas del río Hudson frente a la isla de Manhattan. No se presentaron víctimas fatales. La causa del accidente: una bandada de gansos chocó con las turbinas del avión. Aves de unos cuantos kilos de peso derribaron a un gigantesco avión de más de 300 toneladas. Hasta ahí los hechos.

¿Cuál es el mensaje atrás de ese accidente? Las trayectorias de una parvada de gansos coinciden con las dos turbinas de un avión y este pierde potencia sobre un área densamente poblada durante el despegue; una de las operaciones críticas si es que no la más crítica de la aviación. Contra toda expectativa razonable el piloto, Chesley Sullenberger, logra conducir al aeroplano sin potencia a un pequeño espacio en el río Hudson donde “aterriza” salvando a zonas densamente pobladas evitando así una tragedia. Su pericia no solo salvó las vidas de sus pasajeros si no también, las de cientos de posibles víctimas en el caso de haberse estrellado contra los edificios. Tuvo solo una oportunidad de hacer el blanco más difícil de su vida y lo logró. Después del impacto, la aeronave permaneció flotando en una sola pieza el tiempo necesario para que los 148 pasajeros, pese al pánico, desalojaran sin incidentes el avión en un tiempo record y así muchos de ellos pudieron ser rescatados sin mojarse siquiera. De la posibilidad de una tragedia se llegó a un final feliz, casi milagroso, con un mensaje que habría que leer entre líneas.

La ciencia ha logrado increíbles avances en muchas materias a las que, cuando de satisfacer deseos se trata, la gente se apega por las comodidades que les representan. No obstante, la mayoría de las creaciones son gigantes con los pies de barro. En el capítulo 19 del primer libro de Samuel, la Biblia nos relata como David venció a Goliat justo como ahora aves de unos cuantos kilogramos de peso derrumbaron a un gigantesco aparato de más de 300 toneladas ó la avaricia de unos cuantos causó una crisis de alcance global sin precedentes, económica, financiera y ambiental.

Sin embargo en la historia del vuelo 1549, antes que culpar a los gansos, habría que señalar a quienes calcularon mal los riesgos que en ese día, a esa hora, solo fueron superados por la pericia del piloto Chesley Sullenberger cosa que, muy lamentablemente, no se está dando en la crisis mundial. En ella los riesgos se materializaron, están fuera de control y hasta el momento no hay piloto en la cabina que haya creado en el mundo la conciencia necesaria para en un esfuerzo colectivo, enfocar los recursos disponibles a resolver las necesidades de una humanidad que tristemente, hoy por hoy, no atina a dejar de lado el dispendio en satisfacer sus deseos.

¡Hasta la próxima!

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 30 de noviembre de 2008

Los regalos de Papá Noel…

Las pantallas de la sala de control operativo –el último grito de la moda en tecnología- mostraban el estado de las líneas de producción de juguetes a un Santa Claus verdaderamente preocupado. El retraso en la instalación de las computadoras, los sistemas de soporte, la implantación de los complejos sistemas de información y la curva de aprendizaje de su personal, lo tenían a punto de la desesperación pues estaba en riesgo de no cumplir los deseos navideños de millones de niños de todas las edades, porqué han de saber estimados lectores, que ser niño no es cuestión de años cumplidos…

Santa estaba realmente arrepentido de haber hecho caso a los consultores –y al equipo de duendes encargados de los procesos de innovación tecnológica- que le prometieron el oro y el morro. Le habían dicho que todo estaría listo y a punto para iniciar la producción en la temporada navideña, pero no esta, ¡la anterior! solo que como siempre pasa, nunca leyó o no pudo ver –recuerden que usa lentes de fondo de botella- la letra chiquita en los contratos que decía…. “Cumpliremos salvo causas de fuerza mayor…” Causas de fuerza mayor que incluían, entre otras cosas, las condiciones meteorológicas extremas –frío de la chiflusca- que, como ustedes y yo conocemos, prevalecen todo el año en la fábrica de juguetes de Santa. ¡Dos años se llevó el proyecto cuando esperaban concluirlo en tan solo 6 meses!

La buena noticia era que todo estaba funcionando a la perfección. Las líneas de producción ahora empleaban robots de última generación (los duendes se encargaban solo del control de calidad, de capturar los pedidos y otras actividades de soporte) estaban funcionando a toda su capacidad y si nada fallaba, la entrega empezaría justo a tiempo para que DHL hiciera llegar los regalos a quienes los esperaban ansiosos en todo el mundo… Se preguntaran ¿Y los renos? Siento decirles que jubilaron a los renos y a alguno que otro duende consecuencia de la política de “outsourcing” para optimizar costos.

Hasta ahí todo era lo mismo de años anteriores, nueva tecnología pero al fin y al cabo lo mismo, con una pequeña salvedad…el alcance de las operaciones había sido extendido como resultado de un cuidadoso ejercicio de planeación estratégica. El Plan de Negocios de Santa Claus Inc., que por cierto ya cotizaba en la bolsa de Nueva York; había sido aprobado por el consejo de administración en fecha reciente e incluía dar regalos ya no solo a niños y adultos que no han olvidado al niño que llevan dentro, si no también a países enteros lo que era todo un reto, ¡obligaba a Santa a estar al tanto de todo lo que ocurría en el mundo como si no tuviera ya mucho que hacer!

Para esto, una de las innovaciones que recién estrenaba, además de la información y control en línea de las operaciones de la fábrica de juguetes, era el constante flujo de información que se desplegaba continuamente en las pantallas de su juguete nuevo, la sala de control operativo. La información de las casas de bolsa Dow Jones, Nasdaq; de las agencias noticiosas la CNN, la BBC de Londres, France Press, EFE, Notimex y muy particularmente de las empresas encuestadoras era utilizada por los duendes especialistas en el análisis de información de mercados donde aplicaban modelos computarizados muy complejos con variables económicas, demográficas, culturales, etcétera para estimar las tendencias de la opinión ciudadana de un país, conocer sus preferencias y así recomendar los regalos más adecuados a un Santa que aún se hacía bolas con la jerga estadística del “marketing”.

Aun y que todo parecía estar bien la situación era complicada, los programas de producción de juguetes que se concluían normalmente al cierre del segundo trimestre del año previo, en esta ocasión, en razón de los retrasos en la entrega de los sistemas, estuvieron listos solo hasta finales de agosto; el consejo de administración si bien aprobó el nuevo Plan de Negocios solo hasta diciembre autorizó el presupuesto… En fin, que en esos días el pobre de Santa Claus ya no sabía a que santo encomendarse; el estrés lo agobiaba pues los tiempos estaban apretadísimos, sin embargo nunca había quedado mal y este año no sería la excepción así que sacando fuerzas de flaqueza, al ritmo de los villancicos, olvidó sus temores para concentrarse en el trabajo hasta que las alarmas de su cuarto de control se tornaron del amarillo pálido –nunca estuvieron en verde- a tonos más subidos y de ahí al rojo en solo unos minutos al tiempo que el duende jefe de analistas entraba con una expresión de pánico en el rostro…

-Señor, tenemos un problema… -¿Uno?, mas bien diría yo que muchos - contesto Papá Noel llevándose la mano a la cabeza abrumado… ¿Qué pasa ahora?

-Nuestras más recientes estimaciones indican que los consumidores americanos se quedarán sin dinero para pagar las hipotecas, las colegiaturas de los niños, el préstamo del coche, el combustible y demás chunches. El índice de confianza de los consumidores caerá por los suelos… ¡dejarán de comprar! El resto de las economías, Japón, Alemania, Francia... se verán en serios problemas… el escenario más plausible será una recesión global sin precedentes… En lo que a nosotros toca nos cancelarán muchos pedidos y el valor de nuestra acción perderá más de un 50% en unos pocos días… Señor, ¿Qué hacemos señor? –Por lo pronto reúne al equipo duende de control de crisis y ni una palabra de esto a nadie… ¿Entendido?

Sala de control de crisis, 10 minutos más tarde, el silencio que se podía cortar con tijeras fue roto por la voz firme de un Santa Claus en pleno control de la situación… -Señores, no les voy a mentir, se acercan momentos difíciles para el mundo… He puesto al tanto de la situación al Consejo de Administración y ellos me han felicitado por el regalo que decidí dar al mundo en forma de una recesión global y una crisis financiera que no tendrá precedentes. Como medida complementaria he decidido dar el siguiente regalo al pueblo de los Estados Unidos: Barack Obama ganará la carrera presidencial. También les pido disculpas a todos ustedes por mantener esta operación en secreto y más aún por el susto, pero como entenderán no siempre les puedo informar de todos los regalos que decido dar. Una última cosa, señor duende jefe de finanzas, antes de que se caiga la bolsa por favor… venda, venda…

La crisis financiera y la recesión son un hecho, podemos elegir sufrirla o aprovecharla como un magnífico regalo que nos brinda la oportunidad a muchos de aprender en cabeza ajena y a otros de recomponer sus vidas…

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com