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domingo, 13 de julio de 2008

¡¡Cáaacaroo!!

Ayer en lo más entretenido de la película, cuando la proyección se interrumpió de súbito quedé por unos instantes a la espera del grito aquel !Cacaaroo! que al unísono se emitía cuando el mítico personaje descuidaba sus labores en favor de sus oscuras actividades en la intimidad de la sala de proyección...

El grito intentó salir de mi garganta, pero más allá de unas cuantas quejas -tímidas por cierto- no se escuchó más nada... la autocensura prevaleció sobre el disgusto justificado por el entusiasmo perdido en la manos de un Cácaro corrupto... ¿dije corrupto? realmente... ¿dije corrupto?

Pues si, lo dije... será acaso por que este mi pueblo, México, no grita, tal vez amordazado, tal vez miedoso, tal vez indiferente, cuando la película de la vida nacional pierde el foco, se distorsiona o simplemente se interrumpe por obra y gracia de los cácaros - políticos que en la intimidad de la sala de proyecciones dicen el qué, el cómo y el cuando del destino nacional.

Espectadores limitados a la limitada oferta política cual cartelera cinematográfica que permanece inamovible semana tras semana, año tras año hasta el día de una elección donde el cácaro y sus compinches tienen el monopolio de la voz, nosotros solo votar, aun y cuando, como está visto en el libro “Cuando las actas hablan” solo para cubrir el trámite de la democracia.

Cambiamos para no cambiar, de un liderazgo por demás cuestionado a lo largo de 70 años, a uno que ha aprendido rápido y muy bien a hacer las cosas como antaño, antes prominentes empresarios hoy flamantes funcionarios tan alejados de la vocación del servicio público como cercanos a sus intereses.

Hoy gracias a la magia del Internet y del correo electrónico las historias de corrupción, de todo tipo, y digo de todo tipo, porqué no solo de dinero vive el "funcionario"; corren de buzón en buzón mostrando de cuerpo entero –literalmente- en manos de quien estamos.

Y la ofensa no es por que los espíen, que eso lo han hecho siempre, no, no es el espionaje porque entre ellos se conocen. La ofensa es porque los exhiben ante un público que cada vez se conforma menos con la calidad de actuación y la pobreza de un guión ya agotado que pretenden perpetuar.

Justo al escribir estas palabras en la pantalla de mi televisor se proyectan las últimas escenas de una película titulada “La Rosa Blanca” basada en la novela del mismo nombre de B. Traven que filmada en 1961 permaneció “enlatada” durante 11 años. La historia narra los atropellos de las compañías petroleras en las postrimerías de su dominio sobre los recursos petroleros de México.

Jon Meacham, en el artículo “Historias que nos contamos” (revista Newsweek, julio 14 de 2008) escribió y hago mías sus palabras, “Es cierto que vivir en el pasado puede ser malo para la mente y para el alma, impidiéndonos participar en las luchas y las causas de nuestro tiempo. Pero cuando estamos en nuestro mejor momento, la historia y los héroes nos permiten mirar hacia delante y no hacia atrás”

Y México puede estar hoy en su mejor momento, no esperemos que el pueblo, ese público hasta ahora tal vez amordazado, tal vez miedoso, tal vez indiferente deje de serlo para gritar al unísono ¡¡Cáaacarooo…!! Que a nadie le va ha gustar.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

jueves, 13 de septiembre de 2007

Amargo despertar...

Apenas el lunes pasado me dirigí a ustedes para compartirles el sueño guajiro de una verdadera reforma electoral. De ese sueño me despertaran con un balde de agua fría.

Efectivamente, en manos de los partidos partidos políticos, son sueños guajiros imaginar un México democrático.

No es una reforma, es un retroceso electoral lo que nos está imponiendo la partidocracia que mostró con todo cinismo, su verdadero carácter a Juan Pueblo; los tres grandes admirablemente superaron con toda diligencia y prontitud sus “diferencias” para ponerse de acuerdo en un crimen de lesa humanidad:

Abortar la gestación de la democracia.

Así que…

Juan Pueblo si podrá votar –como hasta ahora- pero no aspirar a un cargo de elección popular y ser realmente ciudadano pues esto solo podrán concederlo los partidos políticos.

Juan Pueblo si escuchará las promesas de campaña pero solo eso, pues no podrá reelegir a los candidatos que efectivamente las cumplan.

Juan Pueblo si verá campañas blancas donde todos estaremos impedidos de decir cosas “impropias” pero solo eso pues no podrá escuchar las verdades que tambien se dicen.

Juan pueblo si mantendrá su libertad de expresión pero solo eso pues no podrá difundirla al no tener acceso a los medios de comunicación.

Juan Pueblo si podrá mantenerse informado, pero solo de lo que digan los partidos políticos.

Juan Pueblo si verá como se despilfarra el dinero pero no podrá exhigir rendición de cuentas.

Juan Pueblo verá reducido el tiempo de las campañas pero solo eso, porque el dinero que gastarán por día será mayor y las precampañas ahora si estarán “reguladas”.

Juan Pueblo si tendrá a un IFE como árbitro pero solo eso, porque los jugadores le podrán sacar tarjeta roja y expulsarlo del campo.

La respuesta a la pregunta que hice en el artículo anterior ¿Cómo podrán los actuales legisladores hacer las reformas necesarias? es muy sencilla: ¡De ninguna manera! Pero veamos el lado amable de las cosas:


¡Los partidos si pueden ponerse de acuerdo!

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com

domingo, 30 de julio de 2000

México creo en tí - Del porqué el PRI perdió las elecciones

Las siguientes reflexiones las escribí en 1995 a propósito de las fiestas patrias, solo para mis ojos, hoy me parece que explican porqué el PRI, a la postre perdió las elecciones:

México creo en ti: Esta frase, que en nuestra niñez demandaba el mayor de los esfuerzos para construirnos un futuro promisorio, el día de hoy no tiene mayor sentido.

¿Cuál es el México en el que debemos de creer ?

¿En el México de los privilegiados?, ¿en el México de la pobreza extrema y la ignorancia?, ¿en el México de una clase media endeudada, en peligro de extinción sumisa y temerosa?, ¿en el México de las “privatizaciones”?, ¿en el México que nos pinto Salinas?, ¿en el México de la corrupción generalizada, el narcotráfico y la violencia?.... realmente no encuentro un México en el cual creer.

Tendríamos que regresar a lo básico, darle plena vigencia a los principios fundamentales que hasta hoy solo han sido teoría pisoteada una y mil veces: Democracia, Federalismo, Municipio Libre, Derechos Humanos, Estado de Derecho...., banderas que han sido retomadas solo cada 6 años, promesas incumplidas una y otra vez que han tornado a un pueblo decidido y solidario que en 1938 se unió entorno a un líder, su presidente, el Gral. Lázaro Cárdenas, en un pueblo que ya no cree en nada. Golpe tras golpe, la roca de la credibilidad del pueblo y la fe en las instituciones republicanas ha sido desmenuzado. El daño esta hecho y aún con las mejores intenciones repararlo será una labor muy, pero muy difícil.

Pudiera ser que el Presidente Zedillo fuera el líder que buscamos, pudiera ser que su visión del México del futuro fuera la correcta, pudiera ser que su honestidad fuera real...pero aun así le haría falta para superar la crisis, aquel pueblo decidido y solidario que en 1938 se unió en torno a su líder.

En estas fiestas patrias cabria la reflexión...,

¿Qué es más importante controlar las variables macro económicas ó recuperar la fe que el pueblo ha perdido?.

¿Como debería el gobierno hablarle al pueblo de México? ¿en términos de balanza comercial, tasas de interés, UDI´s, ADE, etc..? ó ¿con hechos satisfaciendo el anhelo de justicia metiendo a la cárcel a los que si dispusieron y siguen disponiendo del patrimonio del pueblo?.

Debe mostrarse en los hechos, la voluntad política de llegar hasta las últimas consecuencias y cumplir fielmente, transparentemente lo que solo hasta ahora ha sido teoría: Democracia, Federalismo, Municipio Libre, Derechos Humanos, Estado de Derecho.... Y entonces, solo entonces, se podría decir de nuevo: México creo en ti.

¿Tan mal están las cosas?, ¿Realmente nosotros pueblo, nos sentimos así de decepcionados?.

Si es así, creo que no es del verdadero México del que he estado hablando, si no de los síntomas de la enfermedad causada por sistema corrupto que ya no funciona.... y que solo con el diálogo, la concertación y el esfuerzo sostenido y honesto de la sociedad en su conjunto: gobernantes y gobernados podremos superar. Este barco es nuestro barco, y esta haciendo agua, y si bien es importante castigar a los culpables no podemos perder mucho el tiempo en eso antes de tapar los agujeros. Solo esperemos que este capitán no nos falle.... como cada seis años.