Mostrando las entradas con la etiqueta Soñar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Soñar. Mostrar todas las entradas

domingo, 20 de julio de 2008

Joan Miró

Una bellísima metáfora, que se aplica a todos por igual es el dialogo de Alicia, en el País de las Maravillas, que se da cuando ella le pregunta al Gato de Cheshire «- ¿(Gato) Podrías decirme, por favor, qué camino he de tomar para salir de aquí? / - Depende mucho (Alicia) del punto adonde quieras ir / - Me da casi igual dónde / - Entonces no importa qué camino sigas / - ... siempre que llegue a alguna parte / - ¡Ah!, seguro (Alicia) que lo consigues, si andas lo suficiente»-

Así, según el gato, Alicia tendría que decidir primero a donde quería llegar para poder elegir el mejor camino… si no, le bastaría andar lo suficiente en cualquier ruta para llegar a alguna parte… Punto de vista del gato que es muy acertado pero que podría completarse si agregáramos antes algo más… ser capaz de soñar y vivir en la imaginación el destino anhelado.

La grandeza de los pueblos está íntimamente relacionada con la capacidad de su gente para soñar. Soñar permite concebir el futuro deseado que cuando se comparte, conduce de manera natural a asumir el inexcusable compromiso colectivo de llevarlo a cabo.

Pero si, como Alicia en el País de las Maravillas, el pueblo no es capaz de soñar para elegir su destino, siempre dará igual un presidente, un gobernador, un diputado o un partido que otro cualquiera, de igual manera siempre será lo mismo una reforma que otra pues bastará andar lo suficiente para llegar a cualquier parte que es lo mismo que a ningún lado.

Y esto es justo lo que se ha mostrado en los debates sobre la reforma ¿energética? ¿petrolera? particularmente en el último que trató el tema de la corrupción. Ahí opinaron actores políticos que han sido incapaces de soñar en beneficio de México atados por cadenas a las glorias que ya no son, a los resentimientos del que se asume como víctima, a lo que tienen o creen tener, a lo que son ó creen ser, a los fundamentalismos ideológicos; y todos en general, al miedo y a la desconfianza exacerbada. Mismos actores políticos que ahora tienen la magnifica oportunidad de aprender a hacerlo y construir soñando a partir de los fundamentos, que con humildad y objetividad, muchos científicos y expertos les han dejado sobre la mesa.

¿Y qué tiene que ver el famoso pintor expresionista español Joan Miró con todo esto?

El viernes pasado al terminar la inauguración de un nuevo negocio que lleva el nombre del pintor me hice el propósito de que hoy tendría entre mis manos un artículo titulado con su nombre y cuando me documenté un poco sobre el personaje me topé con una de sus citas: "Nunca sueño cuando duermo, sino cuando estoy despierto."

Y en eso estoy… soñando y promoviendo el sueño. ¡Despierto!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com