¿Ontoy? ¡Ah si, en el 2012! ¿Y ora?? P’os nada a
seguir cosechando… ¡Que sigue la mata dando!
Pero se me hace que el bebito recién nacido trae
“torta bajo el brazo”; crecerá rapidito y será ciertamente hiperactivo. Nada
que ver con el año que recién se fue. ¡Huácala!
La torta será de buen humor… ¿Se imaginan? Una
carrera de tres, con una potranca abnegada, de su casa pero de ceja alzada y
respondona como la Doña; contra dos potros, uno de dudoso pedigrí antes
retobado, mal perdedor, pero ahora de candor y bonhomía ¿Legítimos?; el otro,
remilgado, pareciera de buena pinta, pero dicen que es puritito figurín.
Con el hipódromo lleno, los espectadores listos,
los apostadores cerrando las apuestas, los entrenadores dando las últimas
instrucciones a los jockeys, los caballos en los cajones de salida del
arrancadero mordiendo el freno esperando el disparo a la voz de ¡Arrancan! para
lanzarse veloces en pos del triunfo, ocupar la única silla del podio y ungirse
como el gran tlatoani, o ¿tlatoana?, de
estas tierras. –A propósito, ¿Quién inventó eso de “..anos y …anas? Oh si, el
potro aquel de las víboras prietas prrr…
Y cuando arranquen veremos y escucharemos de todo:
gritos de horror, alabanzas serviles, patadas, piquetes de ojos, zancadillas,
mordidas y uno que otro trompicón pero al final tendremos ganador ¿Qué cómo
llegará a la meta? ¿Ganará por el medio pelo de nariz que perdió el candoroso
potro en el Derby de hace seis años? ¿O el triunfo será indiscutible por al
menos medio cuerpo de ventaja?
El chiste es que será emocionante y divertido ver
como hacen hasta lo imposible por ganar. Y ahí estaremos todos al pendiente del
chisme, hasta pasadito el dos de julio donde para bien o para mal, justo o
injusto, “háiga sido como háiga sido”, uno de ellos pensará “lo cáido, cáido”,
y muy orondo recibirá los símbolos del poder, la reverencia de sus seguidores,
el gozo de los que le atinaron a los momios y el enojo de los que tendrán que
aventar al basurero los boletos de sus apuestas.
De ahí cambiará el foco de atención, nos iremos
todos a las Olimpiadas Londres 2012, unos de verdad, otros de a mentiritas por
la tele; unos a competir, otros a presumir; pero eso sí muchos a proteger por
aquello de que el miedo cada vez cambia de transporte, antes andaba en burro,
después en aviones –recuerden el 11 de septiembre- y por esas fechas
seguramente andará en tenis… ¿Nike?
Y vendrán las medallas –que la mayoría se llevarán
los deportistas de los países de siempre y que los nuestros morderán para ver
si son de oro u orégano y no despintan como las de los panamericanos- que se
empacarán en las maletas de regreso a casa a mediados de agosto entre las
críticas de los “expertos” de siempre: de que si pudimos hacer mejor papel, de
que si hubo apoyos o se embolsaron los recursos o si “tachidito” hubiera sido
mejor entrenador que el “Sr. Chunga”.
Pero eso también pasará… porque vendrá la toma de
posesión del ganador, -del que se llevó “háiga sido como háiga sido” el premio
mayor, el melate presidencial- tal vez un poco desmerecida por los preparativos
y la expectativa del evento principal del año; el momento cuando al ancestral
reloj Maya se le acabe la cuerda y cese su “tic tac” el 21 de diciembre a tres
días la noche buena.
Bueno, emocionante y divertido será este año que
comienza… ¡Usted no se preocupe por nada que la cosa viene buena! ¡Que se
preocupen otros!
Con mis mejores deseos,
Enrique
Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm
