domingo, 5 de junio de 2011

El ejemplo del presidente.

En organizaciones de cualquier tipo y geografía, alinear a la alta gerencia en torno a un solo objetivo es tarea poco menos que imposible pues como seres humanos que somos, un poco o un mucho soberbios, avariciosos, egoístas y demás… casi siempre hacemos lo más fácil: criticar en lo oscurito al jefe pensando que podríamos hacer las cosas de mejor manera que él. Así, punto y aparte del “si jefe, lo que usted diga jefe” muchos trabajan calladamente eso sí, con toda discreción, para sus propios fines.

Pues qué les cuento, el presidente Felipe Calderón, lo crean o no, logró lo imposible. ¿Quiere decir lo anterior que los funcionarios titulares de los más altos puestos de la administración pública federal están entregados en cuerpo y alma a resolver los grandes problemas nacionales? ¡Para nada! no me mal interpreten.

Esa noble tarea que les sería digna del mayor encomio y reconocimiento, hoy si acaso, ocupa un espacio secundario en sus agendas pues lo primero es lo primero. Y lo primero, lo verdaderamente importante, es atender el ejemplo del propio Felipe Calderón cuando construyó su candidatura a la presidencia de la república desde el puesto de Secretario de Energía en la administración del ex presidente Fox.

Sin embargo, algo a considerar es que él renunció para dedicarse en cuerpo y alma a su campaña ¿o era precampaña? ¡Igual da! Circunstancia que contaría a su favor si no fuera por el hecho que esa renuncia fue a raíz de la descalificación “injusta y desmedida” –regaño- que recibió de Vicente Fox cuando el ex gobernador de Jalisco, Francisco Ramírez Acuña, lo destapó muy anticipadamente como pre candidato del PAN.

Claro está que para esas fechas los amarres, la estructura, las promesas precedidas del consabido “si me apoyas...” todo lo principal ya estaba hecho al amparo de las mágicas palabras “el secretario /el gobernador/el alcalde / el diputado, está en la línea” Palabras que sirven como el “ábrete sésamo” que utilizó Aladino para entrar a la cueva del tesoro de los 40 ladrones…

La realidad es que hoy los que pueden, siguen su ejemplo. Con un pequeñísimo cambio: ¡Dejar el hueso jamás! Así que me pregunto ¿Cómo podrán desempeñar su altísima encomienda si hoy –y aquí incluyo a secretarios de estado, gobernadores, senadores, diputados, alcaldes de uno u otro color- todos, están ya procurando el próximo hueso? grande, regular o pequeño según sea el caso.

No hay forma, simplemente no pueden chiflar y sacar la lengua; no pueden colaborar como equipo de trabajo cuando ven a los otros como rivales. Considero que por más que esté el suelo parejo aún necesitan espinilleras para protegerse de las patadas por debajo de la mesa…

Para todos aquellos ciudadanos de primera, los que militan en un partido político, ser candidato a un puesto de elección popular es una aspiración legítima; que deja de serlo cuando por las exigencias y el nivel de compromiso que exige el encargo de un funcionario, este no puede sujetarse al horario de un burócrata y menos legitima aun, cuando se desarrollan campañas de proselitismo que configuran un caso de conflicto de interés, tal vez no económico, pero definitivamente si, político.

Esos funcionarios no deberían ser juez y parte, la única opción posible para ellos es la renuncia por convicción, pero eso como dijo Don Teofilito, siguen siendo…

¡Sueños guajiros!

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com
twitter.com/enriquechm

1 comentario:

  1. Es verdad, pocos se aguantan la tentación y dejan la chamba botada, tenemos ejemplos en todos los niveles de gobierno, presidentes municipales que renuncian para irse de diputados, secretarios de gobierno que salen para enfilarse en su partido con aspiraciones de ser candidatos, funcionarios de paraestatales lo mismo, y entonces nos quedamos como espectadores viendo como se reconfiguran nuevamente esta clase politica que poco recuerdan el compromiso y la responsabilidad que tienen en sus cargos actuales, como sociedad nos debemos de preocupar en conocer en forma muy objetiva el desempeño de estos servidores, ya que si no pueden con su encargo actual, como es que aspiran algo mas grande.

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