domingo, 7 de marzo de 2010

México: ¡Un día a la vez!

Mi artículo anterior, “México: La metáfora de la ranita,” motivó comentarios que reflejan distintas percepciones y actitudes de respecto de la realidad nacional. Los siguientes son una buena muestra representativa:

“… considero que… si muchos son apáticos, pero otros tenemos miedo, ese miedo que paraliza y no te permite reaccionar, piensas y ¿que podemos hacer ante tanta tragedia? ¿Por donde comenzamos?”

“Necesito recuperar la esperanza perdida (en el sistema) antes de iniciar un cambio de esquema. Háganme creer. Yo no puedo hacerlo ahora.”

“Hoy leía… sobre la tremenda situación que se vive estos días en Reynosa… algo que no había sucedido antes... Cuando leí eso, recordé… que he cruzado la frontera... miles y miles de veces...no pude evitar pensar: si esto lo hubiera leído hace 10 años, no lo hubiera tomado en serio... pero serio es lo que pasa... vivimos lo ABSURDO...”

“… pero somos más los que hacemos algo productivo, los que aportamos algo en la medida de nuestras posibilidades, muchos a los que ya se nos acabo la paciencia y ya va siendo hora de alzar la voz y de que exijamos a los que nos representan que cumplan con su función… deberían con las leyes, formas y estructuras vigentes primero que nada, cumplir cabalmente con su trabajo buscando el bien común y no el bien únicamente personal.”

El miedo es justo lo que infunden los depredadores para paralizar a las víctimas. No podemos hacer nada por evitarlo pues es una alerta instintiva diseñada para motivarnos a las acciones de defensa. El problema es enfrentarlo con una actitud equivocada y permitirle crecer conduciendo a la víctima a la parálisis y a la indefensión. Ante el peligro, la prioridad es informarse y decidir las medidas para minimizar los riesgos. Lo peor es simplemente quedarse con los brazos cruzados.

Porque justo es en esa circunstancia, cuando se pierde la esperanza que nadie podría recuperar para nosotros. Quienes podrían hacer que el pueblo recuperara la confianza, no tienen remedio, ¡les sigue creciendo la nariz! La esperanza viene de la acción que es única y exclusivamente responsabilidad del ciudadano. En México muchos la han perdido porque no actúan. Si los millones y millones que hoy se quedan en casa, sumidos en la apatía y la desesperanza, en un acto mínimo de voluntad, ejercieran su derecho al voto otras serían las circunstancias del país.

También estoy totalmente de acuerdo. Vivimos en un mundo absurdo que todos en México piensan no merecer. Todos trabajamos, todos hacemos que nuestro país se mueva, la gran pregunta es: ¿Quienes de todos han pasado realmente del pensamiento o la queja a la acción? Muy pocos y de estos, muchos decepcionados de la falta de apoyo de sus vecinos, de sus compañeros de trabajo, al cabo de poco tiempo regresan al primero yo, después yo y por último yo.

Finalmente, sería bueno decir que siempre ha sido la hora de levantar la voz y actuar sin mayor pretensión que hacer lo correcto todos los días, sin protagonismos, en nuestra familia, en nuestro trabajo, en nuestra cuadra, en nuestra comunidad sin esperar nada a cambio o apoyo solo por la convicción de hacer lo que creemos. Cada cuál en su trinchera. Sin hacer proezas, empiecen por poner la basura en su lugar.

Se los aseguro, un México nuevo no surgirá de un conjuro milagroso, requiere del esfuerzo cotidiano de todos y cada uno de nosotros. Un día a la vez.

Con mis mejores deseos,

Enrique Chávez Maranto

enrique.chm@gmail.com

www.ramari.blogspot.com

Twitter @enriquechm

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