
-¿Puedo pasar? Preguntó por mera cortesía mi asistente quien de inmediato me entregó un documento clasificado como muy urgente. Leo las primeras líneas y de súbito los labios temblorosos, el estómago encogido, el golpe de la adrenalina, el pulso acelerado y un grito que seguro hizo temblar... ¡no! retemblar los cimientos de mi oficina...
¡Comunícame con Fulanito ese hijo de su tal por cuál!... No esperé mucho, un par de eternos minutos después Fulanito estaba en la línea, respiré profundo, apenas en control, sin mediar saludo espeté:
-¿Sabes quien habla?
-Sí ¿Por qué? Contesto Fulanito a la defensiva cuando adivinó mi enojo...
-¿Sabes como me llamo? ¡Repítelo!
-¡Hombre! ¿Pues que te traes?
-Te digo que lo repitas... Fulanito guardo silencio por unos instantes y finalmente dijo:
-Enrique Chávez Maranto.
-Entonces ¿Porqué dirigiste un documento a Enrique Chávez "Marranito"? si el apellido de mi Madre es M-A-R-A-N-T-O ¿Es burla? ¿O qué?
Bueno, tan ofendido estaba con el insulto a la fibra más sensible que casi lo mato -por teléfono naturalmente- solo me detuve cuando en medio de la escaramuza me entregan un nuevo documento dirigido ahora por otra persona, al mismo destinatario: Enrique Chávez "Marranito" que no era yo pues, la verdad, créanme, nunca he respondido a un "oinc, oinc" y ¡les juro! me baño todos los días.
El asunto era mayor, la “burla” generalizada y requirió una minuciosa investigación que me tomó solo ¡10 minutos! para identificar al culpable: El multimillonario Bill Gates de quién aun espero devuelva mis llamadas para presentar la queja. Resulta que su famoso procesador de palabras tiene una función de autocorrección que al no identificar la palabra “Maranto” en su diccionario la cambia sin preguntar por "Marranito" ¿Cómo ven?
¿Pero a que viene la historia? Hace unos pocos días un amable lector se tomó la molestia de transcribir uno de mis artículos en su blog y para esto utilizó el viejo procesador de palabras de Bill y de nuevo, pero ahora en la Internet, Maranto se convirtió en “marranito” En esta ocasión he de decirles que no hubo enojo, en cambio sostuve un agradable intercambio de correos que me hizo de un nuevo amigo.
Pero no es esa la única razón. Recién leí en las noticias que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Barack Hussein Obama, presentó excusas después de las desafortunadas declaraciones que hizo molesto cuando tuvo su “marranito” en la forma del arresto, con tintes racistas, del profesor afro americano en Harvard. Como él, como yo, como cientos, miles, millones de personas cotidianamente tienen sus “marranitos” Basta escuchar el coro de “oinc” “oinc” que se escucha por doquier.
Será bueno aprender a no actuar bajo supuestos, ni a tomarnos las cosas a personal y si a tomarnos el tiempo necesario para investigar y enfriar la cabeza. En la ira y en el enojo nadie gana. Todos perdemos. Así que la declaración del Secretario de Gobernación “Los estamos esperando…” y otras por el estilo salen sobrando.
Con mis mejores deseos,
Enrique Chávez Maranto
enrique.chm@gmail.com